Photoshop, el mejor aliado de Donald Trump

Hace unos días corrió la noticia de que el presidente de los Estados Unidos se mandó hacer una portada falsa de la revista TIME, con su foto y la supuesta fecha de publicación del 1 de marzo de 2009, a propósito del estreno del reality show El Aprendiz. El asunto lo dio a conocer en estos días el periódico The Washington Post, en específico, el periodista David Fahrenthold. El reportero visitó algunos de los 17 campos de golf propiedad del magnate y vio colgada la imagen. Según investigó el diario, luce en al menos otros cuatro campos de golf de Trump.

Fahrenthold señaló que, vista de cerca, la cubierta tiene tres errores que la delatan:

  1. El marco rojo es más delgado del que luce la revista;
  2. Varios títulos de portada están alineados a la derecha, mientras que en la publicación todos se ubicarían en la parte superior del logotipo;
  3. El título principal, el que se refiere a Trump, dice: “¡El aprendiz es un éxito rotundo!”. Además, en la franja de arriba aparece este otro: “Trump triunfa en todos los frentes, ¡incluyendo televisión!”. El “detalle” es que la revista no usa signos de admiración en portada.

Además, TIME confirmó a The Washington Post que tal cubierta no existió, pues la que salió a la venta el 2 de marzo de 2009 llevaba a Kate Winslet como imagen, pero la Casa Blanca no dijo nada al respecto. Tras la publicación de la nota, Trump contestó con un tuit, de esos muy suyos: “El periódico AmazonWashingtonPost, a veces conocido como el principal defensor de que Amazon no pague impuestos por [su uso] de Internet (cosa que debería de hacer) es ¡PERIODISMO FALSO!”. Por cierto que no es la primera vez que Photoshop le hace el favor a Trump de ponerlo como personalidad principal de TIME. En abril de 2016, un seguidor clonó la foto del entonces candidato en una portada de esa publicación, nombrándolo “Persona del año”.

Si quieres seguir leyendo, da click aquí para ir a mi columna semanal sobre Marketing y Storytelling en Neurona Digital.

 

 

 

Si lees a profundidad, tu escritura mejora

Una vez, el pintor francés Matisse mostraba a una señora uno de sus cuadros, donde aparecía una mujer desnuda. La señora protestó: «Así no son las mujeres», a lo que el pintor replicó: «Esto no es una mujer, señora. Esto es un cuadro».

Aplica igual en la escritura. Las palabras vaciadas en una página  no son la vida, sino una realidad aparte, creada por el escritor a partir de cierta selectividad de ambientes, ritmos, palabrasa, emociones. En ese proceso de elegir se cifra el éxito o fracaso de una obra.

El próximo sábado arrancaré a dar el taller «Lee bien para escribir mejor». En él aprenderemos a analizar las muchas capas que tiene un texto literario de autores como Julio Cortázar y Ana García Bergua y, a partir de ello, enriquecer la escritura creativa de los participantes.

El taller dura seis sesiones sabatinas, de 10 a 12 horas en Sanborns Patriotismo, en la Ciudad de México. La información de cómo inscribirte está en la imagen que ilustra este post.

Ven, no sólo disfrutarás más lo que lees. También te volverás más apetecible para tus lectores.

 

 

#MiércolesDePoesía ¿Versos a una vaca? Sí. Estos.

De nuevo es día de versos. Y si la poesía es asomarse a ver las cosas de siempre a través de nuevos hoyos en la pared, por qué los rumiantes habrían de ser excluidos de esa mirada de extrañamiento.

Se ve que el uruguayo Juan Pablo Moresco pensó algo similar, porque su libro animales domésticos aborda, justamente, los muchos hilos de pensamiento que puede generar una vaca. Aquí abajo va uno de mis poemas favoritos del libro, irónico y con hondura: las hemos vuelto un animal doméstico a contrapelo.

Y el libro no sólo es rico por los poemas, sino también por su factura: publicado por uruguaya editorial Yaugurú, es una edición divertida, rica, propositiva. La tipografía es precisa y los juegos de color subrayan la intención irónica de varios poemas. Porque los buenos versos merecen un diseño a la altura. Como éste.

Sea el #MiércolesDePoesía.

«Las vacas no piensan. Se reproducen por una inercia vacía, sin razón, bichos esclavos para servir al ser humano. Si se dejaran libres morirían, torpes, inútiles, no sabrían sobrevivir porque su vida es un trance, un breve estado por el que pasan para llegar al plato del hombre. Arruinadas en su esencia no sabrían subsistir como animales salvajes. La costumbre las degradó; el hombre las cultiva, semianimal. Las vacas son animales domésticos.
Cuando los helechos entristecen mi abuela les habla y ellos responden.
La desesperación de ser vaca.
Perverso.
Pero las vacas no piensan».

Juan Pablo Moresco, animales domésticos, Yaugurú

#MiércolesDePoesía Lo que viene siendo un beso que no es

Escultura: Los millares, de Marianne Weil
http://www.artparks.co.uk/artpark_sculpture.php?sculpture=4325&sculptor=marianne_weil

A veces un beso encierra mundos. No, no mundos: galaxias. Tampoco. Más bien confina a dos que se desbordan labios adentro. Y a veces, sólo a veces, el beso no existe, pero da igual.

En este #MiércolesDePoesía, el invitado es el español Pedro Salinas, con este fragmento que pertenece al portento de libro La voz a ti debida.

Sea, la poesía.

«[…] Vamos,
a fuerza de besar,
inventando las ruinas
del mundo, de la mano
tú y yo
por entre el gran fracaso
de la flor y del orden.
Y ya siento entre tactos,
entre abrazos, tu piel
que me entrega el retorno
al palpitar primero,
sin luz, antes del mundo,
total, sin forma, caos».

«Cuán presto se nos va el placer»

Dejo aquí un notable juego del poeta chileno-mexicano Hernán Lavín Cerda con aquello de Jorge Manrique, incluido en su reciente libro Al fin todo es un milagro (Secretaría de Cultura de México).

Chapó.

«Recuerde el alma desnuda, avive el seso y despierte.
¿Cuál seso, por el amor de Dios, cuál, si aquí nunca hubo seso?

Sin duda que despertaremos contemplando con lágrimas no sólo en los ojos sino también en las anteojos,
cómo se nos va la vida, coño, carajo, caballero,
cómo se nos viene la bendita o maldita muerte tan callando.

Cuán presto se nos va el placer, cómo, sí, cómo después de acordado,
¿así se dice, se dice así?, cómo después viene el dolor,
cómo, a nuestro parecer, cómo desde los orígenes,
cualquiera tiempo pasado ¿fue brutalmente mejor?».

#MiércolesDePoesía Nos hacemos otros sin dejar de ser nosotros

De nuevo es día de regalar versos, ¿bersos?

El librero y poeta mexicano Max Ramos confronta la tibieza de la mañana con esto, de su libro Otra forma de bolero, publicado por Ediciones y punto. El libro es de factura poderosa y se divide en tres partes: Matinela, Tardería, Sombral. Lo que transcribo abajo es la introducción de la tercera parte y el primer poema.

Es brutal cómo Ramos rompe la punta de las palabras o las modifica con plastilina y así las mira distinto. Me recuerda aquello de T. S. Eliot: la poesía genuina puede comunicar incluso antes de ser comprensible. Sí, porque encuentro preciso el «Experiencia y frote oscurandamos», el «copos de lúgubra abaten mi solor»: aunque las palabras sean nuevas, me tocan porque dicen lo indecible.

Sea el #MiércolesDePoesía.

«(El hombre en su noche es llamado a cuentas. En su libreta la escritura exige. Lenguaje e idea lo tienen por amante feo. Fiebre la noche del pensamiento donde la inspiración es tabla en mar picado. La madre reaparece para morder los restos de la paz. No se es ni con la verdad. El hombre, sonámbulo de su propia historia. El hogar su cráneo. La noche, sombra generada por la humanidad ida. Se es casa sin muros).

La primera noche fuimos día.
Experiencia y frote oscurandamos.
El ti en mí, amarre desanudo,
trasterramos sin irnos de nosotros;
tu, geográfira claridias
copos de lúgubra abaten mi solor».

Max Ramos, Otra forma de bolero, Ediciones y punto

Descubro a Mario Levrero. Y no me la acabo.

Foto: GDA (tomada de El País)

Está lloviendo (es por fuera: hay buen tiempo aquí dentro). Leo por primera vez cuentos de Mario Levrero, escritor uruguayo que me traje en la maleta desde Montevideo. Es algo así como un delirio difícil de poner en verbos, así que tengo que acudir a adjetivos pálidos para tratar de comunicar lo que quiero: Levrero es adrenalínico, surrealista, esquivo.

Va un bocado: «[…] Podría inventar una historia, con suma facilidad. Algo de un calamar, su encuentro con Julia. Voy a saltar: no voy a saltar. Luis, el hombre que vendió su casa para pagar deudas de juego. Julia, la mujer que vendió su juego para pagar deudas de casa. Yo, el hombre que vendió a Luis y vendió a Julia. Casi lo olvido: debo matar a alguien […]».

Es el cuento «Ejercicios de natación en primera persona del singular», en la antología Espacios libres, publicada por Irrupciones Grupo Editor. Tiene (y no) una historia, pero sobre todo es un edificio de instantes caóticos que funcionan bien juntos. Me recuerda el Diario de un loco, de Gogol: por las grietas del discurso se cuela una luz fosforescente.

Estoy complementando con las Conversaciones con Mario Levrero, que amablemente me regaló en Uruguay su autor, Pablo Silva Olazábal (Lolita Editores). Entre varias riquezas encuentro esto: «¿Es razonable la vida? ¿Por qué un autor debe explicar un texto, si no tenemos respuestas para las preguntas más sencillas? […] No hay ningún cuadro, ninguna manifestación artística que sea para ser entendida. El arte es para que lo integres a tu vida como una experiencia más» y a propósito del final de su novela El alma de Gardel (que no conozco), Levrero le dice al editor del texto, ya firmado el contrato: «No hay nada que hacer. El final es como es. Yo tampoco lo entiendo, pero es así y te aseguro que no hay otro posible».

Qué cosa, este tipo. No me la acabo.

#MiércolesDePoesía El cielo pasó una noche demasiado buena

Tomé esta foto en la Rambla de Montevideo.

Uruguay me sigue caminando las junturas.

Avanzo de a poco los pasillos de los muchos libros que me traje de allá, poesía y narrativa fundamentalmente. Hoy traigo pegado a las pestañas a Eduardo Nogareda, poeta montevideano que calibra las palabras con un tino que parece de químico avezado en reacciones y alquimias y maceramientos. Este poema de su libro Acá no es, publicado por Editorial Yaugurú, tiene la culpa de que yo no pueda ver impune la mañana de hoy, que le adivine un desgarrón en el ruedo de la camisa. Y un cara de desvelo que se antoja.

Con esta imagen llega el #MiércolesDePoesía.

El cielo

«Se le nota al cielo que hoy se vistió de apuro ante los apremios solares. Su ropa luce descuidada, mal combinada, impropia para un cielo adulto que como tal adusto debería ser. Se diría que pasó mala noche. O una noche que fue demasiado buena.

Hoy el cielo viene tropezando sin ruido sobre chapas controladas por gatos quejosos. No se centra ni se concentra. Me parece que no se afeitó y no sé si se habrá duchado. Tiene un aire desdichado. Pero igual hoy otra vez sonarán tambores por Isla de Flores cuando se haga la noche y no habrá drama. Aunque caigan celestiales botones, hilos sueltos del traje descosido de este cielo. Ni así».

Eduardo Nogareda, Acá no es, Editorial Yaugurú

Hoy, en BAzar de Letras, Francisco Tario en voz de Alejandro Toledo

A las 6:30 pm de hoy, martes 4, se transmite el programa BAzar de Letras en el que platico con Alejandro Toledo, responsable de la Antología de Francisco Tario que acaba de publicar Cal y Arena. Es una delicia escuchar a Alejandro hablar de ese escritor esquivo, incierto y dueño de un estilo que de verdad no tiene madre, por las atmósferas que crea en pocas líneas, por su manejo de los adjetivos. Desde que lo descubrí hace un par de años, Tario me explora el seso de cotidiano con cosas como esta granada de mano: «Todos, al morir, debiéramos tener enfrente un espejo».

Da click para escuchar aquí el programa a las 6:30 PM hora de México (al ser radio por Internet se puede oír en cualquier país).

Y a partir de mañana a mediodía, en ese mismo enlace puedes oír el Podcast tanto de ese programa como de los anteriores de BAzar de Letras, es decir, las conversas que he tenido con Eduardo Casar, Alberto Ruy Sánchez, Ana García Bergua, Luis Bugarini, José «Monero» Hernández, Luis Jorge Boone, Liliana Blum, José Eugenio Sánchez, Verónica Gerber y con Moramay Kuri sobre el lanzamiento de la revista cultural Inundación Castálida.

Qué lujo el mío sentarme a echar palabras con invitados de ese calibre. No me mido.

 

#MiércolesDePoesía Robarse un minuto y luego ponerlo en la página

Es #MiércolesDePoesía porque los dioses que no existen lo dispusieron así. Les agradezco, cómo no.

Este día de versos se viste de la uruguaya Tatiana Oroño, poeta de muchas luces, con las cuales alumbra las grietas de cada día. Este poema se teje sobre la imagen de un vapor que se va por la ventana. Y es que los muchos ojos de su pluma observan todo y luego se roban un minuto para plasmarlo en la página, como si nada. Chapó.

el vapor es rasgado en el marco de la ventana abierta

se arroja hacia lo alto se deshace de sí
escapa del hervor cuerpo en harapos
se suelta se suicida inconsútil desmembrado
arrojándose al aire

libre

que de un tirón
disipa

el vuelo errátil trazo / triza su fuga”.

Tatiana Oroño, Estuario, Estuario Editora

Por qué amo las burbujas (y la poesía)

Hoy se publica a dos páginas, en la revista R del periódico mexicano Reforma, la entrevista que me hizo el periodista Miguel de la Vega.

La conversa con él fue una gozada de las que se tienen que agradecer en voz alta. Un lujo.

Da click aquí para leerla.

Versos para hacer el sábado más arcoíris

Con estos versos me sumo a la Marcha Gay que hoy recorrerá la avenida Reforma, en la Ciudad de México, porque la preferencia de unas y otros debiera, carajo, ser tan naturalmente asumida por todos como el color del pelo que cada quien decida lucir.

Me encanta esto de Silvia Tomasa Rivera, sobre la mirada que no tiene sexo.

Que la poesía contribuya a que este y todos los sábados sean todo lo arcoíris que quieran ser.

«Te observo desde mi ventana
mientras caminas por tu casa.
Terminaste el quehacer doméstico
y vas al mercado toda limpia.
Yo sigo aquí esperando que el olor a fruta
me indique tu regreso.
Un sudor baña tu cuerpo todo el día, lo adivino.
Te presiento en las noches como flor que se abre;
lástima, ya no puedo mirarte;
debes ser muy hermosa cuando duermes».

-Silvia Tomasa Rivera, poema sin título, en Sol de mi antojo. Antología poética de erotismo gay, compilada por Víctor Manuel Mendiola (Plaza y Janés Editores)

Ese cuerpo mío, tan sin sombra, en Blanco Móvil

Cómo da gusto que el nombre de una de pronto se relacione con una publicación leída y admirada. Así estoy: la revista mexicana de literatura Blanco Móvil, bajo la atinada dirección del poeta Eduardo Mosches, incluye varios poemas míos en su sitio web. Me pone de veras muy de buenas.

Aquí van tres, como bocadillo:

Ubicua
Con frecuencia me acerco a esa niña tan fuera de lugar y le acomodo el mechón de pelo que le cae sobre la frente a esa niña frágil de asombro ante unos versos que no entiende.

A veces le digo que sigo siendo ella.

Sofoco
Adolorarse
el cuerpo de estar solo

de andar hecho una mueca
exprimido por dentro
harto de llevarse puesto

y sobrarse

tan poquito de alma

tan sin sombra.

Urbanita
La lombriz se arquea
en la grava de la avenida,
como que busca.
Le lastima la sombra
y mucho más en la entraña,
escalofrío tan nocláxon noamenaza,
uno como mareo del alma expuesta.
Ahí fingimenta, se casiarrastra
cual si no le inminenciara
que su suave toda pulpa
es la más despanzurrable alarma.
El suyo es un amor muy insensato.

Da click aquí para echarle ojo a todos.

Mensaje a mi muerto

«Me acuerdo de ti, papá, desde que me acuerdo de mí». Le tomo prestados los versos a Aurora Oliva, quien los escribió para el poeta Juan Bañuelos.

Es así de rotundo lo que me pasa contigo: hace 33 años no se me olvida tu nombre y te pienso cuando pienso en mí.

Sigue tranquilo el viaje, pa: no te has ido de mi amor animal.

#MiércolesDePoesía Lo que pasó cuando Dios se puso a descansar

Imagen: Magma de Csoccio

Se llama Jorge Castro Vega, es uruguayo. Su libro el mismo río fue publicado por Editorial Yaugurú, en aquel país. Me lo regaló Maca, director de la editorial, diseñador, poeta. Qué gusto toparme con un título tan rico en forma y fondo, en bellezura y corazón.

Aquí va un poema de Jorge, sutil pero con un giro que desarma. El #MiércolesDePoesía se pone contento con esta presencia del querido Cono Sur.

Séptimo día

«La rama quiere volar
y el pájaro sueña con ser árbol.

Dios los mira, maravillado
con las manos chorreando cielo
como un poeta al que las palabras
le hacen decir lo que quieren».

Jorge Castro Vega, «Séptimo día», el mismo río, Editorial Yaugurú

 

Conversas en tierras montevideanas

Vista de la ciudad desde alguna de las Ramblas

Sigo disfrutando el gusto y las euforias y el vino y los cariños que recibí en Montevideo, Uruguay. Qué días más ricos, más retadores pasé allá en el viaje que tuvo como propósito recibir el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti.

Los uruguayos me sorprendieron por su profesionalismo a toda prueba. Qué maravilla es la gente que se toma en serio la cultura.

Aquí van tres de las conversaciones en tierras montevideanas, por si les da morbo o curiosidad echarles lente. Más adelante compartiré otras, porque me producen mucha felicidad

Medio: Radio Nacional de Uruguay
Programa: La máquina de pensar
Periodista: Pablo Silva
Da click aquí para oírla

Medio: Nuevo Siglo Televisión
Programa: Por amor al arte
Periodistas: Malena Rodríguez y Jaime Clara
Da click aquí para verla
(El enlace no es directo: al entrar a la página NSNOW, baja a donde dice «Señales» y da click en NSTV, de color verde claro. Luego baja a donde está el programa Por amor al arte: mi entrevista es la primera en aparecer y arranca a partir del minuto 31:43).

Medio: Semanario Brecha (edición impresa y digital)
Periodista: Ana Inés Larre Borges. Perdón por el arrugue de las páginas, es que viajaron de lejos.

Parte de guerra desde Montevideo (3)

Se me acabaron las palabras, no sé decir lo rico del evento de premiación de anoche y la avalancha de entusiasmos en la presentación de Eros una vez, el libro ganador.

Creo que esta sonrisa dice más o menos cómo me siento. En la foto estoy con Hortensia Campanella, presidenta de la Fundación Mario Benedetti.

Parte de guerra desde Montevideo (2)

Hoy: dos buenísimas entrevistas (una, con Rocío Miranda, de EFE, y otra con Nelson Caula, del programa El Tungue Lé, en Radio Nacional de Uruguay), un poco de tiempo libre en la Ciudad Vieja y visita a la librería Puro Verso, una pasada fugaz a la Feria del Libro Infantil, algunas diligencias auxiliada por Washington Carrasco y después, gracias a la entrañable Diane de Noir, un ratito de shopping para llevarle algo a la adolescenta.

Luego, por cortesía de la muy querida Hortensia Campanella, una función del Ballet Nacional Sodre de Uruguay, que fue de veras soberbia: Don Quijote. Además, no tanto frío como temía. O sea, la vida es bella.

Podría decir mucho sobre la gente pero resumo: los uruguayos son muy abrazables. 

Que las cosas sigan saliendo tan de libreto, tan chulas, mañana que me reúno con poetas de aquí y, sobre todo, en la presentación en sociedad de mi libro Eros una vez y en el evento de recepción del Premio Benedetti.

Anden, hados, sean buenos un día más. 

Parte de guerra desde Montevideo (1)


Mi vuelo llegó a medianoche y entre el aeropuerto, el traslado y sacar la ropa de la maleta (hay que conservar la dignidad hasta el último aliento), me dormí pasadas las 2:30 de la madrugada. Hoy, el día fue de intensidades, con nueve entrevistas para medios de Montevideo sobre el Premio Benedetti y mi libro Eros una vez, publicado por el sello Seix Barral: hubo prensa escrita, radio, TV y un sitio web.

Me sorprendió que todos los entrevistadores (sin faltar uno) habían leído el libro, lo llevaban anotado, se referían a equis o zeta poema en particular. Guau, un lujo poco común.

La agenda la organizó más que espléndidamente Lucía Fuidio, de Editorial Planeta, casa matriz que publica mi libro. Es una chica profesional, cálida, organizada, todo lo que se puede pedir. Y encima me llevó a comer a un lugar tan lindo como rico: el restaurante Rara Avis, junto al teatro Solís. El cuadro lo completó Rubén, quien nos hizo favor de llevarnos y traernos por todo Montevideo sin perder el ritmo ni la música interna.

Estoy rendida, pero segura de que tengo que volver pronto a Montevideo y quedarme unos seis meses. Su gente bien lo vale.

Mañana habrá más entrevistas y (creo) un poco de tiempo libre.

Continuará…

Da click aquí para ir al video de la entrevista que me hizo María Noel para Montevideo Comm






De arriba abajo:

Con Pablo Silva, del programa La máquina de pensar, por Radio Nacional de Uruguay

Con Karen, para Televisión Nacional de Uruguay

Con Malena Rodríguez y Jaime Clara, del programa Por amor al arte de NSTV

Con Hugo Castillo, del programa Utopía, por Radio Centenario

Con Ana Inés Larre Borges, para el semanario Brecha

Viene un día sobrecargado de entusiasmos

Hay noticias que emociona dar, pero esta es para morirme de euforia: la próxima semana estaré en Uruguay  para recibir el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti y presentar Eros una vez, libro con el que gané y que publica el sello Seix Barral.

Además tendré el gusto de que me presenten Jorge Arbeleche, uno de los mayores poetas de habla hispana, y Hortensia Campanella, presidenta de la Fundación Benedetti.

Si estás en Montevideo el jueves 8 de junio te invito a acompañarme. Si estás en cualquier otro lugar alza una copa y celebra conmigo, que yo sola no puedo con tantos entusiasmos.

 

 

#MiércolesDePoesía En estos versos cupieron muchos años

De nuevo es día de poemas, debilidad de esta casa. Esta vez, el invitado es un escritor al que debo cosas necesarísimas:

Palabras para ausenciar a mi muerto más querido

Versos que permiten entender cómo el sentido último de la vida es el placer

La idea de que quiero que me entierren con un bolígrafo, por si puedo escribir a donde vaya

Y, cómo no, el Premio Internacional de Poesía convocado en su nombre

Hablo, claro, de Benedetti. La próxima semana estaré en Montevideo, Uruguay, para recibir el premio que me otorga la Fundación Mario Benedetti y para presentar mi libro Eros una vez, publicado por Seix Barral.

Hoy celebro todas las razones anteriores pero, sobre todo, celebro éste, su poema enorme que pone FFWD a la película personal y abarca en pocas líneas varios lustros, que invita soberbiamente a no dejar amores en el cajón.

Todo el instante

«Varón urgente
hembra repentina

no pierdan tiempo
quiéranse

dejen todo en el beso
palpen la carne nueva
gasten el coito único
destrúyanse

sabiendo

que el tiempo pasará
que está pasando

que ya ha pasado para
los dos
urgente viejo
anciana repentina».

-Mario Benedetti, «Todo el instante», El amor, las mujeres y la vida, Punto de Lectura

La palabra se hace líquida

«La palabra es una entidad soluble. Una sustancia que sufre varios estados. Sólida cuando se escribe en una hoja de papel […] La conversación, en cambio, es líquida: el diálogo es un manantial que se alimenta de sonido, fluye en tiempo y espacio,  de ida y vuelta, desde quien habla hasta el que escucha. La palabra es gaseosa cuando murmura […] El rumor y el chisme son gaseosos, volátiles». -Verónica Gerber, Mudanza (Almadía)

Estoy leyendo este lujo de libro, que disecciona los espacios intermedios entre escritura y artes visuales, indaga en formas de escribir más allá de la página: en el cuerpo, en el espacio.

Cómo me da gusto encontrar libros así, que me reten a pensar más allá de lo habitual.

#MiércolesDePoesía «La piel del tiempo es cálida»

A veces, unos versos se asoman dentro de sí mismos, hurgan hasta que encuentran la veta no sabida y la iluminan. Entonces el instante deja de serlo, se estira para abarcar el mundo (nosotros, incluidos).

Es el caso del poema de hoy, de mi querido Julio Trujillo. Forma parte de El acelerador de partículas, volumen publicado recientemente por Almadía. Así, este #MiércolesDePoesía a media voz.

Íncipit

«El tiempo es menos cruel en marzo
porque brilla
y se deja tocar.
Mira,
hunde tu mano en el fulgor del día
que se alza como un arco
sobre el mundo,
palpa con las pupilas el amanecer.
Todo es comienzo en marzo,
brote,
y el mismo tiempo está naciendo
sin noche y sin memoria.
¿Qué hay detrás?
Una fecunda voluntad sin rostro,
una ansia pura de existir y abrirse,
de ser hoy.
Ingresa en el presente,
la piel del tiempo es cálida y ansía
aquel primer contacto que la encenderá».

Julio Trujillo, «Íncipit», El acelerador de partículas, Almadía

 

Coleccionistas de páginas: pagar más de 100 mil pesos por un libro

En la edición de mayo de la revista A, The Style Guide publicaron un texto mío sobre el coleccionismo de libros. Cómo disfruté hacerlo, de verdad.

Entrevisté a Max Ramos, dueño de El Burroculto, una de las librerías de viejo más extraordinarias del país, donde sólo se puede acceder con cita. Ahí la fotógrafa Mónica Ornelas se dio vuelo tomando las espléndidas imágenes que acompañan las palabras.

También hablé con Selva Hernández, de La Increíble Librería, y con Óscar G. Chávez, de Librería Anticuaria Eguiara.

Ojalá disfrutes esta mirada a un mundo de quienes saben saborear el papel.

Da click aquí para leerlo completo.

 

 

 

 

#JuevesDePoesía Lo que pasa cuando la primavera deriva en primaverano

Mil disculpas, hordas de lectores de este blog. Sé que al no haber posteado ayer el #MiércolesDePoesía puse al cosmos en riesgo de fractura (¿cómo podría el universo expandirse sin versos?).

Lo lamento, tuve un día enloquecido, con apenas tiempo para respirar y ni siquiera con la frecuencia acostumbrada. En compensación aquí va un poema del enorme Tomás Segovia, el español más mexicano, para ponerle palabras a estas noches de primavera tan verano anticipado, donde él y yo nos naufragamos.

Sea el #JuevesDePoesía.

Luna de verano

«En esta calle a oscuras que boquea amordazada
Bajo el negro sofoco
Sólo la luna y yo

Marcho hacia ella y retrocede
Me quedo quieto y se detiene
Atónita y curiosa

Tan blanca tan redonda tan grande tan de hielo
En la espesa negrura amoratada
No sería creíble fuera de este momento

Pero en este rincón confuso
Tan ardorosamente extraviado
Naufragados de un mundo irrecordable
Espiando mutuamente nuestros cursos
Tan lejos ella y yo de todos y de todo
No pensamos en eso»

Tomás Segovia, «Luna de verano», Lo inmortal y otros poemas, Ediciones Sin Nombre