Archivo de la etiqueta: Dino Buzzati

Poema en viñetas, de Dino Buzzati

Buzzati 4

Esta novela gráfica del sello Gadir está ilustrada por el propio Buzzati, quien trabajó en ella durante dos años antes de publicarla en 1969. Como conté en algún otro momento, he leído varios textos de él (El gran retrato, Un amor, El desierto de los tártaros), pero desconocía por completo sus inquietudes gráficas y me llevé una gran sorpresa con este volumen.

Es de anécdota fantástica, versión libre del mito clásico según el cual los dioses le conceden al músico Orfeo el permiso de bajar al inframundo para traer de los muertos a Eurídice, su esposa, a condición de que no voltee a verla a lo largo del trayecto. Llevado por la curiosidad, al último momento Orfeo se vuelve para mirar y Eurídice se desvanece para siempre. En esta versión de Buzzati se trata de un cantante moderno que va al reino de los muertos en busca de su mujer, pero lo más destacado no es la anécdota, sino el erotismo que maneja y la combinación de texto con imágenes que incorporan elementos surrealistas y de arte pop.

Es una deliciosa lectura llegada de regalo desde Buenos Aires.

Buzzati 3BUzzati 1Buzzati 2

Un amor, de Dino Buzzati

Imagen 1

Me gusta mi costumbre de, cuando viajo, leer a un autor del lugar al que voy. Siento que me acompaña, es mi guía particular, me permite entender mejor las vivencias. En esa tónica recién termino de releer Un amor, novela del italiano Dino Buzzati (Gadir) situada en Milán, donde acabo de pasar unos días. Las pinceladas sobre la ciudad son magistrales, como ésta: “Era uno de tantos días grises de Milán, pero sin lluvia, con ese cielo incomprensible que no se sabía si eran nubes o sólo niebla […]”. Pero el corazón de la trama gira en torno a algo mucho más universal, asible para cualquiera que lo haya vivido: la pasión desbordada que lastima, el celo incomprensible por alguien que no lo merece. Todo parece advertírselo a Antonio Dorigo, el protagonista: “Los álamos de la llanura, el desplazarse en procesión con las espaldas curvadas, parecían decirle: detente, hombre, da media vuelta, no pienses más en ella y síguenos, no corras a tu ruina. Nosotros te conduciremos al remoto paraíso de los árboles, donde sólo existe bienestar, canto de pájaros y paz del alma. No te obstines”. Previsiblemente, Dorigo sigue caminando a su perdición.

No revelo detalles para quien no haya leído este impresionante clavado en el alma humana que es la novela de Buzzati. Sólo dejo este fragmento representativo: “En aquella desvergonzada y tozuda chiquilla resplandecía una belleza que él no lograba definir, porque era diferente de todas las demás chicas como ella, listas para responder al teléfono. Las otras, en comparación, estaban muertas. En ella, Laide, vivía maravillosamente la ciudad, dura, decidida, presuntuosa, descarada, orgullosa, insolente, en la degradación de las almas y las cosas […] De vez en cuando Antonio se asombraba de sí mismo. ¿Cómo era posible que tolerara tanto? En tiempos le habría parecido inconcebible. Por suerte, hasta a las bofetadas se acostumbra uno. ¿Por fortuna o por desgracia? ¿No era señal de una degradación? Pero rebelarse era imposible. La idea de perderla le infundía el desaliento habitual”.

 

 

Palabras en propiedad

 

Screen shot 2015-03-02 at 5.39.55 PM

Yo y mi obsesión por ellas… no tengo remedio. Me da por pensar que algunos autores se han vuelto dueños absolutos de ciertas voces, tanto que es imposible decirlas sin aludir a sus “creadores”. Por supuesto, el vínculo está dado por su obra, después de leer la cual no he podido librarme de sus fantasmas. Ya sé que mi lista es incompleta, por demás subjetiva y ecléctica (incorpora algunas en otros idiomas), pero no busca más que ser un recuento de voces “propiedad” de autores admirados.

Sólo los últimos dos casos son palabras inventadas, las demás se encuentran en cualquier diccionario. A propósito dejo fuera (por esta ocasión) los nombres propios, porque sería demasiado fácil acudir a Romeos, Funes, Dulcineas, señoritas Julias, Aschenbachs, Fuenteovejunas o Werthers, que en muchos casos tienen para mí una existencia más interesante que muchas personas que conozco… En fin, ahí van mis primeras 10:

  1. Tártaros: Dino Buzzati, El desierto de los tártaros.
  2. Laberinto + espejo: Jorge Luis Borges, Poesía completa.
  3. Bruno: “umbrío por la pena, casi bruno”, Miguel Hernández.
  4. Bottine/botín: Gustave Flaubert, Madame Bovary.
  5. Amorosos: “Los amorosos andan como locos/ porque están solos, solos, solos”, Jaime Sabines.
  6. Hérisson/erizo: Muriel Barbery, L’élégance du hérisson.
  7. Nevermore/nunca más: “Quoth the raven, ‘Nevermore'”, Edgar Allan Poe.
  8. Madeleine/magdalena: Marcel Proust, En busca del tiempo perdido.
  9. Nymphet/nínfula: Vladimir Nabokov, Lolita.
  10. Trilce: César Vallejo, Trilce.

Son tantas que seguro me darán para varias listas más.