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#MiércolesDePoesía Te me antojas tanto como a la licuadora

La querencia devenida pasión devenida obsesión devenida apremio de poseer y chupar hasta el último huesito. Es decir, querría comerte en tu jugo para luego incorporarte a mis tendones. Algo así ocurre cuando la urgencia por otra persona rebasa los límites del decoro.

Fernando Rivera Calderón sabe esa y otras cosas, porque mira de frente cuando compone canciones. También cuando escribe poemas. Lo deja ver su reciente libro Llegamos tarde a todo (Almadía), con diseño del exquisito Alejandro Magallanes. En él, Fernando hurga en los intersticios del ritmo, de la sorpresa de estar aquí y ser uno mismo, del humor y el desamor. No hay rodeos ni timideces, sólo vida a borbotones.

Su poema “Licuadora” le da tono a este #MiércolesDePoesía. Me divierte y me da envidia cómo le pone palabras a las ganas antropófagas que el aparato electrodoméstico y yo conocemos tan bien.

Licuadora

“Poder
licuarte,
batirte,
extraerte.
Cambiar
tu consistencia.
Ablandar
tu ser
para beber
el zumo
que fluye
ácido y dulce
de entre
mis cuchillas”.

Hoy estrenamos La Hora Elástica, por TVUNAM

De izq. a der.: Luisa Iglesias, Pepe Gordon, Fernando Rivera Calderón, Buda (Marisol Gasé), Analí Sánchez Neri, Rafael Tonatiuh, Óscar de la Borbolla, yo mera

La cultura se consume por disfrute, no por obligación.

La cultura está lejos de poses y pretensiones.

La cultura no es aburrida.

Creemos en estos principios y por eso hoy a las 8:30 pm te invitamos al estreno del nuevo programa de televisión: La Hora Elástica. Lo conducen Fernando Rivera Calderón y Luisa Iglesias y participamos en él Marisol Gasé, Pepe Gordon, Rafael Tonatiuh, Óscar de la Borbolla, Analí Sánchez Neri y yo.

Hablamos de ciencia y de las cosas invisibles, de por qué es un privilegio saber dudar, de qué películas son tan malas que resultan buenas, de cómo la poesía vive en las calles y no sólo en los libros. Además nos reímos de lo reíble , es decir, de todo.

Acompáñanos hoy, 8:30 pm, por TVUNAM (Sky: canal 120; TV abierta: canal 20.1; Izzi: canal 20). Si vives fuera de México, a partir de mañana puedes ver el programa en http://www.tv.unam.mx.

Sé parte de La Hora Elástica. Nos harás felices y tú también lo serás un poquito más.

“Amor es lo que siento por ti y tú, por ella”

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Aquí, una de las mejores definiciones que conozco sobre ese caos que se llama amor. Y otras más.

Hay libros a los que me conviene regresar de vez en cuando. O de vez en siempre. Uno de ellos es el Diccionario del caos, de Fernando Rivera Calderón (Taurus). Y digo que conviene regresar porque me aclara la mente o, al menos, me la recrea. Diseñado por Alejandro Magallanes, es un compendio de definiciones arbitrarias y chispazos de genio del músico, conductor de El Weso y escritor. Ahora que una amiga se divorcia, otra tiene conflictos con su vida poliamorosa y el tercero se corta las venas porque la imbécil se fue con un imbécil, ahora que yo misma no sé cómo descifrar el intríngulis de un “me muerdo de amor”, me vienen muy a la mano algunas de sus definiciones sobre el sexo y la querencia. Me basta leerlas para luego luego sentir que entiendo un poco más. O que cuando menos me río con sarcasmo. Aquí abajo, diez probadas (albur involuntario aparte) de esa joya de libro:

 

  1. 1.     Corazón: Órgano objeto de múltiples calumnias.
  2. 2.     Amor: Emoción cuyo centro está en tu corazón y su circunferencia, en todas partes.
  3. 3.     Deseo: Entidad que gobierna el mundo y de la que somos esclavos.
  4. 4.     Nalgas: Parte del cuerpo diseñada para otras manos.
  5. 5.     Placer: Ese poquito por el que vale la pena todo.
  6. 6.     Próstata: Glándula rústica que en ocasiones te mata, o por lo menos trata.
  7. 7.     Amor: Eso que yo siento por ti y tú sientes por él.
  8. 8.     Matrimonio: Ritual que empieza y termina con el mismo amor, la misma pasión, y diferente persona.
  9. 9.     Odio: Fase terminal de un gran amor.
  10. 10.  Prostitución: Oficio en el que, en vez de netas, se tiran proxenetas.

 

Y si luego de bucear sus profundidades (las del libro, no las de Fernando) apremian las ganas de ahondar más en el algo de amor y harto desamor, va un anuncio: hoy a las 9:30 p.m. se presenta en concierto en El Vicio de Las Reinas Chulas: Madrid 13, Coyoacán, 56 59 11 39. El espectáculo se llama Fernando Rivera Calderón y sus ex esposas y en él expondrá su verdad inamovible: “no hay relación más duradera que la que se tiene con una ex esposa”.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sito we de SoHo).

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Por qué celebro a las Viciosas (así, con mayúscula)

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Para mi entrañable Javier, desde la certeza renovada
de que “la eternidad por fin comienza un lunes”

En este México tan sufrido y sufridor siguen flotando en el ambiente lamentables lugares comunes. Uno dice que las mujeres no sabemos estar juntas, que el jugo de hormonas hace imposible la convivencia, cuantimás la colaboración. Soberana estupidez. Tengo una madre admirada, hermanas generosísimas y amigas entrañables que son mi familia por elección, soy mamá de una adolescenta de luz con quien tejo a diario una amistad irrompible, he trabajado hombro con hombro con mujeres excepcionales. Creo que no es un tema de género ni de tetas, sino de fuerza e inteligencia conscientes, de mirar hacia el mismo lado, dejar de creer que estamos programadas para darnos pellizcos y convencernos de que lo mejor que podemos hacer es levantarnos las manos (con o sin barniz de uñas). Sí, tengo la esperanza de que a fuerza de miradas limpias y trabajo conjunto desterremos esa idea fósil que algunas siguen repitiendo como si fuera chiste, cuando el verdadero chiste es reunirnos nosotras y nosotros para hacer algo con este país querido que se nos cae a pedazos.

Lo cuento porque en estos días tuve la emoción de celebrar desde las entretelas una sociedad de mujeres provocadoras, brillantes. Son Chulas y se hacen llamar Reinas. Son las que desde hace 10 años crearon El Vicio, cabaret y teatro, antro y espacio creativo, epicentro de desobediencia, desacato y arrebato, lugar que sostiene la bandera necesaria de la diversidad, foro de inteligencia y buenas borracheras, casi todo y sin medida. Son Marisol Gasé, Ana Francis Mor, Cecilia Sotres y Nora Huerta. Están celebrando el décimo aniversario de ese Vicio mío y de muchos, en el cual se han presentado más de 15 mil artistas y donde varias noches por semana se construye un México más igualitario y justo. La semana pasada, por invitación de la abrazable Marisol, me desbordé de puritito gusto de brindar con las Viciosas por los logros de ese espacio imprudente e indispensable para el país, donde lo mismo se presentan obras de teatro infantil inteligente (lo subrayo por romper el oxímoron), funciones de cabaret político y culebrones espléndidos de nombres como Directo al despeñanieto, Rivotrip, Las reformas torcidas de Dios, Fraudestein Gregoria, la cucaracha.

En el festejo etílico se dio cita todo el mundo, porque vaya que las Reinas Chulas son queridas. En escena estuvieron artistas de primer nivel como Fernando Rivera Calderón, Regina Orozco, Horacio Franco, Pedro Kóminik y Astrid Hadad. Desde la cuatitud del Weso llegó el lúcido Enrique Hernández Alcázar, acompañaron también los moneros Trino y Helguera, los periodistas Lydia Cacho, Epigmenio Ibarra y Verónica Maza, gente de la cultura como Sandra Lorenzano, Eduardo Limón y Alejandro Rosas, más el fantasma de Salvador Novo, dueño en otro tiempo de ese enclave coyoacanense y comprometido padrino del Arte, de la irreverencia. Y hasta el espíritu de Buda rondó el lugar, como atinadamente hizo notar Fer Rivera en un fragmento de su intervención:

“En este sexenio me siento en el precipicio

y tengo un severo desorden alimenticio.

Sólo una cosa me salva de perder el juicio:

que gracias a Buda tenemos un Vicio”.

Pues sí, gracias a Buda y a los dioses inspirados y transpirados tenemos la realidad incuestionable de El Vicio, espacio de arte creado por Viciosas, mujeres fuertes y amigas solidarias que en vez de lamentarse se la mientan a quien hay que mentársela, que desde el cariño inteligente nacido de los ovarios destierran prejuicios, que rearman la fe de quienes sabemos que este país será un poco mejor por estas Chulas. Por estas Reinas.

Los que le hacen el amor a las palabras

Fernando Rivera Calderón y Eduardo Casar con el Cronopio, llegado del más allá
Fernando Rivera Calderón y Eduardo Casar con el Cronopio, llegado del más allá

 

Aunque llegué a la FIL apenas ayer, ya tengo grabados en la mente momentos que quisiera guardar en un cajón para no perderlos, como el poeta y narrador Andrés Neuman aceptando que no le gusta enseñarle a nadie lo que está escribiendo, porque si lo critica podría desalentarlo de seguir (“la inseguridad siempre está presente”) y quizá haya un acierto “debajo” de eso que hoy es fallido.

O el novelista argentino Martín Caparrós portando un pin que dice simple, pero poderosamente “43”.

O la dupla del poeta Eduardo Casar y el músico-escritor Fernando Rivera Calderón llenando a reventar de adolescentes el enorme auditorio para hablar de Cortázar y divertirse a fondo con él, en la que Laura García llamó “la mejor clase de literatura que he oído jamás”. Y coincido: la literatura no tiene que ser solemne para ser grande.

O el novelista argentino Rodrigo Fresán afirmando que prefiere arriesgarse al escribir y fracasar, que quedarse del lado “seguro” de un estilo demasiado limpio.

O la investigadora mexicana Margo Glantz afirmando que Sor Juana nunca quiso ser santa, sino sabia, y con eso abrió puertas a la literatura moderna.

O el texto de Benito Taibo en el programa de la Feria, que anuncia: “Creemos en los libros […] Somos lo que hemos leído; por el contrario, seremos la ausencia que los libros dejaron en nuestras vidas”.

O el narrador mexicano Carlos Velázquez comentando entre cervezas y pulpo atropellado que está por terminar su siguiente novela, que le ha costado meses de entre 8 y 10 horas diarias de escritura porque “tiene un lenguaje muy difícil”.

De verdad es emocionante atestiguar la pasión de esta bola de locos que aman las palabras, las cortejan, buscan seducirlas y, un día, si tienen suerte, les hacen el amor.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).