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10 novelas favoritas sobre el amor

Dibujo: Sara Herranz
Dibujo: Sara Herranz @sara_herranz

¿Amor que empieza? ¿Que devora? ¿Compartido? ¿No correspondido? ¿Fracasado? Aquí hay una lectura para cada caso. Estas novelas transitan por las inmediaciones del enamoramiento, la pasión, el amor, el desenamore. Y vuelta a empezar. Van de la más sutil a la más desgarrada pero, eso sí, esquivan la cursilería. Tienen humor, hondura. Son mi Top Ten en cada caso y estas citas demuestra por qué.

1. Atracción: El amor es una droga dura “No encuentro ninguna razón aparentemente objetiva para explicar por qué estoy seducido por Nora, excepto que su belleza me conmueve, me emociona, me hace delirar, me provoca erecciones múltiples, me estimula, me deprime, me subleva, me obnubila, me atosiga, me ahoga, me asfixia […]”. Cristina Peri Rossi, El amor es una droga dura (Seix Barral)

2. Primer beso: El sabor de un hombre “Recuerdo ese primer beso, esa sensación de empequeñecimiento repentino: de golpe soy tan pequeña que me hundo en él, me sumerjo en su garganta húmeda. Toda yo estoy en su boca, como si fuera un bocado. Él me toma y me traga, y en esa cálida oscuridad en la que caigo, siento que desaparezco en su interior. Me diluyo y él me absorbe, como si ya no fuéramos a separarnos jamás”. Slavenka Drakulic, El sabor de un hombre (Anagrama)

3. Primer encuentro sexual: Canción de tumba “Mónica y yo nos conocimos hace cuatro años. Nos metimos a la cama durante horas sin apenas intercambiar nuestros nombres y mucho antes de haber tenido una conversación coherente. El sexo entre los dos fue una intuición de luminosidad. El sexo —el más perfecto y simple al que se puede aspirar, como beber agua pura sin pagar la botella de pet— nos reveló que habría entre nosotros un lazo visceral más sólido que cualquier otro compromiso que tuviéramos con el mundo. Un vínculo tan hondo que, en mis pesadillas, se parece al incesto”. Julián Herbert, Canción de tumba (Mondadori)

4. Enamoramiento: Rayuela “Lo que mucha gente llama amar consiste en elegir a una mujer y casarse con ella. La eligen, te lo juro, los he visto. Como si se pudiese elegir en el amor, como si no fuera un rayo que te parte los huesos y te deja estaqueado en la mitad del patio. […] Vos no elegís la lluvia que te va a calar hasta los huesos”. Julio Cortázar, Rayuela (Alfaguara)

5. Erotismo: La pasión turca “Nos desprendemos de las ropas con tal ferocidad que no me extrañaría que un día terminásemos arrancándonos la piel […] Cada uno desaparece o agoniza en los brazos del otro, escudriñando en el otro, trocando su vida por la de él, hasta llegar al estertor final, al paroxismo, que es una aleación, un extravío recíproco, tras del que cada uno va volviendo, volviendo poco a poco en sí, distinto ya del otro nuevamente. Qué pena volver; sería un buen momento para morir”. Antonio Gala, La pasión turca (Planeta)

6. Amor no correspondido: Un amor “La posesión física a él le importaba relativamente poco. Si, por ejemplo, una enfermedad la hubiera obligado a no hacer nunca más el amor, en el fondo él se habría alegrado. Se imaginaba, por ejemplo, que ella hubiera sido atropellada por un tranvía y hubiese perdido una pierna. ¡Qué estupendo habría sido! Ella inválida, separada para siempre del mundo de la prostitución, del baile, de las aventuras, ya no asediada por nadie. Sólo él seguiría adorándola. Tal vez ésa fuera la única posibilidad de que ella, aunque sólo fuese por gratitud, empezara a quererlo”. Dino Buzzati, Un amor (Gadir)

7. Posesión: La mujer justa “Una vez vino a mí una señora que amaba a un hombre, lo amaba tanto que lo mató. No lo mató con un cuchillo ni con veneno sino porque no le daba tregua, lo quería por entero para ella, ansiaba quitárselo al resto del mundo. Pelearon durante mucho tiempo, hasta que un día el hombre se cansó y murió”. Sándor Márai, La mujer justa (Salamandra)

8. Amor compartido: Un acto de amor “Ningún hombre ha amado a una mujer sin imaginársela en los brazos de otro. Ningún marido es feliz —verdadera, genitalmente feliz, con una felicidad que le llega al alma en cuanto marido— hasta que no tiene pruebas positivas de que otro hombre se la está follando”. Howard Jacobson, Un acto de amor (Miscelánea Editores)

9. Caducidad: El amor dura tres años “Un mosquito vive un día; una rosa, tres días. Un gato, trece años. El amor, tres. Así son las cosas. Primero hay un año de pasión, luego un año de ternura y, finalmente un año de aburrimiento. El  primer año, uno dice: ‘Si me abandonas, me mato’. El segundo año, uno dice: ‘Si me abandonas, lo pasaré muy mal pero lo superaré’. El tercer año, uno dice: ‘Si me abandonas, invito el champán'”. Frédéric Beigbeder, El amor dura tres años (Anagrama)

10. Amor que mira hacia atrás: Hablar solos “Cuando veo a dos besándose, creyendo que se aman, creyendo que durarán, hablándose al oído en nombre de un instinto al que dan nombres elevados, cuando los veo acariciarse con esa avidez molesta […] cuando veo a dos idiotas ejerciendo impunemente su deseo a plena luz, como si yo no los mirase, no sólo siento envidia. También los compadezco. Compadezco su futuro podrido […] y les sonrío de costado, como si hubiera vuelto de una guerra que ellos dos no imaginan que está a punto de empezar”. Andrés Neuman, Hablar solos (Alfaguara)