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#LunesDeMonos ¿Alguien, unas muletas para el alma?

Cartón: Quino
Cartón: Quino

Ayer Colombia votó por el “No” a la paz. Tengo muy queridos amigos colombianos y me lastima su dolor hondo. El mundo está de veras de cabeza, así que no dudo que en unos meses el discurso lacerante de Trump gane las elecciones en EUA. ¿Cómo alimentar el optimismo en un mundo tan desquiciado? Carajo, ¿dónde se consiguen las muletas que pedía la Mafalda del imprescindible Quino?

Perdón por lo negro de este #LunesDeMonos. Si alguien puede documentar mi optimismo se lo voy a agradecer de veras.

Mafalda, entrada en años

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Dibujo: http://www.dosisdiarias.com

La encantadora Mafalda que concibió Quino pedía detener el mundo para poder bajarse. Ahora, el ilustrador chileno Alberto Montt (quien recién presentó el volumen dos de su serie En dosis diarias, publicado por Sexto Piso), propone una variante: la de la Mafalda madura y ligeramente amargada, que pide que sean otros los que se bajen.

No es por hacerle mala sangre al sábado, pero me identifico con su petición. Perdonen: sé que es época de amor al prójimo, villancicos y demás publicidad que tintinea, pero además de que la fecha no me inspira, algunos simplemente no se lo merecen.

Da click aquí para ir a la entrada Historia del náufrago con mala ortografía, con un cartón de Montt

 

Mafalda, mamá de moneros

Cartón: Quino
Cartón: Quino

Actualización del 21 de mayo de 2014: Quino gana el Premio Príncipe de Asturias. No me sorprende, sólo me alegra una barbaridad.

“Los caricaturistas somos como buitres […] somos un chingo en México y es que todo está podrido”, dijo el monero Antonio Helguera durante la plática que ofreció ayer en la Feria Internacional del Libro Nezahualcóyotl 2014, en ese municipio del Estado de México. Luego añadió: “El humor se usa para ir a darle directo al cabrón que me está haciendo daño, ésa es la lógica simple y sencilla de la caricatura. Me estás robando mis impuestos, me estás robando las elecciones, me estás privatizando los ferrocarriles, imponiendo el Fobaproa, lo que quieras, lo único que me queda es hacerte una caricatura, porque ni modo que vaya a la PGR a ponerte una denuncia penal”, reporta el diario La Jornada de hoy, en nota de Javier Salinas. Bendita caricatura política, que permite desahogar un poco de la frustración cotidiana. En la misma línea, Helguera recomendó releer Mafalda, tira del argentino Joaquín Lavado Quino que-no-fue-Picasso, que este 2014 cumple 50 años de existencia. Hace pocos días, cuatro moneros mexicanos (entre ellos, el propio Helguera) la calificaron de “obra cumbre de la literatura de América Latina” y señalaron la enorme influencia tuvo en su decisión de dedicarse a la caricatura política.

No me extraña. He contado en este blog cómo Mafalda fue lectura central de mi infancia y adolescencia, porque mi hermano la compraba. A mí, diez años menor que él, primero me atrajeron los “dibujitos” y luego algo me gustó que seguí leyéndola, hasta volverme adicta conforme fui entendiendo su crítica brillante y cargada de humor. Hoy la cito con frecuencia y está en el anaquel de lecturas recurrentes, pero no sabía que fuera mamá de moneros que admiro. Fecunda, la enorme chiquita. #LunesDeMonos

Quino no pudo ser Picasso (pero Picasso tampoco fue Quino)

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Esta semana, el dibujante Quino, padre de la fascinante Mafalda y compañía, recibió la Legión de Honor entregada por el gobierno francés. A propósito del reconocimiento dijo: “Yo quería ser Picasso, estoy contento del resultado con Mafalda, pero no del todo”. La postura canónica (y pedante) dice que una historieta está lejos un cuadro consagrado, que cómo compararlos. No coincido. Cada uno tiene su lugar y radio de influencia, merece sus aplausos. El arte culto no es más arte que el dibujo. Es decir, no es más destacado un cuadro que una ilustración, una escultura que un graffitti, un poema épico que un corrido. Por igual interpretan el mundo, lo traducen a un idioma personal y así tocan a otros.

Creo que el Picasso creador de Guernica suscribiría lo dicho por Quino. Cuando le preguntaron de qué hablaría hoy su célebre personaje respondió: “De la estupidez humana”. Tanto el pintor español como el dibujante argentino tejieron en torno a ella y qué bueno: necesitamos la voz de Picasso y la de Quino porque la estupidez abunda, a veces gana la partida, y hay que contrarrestarla por todos los frentes.

Da click aquí para leer una entrada sobre Mafalda como “mamá”

Mafalda y el Día de la madre

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Debo haber tenido unos 15 años. Era 10 de mayo, es decir, Día de la madre en México. La fecha me resultaba desde entonces insoportablemente cursi, así que para romper la solemnidad le regalé a la mía esta tira de Mafalda. Aunque mi mamá tiene un montón de virtudes, el humor no se cuenta entre ellas: mi regalo me parecía divertidísimo pero no fue bien recibido (seguro no he madurado porque todavía me lo parece). En todo caso sirvan hoy ese recuerdo y la tira para dos fines:

1. Burlarme un poco de la fecha pero aprovechar la excusa para agradecer en el alma tener aún a mi mamá, con todo lo que ella significa de amor, aguante y apoyo. Educada a la forma tradicional, quizá no ha compartido 90% de mis decisiones trascendentes, pero me ha respaldado y abrazado en todas: estudiar en una universidad pública pudiendo hacerlo en una privada, casarme muy joven con el hombre que lo hice y tener una hija con él, divorciarme años después, dejar la seguridad de un empleo para saltar al mundo de las revistas, abandonar la fe familiar, vivir sola con mi hija en vez de regresar al hogar materno, no “resignarme” a ser sólo mamá y defender con garra ser mujer=tener pareja, amar a un hombre que vive en el extranjero. Siempre ahí, siempre cariñosa, ha sido el “te quiero” más constante a lo largo de mi vida. Y eso no es poco.

2. Decirle hoy a mi hija que en efecto nos graduamos el mismo día, que si soy mamá es gracias a su llegada al mundo y que agradezco a todos los dioses que precisamente ella sea la personaja favorita de mis cuentos.