Por qué me gustan las erratas

Sí, las amo, las disfruto y las defiendo, tanto las imputables a errores de dedo (me parece sublime que los dedos sean falibles), como las que provoca el autocorrector de Word o del celular. Apenas ayer una errata volvió a mejorarme un texto: quise escribir «De pronto se aparece el Minotauro» y el autocorrector del iPhone mandóSigue leyendo «Por qué me gustan las erratas»

Las erratas ganarán la batalla

La errata es una «viciosa flora microbiana, reacia a todos los tratamientos de desinfección», según Alfonso Reyes. En efecto, se esconde igual que los microbios, resiste todo remedio, muta. José Emilio Pacheco contaba que cuando en 1987 escribió un artículo quejándose de ella, dijo: «La errata es el demonio de la lengua», pero alguien en laSigue leyendo «Las erratas ganarán la batalla»