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Felicidades a esos montones de hojas

“La parte plástica de la literatura [consiste en] encarnar un carácter, pensamiento o emoción en un acto o actitud que tendrá una fuerza indeleble en el ojo de la mente. Esto es lo más elevado y lo más difícil que se puede hacer con las palabras”, escribió Robert Louis Stevenson.

Hoy es Día Internacional del Libro, ese invento insuperable que consiste de un montón de hojas unidas para encender la imaginación y ponerle fuego a los pies que llevo dentro. Así que viene al caso felicitar a todos mis libros, los que esperan en repisas que los tome o que vuelva a ellos pero, sobre todo, felicidades a los muchos libros que me grabaron a fuego una emoción o un personaje.

Y más felicidades a mí por haberme topado con ellos.

Leer es navegar mundos sin moverme del sillón

Cartones: Liniers www.porliniers.com
Cartones: Liniers
http://www.porliniers.com

Hoy se celebra el Día Mundial del Libro y ésa es una buen excusa para invitar a Enriqueta, el entrañable personaje de Liniers. Protagoniza estos cartones que todo adicto a la lectura podrá suscribir y que son una manera de celebrar ese hundirse en mundos distintos sin moverse del sillón. Salud por los libros.

PD Si vives en la Ciudad de México, esto te interesa: hoy, a partir de las 8 de la noche ven al bar Bucardón, en Donato Guerra 1, colonia Juárez, a una celebración de letras y amigos. La idea es que traigas libros que ya no ocupes (servirán para nutrir bibliotecas del Valle del Mezquital, en Hidalgo) y convivas con autores y amantes de la lectura, todo aderezado con poesía y música. Nos convoca la genial Laura García y estaremos, entre otros, Eduardo Casar, Pablo Boullosa, Sandra Lorenzano, Mardonio Carballo, Mónica Maristáin, el Chá, Alonso Arreola y yo. La entrada es libre. ¡Anímate y ven!

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El riesgo de escribir un poema (y hacerlo bien)

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El lunes pasado participé en el Maratón de poesía en voz alta “Palabra de lector”. Organizado por mi incansable amigo José Luis Enciso, director de Actividades culturales del Fondo de Cultura Económica, el evento fue en la librería Rosario Castellanos de la Ciudad de México, como parte de las celebraciones por el Día Internacional del Libro (jueves 23). El formato fue innovador: siete poetas invitados leímos textos propios, pero también de autores favoritos. En mi caso, intercalados con versos de mi Rabia de vida compartí poemas de Idea Vilariño, Óscar Hahn y Fabio Morábito. Los asistentes al evento participaban de igual forma: leyendo textos propios o ajenos. Qué genial manera de celebrar la poesía: en voz alta, colectivamente.

Ahí conocí el trabajo de Christian Peña, joven autor capitalino que ha ganado muchos reconocimientos, entre ellos el Premio Bellas Artes de Poesía Aguascalientes 2014 por el libro Me llamo Hokusai (FCE/ Instituto Cultural de Aguascalientes/ INBA/ Conaculta). Hoy, #MiércolesDePoesía, comparto un breve fragmento de ese libro que deslumbra por su experimentación formal y su exploración de los límites de lo poético. Da gusto el riesgo que corre y da más gusto que le salga bien. Hecho de cinco textos largos en los que se intercala prosa poética, verso, recuerdos narrados y hasta citas de otros autores, el libro es un juego afortunado con el lenguaje desde el título de cada texto. Este pasaje es parte del poema “El monte Fuji Rojo es un volcán que hace erupción en las pesadillas de un director de cine japonés y también el presagio del accidente nuclear de Fukushima en el 2011 y el mismo que despierta en las fibras de mi pulmón izquierdo y al que los médicos insisten en llamarle cordialmente adenocarcinoma”. Aquí va:

“[…] Todos los médicos son traductores: el Doctor habla, interpreta las pruebas, las palabras que son signos imposibles; en realidad, él es el verdadero crítico del texto: ‘Crees saber de qué hablo porque escuchas lo que digo, sin embargo, desconoces mi lenguaje. Mi lengua no es mi palabra. Mi lengua es lo que oculto, lo que me callo: la fecha de tu muerte, las probabilidades de vida que te quedan. Hablar así no es cosa fácil, se necesitan años de práctica y aún más años de estudios, de especializarse en decir algo sin decirlo. Si digo ‘6’, quiero decir ‘nada’; si digo ‘probablemente’, quiero decir ‘estás frito’. Lo único que te resta interpretar es el silencio. Un volcán está haciendo erupción a miles de kilómetros de este consultorio, ¿lo escuchas?’ […]”.

Salud por la voz poética de Christian Peña.

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“¿Por qué lees?”

Cartón: Forges
Cartón: Forges

Hace poco, mi querido amigo Alberto Diéguez (autor del espléndido blog www.desafectos.wordpress. com) me habló de Forges, humorista gráfico español que publica en el periódico El País. Lo busqué y me encontré este cartón suyo, que tomo prestado para este #LunesDeMonos de la semana en la que se celebra el Día Internacional del Libro. Y acudo al dibujo de Forges porque deja abierta la pregunta de por qué leer, misma que se me antoja contestar ahora y para ello me remito a tres citas que dan en el clavo de las razones por las que los libros son mi vicio:

Por los placeres que regala. “El mayor argumento a favor de la lectura es el placer. No se lee de verdad para instruirse o por deber cultural: eso es otra cosa que no es leer. Se lee y se ama leer porque en la lectura se encuentra una fuente de goces infinitos”. -Pascal Bruckner

Por lo que me revela sobre mí misma. “Cada lector es, cuando lee, lector de sí mismo. La obra del escritor no es más que una especie de instrumento óptico ofrecido al lector para permitirle discernir lo que, sin ese libro, no hubiera podido ver en sí mismo”. -Marcel Proust

Por la posibilidad de vivir otras vidas. “Al leer nos metemos por un instante en el incendio que ocurre dentro de la piel de otra persona”. -José Gordon

(Del libro 101 aventuras en la lectura, Artes de México/ IBBY México/ Zimat).

Ahí está. Eso respondo.

 

 

Si a mí me pagaran por leer…

Imagen tomada de Improbables Librairies
Imagen tomada de Improbables Librairies, Improbables Bibliothèques

Una vez encontré, no sé dónde, una entrevista en la que Fernando Savater decía más o menos esto: “En primerísimo lugar yo soy un lector, pero como no me pagan por leer tengo que dar clases, escribir, filosofar”.

No me equiparo con Savater, pero lo cito porque coincido con él. Es así: lo que más me gusta en el mundo es leer, ser otras personas, vivir existencias distintas, enriquecer mi mundo con mundos paralelos. En segundo lugar, lo que más disfruto es escribir, volcarme en palabras. A partir de esas dos actividades podría tejer mi vida ideal. El “problema” es que no me pagan por la primera y poco por la segunda, de manera que para subsistir trabajo en una editorial, lo más cercano a estar rodeada de letras. Me gusta lo que hago pero si me pagaran por leer, me dedicaría a habitar volúmenes.

Hoy, Día Internacional del Libro, dejo constancia de ello en este espacio, donde justamente comparto mis dos pasiones: la lectura activa y liberadora, la escritura vital. Me imagino que es lo que algunos rimbombantes llaman “declaración de principios”.
 

Celebrar el libro

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Miguel de Cervantes, William Shakespeare y Garcilaso de la Vega murieron un día como hoy, 23 de abril. Por eso la UNESCO estableció esta fecha como el Día Internacional del Libro y los Derechos de Autor.

Más allá de rollos comparto una de mis citas favoritas sobre la lectura, del autor mexicano José Gordon (cito de memoria): “Leer es meterse en el incendio que ocurre dentro de la piel de otra persona”. Bendito incendio provocado por los libros.