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Trump o miénteme, por favor (diría Camilo Sesto)

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Lo señala Juan Villoro en su columna de hoy, en el periódico mexicano Reforma, mientras alude a El mentiroso, novela breve de Henry James: la protagonista no sólo tolera sino que, en cierto modo, necesita que le mientan. Igual los estadounidenses. Y, claro, los mexicanos y los franceses y… La necesidad imperiosa de la ficción que nos defienda de una realidad jodida.

Por mi parte me acuerdo de esto del catalán Quim Monzó: “Mentir mal no era disimular: era mostrar la cosas aún con mayor claridad; ¡era peor que decir la verdad!” (Gasolina, Anagrama). Es decir, las malas mentiras de Trump operan en la fascinación que lo llevó a la presidencia. No importa que se asuman como eso: mentiras. O posverdades.

Así, con Camilo Sesto habrá que cantarle al Orange Man aquello de “miénteme, porque sólo así me harás saber que aún nos podemos entender […] la verdad no es necesaria si se trata de vivir”.

Salud.

Da click aquí para ir al texto de Villoro al que me refiero.

Villoro: El periodismo le da sentido a lo que no lo tiene

Foto tomada del sitio emeequis (ignoro el nombre del fotógrafo pero si alguien me lo dice, con gusto lo añado)
Foto tomada del sitio emeequis (ignoro el nombre del fotógrafo pero si alguien me lo dice, con gusto lo añado)

Leo que a Juan Villoro le dieron el Premio Periodismo Diario Madrid, por su trabajo sobre temas de la cultura hispanoamericana, además del Premio José Emilio Pacheco, en la Feria del Libro de Mérida. Anda muy celebrado, pues.

La suya es una pluma sólida tanto en la arena literaria como en la periodística, pero desde hace tiempo su trabajo como cronista y ensayista es el que más me interesa. Cuando fue mi maestro en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM leí sus novelas El disparo de Argón y El profesor Zíper y la fabulosa guitarra eléctrica, además de los cuentos de La noche navegable. Lo disfrutaba mucho como narrador. Recientemente me gustó su Conferencia sobre la lluvia y el volumen de cuentos Los culpables, pero de algunos años para acá me he decantado por su trabajo periodístico con aroma a literatura: me gustan mucho los textos que publica en SoHo Colombia, en El Malpensante, en Etiqueta negra, en Letras Libres.

Hace unos años leí algo que le dijo en Argentina a Leonardo Tarifeño, magnífico periodista y querido amigo. Busco la cita en Internet y, claro, ahí está: “El gran desafío de la crónica consiste en construir un relato que haga tolerable lo intolerable y darle sentido a aquello que no lo tiene”. Ese es el periodismo que de verdad me apasiona y me parece retador: no el de la coyuntura (si el Presidente dijo A o B, si hoy vendrá X político de visita al país), sino el que rasca en las entrañas y expone con lucidez y análisis temas como la teatralidad del narcotráfico, como en este texto suyo: La alfombra roja, el imperio del narcoterrorismo. Me parece que esa es una de sus enormes virtudes. Y aunque a veces creo que se excede desempeñando un papel de opinionólogo, es un tipo brillante y mesurado que con frecuencia arroja luces sobre lo que pasa en el país y en el mundo.

En fin, todo esto para decir que me da gusto que su pluma sea reconocida. Claro, como si a él le interesara mi opinión.

 

 

Joyce Carol Oates, en el 11 Festival de Literatura en San Miguel de Allende

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Lo primero que le leí fue Zombie, allá por 1999: al meterme en la piel de un asesino serial, la novela me horrorizó en la misma medida en la que me fascinó. Luego he leído colecciones de relatos y apenas alguna otra novela de Carol Oates, entre los alrededor de 100 libros que a sus 77 años tiene publicados. En su vasta producción hay altibajos, pero ella se sostiene como una de las narradoras estadounidenses contemporáneas con obra sólida, según esta opinión de mi siempre admirado Rodrigo Fresán. Ganadora de muchos premios literarios y eterna nominada a muchos más, junto con Juan Villoro es parte del programa estelar del 11 Festival Internacional y Feria del Libro de San Miguel de Allende, Guanajuato, que arranca mañana, miércoles 10 de febrero, y termina el domingo 14.

Organizado por The San Miguel Literary Sala, se trata de un evento bilingüe inglés-español que incluye conferencias magistrales de Carol Oates y Villoro, entre otros. Además habrá presentaciones de libros, mesas redondas, venta de libros e impartición de más de 80 talleres literarios por parte de Rosa Beltrán, Armando Vega-Gil, Ignacio Padilla, Liliana Blum, Élmer Mendoza y Jorge Fernández Granados, por mencionar algunos de los 60 escritores participantes en el evento.

Aquí, la agenda de conferencias magistrales, mismas que se transmitirán en línea por www.sanmiguelwritersconference.org:

Luis Alberto Urrea, miércoles 10 de febrero, 1:30–3:00 pm. Autor mexicano-americano y bicultural. Autor de 13 libros, celebrado por la crítica.

Scott Simon, miércoles 10 de febrero, 6:00–7:30 pm. Locutor de la edición de fin de semana en la Radio Nacional de los Estados Unidos. Autor de seis libros, el más reciente de los cuales se titula (y es) Inolvidable.

Gail Sheehy, jueves 11 de febrero, 1:30–3:00 pm. Su libro Passages fue considerado por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos uno de los 10 libros más influyentes de nuestros tiempos. En 2014 publicó su autobiografía, titulada Atreverse.

Elizabeth Hay, jueves 11 de febrero, 6:00–7:30 pm. Autora canadiense condecorada y ganadora de múltiples reconocimientos, entre los cuales se cuenta el Premio Giller.

John Perkins, viernes 12 de febrero, 11:00 am–12:30 pm. Activista internacional, autor de Confessions of an Economic Hit Man y fundador de la Alianza Pachamama.

Lisa See, viernes 12 de febrero, 1:30–3:00 pm. Autora de nueve novelas, todas ellas recomendadas en las páginas de The New York Times.

Juan Villoro, viernes 12 de febrero, 6:00–7:30 pm. Escritor y periodista mexicano, miembro del Colegio Nacional y ganador del Premio Herralde por su novela El testigo, entre otros numerosos reconocimientos.

Panel Multicultural, sábado 13 de febrero, 11:00 am–12:30 pm. Conferencistas magistrales de Canadá, Estados Unidos y México dialogarán sobre Migración: historias, ideologías, arte y gente.

Joyce Carol Oates, sábado 13 de febrero, 6:00 – 7:30 pm. Símbolo literario y legendaria autora americana de infinidad de libros, galardonada con el Premio Pulitzer, el National Book Award y el Premio O. Henry, entre otros.

Kirk Ellis, domingo 14 de febrero, 6:00 – 7:30 pm. Destacado guionista y ganador de dos premios Emmys y un Globo de Oro por la miniserie John Adams de HBO.

Y, aquí, el sitio web del evento:

http://creativecrossroadsofamericas.org/es/

Esta fiesta de las letras se sustenta sobre la frase que dicen que dijo Carol Oates: “Leer es la única forma de deslizarnos, de forma involuntaria y frecuentemente indefensa, dentro de la piel, la voz y el alma de otra persona”. Oh, sí.

Autodefinición sherlockiana

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Encuentro esto, que me define claramente: “La literatura es un lugar en el que llueve. He dedicado buena parte de mi vida a coleccionar chubascos literarios. No soy un profesor ni una eminencia, pero vivo entre libros y me gusta compartir hallazgos”. -Juan Villoro, Conferencia sobre la lluvia (Almadía)

“Compartir hallazgos”: así concibo la parte más rica de la vida. De niña, mi héroe fue Sherlock Holmes, siempre buscando, siempre compartiendo lo encontrado. Al crecer conservé el placer de descubrir joyas literarias e invitar a otros a apropiárselas. Así nació también este blog, recuento de tesoros en libros y autores.

Es interesante leer la propia vida resumida en un par de líneas.

Lo degenerado del futbol

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En 1974, el celebrado escritor mexicano Juan Villoro fue, en Buenos Aires, a un partido de futbol: el clásico River-Boca. Un argentino se acercó a preguntarle si era verdad que en México los fanáticos de dos equipos rivales podían sentarse en la misma tribuna sin tener problema. “Villoro asintió: ‘En México, en esto del futbol somos bastante pacíficos’, explicó. ‘Uy, pero qué degenerados’, respondió el argentino”.

Esto lo recuerda Diego Erlan en la revista Ñ (11 de mayo, 2013) y más allá del chiste, traigo a cuento el asunto por la derrota de anoche de la Selección Mexicana contra el equipo de Honduras. No sé de futbol y asumo que no me interesa el tema, pero ahora que está en riesgo “nuestra” participación en el Mundial pareciera que el mundo está a punto de acabarse. El ánimo general está alicaído, hay sabor de tragedia nacional, nadie habla de otra cosa. Es decir, para millones poco parece importar que el país se caiga a pedazos por la violencia y la corrupción, que las marchas de maestros tengan secuestrado al D.F., que la polarización social se incline o por lincharlos con palabras o por aplaudir cualquier desmán que cometan, que con la educación esté en juego el futuro del país. Nada interesa, sólo que quizá no vayamos al Mundial. Perdón pero desde mi absoluta ignorancia deportiva esa ligereza sí me parece inmoral.