Geometría de las pasiones

Foto: Bruno Bisang
Foto: Bruno Bisang

“[…] sexo, erotismo y amor son aspectos del mismo fenómeno, manifestaciones de lo que llamamos vida. El más antiguo de los tres, el más amplio y básico, es el sexo. Es la fuente primordial. El erotismo y el amor son formas derivadas del instinto sexual: cristalizaciones, sublimaciones, perversiones y condensaciones que transforman a la sexualidad y la vuelven, muchas veces, incognoscible […] el sexo es el centro y el pivote de esta geometría pasional”. Octavio Paz, La llama doble: amor y erotismo (Seix Barral)

Se trata, pues, de tres pasiones hermanas: la mayor y dominante eclipsa a las otras, pero éstas son mejor aceptadas en sociedad. En una reunión formal resulta aplaudible que alguien diga “estar enamorado” pero no que admita “sentirse erótico” o “estar caliente”. Si se lee entre líneas, no son tan distintas: el enamoramiento es la cara más socialmente aceptada del erotismo y, a su vez, éste levanta menos cejas que el instinto sexual. Aquí sí, que viva la Sagrada Trinidad.

26 comentarios en “Geometría de las pasiones”

      1. Lo mismo que, si estás enamorado y no puedes concretar tu amor, por rechazo, distancia o lo que sea, eres un sufridor, y si no puedes tener sexo y te masturbas eres un enfermo…

        El mundo es raro querida ojito.

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  1. El daño que ha hecho Agostino con la separación del hombre en cachos… cuando en realidad somos una cosa sola. Algo que he ido aprendiendo del oriente (y sin seguir ninguna filosofía chunga) es a reconocerme como un ser que contiene en sí todo lo antes dicho y a vivir en consecuencia, desde los límites que yo me imponga… que al final son los únicos que valen y dentro de ellos, la libertad puede ser absoluta.

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    1. Eso tenemos que aprendérselo a Oriente, que no parte de la absurda dicotomía cuerpo-alma sobre la que se erige Occidente. Somos uno, sin duda, una sola cosa. Y sí, me parece harto sano que cada quien se ponga los límites que le plazca: mientras no invada la libertad del otro, que haga de su vida un papalote. Perdón por la referencia que suena a cita escolar, pero aquí aplica un muy manido dicho de Benito Juárez, presidente mexicano interesantísimo del siglo XIX y figura que los políticos han desgastado de más. El punto es que Juárez dijo algo muy sabio: “El respeto al derecho ajeno es la paz”.

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  2. Creo que uno a veces se confunde, y yo que trato de analizar todo, me he torturado tratando de distinguir si estoy enamorada, o simplemente se me salta la termica por un tipo.

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  3. Lo de la Sagrada Trinidad tiene unos cuantos bellos matices. Por un lado, el primer sentido: directo, apelando al juego de palabras. En segundo plano ya podríamos entrar en cierto cinismo (muy de mi gusto, de hecho); y en tercer lugar –y esto corre por mi cuenta– en un aspecto que daría para varias páginas: ¿Cuánto de eso que dices en el post es debido al influjo del pensamiento judeo-cristiano? Por mi parte estoy seguro de que ésa es la razón fundamental y es una de las razones principales de los males de este mundo (seamos sinceros: si la gente retozara con más libertad, mucha menos violencia veríamos a diario). Una de las principales razones por las cuales la religión no puede ser perdonada.

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    1. En otras ocasiones tú y yo hemos hablado, Borgeano querido, sobre ese tema. Una vez más coincidimos: la tradición judeo-cristiana funciona como subtexto de un sistema represor. Terrible.

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      1. Al respecto acabo de leer, por segunda vez, “Dios no es bueno”, de Christopher Hitchens; y la verdad es que creo que debería ser un libro de texto para el nivel secundario. Ya sé que es imposible, pero puestos a soñar…

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  4. Hombre… entre considerar el sexo marital una mitzvá y el decirte que lo hagas sólo pa’ reproducirte teniendo mucho cuidado de no gozar mientras lo haces, creo que hay millones de años luz. Cada vez que escucho (o leo) judeo-cristiano se me abren las estigias

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    1. Acepto que hay matices entre ambos (en descargo de los cristianos diré que algunas corrientes plantean el disfrute sexual, aunque sólo dentro del matrimonio), sin embargo, no me parece que en este punto sean tan distintos los planteamientos de fondo.

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