«[…] ella inventó lo que debía decir. Con los ojos cerrados dijo en voz muy baja palabras nacidas en aquel instante, nunca antes oídas por nadie, todavía tiernas por su reciente creación -brotes nuevos y frágiles. Eran menos que palabras, sólo sílabas sueltas, sin sentido, tibias, que fluían y se entrecruzaban, fecundándose, renaciendo en un solo ser para desmembrarse en seguida, respirando, respirando…»
Clarice Lispector, Cerca del corazón salvaje (Siruela)
La pluma de Lispector otra vez me pone a temblar. Qué fuerza de imagen en apenas unos renglones.

Gracias. Gracias porque no conocía a Lispector pero creo que se ha convertido en una obligación investigar más sobre él. Tienes razón: es fuerte. Esas líneas respiran…
Besos.
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Qué placer «presentarte» a Clarice Lispector, autora brasileña de origen ucraniano, fantástica. Te recomiendo en especial el libro de cuentos Lazos de familia.
Abrazo
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Esta noche misma empiezo «La hora de la estrella», me ha llamado mucho la atención, pero tomo nota de tu recomendación.
¡Gracias!
Y un abrazo.
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No conozco ese título pero Lispector es garantía!
Un abrazo
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Si es siempre como en la novela que estoy leyendo (la última que escribió), desde luego que lo es. ¡Me está encantando!
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Z. Has caído en un muy buen sitio pa’ descubrir belleza… comoloyes: Danioska es una portadora sana de maravillas. Lispector es maravillosa (el Siruelo es el único de esa familia que haya hecho algo de bien, publicando).
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Triste, ya me dejas picada: tendrás que contar qué hace el resto de la familia!
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Ya no es el propietario, me dicen. Pero sí el fundador: Jacobo Fitz-James Stuart hijo de la Duquesa de Alba. ¿Qué qué es lo que hace el resto de la familia? Vivir del cuento. Son los típicos fantasmas ibéricos: eso sí, con pedigree. Me dicen también que tiene una nueva editorial, llamada Atlanta de la que confieso conocer sólo el nombre. Al «Siruelo» le debemos grandes cosas, todo Cernuda, sin ir más lejos.
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Vaya, entiendo tu molestia y la comparto (eso de vivir del pedigree!), aunque también coincido en que estoy en deuda con Siruela: gracias a su Biblioteca medieval conocí La ciudad de las damas, de Cristina de Pizán, El libro del ajedrez, de Jacobo de Cessolis, El libro de la rosa, de Jean de Meun, el Tristán e Iseo, por citar los que recuerdo ahora mismo. Ya con eso le tengo un enorme cariño al sello…
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Disfruta su musicalidad, Z., es única…
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Estupenda, me encantó, me apunto entre sus nuevos seguidores. Gracias por compartir tanta belleza amiga. Abrazos
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Qué rico que te gustara, es un manjar!
Un abrazote
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