«palabras que se caen por no encontrar pensamientos que las sostengan»
«es mentira que existan las estaciones: tú eres el que, cuando hay lugar, nievas, soleas, tumbas las hojas, floreces»
Con epigramas cortos y también poemas cargados de sentido, el mexicano Rogelio Guedea deja imágenes en el aire en este breve poemario (Aldus/ Gobierno del Estado de Colima). Para mí es el primer acercamiento a su trabajo y aunque sentí como pelo en la sopa las varias erratas («mi manos», «las calle», «tu misma», «nungún»), me quedo con la boca llena de versos como estos:
epitafio
este cuerpo/
está sólo hecho/
de palabras caídas//
aduanas
no le pregunten al poeta sobre sus poemas:/
él no sabe nada/
de todo aquello/
que no le pertenece.//


¡Qué chulo esto! Una pena por las erratas. Yo multaría al corrector de textos que para algo le pagarán, digo yo. Y a los agregados culturales y ministerio de cultura de México: libros por dios, que no todo son tacos y jesusita en chihuahua.
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Jeje, le diré al autor que siga tus consejos!
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y al ministerio de Cultura… que ya me decían que es secretaría… es que de ferias gastronómicas y de folklore pa’ gringos mentales («jesusita» es una polka) no saben traer otra cosa a Europa. No tengo notica (y trabajo con la cultura) de una feria del libro en condiciones después del 1995, creo.
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No, en México no es secretaría sino «consejo»: Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (CONACULTA). Por aquí está la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, bastante buena por cierto, y algunas otras pequeñas. Por cierto que los de la FIL acaban de anunciar que, para 2014, el país invitado será Argentina (di un salto de alegría).
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Por cierto que «Aduana» no está nada mal. Con respecto a las erratas yo me consuelo pensando que tengo en mis manos un ejemplar de esos que pueblan La Biblioteca de Babel, la de aquel cuento de de Borges. En algún lado debe estar el ejemplar correcto, a ti te a tocado uno «distinto»
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Sí, me gustó conocer a este poeta (ando siempre a la caza de nuevas voces). Je, me gusta tu hipótesis borgeana pero no me acaba de convencer. Prefiero los libros sin erratas…
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Sin duda, yo también los prefiero; sólo digo que cuando encuentro alguno de estos libros pienso en ello de manera automática, casi como un consuelo.
Mira, si llego a volver al blog te contaré del caso más extraño que poseo (porque eso es otra cosa: me quedo con esos volúmenes aunque tenga que conseguir otro sin errata alguna. Siempre que el libro valga la pena, por supuesto).
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