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Como quien guarda una hoja del Paraíso

Atesoro objetos como quien se aferra a lo que ve, para protegerse de lo invisible.

Como amuletos contra lo que viene.

Tengo notas garabateadas a mano por gente que me es una fiesta. Una pulsera que salva vidas. La campanita roja con el eco de aquella voz.

Me interesan por los nombres que llevan cosidos.

Los objetos no son lo que son. Son lo que representan.

Atesoro objetos como quien guarda una hoja del Paraíso en el que ha estado.

La nece(si)dad de seguir escribiendo

Hoy, en El Informador, el periódico más importante de Guadalajara
Hoy, en El Informador, el periódico más importante de Guadalajara

Hace unos días me entrevistaron del periódico El Informador, sobre mi reciente Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti. Estoy muy agradecida, sobre todo porque el diario es un medio importante en México y el más relevante en la ciudad de Guadalajara.

Entre otras cosas hablé de que, independientemente de toda posible publicación, no está en mis planes dejar de escribir. ¿Por qué? Porque escribo para saber qué pienso, porque a partir de la escritura las madrugadas parecen menos desvencijadas, porque necesito asomarme a las grietas mías y de otros.

Ahora que releo la entrevista se me ocurre que pudo llamarse: “La insomne nece(si)dad de las letras”.

Da click aquí, para ir a la entrevista en línea.

#MiércolesDePoesía “De él me gusta el labio grueso, muy tú cuando lo muerdo”

Foto: Julia Anna Gospodarou
Foto: Julia Anna Gospodarou

En estos días, tanto el sitio argentino Alcanza Poesía como el diario mexicano Gazzetta D.F. publicaron poemas de mi libro más reciente, Ser azar (Editorial Abismos, 2016). Además, Alcanza Poesía incluyó una entrevista conmigo sobre el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti, que recientemente obtuve en Montevideo, Uruguay.

Me emocionan las dos invitaciones a presentar mi trabajo: la de Hugo Muleiro, en Buenos Aires, y la de Hugo de Mendoza, de El Golem Ediciones, en la Ciudad de México. Subrayo mi gratitud a los Hugos, nombre que ya revela el entrañable signo literario de ambos personajes.

Para celebrar el #MiércolesDePoesía aquí van dos de los textos incluidos sobre azares amorosos, pero invito al muy respetable a pasearse por ambos sitios. Sea.

 

Viajera

De él me gusta el labio grueso, muy tú cuando lo muerdo. Del otro me encanta el peso que me ahoga, en lo que me recuerda el tuyo. Sé que disfrutarías el humor impúdico de aquél.

Te juro que no dejo de pensarte, corazón.

 

Cortejo

No quiero mirarte

y te miro,

entre el follaje.

Debería romperte las alas

y enterrar tu pico en tierra,

el tornasol de tus plumas.

Finjo que tu rito no me atrae,

ignoro que tu cuello brilla

más que otras veces.

Casi lo logro.

Pero Natura desleal

me traiciona

en un pliegue que se inflama.

 

#MiércolesDePoesía De cuando el amor se vuelve una emergencia

Mi nuevo libro de poesía luce sano. Lo primero que hice al recibirlo fue contarle los deditos de los pies, revisarle la nariz, pegar la oreja a su pecho para oírle el corazón. Lo miro con una mezcla de orgullo y aprensión. En este #MiércolesDePoesía comparto uno de sus primeros balbuceos, sólo para dar constancia de que está vivo. Porque sí, a veces querer de más se vuelve una emergencia.

Para quienes han preguntado: Ser azar ya está a la venta en la Librería Jorge Cuesta de la Ciudad de México (Liverpool 12, Zona Rosa) y se puede pedir directamente a la editorial: abismoseditorial@gmail.com y en @abismosed. Muy pronto, me dicen, estará también en El Péndulo y en librerías del Fondo de Cultura Económica. Y para lectores del extranjero está disponible en Amazon.com.

Gracias por recibirlo de brazos abiertos y dejarlo decir lo que tiene que decir.

EMERGENCIA

En caso de incendio, de sismo, de riesgo, de alarma.
En caso de insomnio, de revuelos, de abismo, de insania.
En caso de celos, de celos, de celos, de celos
rompa el vidrio y use los pedazos a su albedrío.

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Ella me sigue aleteando los días

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Esta niña se plantó en el centro de mis ojos desde hace muchos años. Hoy es una adolescenta adulta que protagoniza mis mejores mañanas y me recuerda que nadie más afortunada que yo, por conocerla en persona, por tener cerca su ingenio y su ternura siempre recién exprimida.

Tenía más o menos la edad de la foto cuando le escribí este poemita, mismo que suscribo muchos años después, porque me sigue aleteando los días.

BORBOLETA

Me recibes en la puerta:

le armas una fiesta a mis caderas

con la atropellada algarabía

de casi un metro de altura.

 

Cubriría de cintas amarillas

los árboles y las casas

con el puro batir de alas

de mi corazón, muy mariposa.

#MiércolesDePoesía La Rabia se multiplica

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¡Fiesta con congo y bocadillos! O, lo que es lo mismo, comparto dos noticias que me ponen feliz de toda felicidad y por las cuales invito el bombo, los platillos y las incontables cervezas:

    1. Mi libro de poesía Rabia de vida/Rabia debida ya está disponible en EBook, para leerse en línea o descargarse. La chulada de edición digital es obra de Javier García-Moreno, para más señas fotógrafo soberbio y caballero andante de las entrañas de este país, director de Ediciones de México y querido amigo mío. Para acceder al libro puedes entrar donde dice EBook, en el extremo derecho del menú superior de esta página o dar click aquí.  ¡Ya tienes resueltos tus regalos de Navidad!
    2. El próximo martes 1 de diciembre lo presento de nuevo dentro de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y junto con Fiasco, de mi querido Rafael Carballo, ambos publicados por Editorial Resistencia. Nos presentará Alma Delia Murillo, escritora que persigue diligente la sorpresa de personajes que vibran y se quedan a vivir con uno, autora de esa novela espléndida que es Las noches habitadas, publicada por Editorial Planeta, y además amiga entrañable. Me dará un gusto de muchas palabras verlos en el Salón C del Área Internacional, el martes 1 a las 7 p.m. Aquí abajo, la invitación. De veras, al terminar yo invito las cervezas.

Para no dejar ir el #MiércolesDePoesía sin su ídem, aquí dejo un poema justamente de Rabia, nomás por no dejar:

Arrancar el amor

como se arranca un fruto del árbol

con la misma vehemencia

y un golpe de muñeca.

Sentir su peso

en el hueco de la mano.

Salivar su aroma

sin permiso.

Convencida de que es mío

hincarle el diente

llenarme la boca de su jugo

dejar que escurra

serpentee.

 

Con la boca hinchada de su pulpa

irme andando la rubia avenida.

 

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Tercia de #cuentuitos (6)

Animé: Togainu No Chi
Animé: Togainu no Chi

Hace tiempo no comparto en este espacio mis #cuentuitos, narraciones en 140 caracteres máximo. Aquí van tres, recientes y sin mayor pretensión que la de mantenerme pescando historias al vuelo.

Doppelgänger

Buscó a su gemelo, que creía siniestro. Nunca pudo encontrarlo. Por fin entendió que el auténtico gemelo siniestro era él.

Cuestión de fe

Tanta era la piedad de doña Angelita, que sus cinco hijos hoy arden en el infierno.

Rival

Cuando él decía “te quiero”, ella respondía “yo más”, no porque así fuera, sino porque tampoco en eso se permitía perder.

-Julia Santibáñez

Da click aquí para leer más #cuentuitos

Si te gustan, compártelos o, mejor todavía, suelta la pluma y escribe tu propio cuentuito.

Leer es navegar mundos sin moverme del sillón

Cartones: Liniers www.porliniers.com
Cartones: Liniers
http://www.porliniers.com

Hoy se celebra el Día Mundial del Libro y ésa es una buen excusa para invitar a Enriqueta, el entrañable personaje de Liniers. Protagoniza estos cartones que todo adicto a la lectura podrá suscribir y que son una manera de celebrar ese hundirse en mundos distintos sin moverse del sillón. Salud por los libros.

PD Si vives en la Ciudad de México, esto te interesa: hoy, a partir de las 8 de la noche ven al bar Bucardón, en Donato Guerra 1, colonia Juárez, a una celebración de letras y amigos. La idea es que traigas libros que ya no ocupes (servirán para nutrir bibliotecas del Valle del Mezquital, en Hidalgo) y convivas con autores y amantes de la lectura, todo aderezado con poesía y música. Nos convoca la genial Laura García y estaremos, entre otros, Eduardo Casar, Pablo Boullosa, Sandra Lorenzano, Mardonio Carballo, Mónica Maristáin, el Chá, Alonso Arreola y yo. La entrada es libre. ¡Anímate y ven!

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Mañana, mis poemas en sociedad

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Llega otro #MiércolesDePoesía y uno especial para mí, porque justo mañana presento en sociedad mi libro de poesía erótica Rabia de vida/ Rabia debida. La cita es a las 7:30 p.m. en el auditorio de la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, en la Colonia Condesa, Ciudad de México. Lo presentará Eduardo Casar, riquísimo poeta, narrador y conductor del programa de TV de Canal 22, La Dichosa Palabra. Toda la comunidad del blog está invitada, la intención es pasar un buen rato entre versos. Ojalá me puedan acompañar.

En ese contexto, aquí va un poema del libro. Por cierto que es uno de mis favoritos por cómo plantea la sugerencia del deseo y por el suspenso que deja entre los dedos.

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Poemas míos, publicados en diario argentino

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El periódico MDZ, de Mendoza, Argentina, publica hoy tres poemas tomados de mi libro Rabia de vida/ Rabia debida. Es un gusto que suceda, que mis letras viajen hasta allá y se comuniquen con otros acentos. Gracias a Alejandro Frías por la invitación.

Da click aquí para ir a los poemas en MDZ.

 

Probadita de Rabia de vida

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Sin avisar, se cuela en mi cama otro #MiércolesDePoesía. Aquí, la huella que dejó a su paso.

P.D. El poemita pertenece a mi libro Rabia de vida, que recién salió a la venta y me tiene (muy) emocionada y (más) nerviosa, como mamá que espera que su hijo haga nuevos amigos en sus primeros días de escuela.

Mi libro de poemas, ya en librerías

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Pues sí, hoy sábado llego a la librería Gandhi, en la Ciudad de México, y ahí en la mesa de novedades está mi libro de poesía erótica: Rabia de vida. En la editorial me informan que también está ya a la venta en El Sótano, el Péndulo y librerías del Fondo de Cultura Económica, en México. Y para los lectores de otros países, está disponible en Amazon.com (para América Latina) y Amazon.es (para Europa).
La vida es bellísima.

De cuando las ganas me poseen (y lo que pasa)

 

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Hoy no es miércoles sino, por esta vez, #ViernesDePoesía. Y aquí va un pequeño poema mío que recién apareció en el número 5 de la revista Salto al Reverso. Gracias a Crissanta y a todo el equipo editorial por publicarlo. Un gusto siempre estar en esas páginas. Sirva como buen augurio del año.

Mi libro de poesía erótica, ya en Amazon

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Tengo felices noticias para los lectores de este blog: luego de un largo proceso en el que me aferré a distribuir el ejemplar físico y no electrónico, mi libro de poesía Rabia de vida- Rabia debida, publicado por Editorial Resistencia, está disponible tanto en Amazon.com (para distribución en EUA, Centro y Sudamérica) como en Amazon.es (para venta en Europa). Lo encuentran por el título o por autor: Julia Santibáñez. En México estará en librerías a partir de enero. Con preciosas ilustraciones de Alejandro Pérez, me llena de orgullo materno, qué les digo.

Varios de ustedes habían expresado interés en tenerlo, en especial en México, Colombia, Argentina, EUA, España e Israel, de modo que ya está ahí, para que cada quien tenga una opción cercana a su país. El precio es bajo (9 dólares o 7.50 euros) y, además, el costo de envío puede ser gratis, en compras mayores a 35 dólares y 19 euros. En fin, he tratado de hacerlo lo más sencillo posible.

Aquí va uno de los poemas de Rabia de vida. Gracias infinitas, lector de palabrasaflordepiel, por tu complicidad en este proyecto necio que me emociona tanto y en el que me juego las entrañas.

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“Me sorprendió que el hambre y los dioses estén tan ligados: Martín Caparrós

Foto: María Teresa Slanzi
Foto: María Teresa Slanzi
Platiqué con el escritor argentino en su paso por México para presentar su nuevo libro, El hambre (Editorial Planeta), una mezcla de crónica y análisis sobre la situación actual de más de 800 millones de personas desnutridas o malnutridas. Aquí lo que dijo.
“Vaya, qué bien, muy bien”. Sonríe con el bigote, mientras alza la mano para chocar la mía. No entiendo a qué viene el entusiasmo. Acabamos de terminar la entrevista y antes de despedirnos lancé la última pregunta, para no quedarme con la duda. La solapa de su libro dice: “Tradujo a Voltaire, a Shakespeare y a Quevedo”. Entonces dije: “¿A Quevedo? ¿A qué lengua?” (Fue entonces que se puso feliz). “Hace cinco años puse eso en las solapas de mis libros pensando que alguien tendría curiosidad, pero eres la primera que lo pregunta. En los años 80 traduje al francés una parte de los Sueños de Quevedo, para una película argentina. Fue un trabajo duro pero me gustó mucho”.El tema nos da excusa para despedirnos más ligeros, luego de escarbar en casos de gente que a diario ve el rostro de la miseria y un día cierra los ojos para siempre.“Ninguna enfermedad, ninguna guerra ha matado más gente. Ninguna plaga es tan letal y, al mismo tiempo, tan evitable como el hambre. Yo no sabía”, dice en el libro publicado por Planeta. Lleno de información, sobre todo me sacuden las historias cotidianas que Caparrós captó en nueve países y que permiten palpar la pobreza auténtica. Le propongo plantearle preguntas a partir de esas historias. Acepta.

En Níger, una madre cuyo hijo está hospitalizado lleva meses manteniéndolo un poco por debajo del peso mínimo para que le sigan dando suplementos alimentarios para él, más algo de comida para la familia. ¿Cómo haces para seguir viviendo conociendo casos así? No tengo una respuesta, más bien tengo respuestitas que no terminan de satisfacerme. Supongo que la más fácil es decirme que por lo menos trabajé en el libro, intento hacer algo, pero no termino de creérmela…

En Sudán del Sur conversas con una madre cuya hija está en riesgo de muerte. Le preguntas si piensa que va a sobrevivir: “Si no vuelve a quedar desnutrida, creo que sí. Pero si vuelve a quedar desnutrida no sé”. Insistes: ¿qué puedes hacer para que no se desnutra? Con calma dice: “Nada.” ¿Qué te pasa con historias como ésta? No pensaba encontrar esa pobreza de horizontes. Aun así, lo que le pasa a ella no es tan distinto de lo que nos pasa a la mayoría, que no conseguimos imaginar sociedades donde ocurren esas cosas. Estamos tan limitados en nuestra realidad como ella en la suya, aunque se supone que tenemos más armas y posibilidades para imaginar. Otro chico se enojó al preguntarle qué disfrutaba más comer: “A mí no me gusta comer esto o lo otro; a mí lo que me gusta es comer”. Yo prefiero por mucho esa furia al “nada, nada”, que se cabreara fue un gusto, me resultó menos duro que aquella resignación absoluta.

En Bangladesh, una mujer te confiesa: “Cuando no como no puedo encontrar paz. Es como si tuviera cien mil mosquitos zumbándome en la oreja”. ¿Qué metáfora define mejor el hambre? Más que metáfora pienso en una imagen, la de esa madre que cuando no tiene qué darles de comer a sus hijos, a escondidas pone una piedra en el caldero y les dice que está cocinando algo pero va a tardar, que se duerman un poco. Eso me impresiona muchísimo, pensar la vida como un engaño sin futuro.

Luis, de Médicos Sin Fronteras y con varios años de trabajo humanitario en India, se sincera contigo: “Estoy aquí porque no puedo no hacerlo. Si quieres ponerlo así, al fin y al cabo resulta que lo hago por puro egoísmo, para no sentirme mal”. ¿La culpa es un tema de fondo en todo esto? Todos tenemos culpa de las cosas, pero hay algunos que tienen más que el resto y la reparten, para disolverla. Es decir, yo tengo la culpa por no matarte y hacer que desaparezca tu fondo de inversión que eleva la comida hasta que millones no pueden pagarla, pero tú organizas el fondo de inversión. Por otro lado, aunque quisiera pensar que con el libro cambiará algo, es un libro, nada más. Con todo, creo que es mejor hacerlo que no hacerlo, porque si se sumaran miles de gestos chicos podrían dar un salto cualitativo. Al final, escribí el libro porque no pude no hacerlo.
En India, una joven te habla de su bebita, muerta por falta de alimento, y señala: “Iba a ser mi hija por mucho tiempo y de pronto no estaba más”. ¿Qué sentiste como papá? Me impresionó mucho, porque prejuiciosamente no esperas que esas situaciones te hablen de ti. Se supone que estás preparado para oír cosas muy emocionales sobre personas que crees distintas, pero te das cuenta de que esa idea es una tontería: yo suscribiría totalmente lo que ella dijo. Entonces ocurre ese cortocircuito en el que uno ya no está de un lado o del otro, estamos todos hablando de lo mismo.
Una abuela en Níger, cuyo nieto acaba de morir, apunta: “Dios me mandó este destino, así que seguro lo merezco”. ¿Cómo recibes eso? Me sorprendió que el hambre y los dioses estén tan ligados. Entrevisté a cientos de personas y no encontré prácticamente a nadie que no mencionara a Dios para justificar lo que ocurría. Yo pensaba que los creyentes que sufren tendrían algún rencor contra Dios, pero no. La religión es tan fuerte que les enseña a dirigir su rencor contra sí mismos: en algo fallaron para que Él, siempre justo, les haga eso.

“Cuando estamos saciados nos convencemos de que es imposible que matemos, robemos, violemos, engañemos, defraudemos, nos prostituyamos. Cuando tenemos hambre podemos hacerlo”, dice el autor Pitirim Sorokin. ¿Es cierto eso tan brutal? Él plantea que no tener comida puede volver atrás el proceso supuestamente evolutivo. Nosotros somos gente codificada, actuamos bajo la premisa de códigos, pero en momentos extremos de hambre los dejamos de lado y reaccionamos de forma instintiva, “animal”. Es decir, llevamos dentro las dos posibilidades… A mí me intriga mucho ese azar decisivo según el cual uno nace aquí y ahora, en un determinado país y familia con comida segura, no allí y entonces. El azar de ser uno es algo en lo que no se piensa demasiado, pero al enfrentarte a otros “muy otros” le das vueltas.

(Originalmente publicado en la revista SoHo México).

Te maldigo con ganas

Dibujo: Jean Paul Zapata
Dibujo: Jean Paul Zapata

Te maldigo como mujer que odia

y no piensa en otra cosa.

Imagino que te beso hasta dejarte herido

y pequeño

para que no huyas

para que busques refugio en mis pechos

infame

y pueda negártelo.

Pero luego soy dócil en tu cama

escondo bien mi rabia

y me abro a ti

benigna

casi agradecida

de que me hagas el favor.

 

Cuando te vas recobro el aplomo

y vuelvo a odiarte.

Ahora con más ganas.

 

-Julia Santibáñez

Si sigues este blog, te tengo dos preguntas

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Pues bien, aquí está Rabia de vida (Rabia debida), publicado por Editorial Resistencia. Es mi primer libro de poesía y con subjetividad de autora lo veo lindo. Gracias muy hondas a quienes desde aquí me han acompañado en el emocionamiento de su publicación.

Por cuestiones estratégicas de la editorial empezará a venderse en librerías mexicanas a partir de enero, ni hablar. Ya estaré informando. Sin embargo, seguidores de otros países han preguntado dónde pueden comprarlo (costará unos 13 dólares). No tiene versión digital y estamos viendo opciones para distribuirlo físicamente en otros lugares, así que pregunto a quienes siguen este blog:
1. ¿En qué países hay lectores interesados por Rabia de vida?
2. Para esos lectores que pensarían comprarlo, ¿desde qué librería en línea suelen adquirir libros, como Amazon o eBay?

Muchas gracias por su retroalimentación, nos servirá para buscar opciones que permitan hacerlo llegar a sus manos.

Termino con aquello de José Ortega y Gasset, sobre lo intransferible de las experiencias: “A nadie le duele mi dolor de muelas”. Sin embargo, sé que a varios seguidores de PalabrasAFlorDePiel este libro mío les mueve las entretelas casi igual que a mí. Y lo agradezco desde un corazón que aletea fuerte.

 

Mínima tarjeta de presentación

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Me piden que redacte un texto sobre mí, sobre lo que hago. Esto es lo que mandé: “Lectora obsesiva, me gusta opinar de lo que leo y también de otros viajes que me pierden de cotidiano, como el sexo y el amor. De día soy editora de revistas, pareja de quien más me quiere y mamá de una adolescenta que me desborda los ojos, pero cuando cae la noche borroneo poemas. Escribo lo mejor que puedo. Y puedo poco (pero igual lo disfruto)”.

Este deseo es nuestro hijo

Imagen: www.mariefindlay.com
Imagen: http://www.mariefindlay.com

Por Fortuna, otro #MiércolesDePoesía está aquí (celebro que cada vez somos más en esta fiesta semanal con intercambio de versos). Hoy, me atrevo a compartir un texto mío que tanto al escribirlo como al releerlo me deja un sabor a cal.

 

Este deseo es nuestro hijo,/

el que pedías./

Hoy nos duele por inmenso,/

por sin piernas.//

 

No recibió bendiciones/

pero va en nuestros brazos/

porque es nuestro./

Nos mira con ojos desvalidos./

Intenta una sonrisa,/

el rostro se nos dobla./

Luego duerme;/

hacemos otras cosas.//

 

Cuando despierta/

nos rozamos las manos./

Y nos vuelve a mirar.//

 

-Julia Santibáñez

 

(publicado en revista Salto al reverso)

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Balbuceos de ti por la tarde

Foto: Didi Andreeva
Foto: Didi Andreeva

Aquí un breve poema en prosa, para celebrar otro #MiércolesDePoesía:

El eco de tu caricia me acompaña en el sillón de las seis de la tarde. Tu fantasma que sólo yo siento me respira el cuello, me lame los dedos con balbuceos de ti y es como un rumor quedo pero insistente que socava el centro del mundo para hallarle sentido a esta tarde, en que tu sombra mancha de sangre mi ropa (y sólo yo la veo).

-Julia Santibáñez

“Entre lo más despreciable de los cerdos”, le dijeron los poetas al poeta

 

Foto: www.Piggy-Piggy.com
Foto: http://www.Piggy-Piggy.com

Con frecuencia salgo a pasear por los pasillos de blogs relativos a libros y/o autores. Muchos tienen vida corta, sus autores los abandonan, las fechas de publicación se suspenden y no se retoman. Otros parecen (malos) remedos de un taller de escritura.

Entre los que se mantienen activos, disfruto y recomiendo está el de Aurelio Asiain, escritor, editor y crítico mexicano radicado en Japón. En estos días publicó un episodio curioso, sobre la vigorosa reacción que tuvieron en su momento lectores norteamericanos de Octavio Paz (de quien, por cierto, Asiain fue muy cercano). Resulta que en 1971, el poeta y traductor Robert Bly publicó en The New York Times Book Review una reseña muy crítica y visceral sobre Configurations, antología poética de Paz. En respuesta, el académico Donald Keene escribió una misiva fuerte sobre la “reseña indigesta” y llamó a Bly “prejuicioso”, mientras los miembros del Chicago Surrealist Group le mandaron esta joya de carta:

“Desde hace tiempo estamos perfectamente conscientes de que usted está entre lo más despreciable de los cerdos; un enemigo de todo lo que es importante para nosotros en el mundo —el amor y la libertad, por ejemplo—; un cretino reaccionario particularmente repugnante que no merece más que ser empujado a la tumba, junto con esos ejercicios de estupidez imperdonablemente mierdas que su vanidad enfermiza lo ha llevado a confundir con la práctica de la poesía.
Pero su reseña de la poesía de Octavio Paz… excede los límites de nuestra resistencia.
Si alguna vez nos lo topamos en persona, nos proponemos corregir esa reprensible afrenta, que es la medida de su vileza.
La venganza será nuestra, pase lo que pase”.

La amenaza se cumplió cinco años más tarde, mientras Bly leía poemas en Chicago: un pastelazo en la cara, una lluvia de harina y macarrones y acusaciones de ser un “cerdo contrarrevolucionario” fueron la huella del evento. Para que no digan que los poetas son cobardes.

 

-Julia Santibáñez

(texto originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, de la revista SoHo)

¿De qué me pierdo al no tomarme selfies?

Foto: Google Search bajo busqueda "Selfie"
Foto: Google Search bajo búsqueda “Selfie”

En esta época en que la compulsión por el protagonismo ha hecho de una foto propia algo no sólo cotidiano, sino necesario, es fácil despotricar en contra. Sin embargo, queda la pregunta en el aire: ¿habrá algo mejor que el reconocimiento externo?

No soy de selfies, empezando por el nombre. Luego, según los usos y costumbres, hay que hacerlas públicas en Twitter, Instagram y/o Facebook. El asunto me parece ridículo: primero meterse al baño, de frente al espejo, tomar el celular, parar la trompa, hacer click y, por supuesto, compartir en redes. Luego sentarse (en el excusado, para aprovechar el tiempo) a esperar los likes. Si en cinco minutos recibo unos 20 significa que sí existo, que pertenezco. Si no llego a ese número mínimo de alcahuetes que validen la imagen, la angustia crece. El antídoto es la insistencia: volver a disparar la cámara.

Quizá yo sea de otra generación, cuando tomar fotos era un asunto serio porque no había inmediatez y además implicaba un costo económico: primero el rollo y luego el revelado. El resultado llegaba días después en impresiones guardadas en un sobre. Además no comprometía el pudor. Sólo la familia veía las instantáneas de Navidad, sólo un puñado de personas podía verme alcoholizada, intentando un striptease sobre la mesa, o descubrir al macho de mi tío en tacones, saliendo del clóset ante la parentela. Hoy, la autoimagen de esa misma fiesta no cuesta nada y en cuestión de segundos la ve mi pareja (quien no imaginaba que su mujercita practicara en público el arte de quitarse la ropa), y la esposa de mi tío (quien por fin descubriría al ladrón de su bilé).

Esa es la clave. Como diría mi abuelita, ya no hay valores. Es decir, gracias a las selfies se ha perdido el poco buen gusto y decoro que quedaba en el mundo. Uno tiene que ver, de pronto, cómo Kim Kardashian presume unas nalgas imposibles, Madonna muestra su vello axilar, Paris Hilton hace una duck face igual a la de mi vecina gorda. Y, claro, el clímax de esta moda con Ellen Degeneres y sus oscareados amigos: aunque hayan roto récords, la verdad es que salen con la misma sonrisa idiota de cualquier persona que se hace una selfie colectiva.

Por supuesto, la gentebien” tampoco se salva. Obama abrazado a su colega danesa es exactamente igual de insulso que los escolapios que sabrosean a la compañera guapota (y si no me creen, pregúntenle a la ofendida Michelle). La diferencia es que Obama se la saca (la foto, digo) en el funeral de Mandela y los adolescentes en Chapultepec, si bien les va.

En la intimidad de casa también aflora la ligereza moral de muchas. Ésas que no se animaban a llamar a un fotógrafo para mostrarse desfloradas en la tina, ahora se fotografían ellas mismas las siliconas mientras juegan con el patito de hule o algún otro juguetito (como aquel glorioso buzo de Almodóvar, que se pierde en las intimidades de Victoria Abril en Átame). Pero nadie se llame a engaño, que no es un tema femenino. Entre hombres destacan los aspirantes a guapos (quizá nunca dejen de ser sólo aspirantes) que presumen sus bíceps y su torso desnudo, aunque se parezcan más a Justin Bieber seduciendo a la cámara. Y cuando digo que se parecen es en lo patético.

Sin embargo, esa exaltación de lo estrafalario al final puede resultar atractiva. Asumir la bufonada de ir por la vida tomándose fotos cool (cualquiera que sea el significado de esa palabra transgresora), resulta liberador. Si se han de burlar de mí y seré el hazmerreír colectivo, prefiero escoger yo la caricatura de mi deshonra, aprovechar el decoro de elegir el motivo por el que seré el escarnio de mis amigos. La causa puede ser variada, por ejemplo, cursilería (¡les fascina que salga con mi perro chihuahua!), vulgaridad (amo retratar mis nalgas) o afanes de pretensión (sólo muestro fiestas bonitas y viajes ídem con gente ídem). Nadie obliga a nadie a presionar el obturador. Es decir, cada quien escoge su veneno por gusto: cada uno se toma fotos en cientos de poses, para compartir sólo aquella en la que se quiere reconocer porque ostenta la promesa de gustar a los demás.

Lo fascinante es que mientras más arriesgada se desee la imagen, más reveladora puede resultar: por un lado está lo que se busca decir y, por otro, lo que ve el resto. Entre patética y carnavalesca, Miley Cyrus muestra mil veces su lengua de niña mala y sólo motiva a practicarle un exudado faríngeo. Enrique Peña Nieto se toma una selfie con Carlos Slim como prueba de su buena relación, aunque lo que interpretamos es que todo México es territorio Telcel. En tanto, lo notable de la imagen de los panistas Ernesto Cordero, Mariana Gómez del Campo y anexos es la cortedad de brazos de la susodicha al tomar la imagen. Pretendía ser una escena divertida del adiós de Cordero al Senado, pero presenta a Mariana como un dinosaurio azul de cara inmensa y brazos insuficientes. Lo demás es lo de menos. Asimismo, alguien sube testimonios de joyas o viajes exóticos en busca de reconocimiento social y lo más probable es que se gane la etiqueta de ladrón, narco o líder sindical (valga la redundancia). Para muestra ahí está Paulina Romero Deschamps, heredera del caudillo del sindicato petrolero, en su jet privado. Su ostentación resulta casi enternecedora.

De esa manera, llenar Facebook y Twitter de fotos propias es como hacerse una chaqueta mental con público. Y si la masturbaciónn tiene su encanto, la exhibición le suma aún más puntos, sobre todo si involucra los aplausos de amigos y desconocidos.

¿Hay algo más deseable que autosatisfacerse y encima ser celebrado por nuestro buen desempeño? No sé, pero suena complicado superarlo. ¿Será que al no ser de selfies he vivido en el error?

-Julia Santibáñez

(texto originalmente publicado en la revista SoHo de mayo, 2014)

En mil en mí

 

Foto: Ilker Goksen
Foto: Ilker Goksen

Otro #MiércolesDePoesía está aquí. Con él llega este poema en prosa, que espero le diga algo a cada lector:

“soy penetrada muchas veces simultáneas primero por tu voz dice lo que me quieres de par en par hendir la grieta y hacerla más y luego tus manos me entreabren la carne sacan sus jugos para así la lengua entre los muslos les busca el alma y me ay también tu sexo tieso como tieso y duro come de mí se alimenta de zanjarla taladra la agrandar y me ay de tanto penetrada se ha en mil en mí”

-Julia Santibáñez

Los que se encuentran bajo un puente

Foto: Ken Hegan
Foto: Ken Hegan

Los que se encuentran bajo un puente/

son nosotros./

Toman prestado nuestro idioma/

rechinan la hamaca vencida/

estallan en un cine/

o junto a la iglesia;/

en el baño de la tienda se lucen/

como si los vieran multitudes./

Manchan otra vez la alfombra/

taladran escritorios/

encienden bares/

aquel coche/

esa bodega…//

 

Cómo se inflama el aire de bramidos.

 

-Julia Santibáñez

 

 

Mi casa, trazada al rastro de mis manos

Foto: makeitsooner.blogspot,mx
Foto: http://www.makeitsooner.blogspot.mx

Volver a la casa que habité/

reconocer el crujido de la puerta/

el desperfecto en el techo/

la huella de mis pasos en la alfombra./

Saber lo que esconde la gaveta/

(abrirla de nuevo)/

tocar ese reborde en la pared./

Morada hecha a mi tamaño/

a mi olfato/

trazada al rastro de mis manos.//

Regreso a tu cuerpo como a mi hogar.

 

-Julia Santibáñez