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Cuando García Lorca visitaba a Chavela

Hace un año, la huesuda se llevó a Chavela Vargas, cosa muy injusta: a gente así no debía tocarla (aquí lo escribí entonces: http://wp.me/p1POGd-hV). Lo cierto es que cuando visitó Madrid en 1993, Chavela se hospedó en la Residencia de Estudiantes, mismo lugar donde vivió Federico García Lorca (otro que no debía haber muerto y menos de la forma que lo hizo). Ella contó que el poeta la visitaba, convertido en un pájaro amarillo: así trabaron amistad. Cómo no iban a ser afines, ambos sensibles y desgarrados, ambos homosexuales, ambos hermosos.

Entonces nació la idea de hacer un homenaje al granadino, proyecto que se concretó en 2012, poco antes de la muerte de la cantante: es un disco llamado La luna grande, contiene versos y fragmentos de obras de teatro. Vaya como homenaje conjunto esta grabación de Chavela leyendo unas líneas de Amor de don Perlimplín con Belisa en su jardín, de Lorca (da click en el enlace superior para oírla).

PD Moriría por saber qué se decían cuando se encontraban…

Amor, amor,/
que estoy herido,/
herido,/
de amor huido./
Herido,/
muerto de amor./
Decid a todos que ha sido/
el ruiseñor./
Bisturí de cuatro filos,/
garganta rota,/
y olvido./
Cógeme la mano, amor,/
que vengo muy malherido,/
herido,/
de amor huido./
Herido,/
muerto de amor.//

Por qué es necesaria la soledad (según Chavela)

Screen shot 2013-06-17 at 1.18.56 PM“La soledad para una mujer es fundamental, porque es la mayor de las libertades y es desde donde una mujer se puede construir sin ideas de otros”.

-Chavela Vargas a Buika

No sé de dónde copié la cita (está anotada en una libreta), pero no puedo estar más de acuerdo, tanto en el caso de mujeres como de hombres. Me parece indispensable quitarle la carga social negativa que tiene pasar tiempo a solas y aprender a enfrentarnos al espejo sin temor. Lo encuentro aleccionador, curativo, muy descansante.

Se fue Chavela Vargas pero se queda

“No le tengo miedo a la muerte, debe ser una cosa bellísima”, dijo hace poco en entrevista con El País. Hoy que se fue recuerdo esas palabras suyas. Vivir a fondo es también morir a fondo, con todo, sin contener el aliento, soltando el cuerpo y dejando que fluya la muerte por cada vena, que pasee su lengua fría por los rincones mientras uno abre la ventana y se asoma a otro paisaje. Entendida de ese modo debe ser bellísima. Espero que llegado el momento así haya sido la de Chavela. El consuelo para quienes estamos de este lado de la ventana es que su voz quebrada, que acompañó más de una borrachera cantando a José Alfredo, seguirá siendo la banda sonora de los desgarros amorosos. Salud…