Piel con forro

Sábado, 7:15 am. Me despierto o me doy cuenta de que estoy despierta, da igual. Un par de pájaros corta el silencio. Todo está en calma, incluso mi mente. Aunque afuera hace frío, las cobijas son muy acogedoras. En un par de horas me alistaré para ir a la yoga y mientras tanto disfruto miSigue leyendo «Piel con forro»

Ese cuadro hindú

  Ese cuadro hindú/ la novela de Cohen/ el sillón más rojo/ la cara interna de mis muslos/ y lo frío de estos pies/ te llevan tatuado./ También cada mañana/ el mejor de los diciembres/ la voz de Sinatra/ mis mejillas y ganas/ aquel postre en Nueva York/ y los últimos cinco años./ Extrañan tantoSigue leyendo «Ese cuadro hindú»

Un acto de amor/El acto de amor, de Howard Jacobson

Recién terminé esta novela de Howard Jacobson (Miscelánea). Es violenta, iluminadora, fascinante. La anécdota es «simple»: un anticuario de libros desea que su esposa le sea infiel, una y otra vez. Felix Quinn, protagonista, repite una frase a modo de leit motif: «Ningún hombre ha amado a una mujer sin imaginársela en brazos de otro».Sigue leyendo «Un acto de amor/El acto de amor, de Howard Jacobson»

El vaho muda en amnesia

Sin dejar huella, el vaho muda en amnesia/ la nube se disipa, inexorable/ huye de sí mismo aquel incienso/ es aliento la tarde sublimada./ Como ellos, el deseo no se conforma:/ delgado, sutil, evanescente,/ queriendo ser más se desdibuja.//   -Julia Santibáñez

Corrida puertas adentro

En el encierro brama el toro de Miura./ Se le eriza el lomo ante tu olor,/ anticipo de sangre que espumea./ Retumban los cascos irritados,/ la cornamenta hiere el aire/ y busca el traje de tus ansias.//   Hembra elegida, te plantas en el ruedo:/ comienza la faena./ Bufando, te evalúa y te provoca,/ persigueSigue leyendo «Corrida puertas adentro»

En vez de hacerte el amor

  En vez de hacerte el amor/ te juzgo en un poema/ (triste consuelo)./ Te acuso de no leer el aire/ que pegaba el vestido/ a mis pezones despiertos./ Te reprocho no comerme con los ojos/ y dejarme trémula./ Te sentencio por no saberme queriente/ de rasgar tu camisa y tu cuidado.//   Te condenoSigue leyendo «En vez de hacerte el amor»

Lo que pensaba el amante…

Acercarme como la vez primera/ con el azoro del conquistador bruto/ como desconociendo./ Al romper el alba/ invadir los montes de tu pecho/ luego andar la cintura a paso quedo/ codiciar el botín de tu vientre/ y, tras mil despojos e incursiones,/ hallar el paraje virgen de tus muslos./ Hincarme a besarlo/ y en unSigue leyendo «Lo que pensaba el amante…»

Persigo el filo de tu boca

  atropellando tiempos/ persigo el filo de tu boca/ punzante/ desgarra el pecho/ reparte tajos en el vientre/ puñaladas en la entraña/ se abre paso hacia mi espalda/ jirones de piel//   tu boca/ de mi sangre/ tiñe la noche//   -Julia Santibáñez

La ecuación edad/indecencia según Woolf (y yo)

«The older one grows the more one likes indecency». -Virginia Woolf Coincido por completo, pero pregunto: ¿será que uno la disfruta más? ¿Que es descarado y suelta fácilmente los pudores? ¿Que por tener un vientre prominente la «digiere» mejor (si hubiera algo que digerir)? ¿Que se la vive más a fondo cuando uno está cargado de vivencias? ¿QueSigue leyendo «La ecuación edad/indecencia según Woolf (y yo)»

Flor de piel

flor de piel adentro/ murmurante/ cerrada de pliegues/ como absorta/ la roza el aliento y despierta/ comienza a aletear/ flor viva/ cáliz de piel rosa/ de pétalos que buscan/ se restriegan/ flor que suda miel/ profunda y tibia/ flor de piel vencida/ piel de flor abierta//   -Julia Santibáñez

Todos los placeres

  En el centro de tu cuerpo,/ el centro de mi mundo./ Inquietante,/ altivo/ me busca,/ me hipnotiza/ pulsante./ Lo saboreo/ en el fondo de los ojos,/ en la lengua despaciosa/ que me arroja a este viaje.// Es todos los placeres/ y yo, todo el deseo.//   -Julia Santibáñez

«Ni siquiera la eternidad es para siempre»

Encuentro este hermosísimo poema inédito de Roberto Juarroz y casi tiemblo: las palabras, con su cualidad tornasolada, como reflejo de la ambigua vida. Nada que añadir: Todo texto, toda palabra cambia según las horas y los ángulos del día o de la noche, según la transparencia de los ojos que los leen o el nivelSigue leyendo ««Ni siquiera la eternidad es para siempre»»

Después de otra batalla

Dañada de guerra/ piel en jirones/ las manos cansadas de apretar/ busco que me algodonen las heridas/ las balsamen, medicinen./ Enflaquecida/ en un catre suplico/ que alguien gase mis pechos arañados/ dulzure las escaras de mis piernas/ unte de aceite mi sexo adolorido/ exhausto de lances y derrotas./ Responde sólo el eco.//   -Julia Santibáñez

El laberinto de mi oreja

El monstruo se desata/ en el laberinto de mi oreja:/ corre calle abajo/ (embriagado)/ y avasalla./ En loca carrera/ trastorna,/ fascina con el portento/ de su rabia./ Lo espera una flor incandescente./ Qué prodigio de ojos excesivos.//   -Julia Santibáñez

Humedad encarnizada

En un rincón del cuarto asoma la humedad/ sombra pequeña que nadie nota//   En pocos días serpentea por el suelo/ toma cajones/ trepa paredes/ Un rumor imperceptible la acompaña/ mientras invade espejos/ cubre la estufa/ se apropia ventanas/ tapia la puerta/ Esta gran mancha negra/ devora la casa//   Tu amor/ humedad encarnizada// -JuliaSigue leyendo «Humedad encarnizada»

Beso que los abarca todos

Por un beso/ apostar la piel en cada espina/ prometer las horas todas/ el mar en su conjunto./ Por esa boca infinita/ ceder la espesura/ comprar siglos a buen precio/ verter el recuerdo por la borda./ Por la lengua imaginada/ urgencia de bálsamo/ malversar el rocío y la canela/ transigir la fortaleza, el precipicio/ arrancarleSigue leyendo «Beso que los abarca todos»

Abelardo y Heloísa

Practicando uno de mis placeres cotidianos, paseo los ojos por el librero y me topo con uno de mis títulos preferidos: Cartas de Abelardo y Heloísa, en la edición de Siruela. Como casi siempre, lo abro en alguna de las páginas dobladas por la esquina superior (señal de que hay-algo-que-disfrutaré-releer). Como casi siempre, no meSigue leyendo «Abelardo y Heloísa»

Gosto/gostoso

Esta es una palabra que, como diría el genial Alex Grijelmo, pertenece a la «familia» de las voces que los hispanohablantes podemos entender, aunque en estricto sentido no esté en español, sino en portugués. Y aunque me encanta su sonido, me gusta aún más el adjetivo que deriva de ella: «gostoso/a».  Así, «um garoto gostoso»Sigue leyendo «Gosto/gostoso»