La perdurabilidad de Pacheco

Nota: Excelsior 8/mayo/1993
Nota: Excelsior 8/mayo/1993

José Emilio Pacheco murió hoy, en la Ciudad de México. Primero Gelman y ahora, él. Dos poetas de esa talla, desaparecidos en dos semanas. Groseramente mucho.

Tomo de mi librero su poemario Islas a la deriva, con el que lo conocí. Lleva escrito a mano “1992”, año en que lo leí por vez primera. Entre sus páginas guardé este recorte de periódico de 1993, en el que respondió a la eterna pregunta “¿para qué sirve la poesía?”. Dijo: “Sin ella, el idioma dejaría de fluir y de cambiar, se estancaría, haría borrosas las fronteras entre la realidad y las palabras que son nuestros únicos instrumentos para entenderla y transformarla.” Luego añadió esto, pertinente hoy: “Es poco lo que uno puede hacer en el campo infinito de la poesía. La perdurabilidad no es personal, uno persiste y continúa, no en su nombre pasajero y en su cuerpo mortal, sino en el trabajo de los demás”.

Sin duda, Pacheco seguirá vivo no sólo en sus textos, sino también en el trabajo de los cientos de poetas, narradores, ensayistas y traductores que marcó, así como en los lectores que deja huérfanos. Yo, entre ellos.

12 pensamientos en “La perdurabilidad de Pacheco”

  1. Pues lo siento mucho querida amiga. Sólo hace un par de horas que dejé el comentario a la entrada anterior. No hay nada que agregar o nada, al menos, que pueda yo agregar en este momento.
    Te mando el más fuerte de los abrazos.

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