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Por qué escribir es tan difícil

“Podríamos decir que la poesía no hace lo que Stevenson pensaba: la poesía no pretende cambiar por magia un puñado de monedas lógicas. Más bien devuelve el lenguaje a su fuente originaria”. Lo dice, nada menos, Borges en la conferencia “Pensamiento y poesía”, incluida en el libro Arte poética, publicado por Editorial Crítica y que llega a mis manos gracias a quien amo.

El escritor (de poesía, pero no sólo) busca regresar al manantial original, a la sonoridad primigenia. No es poca cosa: en forma y fondo llegar a ese punto donde cada uno reconoce algo de sí que no sabía que sabía.

Por eso poquísimas veces lo consigue.

#MiércolesDePoesía No sé qué es un poema

 

Foto: Darek Grabus

¿Qué es el tiempo? Si no me preguntan qué es, lo sé. Si me preguntan qué es, no lo sé“.

Lo dijo Agustín de Hipona y tomo la cita de la conferencia “El enigma de la poesía”, de Borges, quien luego añade: “Pienso lo mismo de la poesía”.

Ayer leí y ensayé varias definiciones, me pidieron algunas y ésta me parece la más atinada: creo saber cuando hay un poema, pero no puedo decir qué es, explicarlo.

Borges y Sábato: estas palabras significan lo contrario de lo que significaban

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Verano de 1975. Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato llevaban más de dos décadas sin hablarse, enemistados por sus respectivas posturas políticas. La revista argentina Gente les propuso reunirse y conversar. Ambos aceptaron. Platicaron sobre, idiomas, traducciones, de títulos de libros. Aquí, un pequeño fragmento de esa plática:

“[…] Jorge Luis Borges: —Me acuerdo de una frase feliz de Paul Groussac. Decía que Sarmiento sabía el latín y sospechaba el griego…
Ernesto Sábato: —Suele decirse: Fulano domina varias lenguas’. Generalmente, uno no domina ni la de uno.
B.: —Más bien está dominado por ellas…
S.: —Además, entre las lenguas hermanas hay pequeñas sutilezas devastadoras. El tiempo hace que las palabras deriven hacia significados opuestos: ‘nimio’ era ‘grande’; ahora es ‘pequeño’.
B.: —’Cold’ (frío, en inglés) quería decir antiguamente lo contrario: ‘calor”‘ Pasó el tiempo y se olvidaron de su significado. Sabían que tenía algo que ver con la temperatura, pero no si era ‘frío’ o ‘caliente’.
S.: —Claro. ‘Cold’ se parece mucho a ‘caldo’, que es ‘caliente’. La raíz común es el sánscrito”.

Me intriga la posibilidad que plantea Borges sobre la etimología de “cold”, aunque no he encontrado dónde sustentarla. Lo que es un hecho incuestionable es la etimología de “nimio”: viene del latín “nimius” y significaba excesivo, demasiado. El sentido actual de insignificante, minúsculo viene de “una mala inteligencia de frases como cuidado nimio“, señala Joan Corominas en su Breve Diccionario Etimológico de la Lengua Castellana (Gredos). Por su parte, el Diccionario de Etimologías de Chile (en línea) señala que el cambio de significado podría deberse a una asociación popular de tipo etimológico basada en el latín “minimus”, pequeño, en palabras como “mínimo”.

Además de la fascinación que me generan las etimologías y ésta, de nimio, es preciosa, me quedo también con esta otra joya, de Borges: Uno no domina una lengua, más bien es dominado por ella(s). Qué lujo, oír conversar a Borges con quien fuera, incluso Sábato.

Da click aquí para ir a la entrevista aparecida en la revista Gente en 2004.

Obsesión por la textura, la música interna y el perfume de cada palabra

 

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“Sensación de estar frente a la literatura, o mejor, de ver funcionar una maravillosa máquina de hacer literatura. Habla lento, con extraños cortes en el interior de la frase. Absurdamente, yo me sentía tentado a arrimarle las palabras, como si él se detuviera porque no las encontraba. Siempre él traía por fin una palabra distinta a la que yo imaginaba, más bella y más exacta que la mía”. Lo dice un muy joven Ricardo Piglia sobre su encuentro con Borges, en Los diarios de Emilio Renzi. Años de formación (Anagrama), esos espléndidos cuadernos del alter ego de Piglia.

Claro, la vocación de Borges por la textura, la música y el perfume de cada palabra habrá entintado su manera de hablar, tanto como distingue su obra. Me recuerda aquel cuasimandamiento de Dylan Thomas, “Love the words” y su obsesión, su desquiciamiento por la sonoridad y la multiplicidad de sentidos de las palabras. Da click aquí para ir a la entrada Dylan Thomas: Feroz declaración de amor por las palabras.

Me voy pensando en eso que impresionó al muchacho Piglia: difícilmente se puede crear algo de proporciones como las de Borges o Thomas sin la obsesión por el material con que se crea, como pasará con un escultor que conoce y ama y teme y explora y vibra las posibilidades del mármol.

#MiércolesDePoesía Mis otras vidas, las que no fueron

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Para acompañar las horas del día van estos versos de Borges, del siempre necesario Borges. Contagiada por él, veces yo también me lo pregunto.

Lo perdido

¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo
y que no fue? ¿Dónde estará el perdido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,
según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.

-Jorge Luis Borges, “Lo perdido”, El oro de los tigres, en Obras completas. Tomo 2, Buenos Aires: Emecé Editores, 1974

El Golem y la mañana guanajuatense

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Vine a ofrecer una plática sobre poesía checa, llegué ayer y hoy regreso al D.F., lo que lamento mucho porque ya me veía paseando a mi aire por los callejones de esta ciudad preciosa. Hoy, antes de que suene la alarma, me despiertan las campanadas de la iglesia que está justo frente al hotel. Por alguna razón, lo primero que me viene a la mente es que a unos pocos pasos de aquí está el bar El Golem, en referencia al personaje checo que ayer estuvimos comentando. Qué rico: amanecer en Guanajuato habiendo tenido ayer un día espléndido en todos sentidos y llenarme la boca con la música de esos primeros versos de “El Golem” de Borges que me sé de memoria:

“Si (como afirma el griego en el Cratilo)
el nombre es arquetipo de la cosa
en las letras de ‘rosa’ está la rosa
y todo el Nilo en la palabra ‘Nilo'”.

Abro la ventana y me topo con esta imagen. La mañana pinta redonda.