Borges y Sabato se sentaron un día a conversar

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Estuvieron distanciados casi 20 años, por diferencias políticas. «Inevitablemente, tanto uno como otro dijimos palabras quizá injustas», diría Sabato. Un día del verano de 1975 se sentaron a conversar por invitación del periodista Alfredo Serra, de la revista Gente!, que publicó después la charla. La recupero gracias a que mi pareja, en Buenos Aires, comió con Serra, quien le contó el hecho y le compartió la liga de este texto largo, pero magistral. Aquí, destellos de la charla:

Borges: -La vida es soportable porque ocurre en tajadas. Uno se levanta, se afeita, desayuna. Va haciendo las cosas lentamente. Por eso la vida es menos espantosa…
Sabato: -Claro. Imagínese un hombre que se pasara toda la vida afeitándose. O diciendo «Buenos días». Mucha gente supone que los hombres famosos nunca dicen «buenos días» o toman café con leche, como cualquiera. Si los ven tomar café con leche ya no creen en su fama. La gente parece ignorar que el hombre no siempre escribe El Quijote. A veces paga impuestos.

[…]

S.: -¿Cuál es la mejor traducción que usted conoce, Borges? La mejor traducción de cualquier cosa…
B.: -Es difícil…
S.: -Dicen que la Biblia es una gran traducción. Y Proust al inglés, también…
B.: -Es posible. Sin embargo, el traductor de Proust empezó mal. En busca del tiempo perdido no responde al original. Es una cita de Shakespeare.
S.: -Es cierto. Suena un poco absurdo.

[…]

S.: -Suele decirse: «Fulano domina varias lenguas«. Generalmente, uno no domina ni la de uno.
B.: -Más bien está dominado por ellas…

[…]

B.: -Si El Quijote fuera simplemente una sátira contra los libros de caballería, no sería El Quijote. Si al final, cuando termina la obra, el autor piensa que hizo lo que se propuso, la obra no vale nada […]
S.: -Ninguna obra de arte es moralizadora en el sentido edificante de la palabra. Sirven al hombre en un sentido más profundo, como sirven los sueños, que casi siempre son terribles…

Con estas palabras pujantes cierra su artículo el periodista: «No se habían propuesto urdir una charla memorable, ávida del mármol o del bronce […] Y ahora, al final de la nota, la tentación también es grande. Yo podría armar un final con laberintos, espejos, senderos que se bifurcan, ángeles exterminadores, Alejandras, ciegos. Mezclar la matemática y el caos. Pero no: callar exactamente aquí es rendir un homenaje a Borges, a Sabato. Es pedir con fervor que este epílogo sea apenas un prólogo. Es esperar que estos dos hombres hablen hasta el fin de los tiempos». No hubo otra charla, pero esto es lo que llamo gran periodismo: tener un chispazo genial, hacer que suceda y, luego, ceder el protagonismo a las estrellas.

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Artículo completo: http://www.gente.com.ar/nota.php?ID=7022

Publicado por Julia Santibáñez

Me da por leer y escribir. Con alta frecuencia.

18 comentarios sobre “Borges y Sabato se sentaron un día a conversar

  1. Pues de esta charla hay un volumen publicado (el que tenía y que se deshizo, mágicamente, en el aire, durante una de mis ausencias). Si mal no recuerdo el compilador fue un tal Alfano, aunque en ese dato preciso no estoy muy seguro.
    Gracias por el enlace, es bueno encontrarse con esos dos después de tanto tiempo.

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    1. Si tengo que escribir a diario algo sobre Borges para que pases por aquí, lo voy a hacer y con mucho gusto (*agita dedo amenazador*). Pues sí, me encantó encontrar este texto, de esa manera fortuita…

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      1. Jaja… Sabes que cualquier texto tuyo me es más que suficiente. Créeme que no es la primera vez que pasé por aquí; uno no se olvida de los buenos amigos. pero era algo así como cuando llegas a la puerta de la casa de ese amigo tan querido y detienes tu mano en el aire, antes de golpear a la puerta y te dices «no, mejor paso otro día; si me quedo voy a arruinarles la fiesta» y daba media vuelta y me iba.
        Bueno, ayer abrí la puerta y me metí sin hacer mucho ruido…

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      2. Pero a veces uno en efecto toca la puerta, pasa y los que están dentro lo arropan de cariño, reciben los abrazos del recién llegado y entre todos pasan una mejor velada. En fin, qué bueno que hayas pasado: te esperábamos desde hace tiempo y las tazas de té estaban enfriándose.

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      3. Muy cierto, y gracias por ello. A veces nos negamos hasta el placer de saber que hay quien nos aprecia como debe ser: así, sin más, por lo poquito que somos. Prometo que no dejaré pasar tanto tiempo.

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    2. Tengo un libro de Conversaciones con Borges de Roberto Alifano, pero Sábato no aparece en él ¿Será ése el volumen que recuerdas Borgeano? Tapa de fondo negro, con foto de Borges en el centro y letras blancas con filo rojo…

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          1. No es fácil de conseguir querida; la última reedición de la que tengo memoria fue hecha hace al menos diez años. Supongo que en cualquier momento aparece otra, sin duda se trata de esos libros que cada tanto las editoriales no se privan de relanzar. ¿Y si escribimos unos cuantos mails? Tal vez se pueda influir un poco en la decisión editorial. De eso sabes tu. ¿Surten efecto los mails de los lectores?

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  2. Pues no, no conozco esa conversación y tampoco podré conocerla, al menos pronto, porque usté disculpará pero el alemán y yo no nos entendemos. Déjeme buscarla con letritas abajo…
    PD Gracias por la aclaración, je.

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  3. Yo tengo un volumen de «Diálogos Borges – Sábato» compaginados por Orlando Barone con copyright de 1996, editados por Emecé, y dice que tuvieron lugar en el verano argentino de 1974/75, en casa de la pintora uruguaya Reneé Noetinger. ¿Será que a partir de aquel famoso reencuentro en la librería La Ciudad, promovido por el librero Luis Alfonso y otros amigos, Borges y Sábato fueron encontrándose en varias ocasiones? Probablemente sea así, no conocía esto que mencionas de Alfredo Serra (gracias!). Los periodistas vieron el filón y a lo mejor promovieron estos encuentros, sin duda muy interesantes.

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    1. Creo que es como dices, se vio la oportunidad y se aprovechó. En cuanto tenga oportunidad platico con Serra, le pregunto con más detalle la historia y la comparto. Hablé con él por teléfono, es un tipo muy agradable y accesible.

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