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#MiércolesDePoesía Ese amor que aturde como un panal

Foto: https://ecocolmena.com/funciones-de-panal-de-cera-de-las-abejas/

Hace mucho que el chipaneco Jaime Sabines (1926-1999) no visita este blog y ello implica un atentado a la salud espiritual, de modo que este #MiércolesDePoesía él es el invitado.

Los versos que transcribo a continuación, como muchos suyos, llevan miel adentro y se les puede saborear por largo tiempo. Lo de la miel es metafórico en más de un sentido: implica dulzura, claro, pero una acompañada de ecos, de zumbidos, porque el amor del que habla Sabines “aturde como un panal” y duele “como un callo”.

Cómo no.

“Digo que no puede decirse el amor.
El amor se come como un pan,
se muerde como un labio,
se bebe como un manantial.
El amor se llora como a un muerto,
se goza como un disfraz.
El amor duele como un callo,
aturde como un panal,
y es sabroso como la uva de cera
y como la vida es mortal.

El amor no se dice con nada,
ni con palabras ni con callar.
Trata de decirlo el aire
y lo está ensayando el mar.
Pero el amante lo tiene prendido”.

Jaime Sabines, “Digo que no puede decirse el amor”, Yuria, en Nuevo recuento de poemas, Joaquín Mortiz, Biblioteca Paralela, 1977

“Todas las noches nos salvamos de la muerte”

En algunos días saldré de viaje de amor a Chiapas, tierra mágica a la cual no he vuelto en muchos años. Como un buen augurio, recibiré ahí el año nuevo. Para viajar antes de viajar me empapo de dos de sus hijos predilectos: leo por vez primera Oficio de tinieblas, impactante novela de Rosario Castellanos, y repaso poesía de Jaime Sabines.

Aquí, un video de su propia voz leyendo un fragmento de Adán y Eva, con palabras tan desarmantes como estas: “Cuando estoy en ti, cuando me hago pequeño y me abrazas y me envuelves y te cierras como la flor con el insecto sé algo, sabemos algo. La hembra es siempre más grande de algún modo. Nosotros nos salvamos de la muerte. ¿Por qué? Todas las noches nos salvamos. Quedamos juntos, en nuestros brazos, y yo empiezo a crecer como el día. Algo he de andar buscando en ti, algo mío que tú eres y que no has de darme nunca”.

Palabras en propiedad

 

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Yo y mi obsesión por ellas… no tengo remedio. Me da por pensar que algunos autores se han vuelto dueños absolutos de ciertas voces, tanto que es imposible decirlas sin aludir a sus “creadores”. Por supuesto, el vínculo está dado por su obra, después de leer la cual no he podido librarme de sus fantasmas. Ya sé que mi lista es incompleta, por demás subjetiva y ecléctica (incorpora algunas en otros idiomas), pero no busca más que ser un recuento de voces “propiedad” de autores admirados.

Sólo los últimos dos casos son palabras inventadas, las demás se encuentran en cualquier diccionario. A propósito dejo fuera (por esta ocasión) los nombres propios, porque sería demasiado fácil acudir a Romeos, Funes, Dulcineas, señoritas Julias, Aschenbachs, Fuenteovejunas o Werthers, que en muchos casos tienen para mí una existencia más interesante que muchas personas que conozco… En fin, ahí van mis primeras 10:

  1. Tártaros: Dino Buzzati, El desierto de los tártaros.
  2. Laberinto + espejo: Jorge Luis Borges, Poesía completa.
  3. Bruno: “umbrío por la pena, casi bruno”, Miguel Hernández.
  4. Bottine/botín: Gustave Flaubert, Madame Bovary.
  5. Amorosos: “Los amorosos andan como locos/ porque están solos, solos, solos”, Jaime Sabines.
  6. Hérisson/erizo: Muriel Barbery, L’élégance du hérisson.
  7. Nevermore/nunca más: “Quoth the raven, ‘Nevermore'”, Edgar Allan Poe.
  8. Madeleine/magdalena: Marcel Proust, En busca del tiempo perdido.
  9. Nymphet/nínfula: Vladimir Nabokov, Lolita.
  10. Trilce: César Vallejo, Trilce.

Son tantas que seguro me darán para varias listas más.