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Empiezo un nuevo ciclo. Y me siento muy bien.

Cita tomada del libro de Matthieu Ricard, En defensa de la felicidad (Urano)
Cita tomada del libro de Ricard, En defensa de la felicidad (Urano)

Se cierra un capítulo laboral en mi vida y no puedo celebrarlo más. Me hace feliz saber que estoy dando pasos para disfrutar mi tiempo al máximo, siendo congruente con quien soy y con lo que quiero, con lo que me alimenta. En suma, sólo tengo la certeza de esta vida y la quiero exprimir lo más posible. Y me vienen a la mano estas palabras de mi gurú desde años. En eso estoy, querido señor Ricard.

El bosque que llevo dentro

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Hoy es un día raro. Recibo malas noticias, sin embargo, no estoy mal. Digamos que por hoy me paro con ambos pies en las palabras de Matthieu Ricard, mi gurú de vida: “La raíz básica de la felicidad está en la mente. Las circunstancias exteriores no la determinan, son sólo favorables o adversas”. Sí, no quiero que lo que pasa afuera determine cómo me siento por dentro. O, lo que es lo mismo, no quiero que la tormenta alrededor altere mi paisaje interno. Espero mantenerlo intocado, en el entendido de que depende de mí hacerlo.

Aprender a ser mar

Foto: www.es.gdefon.com
Foto: http://www.es.gdefon.com

“El sufrimiento puede ser una extraordinaria enseñanza, capaz de hacernos tomar conciencia del carácter superficial de muchas de nuestras preocupaciones habituales, del paso irreversible del tiempo, de nuestra propia fragilidad y sobre todo de lo que cuenta realmente en lo más profundo de nosotros […] ¿Cómo dominar el dolor en vez de ser víctima de él? Si no podemos escapar de él, más vale aceptarlo que intentar rechazarlo. Tanto si caemos en el desánimo más absoluto como si conservamos la presencia de ánimo así como el deseo de vivir, el dolor subsiste, pero en el segundo caso seremos capaces de preservar la dignidad y la confianza en nosotros mismos, lo que establece una gran diferencia […]”. -Matthieu Ricard, En defensa de la felicidad (Urano)

Este libro ha sido consejero fiel durante estos días, en los que llueve. A principios de 2013 dije que el monje budista Matthieu Ricard, su autor, sería mi gurú durante el año (http://wp.me/p1POGd-th). De hubierme apegado más a sus enseñanzas hubiera podido enfrentar el dolor reciente con más entereza y claridad. No lo hice. Hoy me siento a escucharlo y trato de aprender cómo tener paz interior en circunstancias adversas, como hace el mar: “en la superficie, una tormenta causa estragos, pero en las profundidades continúa reinando la calma”.

El optimismo que sí me gusta

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Mi lectura mañanera me reconcilia con el manoseado concepto que la auto-ayuda ha vuelto insoportable:

“Un optimista es una persona que considera que sus dificultades son momentáneas y controlables, que están relacionadas con una situación concreta. Dirá: ‘No hay motivos para hacer de esto una montaña, estas cosas no duran eternamente. Seguro que encuentro una solución; normalmente salgo airoso de los apuros’. El pesimista, por el contrario, piensa que sus problemas no se van a acabar (‘no son cosas que tengan arreglo’), que estropean todo lo que emprende y que escapan a su control (‘¿qué quieres que haga?’)
[…] No se trata de simples matices, sino de una diferencia fundamental en la manera de ver las cosas. Esta distancia entre una perspectiva y otra está relacionada con el hecho de haber
encontrado o no en uno mismo esa plenitud, que es lo único que puede alimentar una paz interior y una serenidad permanentes”.
-Matthieu Ricard, En defensa de la felicidad (Urano)

El gimnasio más efectivo para el espíritu

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Si digo “necesito entrenar mi cuerpo” a nadie le llama la atención, pero si digo “necesito entrenar mi espíritu” me ven con suspicacia, extrañeza o franca burla. ¿Por qué? Si piernas, torso y brazos necesitan la constancia de una rutina para estar sanos y en forma, sin grasas antiestéticas, qué nos hace pensar que el espíritu no requiere un adiestramiento para enfrentar los altibajos de la vida sin quebrarse, para sacudir la grasa acumulada de las emociones negativas, las toxinas de la confusión mental y el ego. Pues sí, asumo públicamente que aunque necesito seguir trabajando mi cuerpo, me urge mucho más moldear mi espíritu.

Las contingencias diarias a veces me sacuden más de lo que quiero, me afectan más de lo que sería deseable. Ante hechos que no me gustan suelo construir historias (casi siempre, negativas): ésas sí me lastiman. El asunto está en fluir, en lograr que mi espíritu no sea mi rival a vencer, sino mi mejor amigo. Hasta ahora, la yoga y la meditación resultan el gimnasio más efectivo que he encontrado para ello. Y justo hoy, entre aparatos y caminadoras, mi entrenador/ autor me dejó esto:

“Nos esforzamos mucho para mejorar las condiciones exteriores de nuestra existencia pero, en resumidas cuentas, al que siempre le toca bregar con la experiencia del mundo es a nuestro espíritu, y lo traduce en forma de bienestar o sufrimiento. Si transformamos nuestro modo de percibir las cosas, estamos transformando la calidad de nuestra vida. Y este cambio es el resultado de un entrenamiento del espíritu denominado ‘meditación'”.

Matthieu Ricard, El arte de la meditación, Urano

Un minuto para buscar el centro

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“Cuando los pensamientos oscurecedores se desvanecen, la mente reposa, vasta y serena, en su propia naturaleza”. -Khyentsé Rimpoché citado por Matthieu Ricard, En defensa de la felicidad (Urano)

A veces, como hoy, necesito paz, la necesito en lo más hondo. Trato de detener el caótico fluir de mis pensamientos, de las historias que hago en mi cabeza y me lastiman, me esfuerzo por mantener la mente en calma, por recuperar la armonía. Me ayuda meditar y hacer yoga pero también he encontrado útil este sencillo ejercicio, que se puede practicar en cualquier sitio. Lo comparto por si a alguien más también le vendría bien un poco de serenidad:

http://www.psicopedagogiaactiva.com/2012/05/relajacion-en-un-minuto.html

Mi gurú particular para el año

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Creyente en las palabras, creo que algunas son cimientos sobre los cuales se construyen los días, que dan una forma específica a la arquitectura del ciclo llamado año. Aquí las de Matthieu Ricard, que hasta hoy fueron la base sobre la que traté de edificar las experiencias vividas: “Ser feliz es una habilidad. Tener equilibrio emocional es una habilidad. Ser compasivo y altruista es una habilidad. Cada una de ellas puede ser practicada y desarrollada a plenitud”. No se trata de pedir que todo sea perfecto en mi camino, sino de aprender a desarrollar balance emocional a pesar de lo que suceda alrededor, bueno o malo (vaya reto, ojalá para 2020 lo logre).

Desde hace un par de años Ricard es mi gurú particular. Investigador francés convertido en monje budista, autor y fotógrafo, “aterriza” para mentes occidentales los enormes principios del budismo. En defensa de la felicidad (Urano) es mi libro de cabecera: una y otra vez regreso a él porque no deja de contribuir a mi paz, a mi búsqueda interior. Así, desde hoy nombro solemnemente a Ricard, con sus palabras profundas y ecos de montaña sagrada, mi consejero espiritual para el año venidero (él recibe, emocionado, el cargo). Sea.

Mente en calma

Esta mañana, leyendo un texto budista de Matthieu Ricard encontré lo siguiente:

“Lo que inquieta al hombre no son las cosas, sino sus opiniones acerca de las cosas”.

-Epicteto

En una versión libre sugiero algo como: “No nos inquietan las cosas que nos pasan sino las historias que tejemos en torno a las cosas que nos pasan”. En otras palabras, lo que pienso acerca de algo es determinante para que me afecte… o no. Me parece una verdad absoluta.

Si tengo un desencuentro en el trabajo, lo que realmente me molesta no es el desencuentro en sí sino las historias que me cuento al respecto: “este tipo se quiso burlar de mí, seguro piensa que puede manejarme, siempre quiere pasar por sobre todo”, etc. Y lo mismo en cualquier ámbito. Es decir que puedo aprender a controlar mis pensamientos, a tener mi mente en calma y no dejarme dominar por ella, para que cada día pinte más luminoso. Gran noticia.

Abdominales para la mente

“Vivir las experiencias que nos ofrece la vida será obligatorio, pero sufrirlas o gozarlas es opcional. No se trata de decidir ver la vida en rosa de un día para otro, sino de trabajar sistemáticamente en debilitar esos músculos de infelicidad que tanto hemos fortalecido creyéndonos víctimas del pasado, de los padres o del entorno y paralelamente comenzar a ejercitar los músculos mentales que nos hacen absoluta y directamente responsables de nuestra felicidad”. -Matthieu Ricard

Pues sí, de eso se trata… pero hay días que cómo cuesta. Sospecho que hoy el entorno no será el más propicio para mi bienestar y por eso empecé desde temprano a hacer abdominales mentales. Espero que funcionen. Informaré los resultados.