
El poeta mexicano Eduardo Casar es viejo conocido de este blog y de quienes pasean por sus rincones.
Hoy le da tono al #MiércolesDePoesía un texto suyo, incluido en el libro Son cerca de cien años; también aparece en el CD Unos poemas envozados, parte de la colección Voz Viva de México, de la UNAM.
Le pone palabras al estremecimiento de saber que uno es de alguien, que lleva sus iniciales en el pecho. Y por más que intenta bloquear las ventanas para ponerse a salvo de ese viento, nada funciona.
Conjuro y contigo
«Hoy me toca ser viento. Ten cuidado.
Refuerza tus ventanas con maderas y con golpes firmes.
Con las maderas dibuja la inicial de mi nombre.
Dicen que si lo haces arrojarás hacia la paz,
lejos del estremecimiento,
al portador del nombre que dibujas
con maderas apuntalando tus ventanas.
Dicen que no hay más eficaz conjuro
que enfrentar consigo mismo a quien ataca.
Dicen que es eficaz, pero no sirve.
Sabré encontrar resquicios
para llegar hasta tu pecho.
Y mañana me tocará ser agua.
Ten cuidado.
Porque mañana es muy probable
que nazca dentro de ti
una sed peligrosa y es verano».
Da click aquí abajo, para escucharlo en la propia voz de Eduardo, que es una ricura.






































