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#MiércolesDePoesía Asomarse por la ventana para verse por dentro

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La breve colección de poemas de Mónica Maristáin, que recientemente publicó en México el sello Literal Publishing, lleva el título sugerente Antes. Paisaje sonoro con mujer mirando una ventana.

Se trata de textos narrativos, fluir de voces que andan la interioridad y dejan ecos de sombra en el cuarto. Los dolores, la madre, el humor, los sueños, las querencias y los recuerdos aparecen en pinceladas melancólicas de asumida subjetividad, que ensayan respuestas mientras la autora se asoma por la ventana para verse a sí misma preguntando. Como dijo Vicente Aleixandre: la poesía es una sucesión de preguntas que el poeta se formula. Maristáin lo sabe. Y se pliega al riesgo de indagar desde lo que siente.

Celebro a la poeta que deja de lado la modestia y se planta frente a sí misma armada de lenguaje. Escojo un fragmento de uno de los textos para dar tono a este #MiércolesDePoesía. Sea.

“hoy se ha dado cuenta de algo envejecer es pensar a cada minuto que todo era mejor antes no quiere imaginarse diciendo cosas como ‘hace unos años’ ‘¿te acuerdas?’ ‘fíjate cómo todo ha cambiado’
pero a menudo habla del pasado
las cosas nunca son como antes se dice dice
ni las personas
ni los hechos
mil veces piensa a menudo lo piensa casi siempre lo piensa
cómo la verán los otros qué cosas dirán de ella
la manera mecánica de
combinar los colores mirarse en el espejo ensayar la sonrisa
cómo estar seria observar a una persona a los ojos
la vida dando exámenes
lo piensa
se da cuenta
no hay vida que aguante
pero ha aguantado”.

Estos 20 libros me colorearon por dentro en 2016 (Parte 3/3)

Aquí terminan las citas de mis libros favoritos del año. Pero las palabras se me quedan merodeando.

15. Francisco Hernández, ”Taller de Moris. I”, en Odioso caballo, Almadía, 2016

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-15-19-40En éste, su libro más reciente (con el lujo de diseño de Alejandro Magallanes), el escritor veracruzano clava el punzón con sus versos. Y brota sangre. O pus. O humores. El asunto es que no falla.

“[…] Sobre esta mesa, mi foto
es la foto de mi padre.
Él es yo: metamorfosis redundante.
Me veo peinado a su manera,
hablo con su tono de voz
y engaño a mi madre con mi esposa”. p. 122

Los poemas de Hernández me hicieron varios días del verano. Como éste.

16. Malcolm Lowry, Bajo el volcán, traducción de Raúl Ortiz y Ortiz, Ediciones Era, 1964

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-15-21-38Geoffrey Firmin, exCónsul británico, se reencuentra en la ciudad de Cuernavaca con su esposa, Yvonne, de quien está separado. Es el Día de Muertos de 1938. La novela (publicada en inglés en 1947) es una impresionante construcción de estilo, donde el protagonista va perdiendo y encontrando la lucidez entre mezcales, en el contexto de un país que no esconde los colmillos. Duele en cada línea. Y se disfruta. La leí en inglés pero aquí está un soberbio pasaje en español.

“[…] Y ahora estaba el Cónsul en el baño, alistándose para ir a Tomalín. —¡Oh! —decía—. ¡Oh!… pero, ¿ya ves?, después de todo no ha ocurrido nada horrendo. Ante todo, a lavarse —tembloroso y volviendo a sudar, se quitó saco y camisa. Dejó correr el agua en el lavabo. Sin embargo, por alguna razón misteriosa estaba bajo la ducha en donde esperaba, agonizante, el impacto del agua fría que nunca llego. Y seguía con los pantalones puestos”. p. 165

La novela de Lowry me dejó impresionadísima por semanas. Aquí, algo que escribí al respecto.

17. Gerardo Cárdenas, “Cuatro escritores en Qumran”, en Silencio del tiempo, Editorial Abismos, 2016

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-15-22-45Se trata de poemas que reescriben pasajes de la Biblia, que ponen a hablar a protagonistas de la fe desde otra esquina del ring. En éste, el escritor mexicano le pone voz al evangelista Lucas:

“[…] Yo escribiré
más que los otros; la historia no acaba en la muerte
la prestidigitación continúa;
todo se vuelve presagio
leer las entrañas de un animal sacrificado
no es muy distinto
de comer el pan o beber el vino
y pensar que es otra cosa.
Sólo necesitamos adeptos”. p. 51

Cárdenas escribió también este poema, sobre el ser humano como una cucaracha indefensa, en manos de niños malcriados. Ay.

18. Miguel de Cervantes, Don Quijote de la Mancha, Alfaguara, 2004

captura-de-pantalla-2016-12-23-a-las-15-23-47No hace falta que cuente de qué trata. Sólo digo: aunque tenga la mala fama de ser “importantísima”, “un clásico”, “fundamental”, leer el Quijote es de lo que más vale la pena hacer en la vida. Aquí, el caballero andante habla con la supuesta imagen de Dulcinea, “convertida” en una pobre labradora:

“[…] ya que el maligno encantador me persigue y ha puesto nubes y cataratas en mis ojos, y para sólo ellos y no para otros ha mudado y transformado tu sin igual hermosura y rostro en el de una labradora pobre, si ya también el mío no le ha cambiado en el de algún vestiglo, para hacerle aborrecible a tus ojos, no dejes de mirarme blanda y amorosamente, echando de ver en esta sumisión y arrodillamiento que a tu contrahecha hermosura hago la humildad con que mi alma te adora”. p. 620

Durante varios meses de 2016, un grupo de insensatos y yo estuvimos leyendo el Quijote y comentando nuestra lectura en este blog. Aquí, una de las entradas que subí, sobre por qué la locura es, de veras, indispensable.

19. Mónica Maristáin, “Soñé que me comíoa un tigre”,  en Antes. Paisaje sonoro con mujer mirando una ventana, Literal Publishing

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Poemas sobre sueños, sobre lo que se oye en el radio. Poemas sobre lo que quiere pasar en el mundo, sobre lo que se piensa y no se dice por intrascendente o por tener dos filos. La autora argentina con acento mexicano arma un cruce de planos entre afuera y adentro, antes y después. Y uno se queda con palabras en las manos como testimonio del viaje. Implacable.

[…] pienso que en eso el sueño no se equivocó
porque el hecho de que apareciera mi abuela me salvó la vida
y ella después empezó a cortarme el pelo
claro que cuando iba a comentar el sueño aquel donde mi abuela me corta el pelo me desperté
no voy a soñar con tigres ni a soñar con abuelas
o sueño con tigres y abuelas juntos

o no sueño más
y me quedo despierta para toda la vida”.

Aquí, más sobre Maristáin.

20. José Manuel Recillas, “Canción de amor y muerte y despedida de Lillian van den Broeck”, en Atrévete a mirar, tú, que no quieres, Estado de México, 2016
Con versos trabajados en la fragua lenta de la poesía clásica, el autor mexicano plasma el desconcierto de saberse no-amado. Quiere saber si, cuando muera, la voz de la persona amada dirá su nombre. Le dará un hogar.

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“[…] Tal vez el hombre al fin algo sabrá, y su reposo no tendrá ya nombre
pues no habrá quien cave la última fosa, si acaso… un nombre habrá que nos redima,
si acaso… un nombre habrá que nos redima”. p. 28

“Escribo poemas de amor, por si los necesita”, dijo Recillas recientemente en una entrevista con él y otros escritores, que me publicó el suplemento El Cultural. Da click para leer esa entrada.

Y EL BONUS TRACK…

21. Evelio Rosero, Juliana los mira, Tusquets, 2015

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Una niña narra lo que le pasa por dentro y por fuera. Y lo hace encontrando las palabras que necesita. Esta novela del escritor colombiano, de las mejores que he leído en los últimos muchos años, fue regalo de mi amigo, Andrés Grillo.

“[…] un jadeo incontrolable en el extremo opuesto, él despojándose del uniforme, no debo verlo, no, lo estoy viendo, aquello palpitante endurecido brota con más ímpetu cuando él se quita el pantalón, veo […]y ya voy a gritar, es el tiempo de hacerlo, de ayudar a mamá, voy a gritar ¡déjala en paz! cuando mamá hace un gesto igual que cuando una pide perdón o dice ‘estoy cansada, no juguemos’, y alarga el brazo como llamándolo, implorándole eso, y es por eso que me disuado […]”.

El primer libro de Rosero que leí fue Los ejércitos. No tiene madre. Ni progenie. Sobre lo que me provocó escribí: “A esta novela la atraviesan las balas”. Lee aquí esa entrada.

 

 

Cinco indiscreciones de escritores

Foto: Shutterstock
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Devotos de las palabras, obsesivos de lecturas que les habitan la cabeza, 21 autores nacionales y extranjeros de novela, poesía, novela gráfica y entrevista nos dijeron si roban libros o no y qué harían si encontraran una bodega llena de ediciones pirata suyas, entre otras chuladas.

1. ¿En qué personaje te gustaría convertirte?

David Miklos En el Bartleby de Herman Melville, para decir: “Preferiría no hacerlo”.

Jorge Zepeda Patterson En Jon Stark, de Game of Thrones. Debe de ser padrísimo tener un lobo dentro.

Liniers En Sal Paradise de En el camino, de Kerouac. Lo leí a los 18 años, edad perfecta porque entonces representó la promesa de que al crecer yo podría viajar, tener mujeres, tomar drogas. En cambio, si lo lees a los 40 te recuerda todo lo que no hiciste.

Mónica Maristáin Yo, de hecho soy García Madero, de Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño.

Rogelio Guedea Casi soy Holden Caulfield, de El guardián entre el centeno, de Salinger. Como él, tuve una adolescencia loca, pero de gran ingenuidad.

Jorge F. Hernández En Ignatius J. Reilly, de La conjura de los necios, de John Kennedy Toole, para comer hot dogs en Nueva Orleans por el resto de mis días.

Jorge Alberto Gudiño En el Quijote, porque vive mezclando ficción y realidad.

Rowena Bali En Ada, de Ada o el ardor, de Nabokov; en Teresa, de Últimas tardes con Teresa, de Juan Marsé; en María, de Opiniones de un payaso, de Heinrich Böll; en Antínoo, de Memorias de Adriano, de Marguerite Yourcenar: todos ellos, por la forma como fueron amados.

  1. ¿Qué libro hubieras querido escribir?

Alberto Chimal La naranja mecánica, de Anthony Burgess. Es tremendo por la trama y el lenguaje y también por su célebre capítulo 21, que fue cortado tanto en muchas ediciones como en la película de Stanley Kubrik. Ahí, el protagonista se da cuenta de que está envejeciendo y debe incorporarse a la vida adulta. Es muy conmovedor.

Irvine Welsh El código Da Vinci, de Dan Brown. ¡Sería millonario!

Liniers Las uvas de la ira, de John Steinbeck. Es de los libros que no te hacen más culto, sino mejor persona.

David Miklos A Field Guide To Getting Lost, de Rebecca Solnit. Es un gran libro de ensayo.

Alberto Montt La Biblia. Sería putrimillonario, dirían que Dios me inspiró, podría acostarme con niños y todas esas cosas lindas que pasan en la Iglesia.

Laura García Océano mar, de Alessandro Baricco. Es de los libros que más me han hecho detener la lectura y quedarme pensando.

Gabriela Jáuregui El libro de cuentos Samuel Johnson Is Indignant, de Lydia Davis. Soy muy fan de ella.

  1. ¿Cuál es tu insulto preferido para otro escritor?

Laura Martínez Belli “Escribe como Paulo Coelho”.

Jorge Alberto Gudiño “Es un completo analfabeto”. Nos lo dijeron a mí y a mi editor.

Luigi Amara “Cacalibri”. Lo usaban los romanos para referirse a alguien que literalmente cagaba libros porque hacía muchos, todos descuidados.

Rocío Cerón “Es un autor menor”.

Gabriela Jáuregui “Que te chupe la falla lacaniana”. Es de Severo Sarduy, mi ídolo.

Alberto Chimal “Fementido, canalla”, del Quijote.

Laura García “Es un escritor ñoño”.

Paola Tinoco “Fulanito puede entrar a mi biblioteca, porque sé que no va a tocar los libros”.

José “Monero” Hernández Me fusilaría a Groucho Marx: “He leído un libro extraordinario. Y, ciertamente, no es el tuyo”.

4. ¿Cuál fue el primer libro que robaste?

Jorge F. Hernández Charlotte’s Web, de E. B. White, mientras estudiaba primaria en los Estados Unidos. Fui un gran ratero de libros hasta que mi maestro, Luis González, me dijo que no era honroso hacerlo si uno es un escritor publicado.

Rocío Cerón No lo hice, pero debería haberme quedado una primera edición de Blanco, de Octavio Paz.

Julio Trujillo He robado varios, entre ellos las cartas de José Lezama Lima y José Rodríguez Feo, de la librería Tomo 17, que cerró hace años. En realidad pensaba pagarlo, pero en la caja había mucha gente y me desesperé, entonces me lo guardé e intenté salir. La dueña me gritó en público. No fue el primero, pero sí el último.

Irvine Welsh Docherty, de William McIlvanney, lo robé de una librería en Edinburgo. Tenía unos 13 años.

Alma Delia Murillo Era niña y vi en casa de una tía Colmillo blanco y El llamado de la selva, de Jack London, en una misma edición. No me aguanté.

  1. ¿Qué harías si encontraras una bodega con libros pirata tuyos?

Jorge F. Hernández Me pondría parche, perico al hombro y garfio. Luego repartiría todos gratis.

Irvine Welsh Diría: ¿por qué pierden tiempo en eso, si mis libros están tan baratos en Amazon?

Luigi Amara, Rowena Bali, Rocío Cerón, Alberto Chimal, Jorge Alberto Gudiño, José “Monero” Hernández, Liniers, Mónica Maristáin, Laura Martínez-Belli, Alma Delia Murillo, Julio Trujillo, Jorge Zepeda Me pondría feliz, porque significaría que se venden, que funcionan.

Alberto Montt Los vendería más baratos que la editorial. Sería la única forma de ganar plata con mis libros.

(Originalmente publicado en el suplemento Punto y comas, de periódico Sinembargo.  Da click aquí para ir al artículo completo).

Otra vez: Rabia de vida, entre los mejores libros del año

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Todo indica que 2016 viene prendido. Ayer, 3 de enero, mi Rabia de vida fue incluido en la lista de los mejores libros de poesía del año, misma que Sergio González Rodríguez publica en el periódico mexicano Reforma. Aparece junto con títulos de maestros en el oficio, como Eduardo Milán, Rocío Cerón, Luigi Amara, Jorge Esquinca, Feli Dávalos. La compañía no podía ser más motivadora y retadora. Además, Palabrasaflordepiel fue el blog recomendado en el suplemento Forma y Fondo, también de Reforma. Y hace pocos días, el 30 de diciembre, Rabia de vida figuró en la lista de los 10 libros de poesía de 2015 que Mónica Maristáin publica en Sin Embargo (da clic aquí para ir a esa nota). Se trata de las listas más reconocidas en el medio editorial, de modo que estoy abrumada de emoción.

Agradezco en todos los colores a Sergio, a Mónica y al anónimo recomendador de Forma y Fondo este espaldarazo a mi trabajo y, sobre todo, celebro que encuentren en mis letras un eco. Rubén Bonifaz Nuño decía que la poesía es eso que pone chinita la piel. A seguir respirando poesía, que de otro modo nada vale la pena. 

PD Si quieres comprar Rabia de vida en versión digital puedes hacerlo en la esquina superior derecha de este blog, donde dice EBook, o en versión física en librerías de México: Gandhi, El Sótano, Fondo de Cultura Económica y El Péndulo, además de Amazon.com y Amazon.es.

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Mi Rabia de vida, entre los 10 libros de poesía del año

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La periodista Mónica Maristáin, una de las voces más sólidas de la cultura hecha en México, publica hoy en el periódico Sin Embargo su lista de los 10 libros de poesía de 2015, “por orden de emoción y admiración”.

Mi Rabia de vida aparece en el número 6, junto con este comentario: “La también periodista y editora descose y cose la noción del cuerpo con una sensualidad pasmosa. Son palabras como gotas de miel, hiel y rabia donde como bien marca Mónica Lavín en el prólogo, el lector no sabe dónde acaba uno y comienza el otro ser, el otro cuerpo”.

Mi libro, de por sí amarillo, se puso afónico de algarabía. Agónico de contento. Yo, ni se diga. No hay una coincidencia más feliz que el hecho de que esto ocurra, cómo no, en un #MiércolesDePoesía, trinchera de este blog donde cada semana se habla, se respira, se transpira en versos. No dejes de anotar los nueve nombres de la lista y poner sus libros en el buró, junto a la cama: Xitlalitl Rodríguez Mendoza, Óscar David López, Jesús Ramón Ibarra, Luis Bugarini, Feli Dávalos, Rafael Catana, Javier Medina Bernal, Jorge Fondebrider y Paula Jiménez España. Haré lo propio.

Celebro y agradezco esta celebración del género más vital, porque como dijo Vicente Huidobro: “Los verdaderos poemas son incendios. La poesía se propaga por todas partes, iluminando sus consumaciones con estremecimientos de placer o de agonía”.

Da click aquí para ir al artículo completo en Sin Embargo.

Para comprar Rabia de vida en formato digital da click en la esquina superior de esta pantalla, donde dice EBook. También está disponible en versión impresa en librerías Gandhi, El Sótano, El Péndulo y Fondo de Cultura Económica, además de Amazon.com (para EUA y Latinoamérica) y Amazon.es (para Europa).

Leer es navegar mundos sin moverme del sillón

Cartones: Liniers www.porliniers.com
Cartones: Liniers
http://www.porliniers.com

Hoy se celebra el Día Mundial del Libro y ésa es una buen excusa para invitar a Enriqueta, el entrañable personaje de Liniers. Protagoniza estos cartones que todo adicto a la lectura podrá suscribir y que son una manera de celebrar ese hundirse en mundos distintos sin moverse del sillón. Salud por los libros.

PD Si vives en la Ciudad de México, esto te interesa: hoy, a partir de las 8 de la noche ven al bar Bucardón, en Donato Guerra 1, colonia Juárez, a una celebración de letras y amigos. La idea es que traigas libros que ya no ocupes (servirán para nutrir bibliotecas del Valle del Mezquital, en Hidalgo) y convivas con autores y amantes de la lectura, todo aderezado con poesía y música. Nos convoca la genial Laura García y estaremos, entre otros, Eduardo Casar, Pablo Boullosa, Sandra Lorenzano, Mardonio Carballo, Mónica Maristáin, el Chá, Alonso Arreola y yo. La entrada es libre. ¡Anímate y ven!

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De libromancia y poesía

Imagen 3Resulta que algo que yo hago hace años tiene un nombre rimbombante: “[el poeta Jorge Fernández Granados] tiene un pequeño ritual, que su colega Daniel Samoilovich denomina ‘libromancia’, y que consiste en que cuando no tiene tiempo para leer un libro entero de poesía, lo que hace es tomarlo, soplar y leer la página en que se abre. ‘De esa manera, puedo descubrir qué voz de poeta se anida en él’, cuenta”.  -Mónica Maristáin, “Jorge Fernández Granados, El silencio: propósito extremo de la poesía”, revista Gente! (junio, 2013).

Así de simple: el poeta me plagió la idea y la presume sin pudor. Ok, acepto que yo no le soplo, nomás abro el libro y leo el primer verso que salta. No me quejo mucho porque ese sistema tan mío me ha dejado a cuestas versos imperdibles, como estos de mi “plagiario”:

[…] Los días se van llevando las cosas que he querido./
Con pasos secretos, a mi espalda/
se desvanecen. Las cosas/
pequeñas, provisionales. Las cosas/
que supuse que eran mías.//

Y cada vez me siento/
más solo, pero más ligero./
Un emigrante, digamos,/
que va perdiendo su equipaje/
pero no lo lamenta […]

-Jorge Fernández Granados, Si en otro mundo todavía (Almadía)