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Leí las Cincuenta sombras de Grey para criticarla a gusto

Captura de pantalla 2015-02-21 a las 8.54.16No me imaginé que la entrada 10 novelas eróticas que sí valen la pena (y NO se llaman 50 sombras) iba a generar tantos comentarios (¡más de 500!). Unos son a favor del libro, pero la mayoría añade novelas que faltaban en la lista o se declara en contra del libro. La interacción ha sido muy rica, porque pone sobre la mesa muchos títulos que no incluí, como Fanny Hill, Memorias de una pulga, El amante de Lady Chatterley, El amante, Justine y la trilogía de Anne Rice. Dado que se trata de una lista totalmente personal es también, claro, parcial (no se llama “las 10 mejores novelas eróticas”, aunque debería).

Varios me han preguntado por qué 50 sombras de Grey (Grijalbo) es una mala novela. Como esto es un diálogo y no un monólogo, aquí algunas razones por las que me doy permiso de pitorrearme con elegancia de la historia de Christian y Anastasia. Aclaro que ofrezco 20 ejemplos tomados hasta la mitad de la novela, cuando abandoné la lectura. Me obligué a llegar hasta ahí. Con eso fue suficiente.

LENGUAJE MANOSEADO
Los personajes hablan con frases cursilísimas, como el recurso repetitivo de Anastasia: “La diosa que llevo dentro me observa” p. 76, “La diosa que llevo dentro baila merengue con algunos pasos de salsa” (por practicar sexo oral) p. 118, “La diosa que llevo dentro está sentada en la postura del loto y parece serena” p. 134.
Aquí algunos de los muchos otros ejemplos de fórmulas gastadísimas:
1. “No he conocido a nadie que… bueno, alguien que me atraiga, aunque una parte de mí desea que me tiemblen las piernas, se me dispare el corazón y sienta mariposas en el estómago”. p. 24
2. “Su voz es cálida y ronca como un bombón de chocolate y caramelo”. p. 25
3. “Se frota la barbilla con el índice y el pulgar considerando mi respuesta”. p. 28
4. “[…] dejándome como una masa temblorosa de embravecidas hormonas femeninas. […] me descubro a mí misma sonriendo como una colegiala”. p. 31
5. “Creo que se ha sorprendido, y suena muy cálido. Incluso seductor. Se me corta la respiración y me ruborizo”. p. 34 (Qué pieza de originalidad).
6. “Anastasia, deberías mantenerte alejada de mí. No soy un hombre para ti —suspira”. p. 45
7. “Te deseo con locura, especialmente ahora, cuando vuelves a morderte el labio”. p. 92
8. “ ‘Eres mía, sólo mía. No lo olvides’. Su voz es embriagadora”. p. 104
9. “Tienes un sobresaliente en técnicas orales. Te debo un orgasmo”. p. 119
10. “Ha sido realmente agradable”. p. 160 Lo dice ella luego de un revolcón. Así de excitante habrá estado.

LUGARES COMUNES
No hay propuesta, sólo reciclaje de fantasías y estereotipos.
1. Ella se enamora de un guapo y sexy multimillonario, “un dios griego”. ¿Cuál es la sorpresa?
2. El primer contacto entre ellos se da cuando ella va a cruzar la calle sin fijarse que viene una bicicleta, él la jala para protegerla y ella cae sobre él. p. 44ss
3. Ella le llama cuando está borracha y él viene a rescatarla. p. 52ss
4. En el ascensor, él la besa por primera vez. ¿Hay algún lugar más predecible?
5. La cama del “cuarto de juegos” tiene esposas y cojines “de satén rojo”. p. 86 Bendito derroche de creatividad.

INVEROSÍMIL
Muchos momentos y escenas parecen forzadas, no-creíbles.
1. Él le dice que no la va a tocar sino hasta que tenga su consentimiento por escrito, tanto del contrato de confidencialidad como de los límites que deben respetar. p. 68
2. Cuando descubre que ella es virgen, el buen hombre le pide permiso para “no cogerla” sino “hacerle el amor”. p. 97 ¿En serio?
3. El primer orgasmo de Anastasia sucede cuando él le chupa los pechos. Y luego de que él la penetra por primera vez, ella describe la sensación como “muy agradable” p. 101ss ¿Y el dolor de la primera vez? Claro, luego se acuerda de él.
4. “Como estás adolorida, he pensado que podríamos dedicarnos a las técnicas orales”. p. 112 ¿Hablaría así el “perverso” Christian?
5. Cuando están en la tina, antes de que él le pida que le haga sexo oral, este hombre que propone látigos le pide que espere porque “Yo también tengo que lavarme”. p. 117. Pulcro, el corruptor.

En fin, ahí están algunas razones. Espero sirvan para que muchos se ahorren la molestia.

“La boca es el corazón de la cara”

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“Es la primera vez que un hombre me besa en los labios. La primera. Sólo ha sido un beso de despedida, seco y tranquilo, pero ha sido la primera vez que alguien no apuntaba a mi mejilla derecha ni a mi mejilla izquierda, sino que iba directo al centro, como hacen los hombres y las mujeres. ‘La boca es el corazón de la cara’, pienso; cojo una copa de vino, gratis, de la mesa y me la bebo de un trago; me vibran las manos; me zumban los oídos. La verdad es que no sé qué hacer conmigo misma. Quiero seguir con el beso. Quiero acabar el beso, prolongarlo […]”.  -Caitlin Moran, Cómo se hace una chica, Anagrama.

Estoy leyendo este combo explosivo de sarcasmo, buenas letras y personajes más vibrantes que mis vecinos. Quiero conocer a Johanna. Quiero decirle que sí, coincido con ella en que la boca es el corazón de la cara. Que aunque he acumulado años, a veces me pasa de nuevo: después de un beso no sé qué hacer conmigo misma.

PD Mañana es #SábadoDeMúsica y esta vez la pregunta para armar la Playlist colectiva es: ¿Cuál es tu canción favorita basada en un poema o en cualquier otro texto literario? Anótala aquí abajo, para incluirla.

 

#MiércolesDePoesía La Rabia se multiplica

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¡Fiesta con congo y bocadillos! O, lo que es lo mismo, comparto dos noticias que me ponen feliz de toda felicidad y por las cuales invito el bombo, los platillos y las incontables cervezas:

    1. Mi libro de poesía Rabia de vida/Rabia debida ya está disponible en EBook, para leerse en línea o descargarse. La chulada de edición digital es obra de Javier García-Moreno, para más señas fotógrafo soberbio y caballero andante de las entrañas de este país, director de Ediciones de México y querido amigo mío. Para acceder al libro puedes entrar donde dice EBook, en el extremo derecho del menú superior de esta página o dar click aquí.  ¡Ya tienes resueltos tus regalos de Navidad!
    2. El próximo martes 1 de diciembre lo presento de nuevo dentro de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y junto con Fiasco, de mi querido Rafael Carballo, ambos publicados por Editorial Resistencia. Nos presentará Alma Delia Murillo, escritora que persigue diligente la sorpresa de personajes que vibran y se quedan a vivir con uno, autora de esa novela espléndida que es Las noches habitadas, publicada por Editorial Planeta, y además amiga entrañable. Me dará un gusto de muchas palabras verlos en el Salón C del Área Internacional, el martes 1 a las 7 p.m. Aquí abajo, la invitación. De veras, al terminar yo invito las cervezas.

Para no dejar ir el #MiércolesDePoesía sin su ídem, aquí dejo un poema justamente de Rabia, nomás por no dejar:

Arrancar el amor

como se arranca un fruto del árbol

con la misma vehemencia

y un golpe de muñeca.

Sentir su peso

en el hueco de la mano.

Salivar su aroma

sin permiso.

Convencida de que es mío

hincarle el diente

llenarme la boca de su jugo

dejar que escurra

serpentee.

 

Con la boca hinchada de su pulpa

irme andando la rubia avenida.

 

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John Fante and me

He, himself.
He, himself.

“Me senté ante la máquina y escribí sobre ello, lo escupí tal y como habría tenido que suceder, lo vomité con tanta violencia que la máquina portátil retrocedía, resbalaba en la superficie de la mesa y se alejaba de mí […] Genial. Fantástico. Pero al leerlo de corrido se me antojó insulso y chapucero. Rompí los folios y lo tiré.” –John Fante, Pregúntale al polvo, Anagrama

Pues sí, pasa. Es más, me pasó ayer.

Me vacié sin pudor, dejé las tripas en el teclado para crear un poema defendible, pero luego tiré lo escrito como se desecha una venda vieja. Y expuse de nuevo la herida.

Me esforcé tratando de decir lo que quería, como quería. El resultado fueron líneas abigarradas, de las que me avergoncé como la madre de un hijo idiota.

Me pasó que, al menos en eso, me sentí cercana a John Fante. O, mejor, al personaje de John Fante.

A ver qué pasa hoy.

PD Mañana es #SábadoDeMúsica y la pregunta para armar la Playlist colectiva es: ¿con qué canción celebras el fallo de la Suprema Corte sobre la mariguana? Pon tu sugerencia en los comentarios y la añado. Aunque esta vez el tema es muy mexicano, si vives en otro país y quieres participar diría que propongas una canción con la que festejarías la despenalización del cannabis en tu país.

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#LunesDeHumor Encontré la dedicatoria de un libro

Cartón: Agustina Guerrero
Cartón: Agustina Guerrero

Abro un libro de hace tiempo y encuentro la dedicatoria de quien en su momento me lo regaló y a quien amé eternamente durante unos años. Entre las hojas está la nota amarillenta de una cena que compartimos. Es como si el aserrín de esa historia se hubiera sedimentado entre las páginas, como si instantáneas de quienes fuimos bailaran entre renglones. Es una más de las razones por las que amo los libros, como bien lo plantea Agustina Guerrero en este cartón: “Descubrir dedicatorias… Encontrar cosas (además de historias)”. Congelan los mejores y los peores días.

Buen #LunesDeHumor.

#MiércolesDePoesía Voy a amarte por la duda

Foto: Rob Lang www.roblang.com
Foto: Rob Lang http://www.roblang.com

Hoy, un poema de Xavier Villaurrutia se convierte en bandera de noches de insomnio.

Muchas veces, el arco que va del coqueteo al éxtasis suicida incluye un rosario de recelos, de pálpitos, de inseguridades, de soponcios. Eso lo dijo como nadie Xavier Villaurrutia (1903-1950), uno de los máximos autores en lengua hispana. Su portentoso “Deseo” puede ser bandera en más de una noche de insomnio de quien deletrea su amor “por la angustia y por la duda”. Y aún así no puede evitarlo.

Para acompañar el poema van dos regalos sensoriales: 1. La impecable imagen que ilustra esta entrada es un guiño al poeta, quien la hubiera disfrutado tanto como yo. 2. Dejo por aquí el mismo poema de Villaurrutia en la musicalización de Jaime López, cantada por Maru Enríquez y con una intervención de Jaime. Me encanta ese lamento hondo que se lleva al carajo el verso final, como corresponde. Ahora sí, buen #MiércolesDePoesía.

Da click en el enlace para oír la canción

Amarte con un fuego duro y frío.
Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.

Amarte sólo cada vez que quieras,
y sólo con la muda presencia de mis actos.

Amarte a flor de boca y mientras la mentira
no se distinga en ti de la ternura.

Amarte cuando finges toda la indiferencia
que tu abandono niega, que funde tu calor.

Amarte cada vez que tu piel y tu boca
busquen mi piel dormida y mi boca despierta.

Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
Amarte por la ira en que mi razón enciendes.

Y, más que por el goce y el delirio,
amarte por la angustia y por la duda.

-Xavier Villaurrutia, “Deseo”, Canto a la primavera y otros poemas, en Nostalgia de la muerte. Poemas y teatro, FCE/ SEP.

(Lo que piensa la necia que escribe este blog)

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Y ahí sigo, en la edición y recontraedición del libro que tengo metido entre los ojos. En un afán de exactitud debería decir “tengo neciamente metido entre los ojos”, porque desde hace meses no hay día en que no lo piense, lo revise, lo trabaje, lo acaricie, lo odie. Y vuelta a empezar. Pero parto de la convicción de que sí, como Kerouac, un día he de encontrar esas palabras precisas.

10 novelas favoritas sobre el amor

Dibujo: Sara Herranz
Dibujo: Sara Herranz @sara_herranz

¿Amor que empieza? ¿Que devora? ¿Compartido? ¿No correspondido? ¿Fracasado? Aquí hay una lectura para cada caso. Estas novelas transitan por las inmediaciones del enamoramiento, la pasión, el amor, el desenamore. Y vuelta a empezar. Van de la más sutil a la más desgarrada pero, eso sí, esquivan la cursilería. Tienen humor, hondura. Son mi Top Ten en cada caso y estas citas demuestra por qué.

1. Atracción: El amor es una droga dura “No encuentro ninguna razón aparentemente objetiva para explicar por qué estoy seducido por Nora, excepto que su belleza me conmueve, me emociona, me hace delirar, me provoca erecciones múltiples, me estimula, me deprime, me subleva, me obnubila, me atosiga, me ahoga, me asfixia […]”. Cristina Peri Rossi, El amor es una droga dura (Seix Barral)

2. Primer beso: El sabor de un hombre “Recuerdo ese primer beso, esa sensación de empequeñecimiento repentino: de golpe soy tan pequeña que me hundo en él, me sumerjo en su garganta húmeda. Toda yo estoy en su boca, como si fuera un bocado. Él me toma y me traga, y en esa cálida oscuridad en la que caigo, siento que desaparezco en su interior. Me diluyo y él me absorbe, como si ya no fuéramos a separarnos jamás”. Slavenka Drakulic, El sabor de un hombre (Anagrama)

3. Primer encuentro sexual: Canción de tumba “Mónica y yo nos conocimos hace cuatro años. Nos metimos a la cama durante horas sin apenas intercambiar nuestros nombres y mucho antes de haber tenido una conversación coherente. El sexo entre los dos fue una intuición de luminosidad. El sexo —el más perfecto y simple al que se puede aspirar, como beber agua pura sin pagar la botella de pet— nos reveló que habría entre nosotros un lazo visceral más sólido que cualquier otro compromiso que tuviéramos con el mundo. Un vínculo tan hondo que, en mis pesadillas, se parece al incesto”. Julián Herbert, Canción de tumba (Mondadori)

4. Enamoramiento: Rayuela “Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. […] Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos”. Julio Cortázar, Rayuela (Alfaguara)

5. Erotismo: La pasión turca “Nos desprendemos de las ropas con tal ferocidad que no me extrañaría que un día terminásemos arrancándonos la piel […] Cada uno desaparece o agoniza en los brazos del otro, escudriñando en el otro, trocando su vida por la de él, hasta llegar al estertor final, al paroxismo, que es una aleación, un extravío recíproco, tras del que cada uno va volviendo, volviendo poco a poco en sí, distinto ya del otro nuevamente. Qué pena volver; sería un buen momento para morir”. Antonio Gala, La pasión turca (Planeta)

6. Amor no correspondido: Un amor “La posesión física a él le importaba relativamente poco. Si, por ejemplo, una enfermedad la hubiera obligado a no hacer nunca más el amor, en el fondo él se habría alegrado. Se imaginaba, por ejemplo, que ella hubiera sido atropellada por un tranvía y hubiese perdido una pierna. ¡Qué estupendo habría sido! Ella inválida, separada para siempre del mundo de la prostitución, del baile, de las aventuras, ya no asediada por nadie. Sólo él seguiría adorándola. Tal vez ésa fuera la única posibilidad de que ella, aunque sólo fuese por gratitud, empezara a quererlo”. Dino Buzzati, Un amor (Gadir)

7. Posesión: La mujer justa “Una vez vino a mí una señora que amaba a un hombre, lo amaba tanto que lo mató. No lo mató con un cuchillo ni con veneno sino porque no le daba tregua, lo quería por entero para ella, ansiaba quitárselo al resto del mundo. Pelearon durante mucho tiempo, hasta que un día el hombre se cansó y murió”. Sándor Márai, La mujer justa (Salamandra)

8. Amor compartido: Un acto de amor “Ningún hombre ha amado a una mujer sin imaginársela en los brazos de otro. Ningún marido es feliz —verdadera, genitalmente feliz, con una felicidad que le llega al alma en cuanto marido— hasta que no tiene pruebas positivas de que otro hombre se la está follando”. Howard Jacobson, Un acto de amor (Miscelánea Editores)

9. Caducidad: El amor dura tres años “Un mosquito vive un día; una rosa, tres días. Un gato, trece años. El amor, tres. Así son las cosas. Primero hay un año de pasión, luego un año de ternura y, finalmente un año de aburrimiento. El  primer año, uno dice: ‘Si me abandonas, me mato’. El segundo año, uno dice: ‘Si me abandonas, lo pasaré muy mal pero lo superaré’. El tercer año, uno dice: ‘Si me abandonas, invito el champán'”. Frédéric Beigbeder, El amor dura tres años (Anagrama)

10. Amor que mira hacia atrás: Hablar solos “Cuando veo a dos besándose, creyendo que se aman, creyendo que durarán, hablándose al oído en nombre de un instinto al que dan nombres elevados, cuando los veo acariciarse con esa avidez molesta […] cuando veo a dos idiotas ejerciendo impunemente su deseo a plena luz, como si yo no los mirase, no sólo siento envidia. También los compadezco. Compadezco su futuro podrido […] y les sonrío de costado, como si hubiera vuelto de una guerra que ellos dos no imaginan que está a punto de empezar”. Andrés Neuman, Hablar solos (Alfaguara)

 

Lo que hago de puro insatisfecha que soy

Ilustración: Marcelo Escobar
Ilustración: Marcelo Escobar

“Es evidente que sólo viajamos los insatisfechos. Los satisfechos se quedan en su casa gozando de la satisfacción de lo que tienen. Los que viajamos somos los que pensamos que nos falta algo. Alguna vez, si me sale, escribiré el elogio del insatisfecho injustamente denostado y su muy justa queja”, dice Martín Caparrós en El Interior, que Malpaso Ediciones acaba de publicar en México.

Recién lo terminé. Ya intentaré escribir algo (“si me sale”) sobre este necesario libro de viaje, sobre su estructura desestructurante, sobre sus muchos hilos que tejen un mismo tapete con las texturas de crónica, ensayo, diario, cuento, poema, anuncio publicitario, chisme y chiste. De momento dejo esta perlita que me explica porqué me gusta tanto viajar: por puritita insatisfacción. Y añado: supongo que escribo por lo mismo. ¿Alguien no?

PD Para la Playlist colectiva, la pregunta es: ¿qué canción oyes cuando estás triste? Si quieres participar, sólo añade tu propuesta en los comentarios.

Poeta muerto por salvar sus libros

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Tenía 63 años, varios poemas y una biblioteca de nueve mil libros, donde por la noche empezó el fuego. Quiso salvarlos armado de su extintor, solo, caballero jurado al pie de los volúmenes. El humo le hizo perder el conocimiento y murió buscándolo entre los libros chamuscados, como imitando el Scriptorium ardiente de El nombre de la rosa. Se llamaba Rafael de Cózar, vivía en Sevilla y recién ahora me entero de su historia, ocurrida hace unos meses. Y me entero también de que éste era el poema del que se sentía más orgulloso:

“Si alguna vez te sobra

algún pequeño hueco

en tu ternura,

ocúpalo conmigo.

Prometo estar en él callado y quieto

como una sombra”.

Delicado, creo percibirle algún eco de Ne Me Quitte Pas. Me llevo el poemita entre la ropa y pienso que De Cózar, escritor, profesor y poeta, tuvo la Fortuna de elegir su muerte. Entre amigos.

Da click aquí abajo para ir a la noticia:

http://www.elmundo.es/andalucia/2014/12/14/548d80aa268e3e5d558b4574.html

Heredar el gen de la lujuria y dejar todo para ser escritora: Alma Delia Murillo

Alma Delia Murillo
Alma Delia Murillo

En una de sus columnas sabatinas en SinEmbargo.mx, llamada “Manifiesto de la risa”, apunta: “Reírse es todo en la vida, carajo […] A enseñar la mazorca, que aquello de calladito me veo más bonito es una tremenda falacia. La cosa, como yo me la sé, es así: a carcajadas se invoca la belleza”. Qué chulada. Para qué digo que no: cada semana la leo o, lo que es lo mismo, me declaro devota de su pluma afilada, con la que cotidianamente retrata asombros, disecciona humores y propone nuevos caminos a la emoción. Pues dado que con esa misma pluma Alma Delia Murillo escribió Las noches habitadas, su primera novela, me era obligado leerla.

Recientemente publicada por Editorial Planeta, combina por igual profundidad y frescura para presentar a cuatro mujeres que luchan cada noche para dormir de corridito. Pero eso es lo de menos. Lo de más es que batallan cada día para ser quienes son, quitarse caretas y empezar a vivirse de adentro hacia afuera. Platiqué con Alma Delia sobre el proceso de escritura de la novela, los fragmentos de piel que dejó en ella y lo que les diría a Dalia, Claudia, Magdalena y Carlota, las cuatro protagonistas, si se sentara a platicar con ellas. Aquí, lo que dijo. (Si quieres leer la primera parte de la entrevista, da click aquí).

Moda Estuve 20 años trabajando en la industria de la moda, llevaba el área de mercadotecnia digital de Nine West y Camper. Mis jefes eran extraordinarios, pero ahí viví rodeada de muchas mujeres ambiciosas a morir y con un rollo fuertísimo de competencia por el poder. En ellas me inspiré para moldear a una de las mujeres de la novela, Magdalena, cuyo vicio de carácter se vuelve su tragedia.

El gen de la lujuria Mi abuela, doña Paz, era partera. Conviví mucho con ella. Ella me trajo al mundo y me cortó el ombligo. Era un tremendo personaje. Se escapó del convento como a los 14 años y se casó con mi abuelo. Cuando él murió tuvo otro marido y luego otro más. Era muy burlona, ácida, dura. Si le decías: “Vamos a la calle”, te contestaba: “¿A qué van? ¿A que les vean lo pendejo?”. Además era lujuriosa. Por un error mío no se incluyó en la novela mi hoja de agradecimientos, que decía: “Gracias a mi abuela, doña Paz, por el gen de la lujuria”.

Una historia más honesta Perdí una primera versión de la novela. Fue en 2013, justo el día en que murió doña Paz. Yo estaba en Tepoztlán, así que mi pareja y yo nos regresamos al DF al velorio, pero antes de llegar nos paramos a comer. Le dieron un cristalazo a la camioneta y se robaron mi computadora. Llevaba más de la mitad de la historia y, aunque suene increíble, no la tenía respaldada ni tenía versión impresa. Perdí todo. En el fondo no creía que fuera un buen texto. Esa primera versión tenía los mismos cuatro personajes, pero era más pudorosa. Cuando me senté a escribir por segunda vez decidí que no me iba a poner ningún bozal. Creo que quedó algo más honesto.

Ser escritora Yo moví todas las piezas de mi vida para dedicarme a escribir, incluso terminé una relación maravillosa, de ocho años, porque él se fue a vivir a la selva. Yo no quise irme, quería intentar ser escritora. Esta novela es mi propia migración de identidad.

Lector ideal Con toda la ambición asquerosa digo que me encantaría que Karl Ove Knausgard leyera mi novela. Y también Francisco Goldman.

Fan de poetas Siempre tengo algún libro de poesía junto a mi cama, cada mañana leo algo. Es el género que cura más que ningún otro, exorciza el alma. Soy muy fan de Gonzalo Rojas. También leo a Tomás Segovia, Ginsberg, Lorca, Villaurrutia y Sor Juana.

Conversar con los personajes 

Carlota, de 16 años, dice en un momento de la novela: “Sí me gusta la vida. Sólo tengo que entender un poco mejor de qué se trata”. ¿Qué le diría si la tuviera enfrente? Algo como: ¡Chiquita! Espérate, sigue, ya te vas a enterar. Lo que es horrible seguirá horrible, pero te falta descubrir lo maravilloso.

En otro fragmento, Carlota se queja: “Mi cuerpo es el peor lugar del universo y no me queda más que habitarlo”. Le contestaría: Hay que aprender a convivir con eso. No creo que nadie tenga una maestría en Acepto y amo mi cuerpo, o a lo mejor sí, a lo mejor lo vamos a aprender con lo que nos falta por vivir. Por cierto que hace poco, en una comida, coincidí con varias mujeres de alrededor de 80 años. Les pregunté de qué se arrepentían y una de ellas, italo-mexicana, bellísima, me dijo: ‘Debí de haber comido más, bebido más, angustiarme menos por cómo me veía”. A mis 37 años no puedo responderte a ti, de 16, pero una mujer de 60 u 80 quizá sí tiene la respuesta.

Dalia, hundida en un amor transgresor, confiesa en la novela: “El amor y la familia, eso que la gente llama refugio, para mí son cianuro”. Lo que le diría es: No eres la única. La familia es el origen de los demonios de todos. Es más, las peores guerras del mundo nacieron en el corazón de un hijo odiando a su padre.

Obsesionada por los celos, Claudia se pregunta: “¿Por qué las familias se relacionan tan por encima y no se cuentan las cosas verdaderamente importantes?” Le contestaría: Porque hablar de lo verdaderamente importante es muy doloroso. Dolería muchisísimo sentarte frente a tu papá o tu mamá o tus hermanos y hablar de eso que todas las familias llevamos toda la vida escondiendo.

El peligro de lidiar con un “sucio angelito”

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“La sequedad de mis labios, el agrio olor a licor, su rodilla con su hueso demasiado afilado presionando contra mi pierna; todo él tan torpe en el gesto. Me sentía tan cansada que quise apartarme y simular que me encontraba indispuesta. Fue algo espantoso que me besara. Cerré los ojos y pensé en qué decir cuando él hubiese terminado. Debo quedarme mirándole durante un buen rato, maravillada, y decirle finalmente: ‘Hace usted que me sienta rara’. Él no hacía que me sintiera rara, no como lo hizo el italiano cuando me llamó ‘sucio angelito’, pero tendría que decirlo, si no él se sentiría herido”.

Habla la narradora adolescente de Lo que dijo Harriet, novela de la inglesa Beryl Bainbridge recién publicada por el sello español Impedimenta y distribuida en México por Sexto Piso. Es de lo mejor que he leído en mucho tiempo, impecablemente bien escrita, perturbadora a morir, con una ironía que alarma y desarma. Cuenta la historia de dos amigas, de 12 y 13 años, quienes durante el verano se reencuentran en una pequeña localidad costera. Juntas son perversas, nocivas. Lideradas por Harriet, se proponen seducir al Zar, un hombre casado que coquetea con ellas sin medir el abismo al que pueden arrastrarlo.

La novela, un portento redondo, está inspirada en un crimen real ocurrido en Inglaterra, sobre el que Peter Jackson se basó para su película Criaturas celestiales. Y la vida de su autora, a quien hasta el momento yo no tenía en el radar, no es menos fascinante: nacida en Liverpool en 1932, trabajó como actriz, empezó a escribir tardíamente y creó Lo que dijo Harriet, su primer libro, a los 35 años, pero varios editores lo rechazaron por “repulsivo”. Por fin fue publicado en 1972. Luego Bainbridge publicó varias novelas más y cuando murió en Londres, en 2010, The Guardian la llamó “un tesoro nacional”.

Como digo, la novela es de verdad notable. Y luego está la traducción. En general, si me es posible, evito leer traducciones de inglés y francés; prefiero acudir a las obras en su lengua original. Cuando Llüisa Matarrodona, eficaz publirrelacionista de Sexto Piso, me hizo llegar esta edición del libro, le quise echar ojo, pero en ese echar ojo me devoró la prosa de Bainbridge. Terminé leyendo la novela completa, tirando baba por la pluma de Bainbridge  y disfrutando muchísimo la traducción de Frieyro. Cómo da gusto que existan mancuernas así.

De verdad, háganse un favor leyendo esta cátedra de escritura poderosa y soberbia traducción sobre los peligros de rondar a un “sucio angelito”. Es de los libros que uno no puede vivir sin haber leído.

Palabras que hierven de segundos sentidos, terceros y cuartos

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Hoy hace cinco años moría José Saramago.

Me asumo animal de costumbres y animal de cursilerías. Por tanto, es natural que me gusten los rituales cursis. La fecha me da excusa para practicar uno, por cierto, de mis favoritos: rendir mínimo homenaje a un autor releyéndolo en el aniversario de su muerte. Voy a mi biblioteca, tomo uno de los libros del escritor portugués y busco alguna esquina que doblé con intención. Esa página rendida sobre sí misma dice que ahí encontré un diamante. Leo el subrayado: “Al contrario de lo que se cree, sentido y significado nunca han sido lo mismo, el significado se queda aquí, es directo, literal, explícito, cerrado en sí mismo, unívoco, podríamos decir, mientras que el sentido no es capaz de permanecer quieto, hierve de segundos sentidos, terceros y cuartos, de direcciones radiales que se van dividiendo y subdividiendo en ramas y ramajes hasta que se pierden de vista […]”. -José Saramago, Todos los nombres (Punto de lectura).

Hoy hace cinco años moría José Saramago.

PD Viramo comparte este enlace a la voz de Misia cantando un texto de Saramago escrito para ella. Salud. https://youtu.be/p0eGKGoY_hw

#MiércolesDePoesía Porque la vida es demasiado simple

Captura de pantalla 2015-06-17 a las 7.37.09

Amanezco machacando una línea de Martín Caparrós en El interior (Malpaso): “La vida se hace todos los días”. Y sí, no es tan complicado. Las plantas lo saben, lo practican. Esta mañana que no termina de ser me abrazo a este poema del mexicano Alejandro Aura que corre en la misma línea y dice lo que quiero sea un mantra en este #MiércolesDePoesía:

“Lo que tengo pensado hace ya tiempo
es que la vida es demasiado simple,
que no vale la pena hacer tanta alharaca;
te pones a pasar los años,
haces lo que querías hacer,
cuando te den ganas de llorar, pues lloras;
si puedes te enamoras y si no, pues no:
y te vas así esperando,
sin demasiada vanidad,
a que te toque”.

-Alejandro Aura, “Un muchacho que puede amar”, Antología general de la poesía mexicana, Volumen 1 (Océano)

¿Qué personaje te hubiera gustado ser?

Dibujo: M. C. Escher
Dibujo: M. C. Escher

Con la excusa de la Feria del Libro de Madrid, el periódico ABC le hizo esa pregunta a 24 escritores de diversas generaciones. Y también les pidió responder: ¿en qué novela te gustaría vivir? El ejercicio me recordó las #Tuitentrevistas que hemos hecho en SoHo, donde por Twitter les formulamos una pregunta distinta a varios escritores y contrastamos sus respuestas. Da click aquí para ir a una de ellas y consulta el número 4 de SoHo para la #Tuitentrevista que hicimos en la FIL 2013.

Lo le dijeron los autores al ABC va de lo divertido a lo fantasioso y aterriza en lo entrañable. Porque sí, quienes amamos los libros solemos entendernos con un personaje, al que a partir de la lectura llevamos a todas partes entre la ropa y cuyos lentes nos ponemos con frecuencia para ver el mundo. O descubrimos que desde el principio los teníamos puestos. Como lectora obsesiva no me aguanto las ganas de contestar: el personaje que me hubiera gustado ser es Beatriz Viterbo (claro, antes de morir), del cuento “El Aleph” de Borges, para tener siempre a mi alcance un Aleph, “donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos”. Y la novela en la que me gustaría vivir es Peter Pan, de James Matthew Barrie, con su mezcla poderosa de fantasía y atmósfera fiera.

Aquí van algunas de las respuestas que dieron los escritores preguntados. A varios no los conozco, así que me limito a poner mis respuestas favoritas de los que viven en mis libreros (perdón, no se me antoja citar a alguien de quien no he leído ni una línea).

¿Qué personaje te hubiera gustado ser?

 

Rodrigo Fresán “Muchos. Calculo que hay diferentes personajes para diferentes edades físicas o épocas psicológicas de cada uno. Pero puesto a quedarme con uno me quedo con el que abarca diferentes edades y épocas: el Billy Pilgrim de Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut”.­

Leila Guerriero “Tengo la leve sensación de haber respondido alguna vez esta pregunta y haber dicho ‘Ninguno’. Y lo primero que pienso es eso –’ninguno’-, supongo que porque los personajes de las novelas que más me gustan son personas bastante torturadas o complejas. Pero, obligada a escoger, querría ser algo bastante obvio: un personaje de alguna novela de aventuras, de esos capaces de destripar un lobo y dos mamuts antes del desayuno, de vérselas con una tormenta en alta mar, gente viajera e indómita capaz de no asustarse con lo peligroso y lo inesperado”.

Juan Gabriel Vázquez “Probablemente, Marlow, el narrador de las novelas de Conrad. Ver lo que ha visto, vivir lo que ha vivido, y además contarlo tan bien…”.

Enrique Vila-Matas “Alguien parecido a Nick Carraway, el narrador de El gran Gatsby. Me fascina ese momento en el que hablando de una de las fiestas de su vecino, Nick escribe: ‘A mí me habían invitado de verdad'”.

Juan Marsé “El joven Jim Hawkins o el pirata John Long Silver de La isla del tesoro, cualquiera de los dos”.

Santiago Roncagliolo “Me habría encantado ser un cazador de vampiros en Drácula, de Bram Stoker. Pero también me habría sentido bien en cualquier cuento de Edgar Allan Poe. Me encantan las historias góticas y terroríficas. Solo pediría no morir al final”.

Agustín Fernández-Mallo “Gregor Samsa. En primer lugar porque este año se cumplen 100 años de la edición de La metamorfosis y el bueno de Samsa sigue tan vivo e interesante como siempre. En segundo lugar porque siempre he pensado que oculta algo, no nos lo ha contado todo. El gran secreto de la literatura del siglo XX y lo que llevamos de XXI”.

 

¿En qué novela te hubiera gustado vivir?

 

Luna Miguel “Si tuviera que pasar una temporada en algún lado lo haría en Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, y, probablemente, me enamoraría mucho y de manera desmedida del poeta García Madero. También me gustaría darle un abrazo a las Font, y beber con todos esos poetas mexicanos locos a los que tanto admiro”.

Juan Gabriel Vázquez “A los 10 años me hubiera gustado vivir en Los tres mosqueteros. A los 20, en Rayuela. A los 30, en El gran Gatsby. A los 40, en la que estoy escribiendo: escribimos, entre otras cosas, para abrir un espacio donde podamos vivir a la medida de nuestras curiosidades y nuestros apetitos”.

Rodrigo Fresán “Es difícil decirlo. ¿Qué elegir? ¿Confort o apasionamiento? Tal vez me inclinaría por un par de casas de naturaleza muy opuesta: la de Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, y la de la infancia del Habla, memoria, de Vladimir Nabokov, entendida, esta última, como corresponde, más como novela que como memoir”.

Agustín Fernández-Mallo “Naturalmente, en todas las novelas que me gustan. Por ejemplo, en Las aventuras de Tom Sawyer. Ilustra como nadie el paraíso que es la infancia, donde aún no tenemos noción del paso del tiempo, así que una tarde de pesca en un río es verdaderamente infinita.

Y tú, ¿qué respondes a estas preguntas?

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(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)

“Somos felices cuando creamos algo, no cuando vamos de compras”: Lipovetsky

Foto: Cortesía Anagrama
Foto: Cortesía Anagrama

El reconocido filósofo francés estuvo en México para promover su nuevo libro La estetización del mundo y platiqué con él. Es provocador y, sí, muy interesante. Dice que el arte ha salido de los museos para tomar la calle y los escaparates. Que si antes sólo los artistas tenían oportunidad de crear, hoy todo el mundo puede escribir, cantar o hacer un video, en lo que significa una democratización positiva del arte. Que el capitalismo no es el sistema infernal que prostituye todo lo que toca. Son los lentes a través de los cuales Gilles Lipovetsky propone leer el mundo de hoy.

Sociólogo y filósofo francés, es uno de los estudiosos más importantes de la sociedad actual. Luego de libros importantes para entender la realidad contemporánea, como La era del vacío y El imperio de lo efímero, recientemente estuvo en México para presentar su nuevo volumen, La estetización del mundo. Vivir en la época del capitalismo artístico (Anagrama), hecho en conjunto con Jean Serroy. Tuve oportunidad de conversar con él al respecto. En pocas palabras, el volumen matiza la crítica casi unánime hacia el capitalismo, que lo condena como un sistema que a través del hiperconsumo empobrece la vida y pervierte el arte. En cambio, Lipovetsky plantea que la sociedad capitalista incorpora la exigencia estética (es decir, el consumidor quiere productos bellos, que toquen su sensibilidad), la exigencia utilitaria (que además funcionen) y la económica (sus creadores quieren buenas ganancias por ellos, además de que sin cesar lanzan productos mejorados que desplazan a los anteriores).

Es decir, de acuerdo con el filósofo francés hoy no es clara la frontera entre economía, moda y arte, porque el individualismo despierta el gusto estético y seduce a través del diseño de productos atractivos. Antes de 1950, por decir algo, lo importante era la “función”, no interesaba tanto que los productos fueran bellos. Ahora el paradigma es distinto: todo, desde los lentes de sol hasta los coches, las plumas y el papel de baño tienen un diseño atractivo, para vender deben seducir. Esa combinación entre rentabilidad y valores estéticos tiene puntos en contra: por ejemplo, el consumo como único satisfactor de vida genera personas frustradas e insatisfechas. Sin embargo, también tiene ángulos positivos, como la democratización del arte. Hoy se reconoce que todo el mundo tiene una sensibilidad, no sólo los artistas encumbrados. “Dejemos de satanizar el consumo pero tampoco lo hagamos un dios”, dice.

Aquí, cuatro extractos de la conversación que tuvimos en torno al libro.

La seducción de elegir

El sistema capitalista ofrece la libertad de escoger. Algunos insisten en que esa libertad es peligrosa y sí, implica riesgos, pero no de forma sistemática. Junto a las fashion victims, los adictos al consumo y el servilismo de los adolescentes por los tenis de moda está la opción que tenemos todos de decidir dónde ir de vacaciones, por ejemplo. Cada quien puede elegir el lugar que prefiera. Además, el individualismo provoca menos presión social que la que había en épocas pasadas.

Hoy uno se viste como quiere, puede crear su propio universo y la crítica no tiene la importancia de antes, cuando había un juicio real. En cierta forma, en la actualidad la presión por consumir es más fuerte porque roza todos los ámbitos, todo se puede comprar, pero en un nivel de más detalle es menos fuerte. Es, al mismo tiempo, ambas cosas. Aunque el individuo está obsesionado por comprar y el consumismo lo invade, puede comprar lo que quiera. Ése es un rasgo complejo de la hipermodernidad.

Un mundo cada vez más estético

Estoy convencido de que, en el futuro, el diseño estará aún más presente en todos los productos de consumo. Veo tres tendencias a corto plazo, que ya se anuncian: 1. La gente demandará que los productos sean cada vez más bellos, es decir, habrá una mayor universalización de la demanda estética. 2. La creación carecerá por completo de un eje, distintas tendencias van a coexistir. En parte ya lo vemos, todos los estilos son posibles: lo japonés minimalista, el kitsch y el barroco viven lado a lado. Ninguno es más válido que el otro. Hay marcas de moda muy estrictas en su propuesta, pero también hay otras muy eclécticas. 3. El mercado creativo ya no se limitará a Europa o Estados Unidos, como hasta hace poco. Hoy hay Fashion Weeks en muchos países, además de que diseñadores y cineastas hacen un trabajo destacado en México, en China, en Corea. La creación estética se ha planetarizado.

La calidad es un buen negocio

Vivimos en un sistema de superproducción cultural. Se filma y se publica más que nunca, pero pocos se hacen ricos con lo que crean. Hay tanta producción que un libro que no tiene éxito pierde visibilidad pronto y, en el mejor de los casos, lo consume un público pequeño. El mercado es desafiante, nadie lo controla. Pero el asunto tiene otro ángulo: está la necesidad de formar el gusto de la gente, enseñarle distintas opciones, y ésa es tarea de la familia, la escuela, los medios, el Estado. No se le puede pedir a un sistema de mercado que se preocupe por la cultura. No es su lógica. Las empresas quieren ganar dinero y eso no me parece indigno: es su objetivo. Por otro lado, no todo lo que vende bien es malo. Por ejemplo, las películas excelentes suelen ser un negocio redondo. Otro caso es Apple: una gran calidad resulta en números extraordinarios. Y ahí hay un reto que sí involucra al capitalismo: hacer entender a quienes toman las decisiones económicas que la calidad es positiva para el negocio, que funcionan bien los productos buenos y, además, atractivos.

Todo el mundo es artista

Creo necesario analizar las sociedades no sólo a partir de alta cultura, sino sobre todo de la cultura media. Ésa es la importante, porque toca a millones. En ese sentido, en la sociedad capitalista actual todo el mundo se ha vuelto artista. Cualquiera escribe, canta, toma fotos y hace video en busca de la felicidad que no encuentra yendo de compras. En cambio, desde Platón la alta cultura es un fenómeno de minorías. No sé si un día Heidegger sea leído por las masas, pero hoy interesa a unos pocos. ¿Es escandaloso? No estoy seguro, la alta cultura siempre ha sido de élite. La violencia y la injusticia sí son escandalosos, y también el hecho de no poder decir lo que uno quiera. En cambio, lo que sí me molesta es que la vida de una persona se dedique sólo a comprar y seguir la moda, es desagradable porque el ser humano no se reduce a su ángulo consumista. Hay que favorecer las aspiraciones creativas de la gente, hacerle ver que la creación aporta bienestar. Y no hablo sólo de quienes hacen grandes obras, sino de cualquiera. En ese sentido, la sociedad individualista favorece la expresión personal y sus productos la hacen posible: hoy están al alcance de todos cámaras, sintetizadores, guitarras, hasta la autoedición. Eso es muy positivo.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)

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#MiércolesDePoesía Versos de la infancia de la lengua española

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Los judíos que fueron expulsados de España en 1492 formaron nuevas comunidades en Italia, el sur de Francia, Portugal, Marruecos, entre otros países. Llamados sefardíes, en su exilio llevaron consigo (y conservaron casi intactos) los inicios del idioma español. Esa “nueva vieja” lengua se llamó, también, sefardí.

Plagada de sonidos en “u”, es dulcísima y parece frágil pero lleva dentro un savia poderosa, que la ha hecho perdurar hasta hoy. Y, claro, si una lengua está viva, los poetas que la hablan la usarán para expresarse. En este #MiércolesDePoesía viene de visita Clarisse Nicoïdski (1938-1996), nacida en Lyon, Francia, pero quien fue una reconocida poeta en lengua sefardí que incluso influyó en el argentino Juan Gelman.

La editorial mexicana Sexto Piso acaba de publicar su obra poética reunida por primera vez en su totalidad, bajo el título El color del tiempo. Poemas completos. Es una edición bilingüe sefardí-español (traducción de Ernesto Kavi), con lo que uno puede deleitarse con la sonoridad de ese idioma congelado en el tiempo. Aquí va la traducción de un poema que me gusta por delicado, casi transparente y, abajo, el original sefardí.

“esto

es sólo para ti para mí

no le diremos nada

nada a nadie

nos vamos a detener

bien quietos

como si no pasara nada

entre tú

y yo

¿y quién va a ver

mi mano

tu mano

mandarse un beso

que ni la boca ve

y quién va a oír

la loca mudez

de nuestro amor?”

*

“estu

es sólu para ti para mí

no lis diziremus nada

nada a ningunu

mus vamus ditiner

bien quietus

comu si no si pasava nada

intri ti

intri mí

y quén va ver

mi manu

tu manu

mandarsi un bezu

qui ni la boca veyi

y quén va sintir

la loca mudez

di muestru amor?”

#MiércolesDePoesía Esa rata, el poema

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Un día es apenas poco para leer y compartir versos, pero cómo aligera la semana: a ella, siempre tan compuesta, se le levanta el vestido y le corre viento por entre las piernas del #MiércolesDePoesía. Esta vez la frescura la aporta un texto de Fayad Jamís (1930-1988), nacido en México, de origen libánés pero considerado poeta cubano porque casi toda su vida transcurrió en la isla. Este poema, sobre el proceso creativo, me encanta por visual y certero.

PD Por cierto: hoy, a las 7 de la noche presento de nuevo mi libro de poesía, Rabia de vida / Rabia debida. Será en la librería Rosario Castellanos de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, en el marco de la Feria del Libro Independiente. Todos están más que invitados.

Problemas del oficio

sotto il velame degli versi strani!
Dante

“Mientras te quitas los zapatos piensas en la poesía,

sabes que alguna vez escribirás algo parecido a un gran poema,

pero sabes que de nada sirve acumular materias primas

para cuando llegue la ocasión. Puedes ponerte de pie y gritarle

a tu propio fantasma que es hora de poner manos a la obra.

Puedes comerte tu cuchara con lágrimas, escoger un recuerdo,

saltar como un sabio al descubrir las posibilidades de lo imposible.

Pero nada habrás conseguido: el poema te mira con ojos de sapo,

huye como una rata entre desperdicios y papeles, florece

en el patio de tu casa, está en el fondo de una olla y no lo ves,

lo ves y lo conoces y lo tocas, es el pan de tu noche, pero aún

no lo atrapas,  y si logras cogerlo por el cuello acaso se te rompe,

se estrella en tus narices, y es lo cierto que no sabes amasar

esa sustancia informe y diferente. […]”.

Fayad Jamís, “Problemas del oficio”, en Poesía cubana del siglo XX (Fondo de Cultura Económica)

#MiércolesDePoesía Yo está echado a mis pies

Dibujo: M.C. Escher
Dibujo: M.C. Escher

“[…] este instante soy yo, salí de pronto de mí mismo, no tengo nombre ni rostro,

yo está aquí, echado a mis pies, mirándome mirándose mirarme mirado.

 

Fuera, en los jardines que arrasó el verano, una cigarra se ensaña contra la noche.

¿Estoy o estuve aquí?”.

-Octavio Paz, “¿No hay salida?”, La estación violenta en Obra poética (1935-1988) (Seix Barral)

 

Así recibo este #MiércolesDePoesía, con la certidumbre de ser muchas Julias y la incertidumbre de cuál de todas nace y muere esta mañana. Qué bien que el poeta mexicano expresó tan bien su ser muchos Octavios. Así puedo usar sus versos como muletas.

Seducción en tres versos

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Juguetón y deseante, el poeta colombiano Darío Jaramillo (1947) se hace preguntas y en tres versos pone el dedo en la llaga o, al menos, deja clara su intención de hacerlo. Por eso es el invitado de honor de este #MiércolesDePoesía. Cómo no.

“¿Por qué no tu boca aquí,
por qué no sobre mi piel tu aliento,
por qué no adentro yo de tus abismos?”

-Darío Jaramillo Agudelo, “Cuatro preguntas”, Libros de poemas

Leer es navegar mundos sin moverme del sillón

Cartones: Liniers www.porliniers.com
Cartones: Liniers
http://www.porliniers.com

Hoy se celebra el Día Mundial del Libro y ésa es una buen excusa para invitar a Enriqueta, el entrañable personaje de Liniers. Protagoniza estos cartones que todo adicto a la lectura podrá suscribir y que son una manera de celebrar ese hundirse en mundos distintos sin moverse del sillón. Salud por los libros.

PD Si vives en la Ciudad de México, esto te interesa: hoy, a partir de las 8 de la noche ven al bar Bucardón, en Donato Guerra 1, colonia Juárez, a una celebración de letras y amigos. La idea es que traigas libros que ya no ocupes (servirán para nutrir bibliotecas del Valle del Mezquital, en Hidalgo) y convivas con autores y amantes de la lectura, todo aderezado con poesía y música. Nos convoca la genial Laura García y estaremos, entre otros, Eduardo Casar, Pablo Boullosa, Sandra Lorenzano, Mardonio Carballo, Mónica Maristáin, el Chá, Alonso Arreola y yo. La entrada es libre. ¡Anímate y ven!

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“¿Por qué lees?”

Cartón: Forges
Cartón: Forges

Hace poco, mi querido amigo Alberto Diéguez (autor del espléndido blog www.desafectos.wordpress. com) me habló de Forges, humorista gráfico español que publica en el periódico El País. Lo busqué y me encontré este cartón suyo, que tomo prestado para este #LunesDeMonos de la semana en la que se celebra el Día Internacional del Libro. Y acudo al dibujo de Forges porque deja abierta la pregunta de por qué leer, misma que se me antoja contestar ahora y para ello me remito a tres citas que dan en el clavo de las razones por las que los libros son mi vicio:

Por los placeres que regala. “El mayor argumento a favor de la lectura es el placer. No se lee de verdad para instruirse o por deber cultural: eso es otra cosa que no es leer. Se lee y se ama leer porque en la lectura se encuentra una fuente de goces infinitos”. -Pascal Bruckner

Por lo que me revela sobre mí misma. “Cada lector es, cuando lee, lector de sí mismo. La obra del escritor no es más que una especie de instrumento óptico ofrecido al lector para permitirle discernir lo que, sin ese libro, no hubiera podido ver en sí mismo”. -Marcel Proust

Por la posibilidad de vivir otras vidas. “Al leer nos metemos por un instante en el incendio que ocurre dentro de la piel de otra persona”. -José Gordon

(Del libro 101 aventuras en la lectura, Artes de México/ IBBY México/ Zimat).

Ahí está. Eso respondo.

 

 

Video Un año: recordando a Gabo

 

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Da click aquí para ver el video:

Hoy, 17 de abril, hace exactamente un año que Gabriel García Márquez decidió salir volando detrás de sus mariposas amarillas. Que se murió, pues. Y en SoHo México quisimos hacer algo especial en torno al colombiano casi mexicano: invitamos a 25 personas a leer un fragmento de ese portento que se llama Cien años de soledad. Está la señora del mercado, el cerrajero, una modelo y el policía, pero también escritores, rockeros, gente del medio cultural y los tres periodistas que conducen el programa de radio El Weso. Así, leyendo, rendimos un mínimo homenaje a Gabo. Porque no se nos olvida.

(Originalmente publicado en el sitio web de la revista SoHo).

La obra masturbatoria del mártir llamado Jis

Foto de Jis: El Informador/ A. Hinojosa
Foto de Jis: El Informador/ A. Hinojosa

Dice que le “puede” tener que hablar en público de escenas y fantasías sexuales que dibujó solo, en su cuarto, pero como acaba de publicar Sexo, a eso sabe la reina (Sexto Piso) no tiene opción. Aunque en sus monos hay pasajes lunares y espacios fantásticos, Jis dice ser lo menos aventurero que hay: “Soy un tipo rutinario, un licenciado que no sabe si es exhibicionista o un pudoroso total que dibuja sobre esa cosa rarísima que es el sexo”. Aquí, lo que platiqué con él.

¿Cómo nació la idea de este libro?

Llevo desde los 80 dibujando sobre el tema, tengo material como para unos cuatro volúmenes. Cuando hablé con la editorial sobre la idea de juntar todo, les mandé los cartones que encontré y al regresarme la primera versión diseñada del libro vi que faltaban muchos. Se les traspapelaron, no sé si fue intencional pero al final resultó bien porque no hubiera podido entrar todo. Y es que el sexo es un manantial de temas. Incluye emoción, miedo a defraudar y a que te defrauden, juegos de poder, rollos de género, placer, destrucción. Como tiene tanta carga emocional es fácil caer en clichés, en lugares comunes, pero intento ser consciente de esa dificultad, entender algo más del asunto.

¿Por qué un día dibujas algo y no otra cosa? ¿Cómo eliges los temas que vas a tocar?

En realidad mis monos son un diario, un tarot personal en el que me burlo de mí mismo. Cuando estoy dibujando trato de ser lo más libre posible con mi imaginería, mi trabajo es como una obra masturbatoria, por eso de pronto me da vergüenza pero acabo diciendo: “Éste me tocó ser, ahí disculpen”.

Tus monos son bien pachecos, siempre están en el viaje…

Sí, yo mismo tuve una época de desmadre, de fiestas y hongos, de éxtasis y tachas con música electrónica, pero está cabrón. Ahora me he hecho muy tranquilo, ya soy un señor. Llevo como ocho años de practicar yoga Iyengar, voy tres días a la semana y me cae poca madre porque tengo problemas de espalda, estoy operado. Aunque es un rollo casi militar, como en el fondo soy muy sistemático he podido hacer una disciplina bien padre.

Hablas de sexo pero nunca de política, Jis no hace cartones del escándalo político de moda. ¿Por qué?

La lucha de la que yo hablo es micropolítica, mis monos son de denuncia conyugal, no la política de los partidos o del Estado. En uno de mis cartones hay una pareja en la que uno dice: “Debí ser mártir de un movimiento social” y el otro contesta: “Los dos somos mártires del movimiento conyugal”. ¡Es que yo también lo soy! Llevo tres matrimonios, así que además de mártir soy héroe, apóstol, promotor. He estudiado el tema a fondo.

Más allá de los dibujos, ¿has llevado tu humor a otros espacios?

Claro, Trino y yo hemos hecho durante varios años el programa de radio La Chora Interminable, nos reímos mucho. Soy bien tímido, así nunca me hubiera podido imaginar que iba a estar como merolico en el radio, pero me gusta. Y luego también hicimos algo en tele para el Mundial y, claro, los Jams de moneros. Seguimos tratando de abrir posibilidades fructíferas en varios lados para seguir trabajando la imaginación y el humor.

Cuando empezabas tuviste apoyo de Monsiváis. ¿Cómo lo recuerdas?

Yo lo leía mucho, admiraba su ironía. Luego me prologó mi primer libro Los manuscritos del Fongus y hasta dedicó una sección de La cultura en México para dar la bienvenida a los de mi generación, a los que estábamos haciendo la revista Galimatías. Me quedó muy buena onda con respecto a él, tuvo la paciencia y la sensibilidad de darle entrada a unos mocosillos. Ahora, a mí no se me dificulta admirar el trabajo de otros, paso mucho tiempo en eso, pero como soy medio acomplejado, a veces lo uso como pretexto para latiguearme por la excelencia ajena.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

Sexo a eso sabe la reina

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¡Este blog llega a 4 mil seguidores!

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Rosario Castellanos, la poeta mexicana que habla con el mismo aliento fresco que cuando escribió sus textos, visita este #MiércolesDePoesía con un poema sobre lo indispensable que resultan los amigos. Aprovecho para agradecer con él a los cuatro mil seguidores que hoy alcanza este blog, es decir, a las cuatro mil personas que conforman conmigo esta comunidad en la que se conversa, se comparten lecturas, ideas y experiencias, abrazos que borran la distancia pero, sobre todo, palabras que vibran. Miles de gracias a todos. En serio.

“Es necesario, a veces, encontrar compañía.

Amigo, no es posible ni nacer ni morir
sino con otro. Es bueno
que la amistad le quite
al trabajo esa cara de castigo
y a la alegría ese aire ilícito de robo.

¿Cómo podrías estar solo a la hora
completa, en que las cosas y tú hablan y hablan
hasta el amanecer?”

-Rosario Castellanos, “Apelación al solitario”