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“Crimen y castigo” se llamaba “Himen y castigo” (animación en video)

Para La Hora Elástica, programa de TVUNAM en el que tengo el gusto grosero de colaborar, unas manos creativas animaron un textito mío. En él juego con posibles títulos de novelas si los duendes de las erratas metieran su mano en esos fuegos, perdón, juegos.

El video dura poco más de dos minutos y es precioso. De veras.

Aquí lo dejo, para deleite de las pasas, digo, de las masas.

 

 

 

Por qué la jodida necesidad de escribir

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Me encuentro esta cita de Paz que anoté en un cuaderno viejo y me gusta toda, pero en especial esta línea: escribo para detener el instante y para echarlo a volar. Por eso no dejo de escribir, por la jodida y voraz y bendita necesidad de exprimir al máximo cada segundo:

“He escrito y escribo movido por impulsos contrarios: para penetrar en mí y para huir de mí, por amor a la vida y para vengarme de ella, por ansia de comunión y para ganarme unos centavos, para preservar el gesto de una persona amada y para conversar con un desconocido, por deseo de perfección y para desahogarme, para detener al instante y para echarlo a volar. En suma, para vivir y para sobrevivir”. -Octavio Paz, prólogo a La casa de la presencia

 

#MiércolesDePoesía Iluminación en tres líneas

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La pasión de Octavio Paz por la cultura japonesa lo llevó a hacer, junto con Eikichi Hayashiya, la primera versión occidental del libro Oku no hosomichiSendas de Oku, publicado en 1957. Se trata del volumen de Matsuo Basho, el poeta más conocido de ese país, el que “todos los japoneses conocen desde la primaria y muchos tienen como libro de cabecera, oráculo manual, fuente de inspiración, guía de viaje, ejemplo de caligrafía y modelo de estilo”, dice Aurelio Asiain en Japón en Octavio Paz (Fondo de Cultura Económica).

El libro es en realidad el diario del viaje de cinco meses que hicieron, en 1689, Basho y un discípulo. Fueron al noreste del país y en el camino se encontraron con colegas, con quienes escribieron cadenas de poemas. El libro, escrito en prosa y salpicado de pequeños poemas, plantea el viaje como medio de creación, a partir de dos ideas:

  1. la poesía no es un género literario, sino una forma de conocimiento y una profesión de fe;
  2. esa fe y ese conocimiento sólo pueden realizarse cabalmente a través de la exploración del mundo y el encuentro con los otros.

Así, los poemas de Basho son cotidianos. Hablan del sol, de la lluvia, de la montaña, de la gente común. Significan mucho diciendo lo mínimo, además de dar total preponderancia tanto a la imagen visual como a la sorpresa. Este #MiércolesDePoesía, mientras estoy a horas de pasearme por Tokio y llenarme los oídos de esa lengua como de lluvia, dejo aquí tres de mis poemas favoritos de Basho, en traducción de Paz:

Este camino

nadie ya lo recorre

salvo el crepúsculo.

**

Caído en el viaje:

mis sueños en el llano

dan vueltas y vueltas.

**

Un viejo estanque:

salta una rana ¡zas!

chapalateo.

 

 

 

 

 

a

Me les voy a Japón

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Estoy emocionada más allá de las palabras. Tras una serie de vuelos e infinidad de horas voy a aterrizar justo en Tokio.  Es un viaje acariciado por largo tiempo, nacido de tener abiertas todas las interrogantes y que hago con la mejor compañera del mundo mundial: mi adolescenta. Japón me atrae porque no lo conozco, no lo intuyo, no me lo imagino.

Como acostumbro antes de ir a un país desconocido, llevo semanas leyendo y empapándome de su cultura, para empezar a viajar antes de poner un pie en el avión. Entre los libros que he revisado está Japón en Octavio Paz, recopilación preparada por Aurelio Asiain y publicada por el Fondo de Cultura Económica. Ahí encuentro este fragmento, perteneciente al ensayo “Tres momentos de la literatura japonesa”: “[Japón] es un universo autosuficiente y cerrado sobre sí mismo. Organismo al que nada le falta, como esas plantas del desierto que secretan sus propios alimentos, el Japón vive de su propia substancia. Pocos pueblos han creado un estilo de vida tan inconfundible […]”.

Más adelante, Paz habla de que en el siglo V se introdujo oficialmente la escritura y que en el VIII la corte imperial se trasladó de Nara a la actual Kioto. Luego viene esta joya: “La corte constituía por sí misma un universo autónomo, en el que predominaban como supremos los valores estéticos y, sobre todo, los literarios […] la verdadera religión era la poesía y, aun, la caligrafía. Los señores se enamoraban de las damas por la elegancia de su escritura tanto como por su ingenio para versificar”.

No me la acabo con la sola idea de visitar ese país.

PD Ustedes, queridos amigos, disculparán mi ausencia de este blog por cerca de dos semanas. Espero poder subir algunas entradas desde allá, pero no puedo jurarlo. Lo que sí aseguro es que me llenaré los ojos y los sentidos de imágenes que luego compartiré desde acá. Arigato.

 

#MiércolesDePoesía Yo está echado a mis pies

Dibujo: M.C. Escher
Dibujo: M.C. Escher

“[…] este instante soy yo, salí de pronto de mí mismo, no tengo nombre ni rostro,

yo está aquí, echado a mis pies, mirándome mirándose mirarme mirado.

 

Fuera, en los jardines que arrasó el verano, una cigarra se ensaña contra la noche.

¿Estoy o estuve aquí?”.

-Octavio Paz, “¿No hay salida?”, La estación violenta en Obra poética (1935-1988) (Seix Barral)

 

Así recibo este #MiércolesDePoesía, con la certidumbre de ser muchas Julias y la incertidumbre de cuál de todas nace y muere esta mañana. Qué bien que el poeta mexicano expresó tan bien su ser muchos Octavios. Así puedo usar sus versos como muletas.

Cinco razones por las que la poesía es necesaria hoy

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Hoy se celebra el Día Mundial de la Poesía. Desde hace 16 años, la Conferencia General de la UNESCO proclamó el 21 de marzo, equinoccio de primavera, como la fecha para celebrar esa “manifestación de la diversidad en el diálogo, de la libre circulación de las ideas por medio de la palabra, de la creatividad y de la innovación. La poesía contribuye a la diversidad creativa al cuestionar de manera siempre renovada la manera en que usamos las palabras y las cosas, y nuestros modos de percibir e interpretar la realidad”. Lo suscribo y aprovecho la excusa para compartir las cinco razones por las que la considero artículo de primera necesidad para mí:

1. Enciende las palabras cotidianas, las convierte en una revelación:

“Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía”. -Vicente Huidobro, “Prefacio”, Altazor (REI)

2. Reconcilia los opuestos en este mundo hiperpolarizado, que asegura que sólo existe una cosa o la otra, nunca una cosa y la otra:

“Cada imagen —o cada poema hecho de imágenes— contiene muchos significados contrarios o dispares, a los que abarca o reconcilia sin suprimirlos. Así, San Juan habla de la ‘música callada’ […] Esto es, somete a unidad la pluralidad de lo real”. -Octavio Paz, “La imagen”, El arco y la lira (FCE)

3. Evita que muera la sorpresa al mirar lo cotidiano con ojos frescos, aunque lo contemple por centésima vez:

“[El poeta] escribe poemas que son como petrificaciones de ese extrañamiento, lo que el poeta ve o siente en lugar de, o al lado de, o por debajo de, o en contra de, remitiendo este de a lo que los demás ven tal como creen que es, sin desplazamiento ni crítica interna. Dudo de que exista un solo gran poema que no haya nacido de esa extrañeza o que no la traduzca […]”. -Julio Cortázar, “Del sentimiento de no estar del todo”, La vuelta al día en ochenta mundos (Editorial RM)

4. Mantiene viva la intención de nombrar, que nos hace humanos:

“[…] poeta es aquel hombre
que, como el rojo Adán del Paraíso,
impone a cada cosa su preciso
y verdadero y no sabido nombre”
-Jorge Luis Borges, “La Luna”, El hacedor (DeBolsillo)

5. Congela el tiempo, deseo milenario que en el poema ocurre a diario:

“El deseo secreto de la poesía es detener el tiempo. El poeta quiere recuperar un rostro, un estado de ánimo, una nube en un cielo, un árbol al viento, y tomar una especie de fotografía mental de ese momento en el que como lector uno se reconoce a sí mismo. Los poemas son fotografías de otras gentes en las que nos reconocemos”. -Charles Simic, El flautista en el pozo (Cal y Arena)

“Entre lo más despreciable de los cerdos”, le dijeron los poetas al poeta

 

Foto: www.Piggy-Piggy.com
Foto: http://www.Piggy-Piggy.com

Con frecuencia salgo a pasear por los pasillos de blogs relativos a libros y/o autores. Muchos tienen vida corta, sus autores los abandonan, las fechas de publicación se suspenden y no se retoman. Otros parecen (malos) remedos de un taller de escritura.

Entre los que se mantienen activos, disfruto y recomiendo está el de Aurelio Asiain, escritor, editor y crítico mexicano radicado en Japón. En estos días publicó un episodio curioso, sobre la vigorosa reacción que tuvieron en su momento lectores norteamericanos de Octavio Paz (de quien, por cierto, Asiain fue muy cercano). Resulta que en 1971, el poeta y traductor Robert Bly publicó en The New York Times Book Review una reseña muy crítica y visceral sobre Configurations, antología poética de Paz. En respuesta, el académico Donald Keene escribió una misiva fuerte sobre la “reseña indigesta” y llamó a Bly “prejuicioso”, mientras los miembros del Chicago Surrealist Group le mandaron esta joya de carta:

“Desde hace tiempo estamos perfectamente conscientes de que usted está entre lo más despreciable de los cerdos; un enemigo de todo lo que es importante para nosotros en el mundo —el amor y la libertad, por ejemplo—; un cretino reaccionario particularmente repugnante que no merece más que ser empujado a la tumba, junto con esos ejercicios de estupidez imperdonablemente mierdas que su vanidad enfermiza lo ha llevado a confundir con la práctica de la poesía.
Pero su reseña de la poesía de Octavio Paz… excede los límites de nuestra resistencia.
Si alguna vez nos lo topamos en persona, nos proponemos corregir esa reprensible afrenta, que es la medida de su vileza.
La venganza será nuestra, pase lo que pase”.

La amenaza se cumplió cinco años más tarde, mientras Bly leía poemas en Chicago: un pastelazo en la cara, una lluvia de harina y macarrones y acusaciones de ser un “cerdo contrarrevolucionario” fueron la huella del evento. Para que no digan que los poetas son cobardes.

 

-Julia Santibáñez

(texto originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, de la revista SoHo)

“Todo amor vivido es una degradación del amor”: Duras

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Se están cumpliendo 100 años del nacimiento de Marguerite Duras, otra pluma soberbia nacida en 1914, como Cortázar, Paz, Bioy Casares, Thomas, Parra (habría que averiguar qué conjunción de astros se dio ese año, para saborear por anticipado cuando las estrellas se vuelvan a acomodar igual).

Rescato desde el título de esta entrada algunos pasajes de su novela no-tan-famosa Los caballitos de Tarquinia (Tusquets), en la que dos parejas pasan sus vacaciones en una playa italiana. La reflexión sobre el amor total, absoluto, permea los diálogos de los personajes, sumiéndolos en contradicciones e incongruencias, poniendo bajo la lupa su aburrimiento y su común deseo de tomar vacaciones del ser amado. Sobre todo, los lleva a concluir que es imposible que una relación sustituya la expectativa total del amor. Muy pocas plumas son capaces de iluminar así la profundidad del alma humana. Por eso la Duras es la Duras.

“[…] la verdad es que me gusta esa mujer, aun cuando la detesto. […] No deja nunca de gustarme, aun cuando sería capaz de estrangularla”.

“El sufrimiento es como la felicidad, de vez en cuando hay que cambiar de sufrimiento, si no se vuelve uno viejo y tonto”.

“Ningún amor del mundo puede ocupar el sitio del amor”.

“Para el amor no hay vacaciones, no existen. El amor hay que vivirlo totalmente, con su aburrimiento y todo; para eso no hay vacaciones posibles”.

 

El cuerpo, sola patria

Foto: Jaime Ibarra
Foto: Jaime Ibarra

Abren el día estos versos, que se acercan a lo que entre dos obnubila.

“[…] Entre tus piernas hay un pozo de agua dormida,/

bahía donde el mar de noche se aquieta, negro caballo de espuma,/

cueva al pie de la montaña que esconde un tesoro,/

boca del horno donde se hacen las hostias,/

sonrientes labios entreabiertos y atroces,/

nupcias de la luz y la sombra, de lo visible y lo invisible/

(allí espera la carne su resurrección y el día de la vida perdurable).//

Patria de sangre,/

única tierra que conozco y me conoce,/

única patria en la que creo,/

única puerta al infinito.

-Octavio Paz, “Cuerpo a la vista”, Semillas para un himno en Obra poética (Seix Barral)

Ocio, indispensable para el poeta: Paz

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“[…] Yo me siento sobre todo un poeta. Eso es lo que yo quiero ser. No sé si lo sea. Lo central para mí es la poesía. Pero al mismo tiempo creo que un poeta que escribe poesía todos los días se expone a escribir muchas tonterías. Hay que dejar la poesía para los mejores momentos. La poesía es como el amor […] es una pasión. ¿Qué puede hacer el poeta cuando no escribe poemas? En primer lugar, no hacer nada: sin ocio no hay poesía”. -Octavio Paz, “En el filo del viento”, Pequeña crónica de grandes días (FCE)

En efecto, desconfío de quienes a diario crean una obra maestra (el vino, zumo de la uva, no nace de la noche a la mañana). Con permiso, voy a ociear.

Geometría de las pasiones

Foto: Bruno Bisang
Foto: Bruno Bisang

“[…] sexo, erotismo y amor son aspectos del mismo fenómeno, manifestaciones de lo que llamamos vida. El más antiguo de los tres, el más amplio y básico, es el sexo. Es la fuente primordial. El erotismo y el amor son formas derivadas del instinto sexual: cristalizaciones, sublimaciones, perversiones y condensaciones que transforman a la sexualidad y la vuelven, muchas veces, incognoscible […] el sexo es el centro y el pivote de esta geometría pasional”. Octavio Paz, La llama doble: amor y erotismo (Seix Barral)

Se trata, pues, de tres pasiones hermanas: la mayor y dominante eclipsa a las otras, pero éstas son mejor aceptadas en sociedad. En una reunión formal resulta aplaudible que alguien diga “estar enamorado” pero no que admita “sentirse erótico” o “estar caliente”. Si se lee entre líneas, no son tan distintas: el enamoramiento es la cara más socialmente aceptada del erotismo y, a su vez, éste levanta menos cejas que el instinto sexual. Aquí sí, que viva la Sagrada Trinidad.

Los escritores también fueron niños

Marguerite Yourcenar
Marguerite Yourcenar

A través de su avatar @elhombredetweed, el escritor mexicano Mauricio Montiel tuiteó hoy, Día del niño en México, fotos de 26 escritores internacionales cuando eran pequeños. Las vi llevada por la curiosidad, también por divertimento e incluso como recordatorio de que esas enormes plumas un día fueron niños fascinados con una pelota (a partir de ahora tendré más respeto a las pelotas).

Aquí comparto algunas pero recomiendo seguir en twitter la cuenta @elhombredetweed, para verlas todas. De todas formas, no hay desperdicio: si las fotos no les gustan vale la pena seguir a Montiel.

Gonzalo Rojas
Gonzalo Rojas
Fernando Pessoa
Fernando Pessoa
Sylvia Plath
Sylvia Plath
Octavio Paz
Octavio Paz
Julio Cortázar
Julio Cortázar