Trancapalanca, de Élmer Mendoza

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Había una vez un rey que odiaba “la guerra la logística el armamento y a los generales. A los campeones de tiro. El sudor a laurel y las trincheras […] Odiaba la capacidad de los hombres de ir al baño”. Suficiente tragedia para un soberano, que encima “se sentía manipulado y adherido al capricho de la reina consorte y a los errores de alguien a quien no conocía”. Cómo no simpatizar con un personaje así, tan humano, que en la última línea del cuento se revela también hondamente borgeano. A él toca cerrar este espléndido libro, escrito por Mendoza en 1989 (antes de que fuera un autor reconocido), ahora reeditado por Tusquets. Deja un buen sabor de boca.

Trancapalanca (Tusquets) se compone de 23 narraciones, algunas mejores que otras pero en general bien logradas, alineadas con estos “mandamientos” sobre el cuento planteados por el dios-Poe (traducción de Cortázar): “El punto de mayor importancia es la unidad de efecto o impresión […] Si la primera frase no tiende ya a la producción del efecto [deseado], quiere decir que [el autor] ha fracasado en el primer paso”. Así, tal cual. El escritor mexicano nacido en Sinaloa emplea recursos estilísticos diversos, juega con planos, tiene su propio lenguaje, aborda temas varios (en especial el crimen organizado, que luego será eje de su narrativa) y casi siempre acude a un final sorpresivo, humorístico incluso. Sin embargo, nada lo distrae: tiene en mente causar un efecto y lo logra.

Llama la atención que se trate de relatos con 24 años de edad pero piel de bebé. Total que el representante de la narconovela también escribe cuentos. Y bien.

8 comentarios en “Trancapalanca, de Élmer Mendoza”

    1. acá se escucha todo con el prefijo Narco

      narcopasión
      narconovia
      narcosexoservidora
      narcogobierno
      narcosueños
      narcoalegría
      narcoseducción
      ….
      y al final de esa interminable lista, por supuesto que tenemos a la reina de todas ellas, el:
      NarcoNarco

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      1. Oye… me doy cuenta de que no había recibido notificaciones ni del collar ni de nada más. Volverá a tocarme otro atascón de Efrón. ¡Qué mal anda este wordpres! PS Eso del narcotodo me parece muy, muy feo.

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  1. Estoy seguro de que no, pero yo me había quedado con noticias del narcocorrido y ya me parecía lo suficientemente esperpéntico. PS. Ahora sales como anónima… esta plataforma está muy mal…

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