Archivo de la etiqueta: Julia Santibáñez

Efigie caída del nicho

Imagen 4

Creí pasar mi tiempo/
amando/
y siendo amada/
comienzo a darme cuenta/
que lo pasé despedazando/
mientras era a mi vez/
des/
pe/
da/
za/
da/
-Claribel Alegría

como una efigie caída del nicho/

virgen de un credo en desuso/

nariz rota/

sin un brazo/

arrumbada/

polvorienta/

sin devotos que prometan incienso/

sin homenajes/

ni vino/

ni rezos de arrebato/

decrépita/

afeada/

entre cacharros y alambres viejos/

cubierta de olvido/

extraño ejercer la tiranía del altar/

porque hace tiempo acariciaron mi manto/

me ungieron de aceites/

cubrieron de besos mi cabello/

 con ímpetus nocturnos me rogaron/

y, complaciente,/

otorgué los favores//

 

(sufrí también/

la esclavitud de ser/

reverenciada)//

 

-Julia Santibáñez

Algunas posibilidades del silencio

Silencio gris que se hurga el ombligo/

Silencio como un mueble, pesado y sólido/

Silencio-mariposa que se agita, sale volando/

Silencio ensangrentado, con muertos en el camino/

Silencio pequeñito, castigado de cara a la pared/

Silencio-eructo, fétido y caliente/

Silencio que no se aguanta a sí mismo/

Silencio-veda, en espera de tiempos mejores/

Silencio que llueve tormenta de verano/

Silencio vasto como un desierto/

Silencio-muñeco de trapo, descoyuntado/

Silencio reseco, de mirada torva/

Silencio que precede una hecatombe/

Silencio-música, sombras e incienso/

Silencio-esquina entre uno y otro derrotero/

Silencio como de estar haciendo otra cosa/

Silencio-eco que calca la tarde/

Silencio de ojos brillantes, de mundo recién pintado//

 

-Julia Santibáñez

Fijar en líneas el estertor

Me escribo a través del deseo de fijar en líneas el estertor, quedarme en los dedos esa gota de instante y gemido, desprenderme del cuerpo, multiplicarlo en el momento del estallido. Después, silencio.

 

–Julia Santibáñez

Tu bocaverna

En ésta/

mi edad más frágil/

debo anochecer en ti/

esconderme en tu bocaverna/

a vaciar los colores, el día/

desvestirme las cosas del mundo/

sosegarme y oírme respirar./

No reconciliada con mi sombra/

perder las horas en tu oquedad/

encontrar el camino hacia mi cuerpo/

para dormir de ojos abiertos/

a resguardo de tormentas/

de las bestias, el espanto/

del vómito y el frío.//

 

-Julia Santibáñez

Voz de triple fondo

urgencia de contar/
esta ausencia que ensordece/
ansia de explicar/
el hueco del ruido de tu cuerpo/
hacerlo en una palabra/
poderosa/
no una retahíla sucesiva/
de voces/
de lamentos/
pero no la encuentro/
en los idiomas que conozco/
debo buscar en otros/
en ecos de lenguas antiguas/
en las no creadas/
una sola palabra que nombre/
esta querencia por tu acento/
que entienda este silencio de tu pecho/
que orden el caos sin tu voz de triple fondo//

 

-Julia Santibáñez

Sacarle punta al amor

Sacarle punta al amor, luego afilarlo un poco más, deslizarlo por el cuaderno mientras tiñe los dedos y deja huellas de su paso. Aprestarse a leer lo escrito, atesorarlo, beber su sonoridad, repetirlo lento como un mantra, saber que en buena medida explica el mundo. Así, hoy.

 

-Julia Santibáñez

Tu nombre se desgaja de los labios

tu nombre/ se desaja de los labios/ seco/ y sin aire/ cae tu nombre solo/ con estruendo/ se desprende como roca/ y quiebra el suelo/ resbala muerto/ golpeado por el sol/ tu nombre lejano/ quieto//   -Julia Santibáñez

Deseo como un niño pequeño

Como un niño pequeño, el deseo no deja de crecernos. Territorial, el día que llegó se hizo espacio en nuestra casa, la pobló de sus cosas y nos puso a su merced.

A meses de distancia, sigue siendo él pero es otro, de ojos asombrados. Cada rincón luce sus colores, no hay ámbito libre, espacio del clóset que no invada. Por las noches, oculto a todo, se estira un poco y a la mañana sorprende con una nueva altura, pómulos más marcados, capaz de otras hazañas. Se lanza a correr y nos lleva detrás, lengua de fuera. A veces nos cosquillea, otras nos maravilla o asusta. Pensamos que nosotros lo engendramos pero es él quien nos dio a luz.

 

-Julia Santibáñez

Arrancar el amor

Arrancar el amor/

como se arranca un fruto del árbol/

con la misma vehemencia/

en un golpe de calor./

Codiciante, sentir su peso/

en el hueco de la mano/

salivar su aroma./

Convencida de que es mío/

hincarle el diente/

llenarme la boca de su jugo/

dejar que escurra, serpentee./

La boca hinchada de su pulpa/

irme andando la rubia avenida.//

 

-Julia Santibáñez

Salgo de mi guarida

Salgo de mi guarida/

hambrienta./

Lo percibo en el aire,/

el manjar espera./

Húmeda/

avanzo lento en pasto seco/

mientras busco/

la fuente del aroma./

En la oscuridad,/

mi olfato despierto.//

 

-Julia Santibáñez

Como la capilla

Como la capilla espera a sus fieles/

para el rito siempre nuevo/

aunque repetido tantas veces/

me preparo a recibirte./

Bien dispuesta y arreglada/

en paños escarlata, entre velas/

ahuyento a los profanos./

No admito distracción ni irreverencia./

Ante mi palidez de elegida/

el temblor de mis ardores sabe a incienso./

Coronada por murmullos y gemidos/

la tensión parece estar a punto./

El crucifijo se levanta, inaugura los oficios./

Ungiéndolo de aceites/

lo llevo al centro del altar/

a poseer la tierra sagrada./

La transfiguración se da en silencio/

por respeto a los devotos.//

 

-Julia Santibáñez

En tonos grises y laxo

En tonos grises y laxo/

mi cuerpo anuncia tu partida./

Qué hago con los pechos tontos/

con la cintura demasiado sola/

los labios pálidos de ti./

Por dónde buscarte./

La espalda luce una marca/

el torso siente el peso del tuyo/

en las piernas, tu quedo vibrar./

No los quiero./

Me hacen falta tus manos.//

 

-Julia Santibáñez

Cuerpo anidado en los ojos

Llevo conmigo a todas partes ese cuerpo que se me anidó en los ojos, que dominó mi hambre para acrecentarla, que alteró el oleaje de mi pelo, que volvió mis días una fiesta urgente. Lo llevo conmigo y lo miro en todos los cuerpos, babeante.

 

-Julia Santibáñez

Un perro cualquiera

Como un perro cualquiera/

amarrado por la pata/

solo y tan solo en el rincón/

gira sobre su eje/

roe la cuerda que lo atrapa/

como un perro sucio/

mirado con lástima/

olfatea en vano la caricia/

anticipa aquella mano/

como ese perro lamentable/

al recordarse siendo amado/

mueve la cola/

rememora ser de alguien/

tiene huellas de haber gustado/

y se lame con ellas las heridas/

Como él.//

 

-Julia Santibáñez

La tribu está herida

La tribu está herida,/

airada./

Cayó la peste./

Se pudrió la cosecha./

El enemigo se acerca./

Los ancianos ya no llaman/

al ritual,/

no hay más tambores.//

 

Por mi parte,/

apuro el licor más hondo,/

el jugo acendrado/

y caliente de vida./

Qué gran alarde.//

 

-Julia Santibáñez

Como papel rasgado

 

Como papel rasgado/

de bordes imprecisos/

contigo va mi medio corazón/

(no quiso estar sintigo)./

Doblado y palpitante/

en tu maleta,/

cómplice de zapatos,/

hilo dental, camisas/

y algún libro/

decidió vivir en tu buró/

besarte por la noche/

dormirse junto a ti./

El problema es que la otra mitad,/

aquí conmigo,/

no me alcanza.//

-Julia Santibáñez

Letanía

Con la fe de una devota/

que no ve a su dios pero lo invoca/

repito mi cansada letanía:/

“Eco de tu cuerpo/

regusto de tu vientre/

sombra de tus manos/

ceniza de tu aliento/

no me desampares./

Eco de tu cuerpo/

regusto de tu vientre/

sombra de tus manos/

ceniza de tu aliento/

ten piedad de mí.//

 

-Julia Santibáñez

El día es enorme

 

Afuera el día es enorme,/

lleno de pregones/

bocinas y ladridos./

En la penumbra se beben los amantes,/

murmullo de párpados que caen,/

roce de lenguas,/

con los dedos hablan/

(rumor blando)./

La sangre se oye hervir,/

es un estruendo la desnudez,/

gran alharaca.//

 

-Julia Santibáñez

Ese cuadro hindú

 

Ese cuadro hindú/

la novela de Cohen/

el sillón más rojo/

la cara interna de mis muslos/

y lo frío de estos pies/

te llevan tatuado./

También cada mañana/

el mejor de los diciembres/

la voz de Sinatra/

mis mejillas y ganas/

aquel postre en Nueva York/

y los últimos cinco años./

Extrañan tanto tu olor/

que ya no aguantan.//

 

-Julia Santibáñez

El vaho muda en amnesia

Sin dejar huella, el vaho muda en amnesia/

la nube se disipa, inexorable/

huye de sí mismo aquel incienso/

es aliento la tarde sublimada./

Como ellos, el deseo no se conforma:/

delgado, sutil, evanescente,/

queriendo ser más se desdibuja.//

 

-Julia Santibáñez

Corrida puertas adentro

En el encierro brama el toro de Miura./

Se le eriza el lomo ante tu olor,/

anticipo de sangre que espumea./

Retumban los cascos irritados,/

la cornamenta hiere el aire/

y busca el traje de tus ansias.//

 

Hembra elegida, te plantas en el ruedo:/

comienza la faena./

Bufando, te evalúa y te provoca,/

persigue el ángulo fatal./

Cada lance aumenta su deseo./

Hilos de saliva, salpicando sudor/

te rasga el costado:/

saborea tu carne imaginada.//

 

En un giro le hundes la espada,/

hasta la empuñadura la encajas./

Con júbilo vencido,/

entornando los ojos,/

el Miura celebra tu victoria/

que es la suya.//

 

-Julia Santibáñez

En vez de hacerte el amor

 

En vez de hacerte el amor/

te juzgo en un poema/

(triste consuelo)./

Te acuso de no leer el aire/

que pegaba el vestido/

a mis pezones despiertos./

Te reprocho no comerme con los ojos/

y dejarme trémula./

Te sentencio por no saberme queriente/

de rasgar tu camisa y tu cuidado.//

 

Te condeno por no haberme atrevido.

 

-Julia Santibáñez

Lo que pensaba el amante…

Acercarme como la vez primera/

con el azoro del conquistador bruto/

como desconociendo./

Al romper el alba/

invadir los montes de tu pecho/

luego andar la cintura a paso quedo/

codiciar el botín de tu vientre/

y, tras mil despojos e incursiones,/

hallar el paraje virgen de tus muslos./

Hincarme a besarlo/

y en un arrebato/

clavar la bandera que marca esta tierra/

como mía.//

 

-Julia Santibáñez