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Por esto intento escribir un poema

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“El impulso de crear una obra de arte surge cuando, en ciertas personas, el sobrecogimiento pasivo que provocan los seres y acontecimientos sagrados se transforma en un deseo de expresar ese sobrecogimiento mediante un rito de veneración u homenaje; y, para ser un verdadero homenaje, ese rito debe ser bello. […] En el caso de la poesía, el rito es verbal: rinde homenaje nombrando”. -W. H. Auden, El arte de leer, Lumen

Esto que dice Auden es justo el tema, el intento: ¿cómo pongo en palabras la inminencia de esa ola monumental que me envolvió, de manera que quien lea el poema sienta, efectivamente, que se le viene encima la pared de agua, que el azul más azul se multiplica encima y a los lados y abajo y más, que no puede sino cerrar los ojos y dejarse llevar?

Acaso lo procuro para tratar de decirme yo misma el miedo. El delirio. La adrenalina.

Dolérseme todo, hoy

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Hace exactamente 30 años, la risa de mi papá se hizo rebanada de aire. Injustamente arrebatado, me dejó el mayor hueco entre los brazos, que a pesar de la pátina del tiempo sigue siendo inabarcable. Estas palabras del poeta Joaquín Vásquez las hago mías porque sí, papá: tengo tantas cosas que decirte, no te imaginas. Entre ellas, que no han terminado de dolérseme los ojos en los que haces falta, las manos que ya no acaricias, las mañanas que se hacen costra porque ya no salimos a caminar. No sabes.

“Porque te encuentro a cada paso/

a cada inmensidad del viento//

En cada gente que me mira como quien sabe pájaro,/

porque acudo a mis raíces/

y te descubro formando parte de mi risa, de mis ojos/

porque la tierra y el pueblo/

y porque duele en el costado/

algo que me entristece hasta el amor/

te platico estas cosas/

compañero”.

PD Pido perdón al poeta: originalmente le hablaba a una compañera. Me di la licencia de cambiar el género de su verso final.

Aunque sea de oro se rompe

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Recientemente entrevisté a un arqueólogo mexicano y, al acercarme a través suyo a las culturas prehispánicas, recordé estos versos hallados por los conquistadores. Son del poeta náhuatl Netzahualcóyotl (1402-1472), muerto antes de la llegada de Hernán Cortés a suelo azteca. Su hondura llena de perfumes este #MiércolesDePoesía.

“¿Acaso de veras se vive con raíz en la tierra?/

No para siempre en la tierra:/

sólo un poco aquí./

Aunque sea de jade se quiebra,/

aunque sea de oro se rompe,/

aunque sea plumaje de quetzal se desgarra./

No para siempre en la tierra:/

sólo un poco aquí”.

En vez de semen, palabras

Screen shot 2013-07-30 at 1.28.12 PMA veces se convierten en sucedáneo del cuerpo amado, de los besos, de la vida. Colocadas sobre la cama, acompañan. Qué haría uno sin ellas.

“Sin embargo/ no todo está perdido./ Yo sigo viendo tus ojos en el sueño/ y así, te beso/—porque la imaginación es algo serio—/ cada centímetro de piel.// Tu voz me eriza cada vez que la recuerdo.// Me conformo con eso./ Con la memoria de lo que no ha sido/ con la experiencia negativa/ de tu ausencia.// En vez de semen en las piernas y en la cama/ hay una fila interminable de palabras.// No importa/ además de ser mujer, soy poeta”. -Ana María Rodas, Poemas de la izquierda erótica. Trilogía (Piedra Santa Editorial)

El gusto del dolor y el placer

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Estos versos de la poeta salvadoreña Dina Posada saben mejor si exhalan aroma de tarde y abrazos frescos. Cuánto gusto esconden por igual el dolor y el placer. Provecho.

“Toma
el sendero
que separa mis senos
resbala
tu antojo
por
el
contorno
de
mis
caderas
ágil
recio
hasta que el gusto
te mire con dolor
y te sonría el dolor
lamiéndose de gusto […]”.

Celebración de la intensidad

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Coactemalan, palabra indígena que significa ‘lugar de muchos árboles’, es una tierra de naturaleza sorprendente. Ahora mismo, en Antigua Guatemala, el verde inunda sin misericordia. De un lado, montañas cuajadas de árboles. Del otro, el Volcán de Agua y más allá, el Volcán de Fuego. Arriba, un cielo tapizado de nubes que no deciden si llorar o aguantarse. Aquí nada conoce las medias tintas. Tampoco los poetas: sus palabras tienen el deslumbre del sol que se trenza en las plantas de café pero también truenan como el cielo, que en un segundo estalla en tormenta y luego vuelve a sonreír. Este poemita pertenece a esta geografía:

“Asumamos la actitud de vírgenes./ Así/ nos quieren ellos.// Forniquemos mentalmente/ suave, muy suave/ con la piel de algún fantasma.// Sonriamos/ femeninas/ inocentes.// Y a la noche, clavemos el puñal/ y brinquemos al jardín,/ abandonemos/ esto que apesta a muerte”. -Ana María Rodas, Poemas de la izquierda erótica. Trilogía (Piedra Santa Editorial)


En tonos grises y laxo

En tonos grises y laxo/

mi cuerpo anuncia tu partida./

Qué hago con los pechos tontos/

con la cintura demasiado sola/

los labios pálidos de ti./

Por dónde buscarte./

La espalda luce una marca/

el torso siente el peso del tuyo/

en las piernas, tu quedo vibrar./

No los quiero./

Me hacen falta tus manos.//

 

-Julia Santibáñez