Ese cuerpo mío, tan sin sombra, en Blanco Móvil

Cómo da gusto que el nombre de una de pronto se relacione con una publicación leída y admirada. Así estoy: la revista mexicana de literatura Blanco Móvil, bajo la atinada dirección del poeta Eduardo Mosches, incluye varios poemas míos en su sitio web. Me pone de veras muy de buenas.

Aquí van tres, como bocadillo:

Ubicua
Con frecuencia me acerco a esa niña tan fuera de lugar y le acomodo el mechón de pelo que le cae sobre la frente a esa niña frágil de asombro ante unos versos que no entiende.

A veces le digo que sigo siendo ella.

Sofoco
Adolorarse
el cuerpo de estar solo

de andar hecho una mueca
exprimido por dentro
harto de llevarse puesto

y sobrarse

tan poquito de alma

tan sin sombra.

Urbanita
La lombriz se arquea
en la grava de la avenida,
como que busca.
Le lastima la sombra
y mucho más en la entraña,
escalofrío tan nocláxon noamenaza,
uno como mareo del alma expuesta.
Ahí fingimenta, se casiarrastra
cual si no le inminenciara
que su suave toda pulpa
es la más despanzurrable alarma.
El suyo es un amor muy insensato.

Da click aquí para echarle ojo a todos.

Mensaje a mi muerto

«Me acuerdo de ti, papá, desde que me acuerdo de mí». Le tomo prestados los versos a Aurora Oliva, quien los escribió para el poeta Juan Bañuelos.

Es así de rotundo lo que me pasa contigo: hace 33 años no se me olvida tu nombre y te pienso cuando pienso en mí.

Sigue tranquilo el viaje, pa: no te has ido de mi amor animal.

#MiércolesDePoesía Lo que pasó cuando Dios se puso a descansar

Imagen: Magma de Csoccio

Se llama Jorge Castro Vega, es uruguayo. Su libro el mismo río fue publicado por Editorial Yaugurú, en aquel país. Me lo regaló Maca, director de la editorial, diseñador, poeta. Qué gusto toparme con un título tan rico en forma y fondo, en bellezura y corazón.

Aquí va un poema de Jorge, sutil pero con un giro que desarma. El #MiércolesDePoesía se pone contento con esta presencia del querido Cono Sur.

Séptimo día

«La rama quiere volar
y el pájaro sueña con ser árbol.

Dios los mira, maravillado
con las manos chorreando cielo
como un poeta al que las palabras
le hacen decir lo que quieren».

Jorge Castro Vega, «Séptimo día», el mismo río, Editorial Yaugurú

 

Conversas en tierras montevideanas

Vista de la ciudad desde alguna de las Ramblas

Sigo disfrutando el gusto y las euforias y el vino y los cariños que recibí en Montevideo, Uruguay. Qué días más ricos, más retadores pasé allá en el viaje que tuvo como propósito recibir el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti.

Los uruguayos me sorprendieron por su profesionalismo a toda prueba. Qué maravilla es la gente que se toma en serio la cultura.

Aquí van tres de las conversaciones en tierras montevideanas, por si les da morbo o curiosidad echarles lente. Más adelante compartiré otras, porque me producen mucha felicidad

Medio: Radio Nacional de Uruguay
Programa: La máquina de pensar
Periodista: Pablo Silva
Da click aquí para oírla

Medio: Nuevo Siglo Televisión
Programa: Por amor al arte
Periodistas: Malena Rodríguez y Jaime Clara
Da click aquí para verla
(El enlace no es directo: al entrar a la página NSNOW, baja a donde dice «Señales» y da click en NSTV, de color verde claro. Luego baja a donde está el programa Por amor al arte: mi entrevista es la primera en aparecer y arranca a partir del minuto 31:43).

Medio: Semanario Brecha (edición impresa y digital)
Periodista: Ana Inés Larre Borges. Perdón por el arrugue de las páginas, es que viajaron de lejos.

Parte de guerra desde Montevideo (3)

Se me acabaron las palabras, no sé decir lo rico del evento de premiación de anoche y la avalancha de entusiasmos en la presentación de Eros una vez, el libro ganador.

Creo que esta sonrisa dice más o menos cómo me siento. En la foto estoy con Hortensia Campanella, presidenta de la Fundación Mario Benedetti.

Parte de guerra desde Montevideo (2)

Hoy: dos buenísimas entrevistas (una, con Rocío Miranda, de EFE, y otra con Nelson Caula, del programa El Tungue Lé, en Radio Nacional de Uruguay), un poco de tiempo libre en la Ciudad Vieja y visita a la librería Puro Verso, una pasada fugaz a la Feria del Libro Infantil, algunas diligencias auxiliada por Washington Carrasco y después, gracias a la entrañable Diane de Noir, un ratito de shopping para llevarle algo a la adolescenta.

Luego, por cortesía de la muy querida Hortensia Campanella, una función del Ballet Nacional Sodre de Uruguay, que fue de veras soberbia: Don Quijote. Además, no tanto frío como temía. O sea, la vida es bella.

Podría decir mucho sobre la gente pero resumo: los uruguayos son muy abrazables. 

Que las cosas sigan saliendo tan de libreto, tan chulas, mañana que me reúno con poetas de aquí y, sobre todo, en la presentación en sociedad de mi libro Eros una vez y en el evento de recepción del Premio Benedetti.

Anden, hados, sean buenos un día más. 

Parte de guerra desde Montevideo (1)


Mi vuelo llegó a medianoche y entre el aeropuerto, el traslado y sacar la ropa de la maleta (hay que conservar la dignidad hasta el último aliento), me dormí pasadas las 2:30 de la madrugada. Hoy, el día fue de intensidades, con nueve entrevistas para medios de Montevideo sobre el Premio Benedetti y mi libro Eros una vez, publicado por el sello Seix Barral: hubo prensa escrita, radio, TV y un sitio web.

Me sorprendió que todos los entrevistadores (sin faltar uno) habían leído el libro, lo llevaban anotado, se referían a equis o zeta poema en particular. Guau, un lujo poco común.

La agenda la organizó más que espléndidamente Lucía Fuidio, de Editorial Planeta, casa matriz que publica mi libro. Es una chica profesional, cálida, organizada, todo lo que se puede pedir. Y encima me llevó a comer a un lugar tan lindo como rico: el restaurante Rara Avis, junto al teatro Solís. El cuadro lo completó Rubén, quien nos hizo favor de llevarnos y traernos por todo Montevideo sin perder el ritmo ni la música interna.

Estoy rendida, pero segura de que tengo que volver pronto a Montevideo y quedarme unos seis meses. Su gente bien lo vale.

Mañana habrá más entrevistas y (creo) un poco de tiempo libre.

Continuará…

Da click aquí para ir al video de la entrevista que me hizo María Noel para Montevideo Comm






De arriba abajo:

Con Pablo Silva, del programa La máquina de pensar, por Radio Nacional de Uruguay

Con Karen, para Televisión Nacional de Uruguay

Con Malena Rodríguez y Jaime Clara, del programa Por amor al arte de NSTV

Con Hugo Castillo, del programa Utopía, por Radio Centenario

Con Ana Inés Larre Borges, para el semanario Brecha

Viene un día sobrecargado de entusiasmos

Hay noticias que emociona dar, pero esta es para morirme de euforia: la próxima semana estaré en Uruguay  para recibir el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti y presentar Eros una vez, libro con el que gané y que publica el sello Seix Barral.

Además tendré el gusto de que me presenten Jorge Arbeleche, uno de los mayores poetas de habla hispana, y Hortensia Campanella, presidenta de la Fundación Benedetti.

Si estás en Montevideo el jueves 8 de junio te invito a acompañarme. Si estás en cualquier otro lugar alza una copa y celebra conmigo, que yo sola no puedo con tantos entusiasmos.

 

 

#MiércolesDePoesía En estos versos cupieron muchos años

De nuevo es día de poemas, debilidad de esta casa. Esta vez, el invitado es un escritor al que debo cosas necesarísimas:

Palabras para ausenciar a mi muerto más querido

Versos que permiten entender cómo el sentido último de la vida es el placer

La idea de que quiero que me entierren con un bolígrafo, por si puedo escribir a donde vaya

Y, cómo no, el Premio Internacional de Poesía convocado en su nombre

Hablo, claro, de Benedetti. La próxima semana estaré en Montevideo, Uruguay, para recibir el premio que me otorga la Fundación Mario Benedetti y para presentar mi libro Eros una vez, publicado por Seix Barral.

Hoy celebro todas las razones anteriores pero, sobre todo, celebro éste, su poema enorme que pone FFWD a la película personal y abarca en pocas líneas varios lustros, que invita soberbiamente a no dejar amores en el cajón.

Todo el instante

«Varón urgente
hembra repentina

no pierdan tiempo
quiéranse

dejen todo en el beso
palpen la carne nueva
gasten el coito único
destrúyanse

sabiendo

que el tiempo pasará
que está pasando

que ya ha pasado para
los dos
urgente viejo
anciana repentina».

-Mario Benedetti, «Todo el instante», El amor, las mujeres y la vida, Punto de Lectura

La palabra se hace líquida

«La palabra es una entidad soluble. Una sustancia que sufre varios estados. Sólida cuando se escribe en una hoja de papel […] La conversación, en cambio, es líquida: el diálogo es un manantial que se alimenta de sonido, fluye en tiempo y espacio,  de ida y vuelta, desde quien habla hasta el que escucha. La palabra es gaseosa cuando murmura […] El rumor y el chisme son gaseosos, volátiles». -Verónica Gerber, Mudanza (Almadía)

Estoy leyendo este lujo de libro, que disecciona los espacios intermedios entre escritura y artes visuales, indaga en formas de escribir más allá de la página: en el cuerpo, en el espacio.

Cómo me da gusto encontrar libros así, que me reten a pensar más allá de lo habitual.

#MiércolesDePoesía «La piel del tiempo es cálida»

A veces, unos versos se asoman dentro de sí mismos, hurgan hasta que encuentran la veta no sabida y la iluminan. Entonces el instante deja de serlo, se estira para abarcar el mundo (nosotros, incluidos).

Es el caso del poema de hoy, de mi querido Julio Trujillo. Forma parte de El acelerador de partículas, volumen publicado recientemente por Almadía. Así, este #MiércolesDePoesía a media voz.

Íncipit

«El tiempo es menos cruel en marzo
porque brilla
y se deja tocar.
Mira,
hunde tu mano en el fulgor del día
que se alza como un arco
sobre el mundo,
palpa con las pupilas el amanecer.
Todo es comienzo en marzo,
brote,
y el mismo tiempo está naciendo
sin noche y sin memoria.
¿Qué hay detrás?
Una fecunda voluntad sin rostro,
una ansia pura de existir y abrirse,
de ser hoy.
Ingresa en el presente,
la piel del tiempo es cálida y ansía
aquel primer contacto que la encenderá».

Julio Trujillo, «Íncipit», El acelerador de partículas, Almadía

 

Coleccionistas de páginas: pagar más de 100 mil pesos por un libro

En la edición de mayo de la revista A, The Style Guide publicaron un texto mío sobre el coleccionismo de libros. Cómo disfruté hacerlo, de verdad.

Entrevisté a Max Ramos, dueño de El Burroculto, una de las librerías de viejo más extraordinarias del país, donde sólo se puede acceder con cita. Ahí la fotógrafa Mónica Ornelas se dio vuelo tomando las espléndidas imágenes que acompañan las palabras.

También hablé con Selva Hernández, de La Increíble Librería, y con Óscar G. Chávez, de Librería Anticuaria Eguiara.

Ojalá disfrutes esta mirada a un mundo de quienes saben saborear el papel.

Da click aquí para leerlo completo.

 

 

 

 

#JuevesDePoesía Lo que pasa cuando la primavera deriva en primaverano

Mil disculpas, hordas de lectores de este blog. Sé que al no haber posteado ayer el #MiércolesDePoesía puse al cosmos en riesgo de fractura (¿cómo podría el universo expandirse sin versos?).

Lo lamento, tuve un día enloquecido, con apenas tiempo para respirar y ni siquiera con la frecuencia acostumbrada. En compensación aquí va un poema del enorme Tomás Segovia, el español más mexicano, para ponerle palabras a estas noches de primavera tan verano anticipado, donde él y yo nos naufragamos.

Sea el #JuevesDePoesía.

Luna de verano

«En esta calle a oscuras que boquea amordazada
Bajo el negro sofoco
Sólo la luna y yo

Marcho hacia ella y retrocede
Me quedo quieto y se detiene
Atónita y curiosa

Tan blanca tan redonda tan grande tan de hielo
En la espesa negrura amoratada
No sería creíble fuera de este momento

Pero en este rincón confuso
Tan ardorosamente extraviado
Naufragados de un mundo irrecordable
Espiando mutuamente nuestros cursos
Tan lejos ella y yo de todos y de todo
No pensamos en eso»

Tomás Segovia, «Luna de verano», Lo inmortal y otros poemas, Ediciones Sin Nombre

 

Rulfo: los reglazos que lo empujaron a escribir

Imagen 3

«[…] De los seis a los doce años sólo vi muertos en mi casa. Asesinaron a mi padre, a los hermanos de mi padre, a los abuelos: era una casa enlutada», dijo Juan Rulfo en una entrevista para la revista mexicana Proceso (29/ septiembre/1980). Añadió, explicativo: «Después de la Revolución quedaron muchas gavillas, bandas, que entraban al pueblo a matar, a robar».

Hoy, cuando se cumplen 100 años de su nacimiento, recupero esta entrada de hace tiempo. Inmenso autor de Pedro Páramo, que García Márquez llamó «la novela más bella que se ha escrito desde el nacimiento de la literatura en español» y del libro de cuentos El llano en llamas, poesía narrativa que bucea como nunca se había hecho en el lenguaje mexicano, su talento se alimentó de lecturas de infancia.

«Leía mucho, me tocó la época de los cristeros. La abuela no nos dejaba salir de casa, que estaba frente a un cuartel. El cura dejó su biblioteca guardada en mi casa. Me habitué a la lectura: si me pagaran por leer estaría del otro lado. Pero ya en la escuela, en la primaria, nos dejaban composiciones. Me daba mucha flojera escribir. Yo me hacía tonto. Improvisaba, no escribía. Hasta que me dieron unos reglazos».

Los lectores hispanoamericanos deberíamos hacer un monumento a esa regla que sirvió de acicate.

 

Por qué te urge tomar este Taller de Escritura Creativa

Porque puedes aprender mucho sobre algunos puntos que señala Robert Louis Stevenson en este fragmento del libro Escribir:

«El primer mérito que nos atrae desde las páginas de un buen escritor es

1) la elección correcta y

2) el contraste idóneo de las palabras empleadas.

Es extraña aptitud la de coger todos esos bloques toscos, concebidos para las transacciones del mercado o de la cantina, y

3) dotarlos, con sólo ponerlos en la posición adecuada,

4) de los significados y matices más precisos,

5) reestablecerlos en su energía primigenia,

6) quitarlos de ahí y llevarlos a otro lugar sin que se note o convertirlos en un tambor que despierta pasiones».

Quedan muy pocos lugares disponibles en el taller, así que si te interesa pide informes a: tallerdeescrituracreativamx@gmail.com.

Avisado estás.

 

Esta, señores, es una imagen que no tiene madre

«Al silencio le gustaba escuchar la música; oía hasta la última resonancia y después se quedaba pensando en lo que había escuchado […] cuando el silencio ya era de confianza, intervenía en la música: pasaba entre los sonidos como un gato con su gran cola negra y los dejaba llenos de intenciones”.

El pasaje pertenece al cuento «El balcón», del uruguayo Felisberto Hernández. Y me deja muda por su potencia sin aspavientos.

Una vez más confirmo que muchas veces la mejor poesía se encuentra en la narrativa.

#MiércolesDePoesía Presienten tus dedos mis antojos

Pintura: Jack Jeffers

Lucía Rivadeneyra, poeta mexicana que celebra el lenguaje y lo masajea y lo vuelve del revés, está estrenando plaquette de poemas. Se titula De culpa y expiación, la publica Parentalia Ediciones. Hoy es la invitada a este #MiércolesDePoesía que se resiste a incluir versos a las madrecitas, a las silenciosas practicantes del saragarciísmo (lectores extranjeros: dispensen el exabrupto y acudan a la nota al pie de página).

Aquí está «Mareo», qué lujo de poema.

«Dan ganas de aplaudir con sólo verte
entrar en las caderas de mis sueños.

Dan ganas de comer algo salado
cuando tu piel absorbe mis deseos.

Dan ganas de tomar, de fuego, un trago
si tu sudor resbala por mis muslos.

Dan ganas de llorar de pura dicha
cuando presienten tus dedos mis antojos.

Dan ganas, muchas ganas, de hacer lumbre
para que no se enfríen las caricias,
para que no se acabe
el mareo de tierra que generas».

Lucía Rivadeneyra, «Mareo»,  De culpa y expiación (Parentalia Ediciones)

______________
*Sara García fue una actriz mexicana, perfecta en papeles de madres abnegadas y sufrientes, miradoras del cielo mientras suspiran, y es también responsable de que el 99.9 % de las mamás de mi país encarnemos en ella varias veces al día.

 

Nos apropiamos de Anaïs Nin (y la envidiamos)

Al terminar la mesa nos abrazamos Ana Clavel, Paola Tinoco, Julia Cuéllar, yo y Carmen Rioja. En la foto falta Verónica Maza. Andaba no sé dónde.

Anaïs Nin pasó de visita por la Feria Nacional del Libro de León, en Guanajuato. Estuvieron sus palabras y su affaire con la vida en exceso, con la sobreabundancia del arte.

Cinco mujeres escritoras nos encontramos allá para hablar de ella y del imán brutal que tienen su vida y su obra, a 40 años de su fallecimiento. Ana Clavel, Paola Tinoco, Verónica Maza, Carmen Rioja y yo participamos en una mesa sobre las implicaciones de la pluma de quien dejó líneas como éstas: «Es a Henry a quien amo de esta manera criminal. Locamente. Cometería crímenes por él. Otra vez la locura […] el desbordamiento de una extravagancia indisciplinada. Al diablo con el buen gusto y el arte, con todos los frenos y barnices […] Amar es lo primero… amar, perder, rendirse […] Solo creo en el fuego» (Diarios amorosos, Siruela).

Abordamos su coraje de exponer fuerza y fragilidad por sobre la buena conciencia. El rigor quemante de no quedarse con las ganas. Su convicción de que las vivencias alimentan la literatura, la hacen vestirse de cuerpo y alma.

Me pareció curioso que, como ha ocurrido otras veces, apareció entre nosotras la palabra «envidia». Esta mujer nacida en 1903 fue capaz de vencer en su escritura y su día a día lastres que todavía nos cobran factura a nosotras, de la segunda mitad del siglo XX.

Qué gozadera hablar de Anaïs con colegas queridas. Hacerla, de nuevo, propia.

Carmen Rioja, espléndida moderadora
Leyendo algún fragmento de los Diarios amorosos publicados por Siruela
Creo que estaba pensando: la de veces que he vuelto a Anaïs, para encontrarme.

 

#MiércolesDePoesía Tú, mi líquido de antiguo sabor

Se dice de tantas formas, el amor. Habita verbos y sustantivos que son moneda corriente, pero por un pase innombrable se estrenan de nuevo al hablar de ti, de ese que es tan mío. Te conviertes así en un líquido de sabor antiguo, como el aroma a casa.

Este #MiércolesDePoesía, la invitada es la poeta venezolana María Antonieta Flores y el poema de hoy pertenece a su libro Deletérea, publicado por Kalathos Editorial  (gracias a mi querido Marlo Ovalle por ponerlo en mis manos). Vaya un abrazo sentido para ambos, en estos días en los que la poesía es aún más necesaria.

El poema me dice tan bien que me hubiera gustado escribirlo.

«como he impregnado mi piel con el sabor angosto del pánace
no entiendes a dónde te conduce este olor que emano
como una cueva distraída en sus aguas subterráneas
te cuento rodeado por mis deseos
para hacerte líquido dócil de antiguo sabor
que incendie los huesos de mi boca
y subir hacia tu rostro este grácil manojo
de hierbas frescas que soy
un día después de haber llegado el creciente».

#LunesDeHumor De amores y árboles

Cartón: Tute www.tutehumor.com.ar
Cartón: Tute http://www.tutehumor.ar

Antes que nada pido disculpas por los varios días sin posteos en el blog. He estado muy atareada con varias cosas y mi cabeza anda en otro planeta (ya de por sí…).

De hecho, dada la carga de trabajo y de proyectos personales tendré que espaciar las entradas en el blog a dos o tres por semana: los miércoles de poesía y uno o dos días al azar. Espero que de todas formas encuentres por aquí letras que valgan la pena.

Y para celebrar este lunes, que en México es feriado, aquí va un cartón de Tute, favorito de la casa, para celebrar que el amor tiene muchos nombres y hay más árboles que vida. Yo, en lo personal, no sé entenderme sin amores, como ahora mismo, como hoy, amores hasta el tope.

 

#MiércolesDePoesía De cuando la prisa se cuela en la cama

Foto tomada de Internet: https://contrastly.com/abstract-photography-walkthrough-what-it-is-how-to-make-the-most-of-it/

Llegó de puntillas otra entrada que se ocupa de versos necesarios. Esta vez la invitada es Ingrid Bringas, poeta de Monterrey con varios libros publicados, entre ellos La edad de los salvajes (2015) y Jardín botánico (2016).

El poema que comparto hoy pertenece a su libro más reciente, Nostalgia de la luz, publicado el año pasado por la Universidad Autónoma de Nuevo León. Disfruto su humor negrito, sus ganas de jugar con una expresión común, para resignificarla. Al final, de eso se trata el oficio de escribir: dar a las palabras un sentido nuevo. Que Ingrid siga escribiendo. Y que la sigamos leyendo.

Sea este #MiércolesDePoesía.

Por favor sea breve

En esta vida condenada le suplico sea breve
como telegrama
como brizna cualquiera
vórtice devorador el tiempo
que nos pide que conjuremos el acto del amor
la breve cobardía
la rabia también desgárrela pero le suplico sea breve
que la brevedad no le impida jadear con desesperanza
deje que el sexo palpite y arda
déjelo correr entre sus piernas
pero por favor sea breve.

Felicidades a esos montones de hojas

“La parte plástica de la literatura [consiste en] encarnar un carácter, pensamiento o emoción en un acto o actitud que tendrá una fuerza indeleble en el ojo de la mente. Esto es lo más elevado y lo más difícil que se puede hacer con las palabras”, escribió Robert Louis Stevenson.

Hoy es Día Internacional del Libro, ese invento insuperable que consiste de un montón de hojas unidas para encender la imaginación y ponerle fuego a los pies que llevo dentro. Así que viene al caso felicitar a todos mis libros, los que esperan en repisas que los tome o que vuelva a ellos pero, sobre todo, felicidades a los muchos libros que me grabaron a fuego una emoción o un personaje.

Y más felicidades a mí por haberme topado con ellos.

El mosquito que se independizó de la historia (de nuevo, Tario)

«¡Con cuánta más agudeza, fe en sí mismo, con cuánta más resolución y bellos propósitos criminales persigue un mosquito a un hombre que un hombre a un mosquito!». –Francisco Tario

Qué libro más inagotable es Equinoccio, incluido en la Antología de Francisco Tario compilada por Alejandro Toledo y publicada este año por Ediciones Cal y Arena. Está hecho de minúsculas ficciones, fragmentos, versos sueltos, imágenes que caminan independientes de una historia, como ésta: nada  más vulgar que un mosquito y, sin embargo, vaya templo le erige el escritor en apenas tres renglones.

Aunque muchos libros esconden un mecanismo minucioso y exacto, como un reloj finísimo, en lo que va del año ninguno me había asombrado tanto como esta antología.

De veras, por favor busquen leer a Francisco Tario. No se mueran sin conocerlo.

#MiércolesDePoesía Este loco le canta al relámpago de sus muslos (de ella)

Foto de José Eugenio tomada de Internet: EE/ G. Espinosa
Otro #MiércolesDePoesía se va instalando y, con él, las ganas de acudir a versos que den sonido a los túneles, los reflejos y las avenidas que transitamos todos los días.

Hace poco tuve el gusto de entrevistar en mi programa de radio BAzar de letras al poeta José Eugenio Sánchez, a propósito de la publicación de su libro la felicidad es una pistola caliente (Almadía). Para multiplicar tanto el gusto de su voz como la conversa que nos echamos entre mezcales dejo aquí un rico poema suyo de ese libro (los últimos versos son un gran finale que la susodicha debe haber agradecido) y también la emisión de BAzar de letras en la que estuvo como invitado: da click aquí para oír la entrevista completa (duración: 25 minutos).

Sea el #MiércolesDePoesía.

al escupir una flor
(ráfagas de derek bailey)

fue como si la ciudad hubiera sufrido un apagón
tan brutal como la luz desparramándose por el piso
al abrir las cortinas

sólo pude ver tus ojos en blanco
e intuí que tus labios se resecaban
y que en alguna calle se caían los árboles

parecido a los guitarrazos de neil young
o tratar de coger una rama saliente en un precipicio

fue cuando acaricié el relámpago de tus muslos
y el mundo estalló en aromas

como si hubieran conectado de nuevo la electricidad
y tu interior quedara a oscuras