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Lo que averigué de la Nobel de Literatura 2015

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Se anuncia el nombre de la ganadora: este año es Sveltana Alexievich, de  67 años, nacida en Ucrania. Primera noticia.

Me entero de que la Academia Sueca reconoce sus escritos “polifónicos, un monumento actual al sufrimiento y al coraje”.

Que empezó trabajando como periodista y su estilo es un collage de voces, de emociones sobre conflictos como Chernobyl, la guerra de Afganistán, la era post-Unión-Soviética.

Que su primer libro, de 1985, podría traducirse como La guerra no tiene rostro de mujer. Se basa en entrevistas con cientos de francotiradoras, pilotos y conductoras de tanques que participaron en la Segunda Guerra Mundial, pero al terminar el conflicto fueron olvidadas, cuando los hombres se apropiaron por completo la victoria. El planteamiento no es malo. Espero que no caiga en el lugar común de creer que algo es importante sólo porque lo hicieron mujeres. U hombres.

Entro a su página de Internet y encuentro un texto suyo que se llama Una búsqueda del hombre eterno. En lugar de biografía. Dice mucho de la escritora detrás de los libros (la traducción de los fragmentos es mía):

“Busco notas, matices, detalles sobre la vida, porque lo que me interesa no es el evento como tal, no la guerra como tal, no Chernobyl como tal, no el suicidio como tal. Lo que me interesa es lo que pasa en el ser humano, lo que le pasa. Cómo se comporta y reacciona. Cuánto del hombre biológico está en él, cuánto del hombre de su tiempo, cuánto hombre del hombre”.

“No sólo hago la historia marchita de eventos y hechos. Escribo una historia de los sentimientos humanos. Lo que la gente pensó, entendió y recordó durante determinado evento. En qué creía, de qué desconfiaba. Qué ilusiones, esperanzas y miedos sentía”.

Me gusta lo que propone. Hablar de lo que pasa dentro de las personas le da carne a los hechos que de otro modo son fríos, distantes.

“Armo mis libros con base en miles de voces, destinos, fragmentos de nuestra vida y nuestro ser. Escribir cada uno me toma de tres a cuatro años. En cada caso converso con entre 500 y 700 personas. Mis crónicas abarcan varias generaciones”.

Luego dice sobre su libro Voces de Chernobyl: “Nuestra medida del horror es la guerra. Nuestra conciencia no va más hondo que eso, se queda en el umbral. Lo que pasó en Chernobyl es mucho peor que los gulags y el Holocausto. […] Los eventos contados por una persona componen su vida, pero los eventos contados por muchas personas componen la historia”. Me interesa el movimiento pendular entre una historia y la historia colectiva. Hay mucho que escarbar ahí.

Y sobre su libro de relatos El maravilloso venado de la búsqueda eterna apunta: “¿Qué puede el lector encontrar en este libro? Que todo se convierte en recuerdos. Que cada vida es interesante a su modo. Que sin la muerte no puedes entender la vida. Que el amor nos hunde en las profundidades de nuestro ser […] Que en el amor, la gente busca las mismas cosas que en la guerra y el crimen. Que cada uno de nosotros esconde tanto hombres como mujeres. […] Que la tecnología moderna no nos libera de la necesidad de amar, sentir y sufrir”.

Sí, se me antoja leerla. A nivel de la teoría me convence su propuesta de que las voces de muchos armen un tapete de historias necesarias. Veo que iTunes tiene disponible en español Voces de Chernóbil y Amazon.com ofrece la edición en inglés del mismo libro, más Niños de zinc. Voces soviéticas de la guerra de Afganistán. A ver qué tal.

P.D. Perdón, pero me da gusto que otra vez no se lo haya llevado Murakami. Nothing personal. Ok, sí.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de SoHo).

Siete datos desconocidos sobre Patrick Modiano, Nobel de Literatura

Modiano

“Abro en 45 minutos y ya hay fila de gente que quiere comprar libros de Modiano”, se tuiteó ayer desde la cuenta de la célebre librería argentina Eterna Cadencia. Lo cierto es que el rock star por excelencia, Murakami, se quedó otra vez esperando, porque nadie creyó que el autor francés ganara el Nobel. Ni él mismo. “Es extraño e irreal”, dijo. “Ha sido un poco abstracto, vi que estaba en la lista de candidatos, pero no me lo esperaba”. Con él, Francia se embolsa su Nobel de Literatura número 14, por delante de Estados Unidos (12) y Reino Unido (10).

Según su sitio oficial, Modiano es autor de 39 libros, de los cuales apenas siete han sido traducidos al español, todos por Anagrama: El lugar de la estrella, La ronda nocturna y Los paseos de circunvalación (reunidos en Trilogía de la ocupación), Un pedigrí, En el café de la juventud perdida, La hierba de las noches y El horizonte. Nacido en 1945 en Boloña, vivió en carne propia las contradicciones de la postguerra, de la ocupación alemana y del colaboracionismo francés, de ahí que su obra se centre en esos temas.

No lo he leído pero lo haré, al menos para quitarme el gusanito (aunque el año pasado me llevé un chasco con Munro). Como en Gandhi están agotadas las ediciones de papel y los libros electrónicos no son lomíolomío, tendré que esperar la reimpresión. Mientras navego para conocer un poco sobre él encuentro estas declaraciones que hizo a la revista francesa Télérama en febrero pasado: “Es conmovedor tener lectores. Es maravilloso, uno tiene la impresión de poder comunicarse con otros […] Un libro no pertenece a quien lo ha escrito, sino a quienes lo leen”.

Aquí siete cosas interesantes sobre él, que encontré en portales franceses:

1. Acaba de presentar libro. Su más reciente novela se titula Para que no te pierdas en el barrio y salió a la venta el 2 de octubre en Francia. Abre con una cita de Stendhal: “No puedo aportar la realidad de los hechos, sólo puedo presentar su sombra”.

2. Ama los clásicos. Entre sus libros favoritos menciona Tristán e Iseo, Sueño de una noche de verano de Shakespeare, Las flores del mal de Baudelaire, Crimen y castigo de Dostoievski, Las ilusiones perdidas de Balzac y La montaña mágica de Thomas Mann.

3. Tuvo un padre ausente. La relación con su padre, quien estuvo siempre distante del chico y se enriqueció durante la Guerra, fue compleja. Por fin, a los 17 años Patrick decidió no volver a verlo. Incluso ignora dónde fue enterrado.

4. Fue amigo de Malraux. En 1970 tuvo como testigos de su boda a los escritores André Malraux y Raymond Queneau.

5. También le entró al pop. Entre 1965 y 1970 escribió más de una decena de letras para varios intérpretes, entre ellas cuatro para la muy conocida cantante Françoise Hardy.

6. Fue guionista… En el cine hizo pininos como guionista. Uno de sus textos fue llevado al cine en la cinta Lacombe Lucien, del director Louis Malle (1974), mientras otros nunca llegaron a la pantalla.

7. ¡Y actor! Tiene una relación larga de amistad con la actriz Catherine Deneuve y a instancias suyas apareció en los años 90 con ella en la cinta Genealogías de un crimen, del director Raoul Ruiz.

Cuando leí en Twitter “Ya hay fila de gente que quiere libros de Modiano”, contesté: “Igualito que con el iPhone” y la mano anónima respondió: “Sí, iModiano”.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)