Poema de paso sobre un hotel de ídem

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Otro #MiércolesDePoesía llega de improviso, sin avisar. Para recibirlo como se merece, aquí va un poema rico de Vicente Quirarte sobre un tema que nadie podría tachar de ligero. Se titula “Una mujer y un hombre” y se incluye en Puerta del verano. Provecho.

Una mujer y un hombre pueden, por ejemplo,

entrar en un hotel (ese templo escondido

que de ser invocado se aparece)

y amarse a plena luz del día.

 

Pero una mujer y un hombre deben antes

entrar en un cine, aunque jamás se enteren

de lo que pasa en la pantalla

y él mire la pelusa de durazno en su mejilla

y ella le oprima el muslo cuando sienta miedo.

 

O una mujer y un hombre pueden

salir a caminar y que la mano de él parezca

prolongación de la cintura de ella

y que entonces sea mayor la cadencia

del caminar de la mujer,

pues a eso sólo se parece

un barco bogando en altamar

en el umbral de la primavera.

 

O pagar el café ya frío cuando los ojos

y las manos han dicho sí mil veces.

Y ya sin tocarse, hacerse o decir nada,

una mujer y un hombre pueden, finalmente,

entrar en un hotel y darse el cuerpo,

dejar abierta la ventana para que pasen

la brisa caliente de los parques,

el rumor de los que salen del cine,

las campanas golpeando contra tazas,

la débil voz que va diciendo “así”.

12 comentarios en “Poema de paso sobre un hotel de ídem”

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