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La tortura vista por poetas

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Hoy se cumplen 40 años del golpe de estado en Chile. En conmemoración, valga hablar del libro La libertad no es un sueño. Recopilación de poesía chilena de la resistencia (Signo Editorial). Se trata de una antología compuesta tanto por textos de poetas reconocidos (Gonzalo Rojas, Ariel Dorfman, Antonio Skármeta, Roberto Bolaño) como anónimos, que de forma clandestina escribieron en los centros de detención de la dictadura.

El libro cuenta con un prólogo de Cortázar, quien fue amigo del compilador original, Raúl Silva-Cáceres. Entre otras líneas de luz sobre esa época oscurísima, Cortázar dice: “[…] Los poetas conocidos o anónimos, que llenan estas páginas, no necesitan otra presentación que sus poemas, que se dan como pedazos de un país desgarrado, coágulos de un interminable, multitudinario testimonio de vida frente a la muerte cotidiana, de libertad frente a las alambradas fascistas, tendidas de un extremo a otro de ese Chile, nacido para el viento, para el galope de sus caballos, para la alegría de las canciones y las danzas. Una vez más, en la dura historia del hombre, la poesía parece como la espuma de las alas, rompe contra la barbarie e invade con sus densos sumos los corazones cansados, las venas exangües […]”.

Estos versos anónimos, escritos desde el Campo de prisioneros Estadio Nacional, resumen el sentido de los textos: “Te ponen la venda. Con ella terminas/ conversando/ con otros ojos/ que estuvieron antes/ encerrados en este paño”.

Enlace a la nota completa sobre el libro (incluye videos interesantísimos): http://signoeditorial.cl/?p=163

Neruda y sus poemas peligrosos

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Está en marcha la exhumación de los restos del poeta chileno Pablo Neruda, muerto en 1973. Se busca determinar si murió a causa del cáncer de próstata o si, como señala su chofer, fue a consecuencia de una inyección letal aplicada por los militares que días antes habían dado el golpe de Estado en el que murió el presidente, Salvador Allende.

Es probable que nunca sepamos la verdad… o sintamos que no la sabemos. En efecto, quizá su salud no resistió tanto el cáncer como el quebranto emocional que le significó el golpe militar, la desaparición de su amigo Allende, la persecución a sus amigos escritores y el allanamiento de su propia casa. Por otro lado, era conocida su amplia trayectoria comunista y su eterna “confianza en el hombre” (como él mismo dijo en Suecia), expresada desde su apoyo a los republicanos españoles hasta su celebración del triunfo revolucionario en Cuba. Además, su cercanía a Allende y su participación en el gobierno como embajador en París hacen factible pensar que los golpistas hubieran terminado con una voz crítica y tan acreditada como la suya (dos años antes recibió el Nobel de Literatura). Jorge Edwards, escritor y amigo suyo, cuenta la respuesta que Neruda dio a los militares que buscaban armas en su casa mientras él estaba débil, en cama. Se dirigió al oficial y le dijo: “Busque, nomás, capitán. Aquí hay una sola cosa peligrosa para ustedes”. “¿Qué cosa?”, le preguntó. “¡La poesía!”.

Cómo no van a resultar combustibles versos como estos del poema “Los enemigos”, incluido en el Canto general (volumen presentado en México en 1950). Con ellos vale la pena recordarlo estos días:

“[…] Por esos muertos, nuestros muertos,
pido castigo.//
Para los que de sangre salpicaron la patria,
pido castigo.//
Para el verdugo que mandó esta muerte,
pido castigo.//
Para el traidor que ascendió sobre el crimen,
pido castigo.//
Para el que dio la orden de agonía,
pido castigo.//
Para los que defendieron este crimen,
pido castigo.//
No quiero que me den la mano
empapada con nuestra sangre.//

Pido castigo.//
No los quiero de embajadores,/
tampoco en su casa tranquilos,/
los quiero ver aquí juzgados/
en esta plaza, en este sitio.//
Quiero castigo”.
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http://www.eluniversal.com.mx/cultura/71489.html