Cuerpo anidado en los ojos

Llevo conmigo a todas partes ese cuerpo que se me anidó en los ojos, que dominó mi hambre para acrecentarla, que alteró el oleaje de mi pelo, que volvió mis días una fiesta urgente. Lo llevo conmigo y lo miro en todos los cuerpos, babeante.   -Julia Santibáñez

De abismos y otras curiosidades

«No pelees con los monstruos para evitar convertirte en uno de ellos. Cuando te acercas demasiado al abismo, el abismo empieza a mirarte». -Nietzsche Amanezco de malas, dormí pésimo, tuve un enojo fuerte anoche, traigo mil pendientes en la cabeza y las horas no me alcanzan para resolverlos. Justo cuando estoy regodeándome en el mal humor,Sigue leyendo «De abismos y otras curiosidades»

El siguiente amante

Anoche terminé de leer Love and Summer, del irlandés William Trevor (Penguin). Fue mi primer contacto con el autor y esperaba muchísimo… eso no ayudó. La novela fluye bien, mantiene la tensión/atención, tiene pasajes destacados pero si fuera un cigarro digamos que no llegué a darle el golpe. Demasiado sutil, a ratos incluso «correcta» (meSigue leyendo «El siguiente amante»

Un perro cualquiera

Como un perro cualquiera/ amarrado por la pata/ solo y tan solo en el rincón/ gira sobre su eje/ roe la cuerda que lo atrapa/ como un perro sucio/ mirado con lástima/ olfatea en vano la caricia/ anticipa aquella mano/ como ese perro lamentable/ al recordarse siendo amado/ mueve la cola/ rememora ser de alguien/Sigue leyendo «Un perro cualquiera»

Como papel rasgado

  Como papel rasgado/ de bordes imprecisos/ contigo va mi medio corazón/ (no quiso estar sintigo)./ Doblado y palpitante/ en tu maleta,/ cómplice de zapatos,/ hilo dental, camisas/ y algún libro/ decidió vivir en tu buró/ besarte por la noche/ dormirse junto a ti./ El problema es que la otra mitad,/ aquí conmigo,/ no meSigue leyendo «Como papel rasgado»

Sigo al amor

«Sigo al amor allá adonde conduzcan sus caravanas». -Bin Arabi, erudito sufí, siglo XII Así arranca la novela El secreto del calígrafo, de Rafik Schami (Salamandra), regalo muy querido de quien me quiere. Saboreo estas palabras y mientras tanto me pierdo en los recovecos de la caligrafía árabe que ilustra el libro, sensual como ninguna.

Volver

Regreso a este espacio como quien vuelve de un viaje con el cabello enredado, la piel un poco más sensible, entrecerrando los ojos para retener lo visto en otras tierras. Llego sintiéndome vivida, abrazando las sombras con torpeza, no encontrando mi lugar porque quizá los otros aires cambiaron un poco mi forma y de nuevoSigue leyendo «Volver»

«Hacer algo grande»

Ayer encontré en la librería dueña de mis quincenas este librito de la argentina Alfonsina Storni (la misma cuya automuerte inspiró «Alfonsina y el mar»). Lo compré porque me di con este texto muy breve y hasta poco pulido, seductorsísimo por su mezcla de ingenuidad/fuerza: «Amo y siento deseos de hacer algo extraordinario. No sé loSigue leyendo ««Hacer algo grande»»

El día es enorme

  Afuera el día es enorme,/ lleno de pregones/ bocinas y ladridos./ En la penumbra se beben los amantes,/ murmullo de párpados que caen,/ roce de lenguas,/ con los dedos hablan/ (rumor blando)./ La sangre se oye hervir,/ es un estruendo la desnudez,/ gran alharaca.//   -Julia Santibáñez

Palabras en propiedad

  Yo y mi obsesión por ellas… no tengo remedio. Me da por pensar que algunos autores se han vuelto dueños absolutos de ciertas voces, tanto que es imposible decirlas sin aludir a sus «creadores». Por supuesto, el vínculo está dado por su obra, después de leer la cual no he podido librarme de sus fantasmas.Sigue leyendo «Palabras en propiedad»

El sabor de un hombre, de Slavenka Drakulic

«[El cuerpo] era el único instrumento del que disponíamos, el único instrumento para entendernos, el lenguaje del cuerpo que llega detrás, delante, al margen de las palabras, al margen del habla, que pronto nos resultó insuficiente. El cuerpo suplía nuestra carencia de lenguaje, ese algo que se nos escapaba desde el principio. El cuerpo eraSigue leyendo «El sabor de un hombre, de Slavenka Drakulic»