Territorio ávido de sus besos

El día amanece esperanzado, primaveroso, instalado en el buen humor. Si la relojería se pone a punto, en pocos días mi cuerpo volverá a ser «territorio ávido de sus besos» (G. Belli). El sol lo sabe, por eso esta mañana no llega de puntillas como otros días, sino aparece sonriente en lo alto del cielo.

Puedo entregarlo todo por un beso

Por un beso/ apostar la piel en cada espina/ prometer las horas todas/ el mar en su conjunto/ Por esa boca infinita/ ceder la espesura/ regalar siglos a buen precio/ verter el recuerdo por la borda/ Por la lengua imaginada/ (urgencia de bálsamo)/ malversar el rocío y la canela/ transigir la fortaleza, el precipicio/ arrancarleSigue leyendo «Puedo entregarlo todo por un beso»