«Los lectores son viajeros, circulan sobre las tierras de otra gente, nómadas que cazan furtivamente en los campos que no han escrito». -Michel de Certeau
Asimismito. Me voy a Tepoztlán, a perderme entre las páginas de varios libros, a seducir palabras, a dar la vuelta al mundo sin salir de casa, a llenarme la cabeza de ecos y perfumes. En mi vocabulario personal eso se llama felicidá.


Hermoso Tepoztlan. Envidia de la buena 🙂
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Es bellísimo y, sobre todo, un lugar de paz. No sabes cuánto lo disfruto…
Abrazo fuerte
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Es la belleza que tienen los libros, nos permiten vivir muchas cosas diferentes. Un saludo.
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Muchas vidas en una, todo un lujo…
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Pero también los lectores podrían ser vampiros. Entonces ¿cuánta vida ha de ponerse en los relatos para no morir en el intento?
Abrazos desde España, Danioska…
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Los lectores SON vampiros, se alimentan de la vida de los personajes que van engullendo, no te quepa duda.
Abrazo mexicano hasta allá
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Tepoztlán debe ser precioso, no me cabe duda de ello ya que nos has contado algunas cosillas de allí (si no estoy equivocado, bueno, creo que no); pero el post es maravilloso. Saltar desde una cita y caer en el hecho personal estuvo muy bien; pero esa palabra final es la perfección. Esa palabra es la que transmite toda la carga del texto. Contagia alegría. Estoy tan seguro de eso que puedo decir que, luego de escribirla y poner el punto final, sonreíste de manera involuntaria.
Y si no lo hiciste tú, ya sabes que lo hice yo.
Cariños.
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En efecto, he hablado mucho aquí de Tepoztlán porque es un sitio mágico, cargado de energía limpia. Disfruto mucho ir a descansar, leer, escribir. Y gracias por las flores a esa «felicidá». No recuerdo si sonreí al escribirla pero lo hago ahora, al leer tu comentario que destila amistad y cariño. Gracias…
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