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#MiércolesDePoesía De cuando un abrazo deja fuera el mundo

Foto tomada de http://www.symphonyofflavors.com

Muchas veces la poesía se esconde bajo ropas de narrativa y a la inversa. Estos renglones que comparto no sé a qué categoría pertenecen, pero sí tengo la certeza de que en ellos hay poesía. Poderosa. Ligera.

Son de la uruguaya Alicia Preza y pertenecen a su libro Obertura de la fiebre, publicado por Yaugurú (qué groseros placeres debo a esa editorial).

Con la ricura de ellos ocurre el #MiércolesDePoesía.

“El gato de la percha está llorando. Desde la puerta del sótano una música nos llama. Miramos de reojo, y no queremos salir de nuestro abrazo”.

 

Conversas en tierras montevideanas

Vista de la ciudad desde alguna de las Ramblas

Sigo disfrutando el gusto y las euforias y el vino y los cariños que recibí en Montevideo, Uruguay. Qué días más ricos, más retadores pasé allá en el viaje que tuvo como propósito recibir el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti.

Los uruguayos me sorprendieron por su profesionalismo a toda prueba. Qué maravilla es la gente que se toma en serio la cultura.

Aquí van tres de las conversaciones en tierras montevideanas, por si les da morbo o curiosidad echarles lente. Más adelante compartiré otras, porque me producen mucha felicidad

Medio: Radio Nacional de Uruguay
Programa: La máquina de pensar
Periodista: Pablo Silva
Da click aquí para oírla

Medio: Nuevo Siglo Televisión
Programa: Por amor al arte
Periodistas: Malena Rodríguez y Jaime Clara
Da click aquí para verla
(El enlace no es directo: al entrar a la página NSNOW, baja a donde dice “Señales” y da click en NSTV, de color verde claro. Luego baja a donde está el programa Por amor al arte: mi entrevista es la primera en aparecer y arranca a partir del minuto 31:43).

Medio: Semanario Brecha (edición impresa y digital)
Periodista: Ana Inés Larre Borges. Perdón por el arrugue de las páginas, es que viajaron de lejos.

#LunesDeMonos Humor para mamás trabajadoras

Cartón: Maitena
Cartón: Maitena

Día de confesiones: soy profesionista y mamá de una adolescenta, tengo un trabajo de bastante responsabilidad que me permite mantenernos y sí, también cargo una buena dosis de culpa. No sé si sea un chip integrado con el género, pero para este #LunesDeMonos propongo este retrato mío, hecho por la argentina Maitena. Lo traigo a cuento porque saldré de viaje y lo primero que metí a la maleta fue mi ración culpígena. Para leer el cartón como se debe, escoge el renglón que te corresponda:

Si eres mamá que trabaja y te flagelas con frecuencia: Bienvenida al club. Dicen que reírse de una misma hace bien. Todas aquí esperamos que sea cierto, porque de otro modo este echarle sal a la herida sería puritito masoquismo.

Si eres papá y no entiendes de qué trata el cartón: Déjalo pasar. Es una sutileza terrible que nos enseñan a muchas cuando recibimos nuestra primera muñeca: “Para amar a tus hijos debes sacrificarte o pagar con sangre. ¿Qué es eso de querer realizarte profesionalmente si eres mamá que mantiene a sus hijos? Eso se llama e-go-ís-mo”.

Si eres el entrevistador: Procura hacer preguntas que nos nos evidencien tanto. Gracias de antemano.

El amor, esa catástrofe aérea

Imagen 1

Este #MiércolesDePoesía se viste de gala con una invitada de lujo: la uruguaya Cristina Peri Rossi (aplausos, por favor). En estos pocos versos recrea la sensación de cuando termina una historia de amor. ¿Quién no ha pasado por ahí? Sin embargo, pocos la han sabido plasmar así.

Salimos del amor
como de una catástrofe aérea
Habíamos perdido la ropa
los papeles
a mí me faltaba un diente
y a ti la noción del tiempo
¿Era un año largo como un siglo
o un siglo corto como un día?
Por los muebles
por la casa
despojos rotos:
vasos fotos libros deshojados
Éramos los sobrevivientes
de un derrumbe
de un volcán
de las aguas arrebatadas
y nos despedimos con la vaga sensación
de haber sobrevivido
aunque no sabíamos para qué.

-Cristina Peri Rossi, “La pasión”, en Babel bárbara

Poema para cuando lo que uno siente es “difícil”

La poeta
La poeta

Con la escritora uruguaya Idea Vilariño he pasado muchas mañanas, noches, madrugadas y las horas en medio. Adoro su capacidad para volcar universos en pocas palabras, como en estos versos que dejan ecos en el #MiércolesDePoesía.

 

“Lo que siento por ti es tan difícil.

No es de rosas abriéndose en el aire,

es de rosas abriéndose en el agua.

 

Lo que siento por ti. Esto que rueda

o se quiebra con tantos gestos tuyos

o que con tus palabras despedazas

y que luego incorporas en un gesto

y me invade en las horas amarillas

y me deja una dulce sed doblada.

 

Lo que siento por ti, tan doloroso

como pobre luz de las estrellas

que llega dolorida y fatigada.

 

Lo que siento por ti, y que sin embargo

anda tanto que a veces no te llega”.

Y la poeta murió (y su amante, también)

Imagen 3

Era poeta. Uruguaya. De las buenas. En una sociedad muy conservadora, se atrevió a publicar versos eróticos, en los que la sexualidad femenina transgredía cada verso. A los 27 años se casó, pero a los 58 días dejó la casa que compartía con su marido. Poco meses después, ambos aparecieron muertos. La versión oficial dijo que fue un crimen pasional, que él la mató y luego se disparó. Ahora aparece otra hipótesis, igualmente escandalosa: los amantes hicieron un pacto suicida.

Sin importar cuál teoría se acepte, ésta es la penosa historia verdadera de Delmira Agustini, que el 6 de julio cumplió 100 años de ausencia prematura. En este #MiércolesDePoesía vaya este breve poema suyo para recordar su pluma, en cualquier caso poderosa.

Boceto inconcluso  

A veces, cuando el amado y yo soñamos en silencio,

—un silencio agudo y profundo como el acecho

de un sonido insólito y misterioso—

siento como si su alma y la mía corrieran lejanamente,

por yo no sé qué tierras nunca vistas,

en un raudal potente y rumoroso…

Por qué pusieron este libro de 1960 entre las “novedades”

Imagen 5

Ayer, en la tienda de libros encontré en la pila de “Novedades” algunos ejemplares de La tregua, de Mario Benedetti. O el librero es un miope mayúsculo o resulta ser un tipo con sentido del humor o sabe algo que yo ignoro.

Para poner ahí una novela de 1960 se necesita audacia (o irresponsabilidad). No quise preguntarle, preferí nadar en mi ignorancia y tejí esta historia alrededor: el tipo leyó por vez primera la historia de amor entre Martín Santomé y Laura Avellaneda. Se deslumbró de tal forma que decidió recomendarla a todo cliente que entrara a sus dominios, por sobre muchas de reciente publicación.

Cómo no deslumbrarse ante la pluma del uruguayo, que navega con bandera de sencilla pero bucea con soltura en las emociones. Regreso al estante, saco mi ejemplar manoseado y releo uno de mis pasajes favoritos:

“[…] tengo la angustiante sensación de que la vida se me está escapando, como si mis venas se hubieran abierto y yo no pudiera detener mi sangre. Porque la vida es muchas cosas (trabajo, dinero, suerte, amistad, salud, complicaciones), pero nadie va a negarme que cuando pensamos en esa palabra Vida, cuando decimos, por ejemplo, ‘que nos aferramos a la vida’, la estamos asimilando a otra palabra más concreta, más atractiva, más seguramente importante: la estamos asimilando al Placer. Pienso en el placer (cualquier forma de placer) y estoy seguro de que eso es vida”.

Sí, los libros grandes (“los clásicos”, decía Italo Calvino) son siempre nuevos.