En mi mente, selva profusa, crecen palabras que nadie poda. Primero tímidas, en un susurro aparecieron como hierbas, respetaron alguna jerarquía. Poco a poco fueron creciendo, desmesurando, se hicieron altaneras, pintaron de verde el espacio. Hoy en voz alta cubren el suelo, se multiplican, les crecen manos. Excesivas, un día desfallecen. Se fragmentan, se fagocitan, se secan. CreoSigue leyendo «Estoy a merced de las palabras»
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Abarcar/acabar
Él dijo: A veces quiero abarcarte en un abrazo. Ella entendió: A veces quiero acabarte en un abrazo.
Arrancar el amor
Arrancar el amor/ como se arranca un fruto del árbol/ con la misma vehemencia/ en un golpe de calor./ Codiciante, sentir su peso/ en el hueco de la mano/ salivar su aroma./ Convencida de que es mío/ hincarle el diente/ llenarme la boca de su jugo/ dejar que escurra, serpentee./ La boca hinchada de suSigue leyendo «Arrancar el amor»
Morirse de ganas de vivir
La vela se moría de ganas de vivir y al final logró morirse.
Breve biografía de un beso
Una emoción sube como pequeña burbuja desde el fondo del cuerpo, asciende hacia la superficie moviendo entretelas, afectos, inquietudes. Arrastra consigo trocitos de luz, que al final estallan en los labios y hacen fluorescer el mundo.
Lo que confesó el péndulo
Con los ojos bajos, el péndulo reconoció: «Es cierto, centralizo todas las decisiones».
Salgo de mi guarida
Salgo de mi guarida/ hambrienta./ Lo percibo en el aire,/ el manjar espera./ Húmeda/ avanzo lento en pasto seco/ mientras busco/ la fuente del aroma./ En la oscuridad,/ mi olfato despierto.// -Julia Santibáñez
Errante en la sombra, de Andahazi y Le potentiel érotique de ma femme, de Foenkinos
Hace tiempo que no escribo sobre mis recientes lecturas y varias editoriales internacionales me han llamado, preocupadas porque sus volúmenes de ventas están cayendo estrepitosamente a consecuencia de mi descuido. Lo reparo, pues, y comento los dos últimos libros a los que les hinqué el diente. Esperaba mucho del argentino Federico Andahazi, Errante en laSigue leyendo «Errante en la sombra, de Andahazi y Le potentiel érotique de ma femme, de Foenkinos»
Por (apenas) un sonido…
Dijo a media voz, como no queriendo oírse a sí misma: «el amor tiene mala letra. Escribió ‘él te kiere’ pero yo leo: ‘él te hiere’».
Mujer fácil
Harta de las críticas por ser una mujer difícil, un día se volvió una mujer fácil. Ahora todos murmuran de ella.
Como la capilla
Como la capilla espera a sus fieles/ para el rito siempre nuevo/ aunque repetido tantas veces/ me preparo a recibirte./ Bien dispuesta y arreglada/ en paños escarlata, entre velas/ ahuyento a los profanos./ No admito distracción ni irreverencia./ Ante mi palidez de elegida/ el temblor de mis ardores sabe a incienso./ Coronada por murmullos ySigue leyendo «Como la capilla»
En tonos grises y laxo
En tonos grises y laxo/ mi cuerpo anuncia tu partida./ Qué hago con los pechos tontos/ con la cintura demasiado sola/ los labios pálidos de ti./ Por dónde buscarte./ La espalda luce una marca/ el torso siente el peso del tuyo/ en las piernas, tu quedo vibrar./ No los quiero./ Me hacen falta tus manos.// Sigue leyendo «En tonos grises y laxo»
Mar tormenta
A veces un poema explica el día. Éste, hoy. «Oye, yo era como un mar dormido./ Me despertaste y la tempestad ha estallado./ Saludo mis olas, hundo mis buques, subo al cielo y castigo estrellas, me avergüenzo y me escondo entre mis pliegues, enloquezco y mato mis peces./ No me mires con miedo./ Tú lo has querido». -AlfonsinaSigue leyendo «Mar tormenta»
Autosatisfacción
Minutos después de que lo hubieron abandonado, el cigarrillo siguió fumándose a sí mismo.
Cuerpo anidado en los ojos
Llevo conmigo a todas partes ese cuerpo que se me anidó en los ojos, que dominó mi hambre para acrecentarla, que alteró el oleaje de mi pelo, que volvió mis días una fiesta urgente. Lo llevo conmigo y lo miro en todos los cuerpos, babeante. -Julia Santibáñez
Lo suyo era el arcoiris
Recién llegado a París, el guapo modelo se acostó con mujeres blancas, negras, amarillas. También con algunas rojas por el sol, verdes por la envidia, incluso una azul de tristeza. Tras probar todos los colores decidió que lo suyo, lo suyo era el arcoiris…
De abismos y otras curiosidades
«No pelees con los monstruos para evitar convertirte en uno de ellos. Cuando te acercas demasiado al abismo, el abismo empieza a mirarte». -Nietzsche Amanezco de malas, dormí pésimo, tuve un enojo fuerte anoche, traigo mil pendientes en la cabeza y las horas no me alcanzan para resolverlos. Justo cuando estoy regodeándome en el mal humor,Sigue leyendo «De abismos y otras curiosidades»
Recién nacido
Según su horóscopo, el recién nacido tendría una vida tan impredecible, que sus padres, fieles devotos de las estrellas, le pusieron un nombre correspondiente: Balt-azar.
Polaco en NY
Cuando el polaco se dijo «Quiero vivir en las calles de Nueva York» no pensó que su deseo se cumpliría tan literalmente…
El siguiente amante
Anoche terminé de leer Love and Summer, del irlandés William Trevor (Penguin). Fue mi primer contacto con el autor y esperaba muchísimo… eso no ayudó. La novela fluye bien, mantiene la tensión/atención, tiene pasajes destacados pero si fuera un cigarro digamos que no llegué a darle el golpe. Demasiado sutil, a ratos incluso «correcta» (meSigue leyendo «El siguiente amante»
Deshacer el amor
Empezaron haciendo el amor como nadie. Al final deshicieron el amor como todos.
Un perro cualquiera
Como un perro cualquiera/ amarrado por la pata/ solo y tan solo en el rincón/ gira sobre su eje/ roe la cuerda que lo atrapa/ como un perro sucio/ mirado con lástima/ olfatea en vano la caricia/ anticipa aquella mano/ como ese perro lamentable/ al recordarse siendo amado/ mueve la cola/ rememora ser de alguien/Sigue leyendo «Un perro cualquiera»
El yerro
La obsesión por aquella mujer fue un yerro en su cabeza. Al final, para honrarla se clavó un hierro en la cabeza.
Darse al prójimo
‘Hay que darse al prójimo’, leyó la santa. Obedeció literalmente y entonces dejó de ser santa. Nunca entendió dónde estuvo su error.
Vivir apenas
Encerrada entre prejuicios, atada a obligaciones y llevando registro de los males para no olvidarlos, aquella mujer vivió apenas, vivió a penas.