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#MiércolesDePoesía Cuál es la palabra que estoy necesitando

“El poema nace con su gestación, al igual que en el Tao la gestación es ya el nacimiento del ser humano”.

Lo dijo el poeta español José Ángel Valente. Sí, la sinapsis creativa del verso ocurre casi sin que el autor se entere y luego de un tiempo brota de pronto, bien formado o con taras congénitas, insalvables. Añado: una vez parido, igual que un niño sigue cambiando, ajustando su rostro.

Me encanta la imagen del poema como ser vivo y con ella convoco a Valente a darle tono a este #MiércolesDePoesía. El poema suyo que copio a continuación es ligero y etéreo. Así nació. Alude al deseo de que unos versos sean la palabra intocable que muchos necesitamos, pero no conocemos.

Un canto

               “Quisiera un canto
que hiciera estallar en cien palabras ciegas
la palabra intocable.
Un canto.
Mas nunca la palabra como ídolo obeso,
alimentado
de ideas que lo fueron y carcome la lluvia.

La explosión de un silencio.

Un canto nuevo, mío, de mi prójimo,
del adolescente sin palabras que espera ser
nombrado,
de la mujer cuyo deseo sube
en borbotón sangriento a la pálida frente,
de éste que me acusa silencioso,
que silenciosamente me combate,
porque acaso no ignora
que una sola palabra bastaría
para arrasar el mundo,
para extinguir el odio
y arrasarnos…”.

José Ángel Valente, “Un canto”, La memoria y los signos en Punto cero. (Poesía 1953-1979), Seix Barral

 

 

Noche de poesía y buen contento

Foto: Alma Delia Murillo

Anoche fue la presentación de mi libro Eros una vez (Seix Barral), que recibió el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti. El evento fue en la Librería Icaria, parte de la Escuela de Escritores y que es también mi casa (doy clases de Escritura Creativa).

Arturo Córdova Just, poeta, ensayista y director de la Escuela, fue el presentador. No sé si alguien había leído con tanto rigor mis versos, si los había exprimido hasta sacarles el jugo oculto, pero de verdad me emocionó en los adentros su lectura. Espero poder compartir por aquí el texto que Arturo escribió, se antoja estamparlo en billetes de cien mil pesos. Luego de leer su escrito platicamos, la gente hizo preguntas, nos reímos, leímos poemas. Hubo venta de Eros y rematamos la noche con un consistente mezcal Xicarú.

Aquí van algunas fotos. Gracias a todos los que sortearon el cuasi diluvio universal que cayó en la ciudad, a quienes lo intentaron pero no lograron sacar a tiempo el velero, a quienes desde otros países me abrazaron con palabras.

Muy pronto, Eros una vez va a estar a la venta en Gandhi y El Péndulo, Ciudad de México. Avisaré con tiempo en qué sucursales.

Las gracias no se me cansan en la voz.

 

10 novelas favoritas sobre el amor

Dibujo: Sara Herranz
Dibujo: Sara Herranz @sara_herranz

¿Amor que empieza? ¿Que devora? ¿Compartido? ¿No correspondido? ¿Fracasado? Aquí hay una lectura para cada caso. Estas novelas transitan por las inmediaciones del enamoramiento, la pasión, el amor, el desenamore. Y vuelta a empezar. Van de la más sutil a la más desgarrada pero, eso sí, esquivan la cursilería. Tienen humor, hondura. Son mi Top Ten en cada caso y estas citas demuestra por qué.

1. Atracción: El amor es una droga dura “No encuentro ninguna razón aparentemente objetiva para explicar por qué estoy seducido por Nora, excepto que su belleza me conmueve, me emociona, me hace delirar, me provoca erecciones múltiples, me estimula, me deprime, me subleva, me obnubila, me atosiga, me ahoga, me asfixia […]”. Cristina Peri Rossi, El amor es una droga dura (Seix Barral)

2. Primer beso: El sabor de un hombre “Recuerdo ese primer beso, esa sensación de empequeñecimiento repentino: de golpe soy tan pequeña que me hundo en él, me sumerjo en su garganta húmeda. Toda yo estoy en su boca, como si fuera un bocado. Él me toma y me traga, y en esa cálida oscuridad en la que caigo, siento que desaparezco en su interior. Me diluyo y él me absorbe, como si ya no fuéramos a separarnos jamás”. Slavenka Drakulic, El sabor de un hombre (Anagrama)

3. Primer encuentro sexual: Canción de tumba “Mónica y yo nos conocimos hace cuatro años. Nos metimos a la cama durante horas sin apenas intercambiar nuestros nombres y mucho antes de haber tenido una conversación coherente. El sexo entre los dos fue una intuición de luminosidad. El sexo —el más perfecto y simple al que se puede aspirar, como beber agua pura sin pagar la botella de pet— nos reveló que habría entre nosotros un lazo visceral más sólido que cualquier otro compromiso que tuviéramos con el mundo. Un vínculo tan hondo que, en mis pesadillas, se parece al incesto”. Julián Herbert, Canción de tumba (Mondadori)

4. Enamoramiento: Rayuela “Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. […] Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos”. Julio Cortázar, Rayuela (Alfaguara)

5. Erotismo: La pasión turca “Nos desprendemos de las ropas con tal ferocidad que no me extrañaría que un día terminásemos arrancándonos la piel […] Cada uno desaparece o agoniza en los brazos del otro, escudriñando en el otro, trocando su vida por la de él, hasta llegar al estertor final, al paroxismo, que es una aleación, un extravío recíproco, tras del que cada uno va volviendo, volviendo poco a poco en sí, distinto ya del otro nuevamente. Qué pena volver; sería un buen momento para morir”. Antonio Gala, La pasión turca (Planeta)

6. Amor no correspondido: Un amor “La posesión física a él le importaba relativamente poco. Si, por ejemplo, una enfermedad la hubiera obligado a no hacer nunca más el amor, en el fondo él se habría alegrado. Se imaginaba, por ejemplo, que ella hubiera sido atropellada por un tranvía y hubiese perdido una pierna. ¡Qué estupendo habría sido! Ella inválida, separada para siempre del mundo de la prostitución, del baile, de las aventuras, ya no asediada por nadie. Sólo él seguiría adorándola. Tal vez ésa fuera la única posibilidad de que ella, aunque sólo fuese por gratitud, empezara a quererlo”. Dino Buzzati, Un amor (Gadir)

7. Posesión: La mujer justa “Una vez vino a mí una señora que amaba a un hombre, lo amaba tanto que lo mató. No lo mató con un cuchillo ni con veneno sino porque no le daba tregua, lo quería por entero para ella, ansiaba quitárselo al resto del mundo. Pelearon durante mucho tiempo, hasta que un día el hombre se cansó y murió”. Sándor Márai, La mujer justa (Salamandra)

8. Amor compartido: Un acto de amor “Ningún hombre ha amado a una mujer sin imaginársela en los brazos de otro. Ningún marido es feliz —verdadera, genitalmente feliz, con una felicidad que le llega al alma en cuanto marido— hasta que no tiene pruebas positivas de que otro hombre se la está follando”. Howard Jacobson, Un acto de amor (Miscelánea Editores)

9. Caducidad: El amor dura tres años “Un mosquito vive un día; una rosa, tres días. Un gato, trece años. El amor, tres. Así son las cosas. Primero hay un año de pasión, luego un año de ternura y, finalmente un año de aburrimiento. El  primer año, uno dice: ‘Si me abandonas, me mato’. El segundo año, uno dice: ‘Si me abandonas, lo pasaré muy mal pero lo superaré’. El tercer año, uno dice: ‘Si me abandonas, invito el champán'”. Frédéric Beigbeder, El amor dura tres años (Anagrama)

10. Amor que mira hacia atrás: Hablar solos “Cuando veo a dos besándose, creyendo que se aman, creyendo que durarán, hablándose al oído en nombre de un instinto al que dan nombres elevados, cuando los veo acariciarse con esa avidez molesta […] cuando veo a dos idiotas ejerciendo impunemente su deseo a plena luz, como si yo no los mirase, no sólo siento envidia. También los compadezco. Compadezco su futuro podrido […] y les sonrío de costado, como si hubiera vuelto de una guerra que ellos dos no imaginan que está a punto de empezar”. Andrés Neuman, Hablar solos (Alfaguara)

 

#MiércolesDePoesía Yo está echado a mis pies

Dibujo: M.C. Escher
Dibujo: M.C. Escher

“[…] este instante soy yo, salí de pronto de mí mismo, no tengo nombre ni rostro,

yo está aquí, echado a mis pies, mirándome mirándose mirarme mirado.

 

Fuera, en los jardines que arrasó el verano, una cigarra se ensaña contra la noche.

¿Estoy o estuve aquí?”.

-Octavio Paz, “¿No hay salida?”, La estación violenta en Obra poética (1935-1988) (Seix Barral)

 

Así recibo este #MiércolesDePoesía, con la certidumbre de ser muchas Julias y la incertidumbre de cuál de todas nace y muere esta mañana. Qué bien que el poeta mexicano expresó tan bien su ser muchos Octavios. Así puedo usar sus versos como muletas.

La urgencia de Neruda, a 3000 metros de alto

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Neruda no renuncia a su vocación escritora, a más de 40 años de muerto sigue jugando con versos. Y qué bueno. Acaba de salir a la venta en México Tus pies toco en la sombra y otros poemas inéditos (Seix Barral), libro con 21 textos desconocidos del chileno. Entresacados de los miles de papeles de su archivo, y por alguna razón no incluidos por el autor en su recapitulación Memorial de Isla Negra (1964), fueron escritos en cuadernos, hojas sueltas, menús y hasta en el programa musical de un barco en el que viajaba. Descubiertos recientemente, son ahora dados a conocer en una edición que incluye algunas páginas facsimilares de su puño y letra, además de una introducción de Darío Oses, director de Archivos de la Fundación Pablo Neruda.

Ahí están los temas a los que siempre acudió: el amor, su vocación, el mundo, Chile. Me gusta el poema en el que el escritor reconocido recomienda modestia al Neruda joven que se inicia en las letras: “[…] alarga tu silencio/ hasta que en ti/ maduren/ las palabras […] no te metas/ a presumir de pluma,/ de argonauta,/ de cisne,/ de trapecista entre las frases altas […] tienes/ que ensuciarte las manos/ con aceite quemado,/ con humo/ de caldera”. Y el texto en el que se queja de la “prostitución de cada día” que implica el teléfono: “[…] Pasé a ser telefín, telefonino,/ telefante sagrado,/ me prosternaba cuando la espantosa/ campanilla del déspota pedía/ mi atención, mis orejas y mi sangre,/ cuando una voz equivocadamente/ preguntaba por técnicos o putas/ o era un pariente que yo detestaba/ una tía olvidada, inaceptable”.

Otro, de tono erótico, lo escribió sobre un menú, como deja ver la imagen facsimilar del libro y además anotó en la esquina de la hoja: “Día 29 diciembre 1952. 11 de la mañana. Volando a 3.500 metros de altura, entre Recife y Río de Janeiro”. Es decir que los versos le asaltaron, apremiantes, en pleno vuelo, igual que pasa con el deseo. Y a más de 3,000 metros de alto convirtió la urgencia en este poema terrestre:

“Por el cielo me acerco

al rayo rojo de tu cabellera.

De tierra y trigo soy y al acercarme

tu fuego se prepara

dentro de mí y enciende

las piedras y la harina.

Por eso crece y sube

mi corazón haciéndose

pan para que tu boca lo devore

y mi sangre es el vino que te aguarda.

Tú y yo somos la tierra con sus frutos.

Pan, fuego, sangre y vino

es el terrestre amor que nos abrasa”.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

 

El contrabajo, de Patrick Süskind

Imagen 3El arte es el universo del artista, su territorio. Puertas adentro, sin testigos, establece una relación amor-odio con su instrumento de trabajo. Le llena y le frustra, lo eleva y lo deja caer cuando no alcanza con él las cimas que proyecta en su mente. No hay parcela de su vida que el arte no infecte. Toca la historia personal, el erotismo, la relación con otros, su misma autodefinición. Paradójico, el artista no se concibe sin su instrumento: aunque quiera imaginarse distinto no tiene otro punto de referencia. Vive solo, de cara al arte, como encerrado en un cuarto a-prueba-del-mundo. Sí, igual que el amante enamorado.

Todo ello se vive en El contrabajo (Seix Barral), novela del alemán Patrick Süskind publicada en 1984. El autor prefigura la obsesión que luego retrató en la celebérrima El perfume. Ayer, en un par de horas empecé y terminé las 92 páginas de ésta. De humor negro, ágil, me deja con estas líneas: “[El instrumento] genera amor, puedo asegurárselo. Una vez nos quedamos atascados en diciembre del 74, entre Ettal y Oberau, en plena tormenta de nieve. Esperamos dos horas hasta la llegada de la grúa. Y yo le cedí mi abrigo y le calenté con mi propio cuerpo. Después, en el concierto, él estaba muy tempaldo y yo incubaba una gripe muy grave […] ¡Mírelo bien! Parece una mujer vieja y gorda […] es el instrumento más monstruoso y rechoncho y menos elegante que se ha inventado jamás.”

Geometría de las pasiones

Foto: Bruno Bisang
Foto: Bruno Bisang

“[…] sexo, erotismo y amor son aspectos del mismo fenómeno, manifestaciones de lo que llamamos vida. El más antiguo de los tres, el más amplio y básico, es el sexo. Es la fuente primordial. El erotismo y el amor son formas derivadas del instinto sexual: cristalizaciones, sublimaciones, perversiones y condensaciones que transforman a la sexualidad y la vuelven, muchas veces, incognoscible […] el sexo es el centro y el pivote de esta geometría pasional”. Octavio Paz, La llama doble: amor y erotismo (Seix Barral)

Se trata, pues, de tres pasiones hermanas: la mayor y dominante eclipsa a las otras, pero éstas son mejor aceptadas en sociedad. En una reunión formal resulta aplaudible que alguien diga “estar enamorado” pero no que admita “sentirse erótico” o “estar caliente”. Si se lee entre líneas, no son tan distintas: el enamoramiento es la cara más socialmente aceptada del erotismo y, a su vez, éste levanta menos cejas que el instinto sexual. Aquí sí, que viva la Sagrada Trinidad.

La omnipotencia de una lengua

Imagen 4“[… la lamió] con avidez, como se lamen los animales entre sí. La lengua reconoce, palpa, explora, lanza jugos, la lengua intima, transmite, viborea, abrasa, traga, juega, raspa, acaricia, recorre, supura, retrocede, avanza, golpea el paladar, se entromete entre los dientes; la lengua es un miembro activo y pasivo, pero un miembro que ambos géneros poseen; con ella, una mujer se siente igual que un hombre”. -Cristina Peri Rossi, El amor es una droga dura (Seix Barral).

Frente al cuerpo amado ser toda lengua, toda yo una enorme lengua, dominadora y ávida o sumisa y recibiente, toda yo.

“Asesina a sus hijos y se suicida”: lo que dice la literatura


Imagen 5

Esta mañana leo en las noticias que una mujer en Denver, Estados Unidos, mató a tiros a sus hijos (de seis y dos años), hirió de gravedad a otro y se suicidó. Me pregunto cuántas cosas tienen que pasar por la mente y las emociones de una persona para llegar a algo tan brutal.

Tratando de entender recuerdo Satanás, novela del colombiano Mario Mendoza (Seix Barral). En ella, un hombre narra su historia: se queda sin trabajo, busca y busca pero pasan los meses sin que encuentre ni un puesto temporal, nada. Pierde el departamento, los muebles, la ropa, los electrodomésticos. Con sus hijas y esposa se va a vivir con los padres de la mujer pero al poco ambos suegros mueren “porque ya no nos aguantaba(n)”. Viene el hambre, la anemia, la desnutrición, la falta de sueño. La esposa dice que no quiere que sus hijas mueran de hambre y se va a mendigar, “a recoger del suelo frutas podridas”. Luego el personaje confiesa: “He llegado al límite […] Quiero liberar a mi mujer y a mis hijas del sufrimiento, no quiero más dolor para ellas […] Quiero matarlas. Las veo todo el tiempo manchadas de sangre, acuchilladas por mi mano. He llegado a pasearme en las horas de la noche por la casa, temblando, afiebrado, invadido por las ganas de matar […] Quiero asesinarlas, pero por amor, porque no quiero que sigan sufriendo de esta manera. Necesito ayudarlas, liberarlas de este horror”.

Más adelante dice el narrador: “Hay dos posiciones frente a esto: una es decir que el tipo está loco, que es un psicópata, que tiene problemas mentales y resentimientos que lo convierten en un trastornado con tendencias homicidas. Si uno piensa así, queda tranquilo, con la conciencia en paz, y señala con el dedo al individuo y dice: ‘Esta persona no es como nosotros, los normales, pobrecito’. Esa posición me parece cómoda y fácil, no hay que hacer un gran esfuerzo ni pensar mucho […] La otra posición es aceptar que gente común y corriente es lanzada a situaciones extremas y delirantes como consecuencia del ritmo de vida que estamos viviendo […]  Si pensamos de esta manera, la responsabilidad de esos delitos es nuestra, de todos, pues estamos construyendo un monstruo que va a terminar tragándonos y destruyéndonos”.

Coincido: es fácil alzar el dedo flamígero y condenar sin más a la homicida/suicida, pero la literatura ayuda a poner en perspectiva las visiones simplistas. ¿Qué parte de responsabilidad comparte la sociedad/compartimos todos en un desenlace así? No tengo la respuesta. Y aunque también desconozco el contexto, estoy segura de que esa mujer vivió su infierno muy particular antes de entrar al infierno oficial.

http://www.eluniversal.com.mx/internacional/81289.html

Lectora de mí misma

Ociosa que soy, hice un recuento de lo leído en 2011 y concluí que, como dijo Proust, al enfrentarme a muchos de esos textos fui “lectora de mí misma”, vi cosas “que sin esos libros no hubiera podido ver” en mí. Y eso la buena gente lo agradece. Como quiero ser una de ellas ahí va mi gratitud a los personajes respectivos y a sus creadores (van en orden decreciente, empezando por los que más disfruté en cada categoría):

Predominó la narrativa (sobre todo novela pero también algo de cuento):

  • La elegancia del erizo, Muriel Barbery, Seix Barral (y también L’élégance du hérisson, regalo de mi lindo amigo Salvador Camacho)
  • Une gourmandise, Muriel Barbery (ídem regalo de Salvador)
  • El día que Nietzsche lloró, Irvin Yalom, Emecé
  • Las violetas son flores del deseo, Ana Clavel, Alfaguara
  • Los enamoramientos, Javier Marías, Alfaguara
  • Manhattan Love Song, Cornell Woolrich, Pegasus
  • Efectos secundarios, Rosa Beltrán, Grijalbo
  • Las cartas de Abelardo y Heloísa, Siruela
  • El arte de la resurrección, Hernán Rivera, Alfaguara
  • Malone dies, Samuel Beckett, Grove Press
  • Vita Brevis, Jostein Gaarder, Siruela
  • Novecento, Alessandro Baricco (regalo de mi queridísima Paty Torres Maya), Anagrama
  • Claudine à l’école, Colette, Le Livre de poche
  • Suicidios ejemplares, Enrique Vila-Matas, Anagrama
  • El ruido de las cosas al caer, Juan Gabriel Vázquez, Alfaguara

También hubo poesía:

  • Pesar todo, antología de Juan Gelman, FCE
  • Mar privado, Eduardo Casar (relectura)

Y algo de ensayo:

  • Zoo Inc., Javier Martínez Staines (regalo de su muy querido autor)

Para rematar con temas de desarrollo personal:

  • Happy for no reason, Marci Shimoff
  • Autobiografía de un yogui, Paramahansa Yogananda
  • En defensa de la felicidad, Matthieu Ricard
  • Bikram Yoga, Bikram Choudhury

Me dejaron tatuadas en la frente palabras como “Vivir de manera segura es peligroso” (Yalom), “Una herida bien puede ser una flor abierta o una herida que manda besos cárdenos en el aire” (Ana Clavel), “L’Art, c’est l’émotion sans le désir” (Barbery), “Cómo será acostarme/ en tu país de pechos tan lejano/. Ando de pobrecristo a tu recuerdo/ clavado, reclavado” (Gelman), “Thoughts and feelings aren’t facts and they’re not you” (citado por Shimoff), “Lejos de gemir por las faltas que cometí pienso suspirando en aquellas que ya no puedo cometer” (Cartas de Abelardo y Heloísa)…

Gracias a todos los involucrados.

“Ni siquiera la eternidad es para siempre”

Encuentro este hermosísimo poema inédito de Roberto Juarroz y casi tiemblo: las palabras, con su cualidad tornasolada, como reflejo de la ambigua vida. Nada que añadir:

Todo texto, toda palabra cambia

según las horas y los ángulos del día o de la noche,

según la transparencia de los ojos que los leen

o el nivel de las mareas de la muerte.

Tu nombre no es el mismo,

mi palabra no es la misma

antes y después del encuentro,

antes y después de volver a pensar

que mañana no estaremos.

Cualquier cosa es distinta

si se mira de día o de noche,

pero se vuelven aún más distintas

las palabras que escriben los hombres

y las palabras que no escriben los dioses […]

Nada tiene una sola forma para siempre.

Ni siquiera la eternidad es para siempre.

Roberto Juarroz, Obras completas (Seix Barral)