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Sí, se puede dar glamour a un producto que no lo tiene

Concebir y ejecutar una campaña para posicionar una marca que vende huevos no es precisamente fácil. Y si se añade el elemento de también incluir gallos, gallinas y pollos, la cosa se pone de veras complicada. “¿Es posible?”, es la primera pregunta que surge.

Cuando en 1984 los directivos de Bachoco se lo plantearon a la agencia TERÁN TBWA, los creativos empezaron a trabajar. Al final fueron capaces de estructurar un concepto que sigue vigente, 33 años después. Es un buen ejemplo de cómo darle la vuelta a las cosas puede hacer atractivo cualquier producto, incluso uno que luce plumas, picos y unas crestas rojas que, la verdad, saben poco de glamour.

Según explica la propia página de la agencia, el primer objetivo fue dotar a los productos Bachoco de “taste appeal”, es decir, atractivo visual, además de darles personalidad. Por supuesto, todo ello debía generar una relación afectiva con la marca.

Empezaron entonces los espectaculares,con eslogans conceptuales, como “Un huevo de alta cocina”, con la imagen limpia de un huevo que viste un gorro de chef o “Un huevo albañil”, donde aparece con sombrero de papel y espátula. De inmediato llamó la atención su humor fino, el juego con expresiones metafóricas tomadas al pie de la letra. Así fueron las carteleras desde 1984 hasta 1989.

En 1990 se incorporó otro elemento, la gallina, con un vestido blanco de amplios vuelos y el texto “Las mejores piernas”, un remedo de la toma icónica de Marilyn Monroe.

[…] Me llaman la atención tres rasgos en la concepción de la campaña:

  1. Juego con el lenguaje. La agencia realiza la traducción literal de expresiones cotidianas para darles un ángulo nuevo, como en varios de los casos señalados, así como el de “Huevos divorciados” y dos productos totalmente alejados uno de otro o “Tiras de pollo”, que originalmente se refiere al platillo, pero aquí se convierte en el retrato de unos policías, unos “tiras”, en lenguaje coloquial.

Da click aquí para seguir leyendo mi columna, originalmente aparecida en NeuronaMagazine, de Neurona Digital.

 

Volver las toallas femeninas un tema de conversación (sí, un caso de éxito

Captura de pantalla 2015-07-14 a las 5.06.01La clave fue contar una historia con la que la gente se quisiera relacionar, hacer suya. Y dejar la marca en segundo plano.

No sonaba fácil: hacer que las toallas femeninas estuvieran en el centro de la conversación. ¿Con un producto tan poco seductor? ¿Que además (por mucha tecnología añadida) es incómodo, nada glamoroso? La solución fue ponerle contenido, contar historias en torno a su público objetivo, apelar a un tema que conectara con las consumidoras. Storytelling, pues. El tema fue cuestionar los estereotipos que coartan a niñas y adolescentes, los “no puedes” y “no debes”. Contrataron a la directora y documentalista Laura Greenfield, quien pidió ante la cámara a hombres y mujeres de distintos trasfondos que corrieran “como niñas”, que golpearan “como niñas”. El resultado fue previsible: cursilería, fragilidad, lugares comunes, todo ello cuestionado y convertido en un discurso poderoso de tres minutos, en el que hacer las cosas “como niña” no es un insulto, sino un elogio. El verano pasado la marca Always lanzó la campaña #LikeAGirl, con este primer video:

La propuesta funcionó muy bien, se viralizó, fue vista por más de 80 millones de personas. Y conste que la marca está en un obvio segundo plano. El protagonista es el empoderamiento, el valor de fondo. Luego, un anuncio desprendido de la campaña fue presentado durante el Super Bowl. La misma historia. Ahora se acaba de estrenar en México y otros ocho países esta nueva fase de la campaña. En español se titula #ComoNiña: Imparable.

En el evento de presentación se ofreció un dato duro impresionante: 90% de las niñas mexicanas entrevistadas a propósito del video sienten que la sociedad las presiona sobre cómo deben de actuar y sentir. Always dio en el clavo al tocar un tema sensible, al que nadie quiere dejar de sumarse. Y lleva las de ganar si el resultado es reforzar la autoestima, romper paradigmas estúpidos. En siete días, la versión en español lleva 895,000 vistas. Nada mal para una marca de toallas femeninas. Que aprende a contar historias.

Storytelling o el nuevo-viejo arte de contar historias

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“La narrativa del cuento es tan antigua como la humanidad. Supongo que en las cavernas, las madres y los padres les contaban cuentos a los niños (cuentos de bisontes, probablemente)”. Me encantaría quitar las comillas y jurar que la idea es mía, pero no. Lo dijo Cortázar, lo leo en Clases de literatura. Berkeley, 1980 (Alfaguara).

Igual que todos amo las historias, me enganchan los cuentos, sean de la vida-real o de la vida-de-ficción. Resueno con historias, conecto con ellas porque me disparan emociones, me hacen sentir. En cambio, los datos suelen dejarme fría. “En el terremoto murieron 500 personas de la zona más pobre de la ciudad” no pasa de ser una referencia que olvido en cinco minutos. En cambio, me conmueve leer: “En el terremoto murió Rosario, indigente de 60 años que estaba terminando la secundaria y quedó sepultada entre sus libros”. Esa mujer me toca más que las otras 499 víctimas del sismo, que me son una cifra. Y no tiene que haber tragedia para impactar. También me tocan los contenidos de amor, descubrimiento, valentía y humor, detrás de los cuales hay personas. Ya lo dijo Terencio: “Soy humano y nada de lo que es humano puede parecerme ajeno”. Los cuentacuentos lo saben desde siempre.

Recientemente las historias se ponen de moda para la mercadotecnia, en una rama del Content Marketing. Las marcas buscan contarlas porque saben que aumentan su impacto, que una narrativa certera que logre empatía puede conseguir lo que muchos anuncios no. Así se acuña desde el marketing el término Storytelling, así se revaloriza desde una trinchera extraliteraria el Arte de contar historias. Y como amante de los contenidos también me interesa ese ángulo. Todo esto viene a colación porque me encuentro este anuncio de Nike (ver abajo), que en tres minutos “relata” en primera persona lo que es ser jugador profesional de futbol y lo hace a partir de imágenes (hay un espléndido guión detrás), con lo que rompe las barreras del idioma. Me parece interesantísimo que el verdadero protagonista del anuncio sea el narrador y no la marca, que aparece de forma más bien discreta. Y Nike sabe lo que hace, no está tirando su dinero. Si hasta hace poco las marcas se entronizaban en sus anuncios, ahora ponen por delante personas que tienen una historia. Y las historias me apasionan, sean de bisontes o de futbolistas.

Aquí, el anuncio:

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo).

Fito Páez: para ser músico es buen novelista

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Se lanzó en Argentina en junio del año pasado, pero hasta que la conseguí y la leo puedo decir que sí, es una novela con todas sus letras. Habituado a paladear sabores nuevos, hace tiempo el cantante probó suerte con el cine (Vidas cruzadas, 2001). Ahora dice que trabajó tres años en La puta diabla, esta historia salvaje de un artista ídem, Félix Ure, incómodo en el mundo y que se esfuerza por caer en lo más hondo, para luego levantarse.

Aunque Páez dice que el personaje no es su alter ego, mucho de lo que vive parece contarlo el propio Fito, empezando por el recuerdo de la madre muerta (en ambos casos se llama Margarita) y siguiendo por el recuento de una vida desbordada, en la que el personaje se sobrevive a sí mismo. Pero lo que más me atrapó es el retrato de una pasión en la que al mirar al otro no se ve nada. El protagonista se enamora de una mujer que posee una máquina de dañar extremadamente poderosa: “Félix se sacudía encima de ella sin darse un respiro y le decía que la amaba. Ella gemía casi en silencio hasta que escupió un ‘te amo’ mientras le pegaba en la cara con la mano derecha. A Félix eso lo excitaba de una manera ambigua. Había algo salvaje y enfermizo en ella que él no podía dominar ni comprender, y que le producía un exótico placer al cual se entregaba con curiosidad y vergüenza”.

Encarcelada por gusto en el dolor, la mujer se empantana y arrastra al fango a quien da la vida por ella: “La primera noche de Félix sin Casimira fue una larga noche que duró diez años entrando y saliendo de bares, cárceles, hospitales, comisarías, loqueros, juzgados y casas de amigos”. Por ella (por su ausencia) se mete todas las sustancias que encuentra. Deja la música, el teatro, el cine. Se vuelve un despojo convencido de que “el fin de una ilusión es un trago amargo que bebemos solos en donde nos encuentre la noche”. Ese dolor irracional vale el libro entero.

Sin ser extraordinaria, me parece que la novela funciona (no sé si llegue pronto a México). Además, me parece una inteligente estrategia de marketing venderla para ser leída oyendo la canción homónima de Fito (disco El sacrificio), con su “Ya me comiste el hueso/ Es que el amor es eso./ Ya me mordiste el cuello. / Te tengo que matar”. Es decir, en un Storytelling que apela a los sentidos, la historia de Félix y Casimira llega por los ojos y por el oído. (Aquí el tema: 

PD. La edición de Editorial Mansalva está plagada de errores y erratas. Urge más cuidado en la reimpresión.

(Entrada publicada en mi blog Deli(b)rios), del sitio http://www.sohomexico.com/vida-soho/articulo/la-puta-diabla-de-fito-paez-por-julia-santibanez-blog-delibrios/1968)

Novela para oír la canción (¿o al revés?)

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A los 50 años, el músico argentino Fito Páez se lanza como autor de La puta diabla (Editorial Mansalva), novela recién presentada en el hermoso Buenos Aires. Trata sobre un artista, eterno centro de la fiesta pero “lleno de máscaras”, que un día toca fondo y renace de nuevo.

En la presentación, el genial cantautor dijo que tras sentir el “llamado del texto” se puso de lleno a escribir la que Horacio González, director de la Biblioteca Nacional y presentador también, llamó una novela de amor “siempre en éxtasis y siempre al borde de la caída”. Además, el poeta Martín Rodríguez afirmó: “Para quienes quieran conocer el planeta Páez, aquí tienen el evangelio”. Lo que nadie parece haber aclarado es si la novela es telón de fondo de la canción “La puta diabla” (oír abajo) o si, al revés, el tema musical debe acompañar la lectura del libro. Lo cierto es que el músico fue visitado por dos musas gemelas, la textual y la musical, de idéntico nombre. ¡Oh, casualidades! De todas formas, Páez es Páez.

PD Esas musas saben mucho de Content Marketing. Y de Storytelling que apela a los sentidos.

Da click en el enlace para oír la canción:

https://palabrasaflordepiel.files.wordpress.com/2013/08/fito-paez-la-puta-diabla-el-sacrificio-20131.mp3

Arte en torno al café

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Anoche asistí a la apertura de la muestra de arte Expresiones del café. En una antigua casa de la colonia Roma del Distrito Federal, seis creadores presentaron obras concebidas en torno a esa bebida. La idea surgió de Nescafé Molienda, que previamente invitó a los artistas a conocer su proceso de elaboración, desde que es sembrado en los cafetales de Veracruz hasta que se bebe en la taza.

Fui a la exposición invitada por Ana Hop, talentosa fotógrafa y amiga reciente. Ella expuso su trabajo, que consistió en imágenes de objetos personales de seis tomadores de café/celebridades locales: aparecen tazas, pero también unos lentes, una máquina de coser, un libro, un cuaderno, entre otros. Las fotos son limpias y  estéticas, pero sobre todo comunican la esencia de cada personaje, cuentan su historia. Los otros expositores fueron Gerardo Gatica (cineasta y productor), Anuar Maauad (escultor), Mauricio Serrano (diseñador de joyería), El Cha (ilustrador y músico) y Josemaría Torre (actor y diseñador); la curaduría la hizo el artista visual Héctor Falcón. Me parece esperanzador que Nescafé busque nuevas formas de ofrecer contenido ligado al marketing (una suerte de Content Marketing presencial, un Storytelling ligado al arte) y para ello decida invertir en las diversas miradas del arte mexicano. Merece la promesa de probar el nuevo Molienda.

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“Que compres un libro, carajo”

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Aprovecho el Día Internacional del Libro para abordar un tema que me interesa: las campañas relativas a la lectura, en concreto, un acierto mexicano publicitario de los últimos años. Se trata de un esfuerzo exitoso para poner en boca de todos una librería, tarea no fácil en un país donde se leen menos de tres libros al año en promedio por persona. Me refiero a la comunicación de librerías Gandhi, presentes en 13 estados del país. Una joya de Content marketing.

El título de este post pertenece a una fase de esa campaña, concebida por la agencia Ogilvy. Aunque ya tiene algunos años, no está de más recordarla. Incluía frases relativas a libros para determinado tipo de lectores, por ejemplo: “Que compres un libro, carajo. Libros para neuróticos”, “Todos los escritores son iguales. Libros para feministas”, “A ver, abra su libro. Libros para ginecólogos”, “¡Tráeme un libro, vieja! Libros para machos”, “Mi libro es más grande que el tuyo. Libros para hombres”. Si bien acudía a estereotipos, lograba su propósito: hacer que la gente buscara los espectaculares y sonriera con ellos. Claro, de ahí a que alguien fuera a una sucursal, comprara un libro y lo leyera había un gran trecho, pero el primer paso estaba dado.

Más recientemente, otro eslogan se refería con humor a la crisis de lectura/educación en el país: “Leer no sirve para nada: 114 millones de mexicanos no pueden estar equivocados”, lo mismo el que ilustra este post: “Nadien lee”, en un buen uso de humor inverso. Otro incluso aludía a la desgraciada situación de violencia que vivimos en México: “Si la letra con sangre entra, el país ha de estar leyendo mucho”. Es decir, echando mano de la estrategia del Storytelling contaba brevísimas historias en vez de cantar loas sobre por qué debíamos ir a Gandhi.

Tanta ha sido la fuerza de las campañas que la marca logró un intangible incalculable: la gente se apropió de ellas. Cuando en noviembre de 2011 el entonces candidato Enrique Peña Nieto, del Partido Revolucionario Institucional (PRI), fue incapaz de citar tres libros que hubieran marcado su vida, en las redes sociales sus detractores imitaron el estilo de los espectaculares para burlarse del hoy presidente de México. Aquí abajo, algunos de los memes que se colgaron en la red.

Como colofón respondo una posible pregunta: ¿han funcionado? Sin duda: además de obtener la valiosa recordación de marca, Gandhi ha elevado el tráfico en sus tiendas y sí, también sus ventas. Aquí va mi propia versión de sus anuncios: “Poquitos más compramos libros. Hay esperanza”.

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Link relacionado:

Todas las campañas de publicidad de Gandhi: http://www.gandhi.com.mx/index.cfm/id/Publicidad.Detalle/thecategory/espectaculares/theyear/2012