García Márquez y lo que ve en el hospital

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Voy a evitar el lugar común de llamarlo Gabo, con esa familiaridad que pretende que es mi amigo, aunque sus letras lo sean. De García Márquez, pues, dicen que está enfermo, que lo atienden en un nosocomio mexicano de una infección pulmonar. La noticia me hace pensar cómo vive su encierro hospitalario, qué imágenes le asedian en ese blanco monótono.

En El olor de la guayaba, libro de conversaciones con Plinio Apuleyo Mendoza, contaba que las imágenes visuales le disparaba historias. Mencionaba que El coronel no tiene quien le escriba nació de la imagen de un hombre esperanzado que aguardaba un lancha y que «La siesta del martes» («que considero mi mejor cuento») lo disparó la visión de «una mujer y de una niña vestidas todas de negro y con un paraguas negro, caminando bajo un sol ardiente en un pueblo desierto». Así, me intriga qué instantáneas podrían convertirse en novelas o cuentos si el escritor hoy tomara la pluma. ¿La mirada cómplice que intercambian dos médicos al salir de un cuarto? ¿El viejo que parece no esperar nada mientras espera? ¿Una enfermera de blanco que llora en un salón igualmente blanco?

Mientras me imagino cosas le pido quedito a la muerte, que este año ya golpeó mucho las letras hispanoamericanas, que se distraiga y lo deje un rato más por aquí.

Publicado por Julia Santibáñez

Me da por leer y escribir. Con alta frecuencia.

25 comentarios sobre “García Márquez y lo que ve en el hospital

  1. Me encanta tu estilo tan cotidiano y profundo! Sobre Gabriel también deseo que viva más si es que desea lo mismo. Si yo fuera él emprendería el viaje en espera de ver a todos los que se han ido juntos (en una visión muy mexicana espiritual je).

    En el pueblo existe la creencia de que cuando la muerte se lleva a una persona nunca queda satisfecha y siempre se lleva a unos más. Por eso es común escuchar «ya se llevó a uno, a ver cuántos se van con ella» 😦

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    1. Claro, tienes razón: a ver qué opina él, si quiere seguir por acá o ya se cansó/ aburrió. Y en cuanto a tu comentario, lo he oído y también sé que dicen que cuando se muere alguien «famoso» en general le siguen dos más. En el caso de los escritores van más de tres, así que espero que la muerte no siga arrasando.
      Abrazo

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  2. Hola de nuevo.
    Es curioso cómo le pueden a uno estas situaciones, sobre todo a mí. Gabriel García Márquez, así, con todas sus letras, y un servidor nunca nos hemos llevado bien. Leí por puro compromiso los Cien años de soledad y quedé harto de tanta lluvia y tanto Buendía. Aprendí con este libro que nunca, nunca, nunca, nunca hay que leer nada acuciado por a obligación. Desde ese entonces, el Nobel y yo no nos llevamos tanto. Cuando a don Gabriel se le ocurrió defender a aquellos que tienen mala ortografía, la cosa empeoró.
    Y, sin embargo, como los buenos enemigos (en este caso platónicos) cuando uno está a punto de faltar, el otro sufre. Ese es mi caso. Siento mucho que don Gabriel esté en el hospital. Siento aún más que esté muy enfermo. Espero, de veras, que se recupere pronto. Si no lo hace, ¿con quién he de discutir?
    Un saludo.

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    1. Vaya, qué buen recuento de una relación en el disenso, aunque no la comparto en el caso de su pluma (disfruté muchísimo Cien años, El coronel y Crónica de una muerte anunciada, me gustaron sus Doce cuentos peregrinos, no así El general en su laberinto). Habla muy bien de ti tu párrafo final, tan bien que me da envidia no haberlo escrito yo. Tienes toda la razón: cuando el «enemigo» desaparece lo deja a uno huérfano de una relación interesante. Recuerdo un pasaje leído hace tiempo en una entrevista a Isidoro Blaisten, en el que dos hombres contrapuestos tienen una diferencia, uno sospecha que el otro le miente y le dice: «Por el odio que nos tenemos, dígame la verdad». Lo puse en un post hace tiempo, dejo aquí el link por si interesa: https://palabrasaflordepiel.com/2013/09/04/por-el-odio-que-nos-tenemos/

      En fin, lo saco a colación porque en algunos casos aplica decir a quien está del otro lado de la acera: «por el odio que nos tenemos, no te mueras». Va un poco en la línea de lo que señalas.
      Gracias por un comentario tan desde las entrañas y la inteligencia (sí, a veces se combinan y cuando eso sucede da mucho gusto).
      Abrazo

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  3. Hermoso homenaje para otro de los grandes. Nada más que decir, que aquí ya lo han dicho todo. Un beso! (Tomé un poema para mi blog de uno de tus miércoles de poesía y dejé tu nombre lleno de alagos firmando el post. Muxus preciosa!)

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  4. Pues aunque no escriba más (tal como él dijo), que se quede un rato más con nosotros. Lo pido de puro egoísta nomás. Tal vez esta período en el hospital lo empuje a romper con su retiro… puede pasar cualquier cosa alrededor de García Márquez; incluso lo mejor.
    Abrazo.

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  5. coincido con vos, en que la muerte se apiade por un tiempo, de este grande de las letras, aparte de coincidir en todo lo demás que dices, viendo que tienes la imaginaciòn del gran Gabriel Garcia Marquez
    Un beso de Raul

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  6. Lamentablemente, además de la enfermedad pulmonar que lo tiene hospitalizado, D. Gabriel tiene otra dolencia mucho más terrible, la enfermedad del olvido, por eso no creo pueda hilar historias a partir de una imagen. Prefiero pensar que se ha quedado en su querido Macondo.
    Besos amiga

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