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Cinco escritores tuiteros que debes seguir

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Twitter es una plataforma más para estos autores que en 140 caracteres inventan, se divierten, crean, piensan. Y tienen miles de seguidores. 

No sé si existe la tuiteratura. Es más, no me importa abonar a esa discusión. Lo que sé es que leo en Twitter historias, miniensayos, cuentos y aforismos como estos, de cinco escritores mexicanos que conviene seguir. Mauricio Montiel (Ehombredetweed), Daniel Saldaña París, Rafael Pérez Gay, Alma Delia Murillo y Margo Glantz son muy distintos entre sí por edad, intereses, género y voz. Sin embargo, esta mínima selección de tuits recientes dispara ideas, a veces en torno a un mismo tema, a veces sobre distintos. En eso, los tuits se parecen a la literatura.

@elhombredetweed 15,600 seguidores Autor del libro de cuentos Ciudad tomada (Almadía)

1.     [En un día como hoy, pero de 1980, un ciclista fue arrollado por un conductor que se acababa de enterar del fallecimiento de su madre.]
2.     [En un día como hoy, pero de 1798, un hombre advirtió en los ojos de su amante que pensaba en alguien más mientras él le hacía el amor.]
3.     [En un día como hoy, pero de 1671, un campesino se detuvo al escuchar el eco de su nombre en el viento que sacudía el trigal que cruzaba.]
4.     [En un día como hoy, pero de 1285, el vientre de una mujer embarazada fue acariciado por una mano que horas atrás había tocado otro vientre.]
5.     [En un día como hoy, pero de 1169, un adolescente que seguía la trayectoria de un pájaro vio cómo este caía muerto sin mayor explicación.]

@ds_paris 7,927 seguidores Autor de la novela En medio de extrañas víctimas (Sexto Piso)

1.     ¿Algún historiador freelance que reconstruya lo que me pasó anoche?
2.     No sé lo que hice pero perdón por ayer. Fue el mezcal.
3.     Estoy tan crudo que percibo la rotación del planeta como una afrenta.
4.     Cruda nivel Profesor Xavier: siento en la cabeza a todos los mutantes del mundo.
5.     Tengo una cruda tan cabrona que sale en las radiografías.

@RPerezGay 25,200 seguidores Autor del libro autobiográfico El cerebro de mi hermano (Seix Barral)

1.     Gran juego de México. De Jamaica no sé mucho pues dormí profundo. De verdad, profundidades abisales. Gran torneo.
2.     ¿Qué, no ha empezado? Va.
3.     Me parece que han marcado un penal a favor de México. Somos inmorales.
4.     Creo que el Piojo es un hombre muy elegante.
5.     Les informo que el futbol mexicano se ha cubierto de gloria pues le ha empatado a Trinidad a 4 goles. Una opereta.

@almadeliamurillo 14,900 seguidores Autora de la novela Las noches habitadas (Planeta)

1.     El problema con la gente cursi es que no se da cuenta de lo cursi que es.
2.     Si quisiera ser feliz mi vida sería miserable pero, por fortuna, la felicidad cada vez me interesa menos.
3.     No se puede vivir como si la poesía no existiera. No se puede.
4.     Déjame, déjame mucho, como si fuera esta noche la última vez.
5.     -Amo la libertad con la que escribes tus escenas sexuales fabulosas.
-Son ficción. Si fueran realidad estaría cogiendo, no escribiendo.

@margoglantz 19,400 seguidores Autora del libro de retazos de memoria Yo también me acuerdo (Sexto Piso)

1.     Tuiteo y tuiteo y no digo nada que tuitvalga.
2.     Este no es un tuit ni una pipa ni… ¿es un tuit? ¿qué es un tuit?
3.     Me modernizo, tuiteo, retuiteo, Ipadeo, ¿texteo?
4.     Tuiteo, retuiteo, leo tuits, escribo, sueño con tuits. Grave ¿no?
5.     Titubeos y tuiteos. Tiroteos, añade el corrector.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

Supongamos que escribo por esto

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Hace unos días presenté de nuevo mi libro de poesía Rabia de vida/ Rabia debida en la librería Rosario Castellanos, en el marco de la Feria del Libro Independiente de la Ciudad de México. Es la tercera presentación oficial del mismo, más varias lecturas, coladas aquí y allá. Esta vez tuve el gusto de compartir la mesa con mi querido amigo Rafael Carballo, quien estaba dando a conocer Fiasco, un libro suyo publicado igualmente por Editorial Resistencia. Supongo que eso nos hace hermanos de editorial (cursilería gremial, podría llamarse). Y nos acompañó también Daniel Saldaña París, magnífico narrador y poeta que presentó ambos libros y fue muy amable en sus comentarios, además de agudo.

Pensaba compartir hoy el breve texto que leí en esa ocasión, pero ahora lo hago con doble gusto porque ayer mi querido Borgeano preguntaba en su espléndido espacio, El blog de arena: “¿por qué escribes?”. Allá respondí brevemente y aquí amplío la respuesta, en lo que podría considerarse una declaración de principios. Y yo también quisiera saber: ¿por qué escribes tú, que pasas por aquí?

PRESENTACIÓN DE FIASCO Y RABIA DE VIDA/ RABIA DEBIDA
LIBRERÍA ROSARIO CASTELLANOS, FONDO DE CULTURA ECONÓMICA
MÉXICO, D. F.
20 DE MAYO DE 2015

Me pregunto por qué escribo y entonces me viene a la memoria esto, del chileno Nicanor Parra:

“¿Que para qué demonios escribo? […]

Supongamos que escribo por envidia”.

Nicanor Parra, “Telegramas III”

Supongamos, sí, que escribí esta Rabia de vida/ Rabia debida por envidia, porque con frecuencia leo versos que me generan la codicia de no haberlos escrito yo y de no poder nunca escribirlos, pero de todas formas borronear intentos;

supongamos que sigo escribiendo porque en este ejercicio llevo años y aún no aprendo, porque aquí reúno poemas desde los años 90 y otros muy recientes, en lo que no sé si me consuela por ver que soy consistente o me preocupa, por poco original;

supongamos que escribo también por acariciar la huella de los muchos viajes interiores que hago, a veces por selvas, playas, montañas y, muchas veces, desiertos;

supongamos que escribo por contar mi historia repetida con el poema, ese amante al que vuelvo: primero se me resiste, escurridizo. Luego lo abrazo, le hablo suave al oído y cuando creo que ya lo seduje a golpe de ternura o al menos lo cansé, en general alza los hombros, me mira altivo y se zafa. Pero sí, es verdad que a veces también lo doblego;

supongamos que escribo porque el erotismo no es sólo un estado del cuerpo, también es un estado de la palabra y ambos me retan;

supongamos que escribo porque escribir se parece a seducir y en los dos hay riesgos, adrenalina, pero cuando logro el objetivo (en un caso, seducir; en otro, hacer un poema que me deje satisfecha), recibo una descarga de endorfinas que justifica todo esfuerzo;

supongamos que escribo porque para plantarme de cara al mundo, nada funciona mejor que la poesía y el placer;

supongamos que escribo porque uno no puede entender lo que no tiene palabras para nombrar, decía Rosa Montero, de manera que estos poemas surgieron buscando decir el placer para entenderlo, inventarlo de nuevo mediante el lenguaje, hacerlo navegar entre palabras y silencios;

supongamos que escribo porque los buenos poemas se sienten con el cuerpo, igual que el deseo;

supongamos que escribo porque, entre sábanas, un cuerpo es varios, habla lenguas desconocidas, se agiganta y tornasola. Por eso el sexo y la poesía dan escalofríos: son un ir a contracorriente del mundo, un asomarse a tierras vírgenes donde crece el misterio.

Por eso Rabia de vida/ Rabia debida acude a ambos, poesía y deseo, placer y verso, para tratar de sacarse lo que le arde por dentro, pero siempre lo dice mejor Nicanor Parra. Por eso mejor leo el poema completo, mientras lo suscribo:  

“¿Que para qué demonios escribo?

Para que me respeten y me quieran

Para cumplir con dios y con el diablo

Para dejar constancia de todo.

Para llorar y reír a la vez

En verdad en verdad

No sé para qué demonios escribo:

Supongamos que escribo por envidia”.