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#MiércolesDePoesía Del Paso y el fervor por una virgen

Encontré esta imagen en Internet y no me aguanté las ganas de subirla, aunque no sé el autor. Si alguien me lo dice, lo añado. De mientras, disfruto la coquetería de ambos personajes.

Fernando del Paso. El soberbio. El muy tocado por los vigores de la poesía (dispensen lo cursi, pero en mí siempre cabe esperarlo).

En la FIL me encontré sus Sonetos del amor y de lo diario en una preciosa edición de pasta dura de El Colegio Nacional, con ilustraciones del propio autor. Es que, por ser genio descomunal, no se basta con escribir y también dibuja.

Este texto que le da tono al #MiércolesDePoesía pertenece a los “Nuevos sonetos marianos”. Apenas lo leí, ahí mismo, en un pasillo de la Feria, llamé de inmediato por teléfono a quien está en el mero centro de mis quereres. No podía cargar sola tamaño edificio de música y de polisemia. Así que de golpe fuimos dos los deslumbrados por esta voz poética que le habla a la Virgen, pero también a la amada no-virgen, que con frecuencia le cumple milagros. El poema funciona perfectamente en ambos sentidos y en varios más que le habitan los intersticios y señalan, de nuevo, que devoción y pasión son dos formas de nombrar fervores similares.

Carajo, qué ganas de imaginar que un día yo quizá pueda escribir un solo verso como estos. Amén.

“Que te acaricie yo, tus pechos, ave,
como rezar las cuentas de un rosario.
Y que mi amor badajo y campanario
te lo repique yo, que yo te clave.

Que sean mis manos, de tus muslos, llave.
Tu rosa, de mis dedos, relicario,
y en su fronda la lengua de un canario
con mi lengua, la sal, que yo le lave.

Nada más eso pido, quiero, ruego.
A eso me dedico y a adorarte.
A quererte, y a eso, me consagro.

Y te juro, las manos sobre el fuego,
que volveré otra vez a codiciarte
cada vez que me cumplas el milagro”.

Fernando del Paso,Nuevos sonetos marianos”, Sonetos del amor y de lo diario, El Colegio Nacional, 2016.

#MiércolesDePoesía “Se me antoja una boca temblorosa”

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“Para mí, la poesía es la expresión más alta que puede haber. Y si no he sido un gran poeta es porque se me ha facilitado más la prosa”, mintió el escritor mexicano Fernando del Paso en marzo pasado, en entrevista con el periódico Excélsior. Qué sinvergüenza embustero, carajo, cómo no va a ser un gran poeta si cada línea que escribe en prosa es poesía decantada, si sus poemas se meten por ojos y oídos y se quedan habitándolos, si pone el mundo en llamas con sus palabras que eran de todos pero nunca supimos hacerlas sonar como él.

En días recientes se anunció que se le otorga a Del Paso el Premio Cervantes 2015, el mayor reconocimiento a los escritores de habla hispana, así que dejo este soneto suyo como público desmentido. Por favor, hazte el favor de leerlo varias veces, en voz alta, para que cada línea te revolotee en la lengua como una mariposa, en esa boca temblorosa que se antoja.

Buen #MiércolesDePoesía.

“La rosa es una rosa es una rosa.
Tu boca es una rosa es una boca.
La rosa, roja y rosa, me provoca:
se me antoja una boca temblorosa.

La roja, roja sangre rencorosa
de la rosa, que quema lo que toca,
de tu boca de rosa se desboca
y me moja la boca, ponzoñosa.

La pena, pena roja de mi vida,
de no vivir bebiendo ese lascivo
licor de boca rosa y llamarada,

rubor de rosa roja y encendida,
me ha dejado la boca al rojo vivo,
del rojo de una rosa descarnada”.

Poema portentoso con lugar común

Foto: Agencia N22
Foto: Fernando del Paso (Agencia N22)

Fernando del Paso, el espléndido escritor mexicano, está cumpliendo 80 años el día de hoy. No quiero esperar a que se muera para entonces celebrar su obra, tan necesaria para la literatura en lengua española. Más conocido como novelista (Palinuro de México, José Trigo y Noticias del Imperio son las más notables), también ha ensayado su mano con versos. Así que este #MiércolesDePoesía se viste de gala y lo invita a leer de viva voz uno de sus “Sonetos con lugares comunes”.

Da click aquí para oír el soneto en voz de Del Paso

Es tan blanca, tu piel, como la nieve.
La nieve quiere al sol por lo brillante.
Y el sol, que se enamora en un instante,
se acuesta con la nieve y se la bebe.

El sol, aunque es muy grande, no se atreve
a hacerse olvidadizo y arrogante:
se acuerda de su novia fulgurante
y se pone a llorar, y entonces llueve.

Y llueve y llueve y llueve y de repente
la lluvia se hace nieve: esta mañana
que nieva tanto en Londres, y ha nevado

luminosa y nupcial y blancamente
en jirones, tu piel, por mi ventana,
ningún sol, como yo, tan desolado.

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“¿Cuándo permitimos que México se corrompiera hasta los huesos?”: Del Paso

Foto: Excélsior
Foto: Excélsior

Este fin de semana, el escritor Fernando del Paso recibió el Premio José Emilio Pacheco a la Excelencia Literaria. Puntal de la literatura mexicana con obras centrales como Palinuro de México, José Trigo y Noticias del Imperio, al recibir el reconocimiento Del Paso dijo estar “viejo y enfermo, pero lúcido”. Y usó esas luces tan suyas para hablar en voz fuerte sobre la situación de México.

“En esta ocasión, en la que vengo aquí, a Mérida, a aceptar y recoger un premio literario que lleva tu nombre, José Emilio, quiero aprovecharla para decirte algunas cosas, a ti que fuiste mi amigo y mi colega durante tantos años […] Quiero decirte lo que tú ya sabes: que hoy también me duele hasta el alma que nuestra patria chica, nuestra patria suave, parece desmoronarse y volver a ser la patria mitotera, la patria revoltosa y salvaje de los libros de historia […] ¿A qué horas, cuándo, permitimos que México se corrompiera hasta los huesos? ¿A qué hora nuestro país se deshizo en nuestras manos para ser víctima del crimen organizado, el narcotráfico y la violencia? […] Acepto el premio que tiene tu nombre, porque sé que se me da de buena fe, no sin antes subrayar que lo más importante en la vida no es recibir galardones —aunque se merezcan— sino denunciar las injusticias que nos rodean”.

En la situación extrema que vive México, celebro que una de sus voces más claras aproveche la atención mediática para establecer su postura, que es la de muchos. Ojalá, como dice su poema “Cuestión de identidad”, la llamada de atención se multiplique hasta ensordecer con su exigencia:

“[…] Yo no soy la palabra
pero quisiera serlo
para volar con ella
de tiempo en tiempo,
de boca en boca”.