Era poeta. Uruguaya. De las buenas. En una sociedad muy conservadora, se atrevió a publicar versos eróticos, en los que la sexualidad femenina transgredía cada verso. A los 27 años se casó, pero a los 58 días dejó la casa que compartía con su marido. Poco después ambos aparecieron muertos. La versión oficial dijo queSigue leyendo «Y la poeta murió (y su amante, también)»