Archivo de la etiqueta: Editorial Almadía

Celebrar el verano con poesía

El bonito arte de (per)versificar: Para un verano palabreado

Se han instalado los calores de la elegantemente llamada canícula, responsable de más de una febrícula. A celebrar, pues, con versos. Con bersos.

Captura de pantalla 2016-06-13 a las 14.42.10UNO

Dios es un caballo sin dientes

El día 20 de este mes, el veracruzano Francisco Hernández cumple 70 años y los celebra con la publicación de Odioso caballo (¿O dios o caballo?), bajo el sello Almadía, diseñado por Alejandro Magallanes. En el libro, Dios es un cuadrúpedo desvencijado que odia a quien lo monta, lo tira de su grupa y le fractura el cráneo, a lo que la voz poética dice: “Nadie lo va a culpar./ Se pensará en su sagrada voluntad, en el destino/ y en mi ingenuidad por querer/ ponerme a merced de criatura tan poderosa […]”. Ay.

 

Captura de pantalla 2016-06-13 a las 14.50.57DOS

Que no se nos olvide

Hace poco se cumplió un año de la muerte de la mexicana Isabel Fraire. Espléndida poeta y traductora al español de Ezra Pound, T. S. Eliot, e. e. cummings y W. H. Auden, su nombre no se menciona mucho en la escena literaria del país, por eso aquí va un poema de su libro Puente colgante (Poesía reunida), publicado en 1997 por la UAM.

 

 

 

“Tu piel, como sábanas de arena y sábanas de agua

en remolino

tu piel, que tiene brillos de mandolina turbia

tu piel, a donde llega mi piel como a su casa

y enciende una lámpara callada

tu piel, que alimenta mis ojos

y me pone mi nombre como un vestido nuevo

tu piel que es un espejo en donde mi piel me reconoce

y mi mano perdida viene desde mi infancia y llega hasta

el momento presente y me saluda

tu piel, en donde al fin

yo estoy conmigo”.

 

Captura de pantalla 2016-06-13 a las 14.47.41TRES

Expendedor de poesía

En la Plaza de la Paz de Praga, República Checa, se estrenó en marzo pasado el primer lector autómata de poesía. Se trata de un tubo con forma de periscopio que reproduce de forma gratuita unos 20 textos en voz de sus autores. Es decir que vas caminando, ves un cilindro con varios nombres de escritores, eliges uno y escuchas su voz recitando unos versos. Me parece una idea inútil y, por lo mismo, muy feliz.

Captura de pantalla 2016-06-13 a las 14.43.31CUATRO

La historia paralela

Se acaba de publicar La otra Ilíada, libro de Ethel Krauze publicado por la editorial española Torremozas. En él aborda, con lucidez, sarcasmo y versos que son música, la historia alterna al poema clásico. En este caso, la heroína es una mujer que lava platos y friega pisos, como en estos versos:

 

“Soy una enferma, lo sé,

pero mi enfermedad no tiene nombre,

me enferma el mundo con su mugre

o la mugre del mundo

o el mugroso mundo donde habito

encerrada en un círculo de odio

y gritos silenciosos indignos de una oda,

sin héroes que ardan en combate,

sin Ilíadas, sin coros […]”.

 

Captura de pantalla 2016-06-13 a las 14.50.10CINCO

600 años después, tan frescos

En el siglo XV, tres escritores japoneses se reunieron una tarde de primavera para componer un poema colectivo. En el siglo XXI, Editorial Sexto Piso publica por primera vez en español Sôgi. Shôhaku. Sôchô. Poema a tres voces de Minase. Renga, con versos que parecen recién exprimidos, como estos:

“Mi deseo de verte

como el rocío una y otra vez

muere y vuelve a nacer”.

(Originalmente publicado en la revista Santo y seña de junio).

Éste es el loco que se metió en mi cama

El loco: Francisco Tario
El loco: Francisco Tario

Es un fantasma demente que no me deja dormir. Y estoy feliz.

Una y media de la mañana. Estoy en mi cama (adentro, no encima: es pertinente la exacta preposición) y él está conmigo. No me puedo dormir. Otra vez cometí la estupidez de ponerme a leer, a las 11:30 p.m., “un par de páginas” antes de apagar la luz. Dos horas después, el par se ha convertido en 94 páginas saboreadas y sabroseadas. Y también en la urgencia de escribir algo, lo que sea.

Pocas cosas me emocionan tanto como toparme de frente con un escritor indispensable. Uno que sin ritual de por medio se inscribe en mi panteón personal (pan-teón en su sentido primero: templo dedicado a los dioses). En otro momento investigaré más sobre este autor raro, del que sólo había leído el espléndido cuento “Ragú de ternera”, incluido en la antología Ciudad fantasma, preparada por Bernardo Esquinca y Vicente Quirarte (Almadía). De momento baste aportar sus generales: de seudónimo Francisco Tario, mexicano, 1911-1977, amigo de Paz pero huidizo de la fama literaria, oscuro por voluntad, hizo protagonistas de sus cuentos a los ataúdes, los fantasmas, los desquiciados, los malditos y las gallinas (en especial, las asesinas). Estoy leyendo Cuentos, volumen I de sus Obras completas (Fondo de Cultura Económica, 2015). Me lo regaló mi muy querido amigo José Luis Enciso, escritor, responsable de actividades culturales del FCE y lector ávido. No se imagina (o sí) cuánto le agradezco que me compartiera esto que deslumbra. Y no sólo por la narrativa impecable, con guiños a Allan Poe, Horacio Quiroga, el Conde de Maldoror, Max Aub y hasta Kafka y Borges, sino también por el lenguaje preciso, puntual y rico (de riqueza y de suculencia). Tario es maestro en crear imágenes poderosas, además de manejar los adjetivos y las esdrújulas como si nada.

El libro La noche (1943) reunió sus primeros cuentos, entre los que está “La noche del loco”. Lo acabo de leer por segunda vez. Es redondito. Cabal. Genial. Arranca presentando a un tipo que más de cien veces en la última semana ha repetido: “Señorita, ¿quiere usted cenar conmigo?”. Y las mismas cien, ellas se han negado. “Incluso se lo he propuesto a esas nodrizas robustas que van a flirtear con los soldados a los parques, tirando de un cochecito con toldo, en cuyo interior se vomita un bebé”. Él no se explica el rechazo. Alto, un poco seco, elegante, siempre va vestido de negro y se muda de ropa interior “seis u ocho veces diarias”. Tratando de entender la negativa femenina, de pronto se ilumina: “Todas las mujeres tienen su hombre. ¡Todas, todas! He nacido demasiado tarde y ya no hay un corazón disponible”. Entonces, tras una breve plática con un desconocido, piensa: “¿Y si lo matara? ¡Su mujer quedaría libre entonces!”. En vez de ello, visita el cementerio. “¡Ahora voy a tener mujercita y esto es espléndido! ¡No moverá mucho su cuerpecito porque está muerta, pero al menos podremos retratarnos! Si está demasiado rígida, la aceitaremos. Si su ropa se halla deteriorada, la vestiremos adecuadamente. Si está muy pálida, muy pálida, le untaremos de carmín las mejillas… Y yo me sentaré en sus rodillitas desnudas y le pasaré un brazo por su hombro, y ella me mirará con sus pobrecitos ojos quietos a mis ojos grises y sin gafas”. Aunque se me antoja muchísimo contar el resto del cuento, por magistral, evitaré violar la sorpresa de este cuentazo. Aquí abajo lo puedes leer, sin costo.

Tario es un maldito loco. Un fantasma demente que se metió en mi cama, me cuenta historias y no me deja dormir. Estoy feliz.

Da click aquí para leer gratis “La noche del loco”.

Da click aquí para oír dos cuentos de Tario: “La noche del féretro” y “La noche del traje gris”.

Da click aquí para leer tres cuentos de Tario, entre ellos “Ragú de ternera”.

Francisco Tario, Obras Completas. I. Cuentos, Fondo de Cultura Económica
Francisco Tario, Obras Completas. I. Cuentos, Fondo de Cultura Económica

10 genialidades de Sergio Pitol

Captura de pantalla 2015-02-05 a las 8.02.09

El enorme Sergio Pitol está hospitalizado en Veracruz, luego de un sangrado intestinal. A sus 81 años, el importantísimo traductor, cuentista, novelista y editor está delicado.

Por si alguien no se ha enterado de su peso, aquí va un mínimo recuento de por qué es crucial para la literatura mexicana e hispanoamericana. Además de su propia obra (novelas como El desfile del amor y Domar a la divina garza, volúmenes de cuentos como Nocturno de Bujara, de relatos como No hay tal lugar y cuadernos de viajes como El arte de la fuga), quien ha merecido el Premio Cervantes y el Xavier Villaurrutia tradujo más de 40 libros de autores como Jane Austen, Joseph Conrad, Henry James, Vladimir Nabokov, Elio Vittorini, Anton Chéjov y Jerzy Andrzejewski. Fue amigo cercano de José Emilio Pacheco, contemporáneo de Juan García Ponce, Salvador Elizondo y José de la Colina. Esta anécdota que contaba Carlos Monsiváis me encanta. Una vez, Monsiváis le presumió a Pitol su biblioteca en tres idiomas. “En ese momento [Sergio] me miró con tal misericordia y supe entonces lo que era la compasión, pues él habla, escribe y traduce en siete idiomas. Su biblioteca es de siete idiomas”. Qué cosa. Hace poco leí su traducción de Las puertas del paraíso, del polaco Jerzy Andrzejewski, “una de las novelas más perfectas que conozco”, según dijo. Yo añadiría que la versión de Pitol es de lo más deslumbrante que he leído en los últimos años.

Editorial Almadía le publicó en 2010 Una autobiografía soterrada. Ampliaciones, rectificaciones y desacralizaciones, compendio de ensayos y relatos en los que Pitol habla de recuerdos, lecturas, viajes y personas que conformaron su estilo literario. De ahí entresaco estos 10 fragmentos que lo revelan de cuerpo entero:

  1. Puedo documentar la niñez, la adolescencia, toda mi vida a través de las lecturas. A partir de los veintitrés años, la escritura se entreveró con la lectura.
  2. En buena parte la imaginación deriva de mis experiencias reales, pero también de los muchos libros que he transitado.
  3. Descreo de los catálogos y las recetas universales. […] Sería monstruoso que todos los escritores obedecieran las reglas de un mismo decálogo o que siguieran el camino de un único maestro. Sería la parálisis, la putrefacción.
  4. Cuando viajo llevo más de una docena de libros para tener varias opciones de lectura.
  5. Hace unos días encontré en Autobiografie altrui, el último libro de Antonio Tabucchi, una frase formidable: “Carlo Emilio Gadda invitaba a desconfiar de cualquier escritor que no desconfiara de su propia labor”.
  6. Salvo el instinto lo demás son minucias.
  7. Mi aprendizaje es resultado de una lectura inmoderada de cuentos y novelas, de mis empeños como traductor y del estudio de algunos libros sobre aspectos de la novela […].
  8. De la única influencia de la que uno debe defenderse es la de uno mismo.
  9. Estoy convencido de que ni siquiera la inexistencia de lectores podrá desterrar la poesía.
  10. Escribir ha sido para mí, si se me permite emplear la expresión de Bajtín, dejar un testimonio personal de la mutación constante del mundo.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

Cambiar el destino por una lectura

Ilustración: Mark A. Hicks
Ilustración: Mark A. Hicks

Me entero por Ariana González, de Editorial Almadía, del programa Libertad bajo palabras 2013, campaña de lectura que invita a autores a platicar con jóvenes que han tenido problemas con la justicia. Como parte del proyecto promovido por Almadía y la Subsecretaría de Sistema Penitenciario del Distrito Federal, el escritor Rodolfo JM (México, 1973) platicó hace poco con un grupo de chicos. Les compartió sus vivencias de joven, los animó a descubrir la literatura “como una forma de construir la vida”, los invitó a escribir y les leyó un cuento suyo.

La iniciativa me llena de gusto. ¿Por qué? Porque creo en el poder regenerador de los libros y de la escritura, en su capacidad de sanar heridas, de recomponer la vida toda. No hablo de oídas: mi propia historia tiene un “antes” y un “después” de haberme acercado a las letras. La mujer que escribe esto sería muy otra (y, lo puedo jurar, no para mejor) si en el momento más doloroso no hubiera tenido libros y un cuaderno a la mano: la literatura cambió el destino de mi alma. Sé que puede hacer lo mismo por otros, por los 650 jóvenes que serán alcanzados en este esfuerzo. Aplausos a Editorial Almadía y quienquiera que haya tomado la decisión desde el Sistema Penitenciario del DF.