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El conformismo de izquierda: Gide o la política como credo religioso

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“Cuando uno es miembro de una cruzada, aun cuando se trate de una cruzada destinada al fracaso, el estado de ánimo excluye toda reflexión”, dice Alberto Ruy-Sánchez al citar a Arthur Koestler. Y añade el escritor mexicano: “Queda claro que la mejor forma de propaganda es una cruzada. La guerra contra el enemigo herético o demoniaco” (p. 64). Es decir, el dogma político se equipara con el extremismo religioso en la postura acrítica que comparten.

Lo leo en su espléndido libro Tristeza de la verdad. André Gide regresa de Rusia (DeBolsillo), donde aborda la evolución del escritor francés. De ser un acérrimo defensor de oídas del socialismo, tras la visita de varios meses a la Rusia en 1936 Gide siente la obligación de escribir lo que vio: represión, chantaje, tortura, campos de concentración, artistas dóciles dirigidos por el Estado o bien desaparecidos, si no se alineaban al realismo socialista. En resumen, la fe intolerante proclamada por un mesías: Stalin.

A raíz de su libro Regreso de la URSS, que da testimonio del sinsentido, fue defenestrado por la masa creyente “dispuesta al linchamiento” y también por compañeros y amigos. Cuánto se parece a este México de campañas electorales, donde muchos asumen la convicción política como una cruzada para rescatar Tierra Santa: hay que callar (¿desaparecer?) a los no-creyentes y aun a los que dudan.

El lúcido ensayo de Ruy-Sánchez aborda el caso Gide desde la dimensión religiosa de lo político. Encuentra los puntos de contacto entre la necesidad de creer y el dogma socialista, que eliminó toda disidencia e incluyó a los intelectuales “comprometidos”, enemigos del fascismo que por consigna debían sostener al dictador. “El conformismo de izquierda”, resume con tino el autor.

El libro es poderoso, con sus 138 páginas y formato pequeño en esta nueva edición, que conserva el prólogo de Octavio Paz. Además, el título me encanta: tristeza de la verdad. Lo sustenta el epígrafe, una cita tomada del autor francés que en 1947 ganaría el Nobel de Literatura: “Es casi inevitable conocer la tristeza de la verdad cuando ella corta nuestro impulso entusiasta del día anterior, cuando es dicha y nadie quiere oírla, cuando tus amigos de ayer y tus enemigos de siempre prefieren, juntos, lincharte antes que permitir que tus dudas dialoguen con sus certezas” (p. 11).

El análisis de Ruy-Sánchez no se circunscribe a Gide, Rusia, los años 30. Es un texto necesario hoy, aquí.

 

 

Lo mejor que leí en 2017 (1a parte)

Se acaba el año, uno que afortunadamente estuvo lleno de buenos y algunos mejores libros. Antes de dar vuelta a la hoja me pican los dedos por compartirte una selección de los títulos que me movieron las suprarrenales (y un poquito más al centro). Por supuesto, no tiene la pretensión de incluir lo mejor de 2017, sino meramente lo mejor de mi 2017.

Para mi programa de radio BAzar de Letras y mis colaboraciones en distintos espacios culturales me concentré en literatura nacional, así que este es mi Top Ten (+1) de México. En una segunda parte hablaré de los libros de autores extranjeros.

Por cualquiera de estos meto las manos al fuego: si lo lees y no te gusta, te invito un café y platicamos de por qué no te hizo click y a mí me encantó. O me convences o te convenzo o nos reímos un poco.

POESÍA
1. Grandes maniobras en miniatura, de Eduardo Casar (Fondo Editorial del Estado de México);

2. Otra forma de bolero, de Max Ramos (Ediciones y Punto), regalo de su autor;

 

 

3. Sonetos del amor y de lo diario, de Fernando del Paso (El Colegio Nacional);

4. Se encogió de hombros y dijo, de Luis Bugarini (Libros Sampleados);

 

 

NOVELA
5. Temporada de huracanes, de Fernanda Melchor (Literatura Random House);

6. Los sueños de la serpiente, de Alberto Ruy Sánchez (Alfaguara);

 

 

CUENTO
7. La Tormenta hindú, de Ana García Bergua (Textofilia);

8. La vaga ambición, de Antonio Ortuño (Páginas de Espuma);

 

 

ENSAYO
9. Territorio Lolita, de Ana V. Clavel (Alfaguara);

10. Mudanza, de Verónica Gerber (Almadía);

 

 

 

+1. El arte de dudar, de Óscar de la Borbolla (Grijalbo), regalo de su autor, mi querido amigo.

 

 

Así sabe el amor entre mujeres

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Ilustración: Luisa Fernanda Penagos http://lufepever.wix.com/lfpenagosart#!

“Dos miradas se cruzaron como los arcos de una bóveda diseñada tiempo atrás […] Cuando volvieron a tener la sensación del tiempo, los dedos pálidos de Fatma y los muy obscuros de Kadiya había hecho crecer entre las dos un tupido boque de ramas negras y blancas, entetejidas como ilegible caligrafía. Se habían conocido en silencio y se amaron en la ausencia de palabras: hablaban la luz y la humedad de sus cuerpos. Decían lo que con muchas palabras se llega poco a decir. En otra de las terrazas, una mujer cantaba con voz muy aguda, adolorida, una muy antigua canción de Ibn Zaydún: ‘Cuando tus ojos vean lo que ya no se ve y tus manos toquen lo que ya no se toca, tus ojos no serán ya tus ojos y tu cuerpo no será ya el tuyo, pobre posesiva poseída’.

Fatma quiso guardar el sabor de ese silencio en su memoria y cerró los ojos como si así lograra comerse definitivamente la presencia de Kadiya e hiciera de ella una tonada que sola vuelve y vuelve a la boca. Y pronto descubriría que hacía muy bien en querer conservar esos instantes porque aunque la memoria es frágil y escurridiza, lo es tal vez menos que la piel y los sentimientos: al abrir los ojos, Fatma descubrió que Kadiya no estaba ya a su lado”.

Es un fragmento de la novela Los nombres del aire, de Alberto Ruy Sánchez, narrador, poeta y director de Artes de México, que el propio Alberto me regaló, con el corazón en el mano, como él suele ir por la vida. Acaba de ser publicada en México como parte de la rica antología Quinteto de Mogador (Alfaguara), una exploración del deseo en sus varios gestos, olores, honduras y temperaturas. En el pasaje que cito, de una belleza que recuerda los cantos eróticos árabes, la adolescente Fatma se enfrenta al deslumbramiento del cuerpo de la hermosa Kadiya. Sin prisa, se tiñe de él. Y le cambian los ojos para ver el mundo.

La ilustración, que me fascina, es de la talentosísima colombiana Luisa Fernanda Penagos.

Ante la amenaza y el sinsentido, el deseo sigue siendo el asidero que nos afirma a partir del cuerpo, única certeza, subrayan tanto Ruy Sánchez como Penagos. Bravo.

Un mar regalado

El novelista, poeta y editor de Artes de México, Alberto Ruy Sánchez, es figura central del universo cultural mexicano. Además, es un hombre encantador y me da el privilegio de considerarlo mi amigo. Pues hace cosa de un mes, conversando con él de poesía en su casa, tuvo la amabilidad de “presentarme” a la poeta Ana Belén López: me regaló Del barandal, libro delicioso que López publicó en 2001. Dentro venía este pequeño mar, frágil y poderoso al mismo tiempo, que llena de ecos el #MiércolesDePoesía.

“Dibuja una letra

la borra el mar

dibuja otra letra

la vuelve a borrar el mar

borra el mar

aparecen las letras

borra las letras

sólo se queda solo el mar”.

-Ana Belén López, Del barandal (Ediciones Sin Nombre)

“Me lo explicas con las manos”: Ruy Sánchez

Foto: Jaime Ibarra
Foto: Jaime Ibarra http://www.ibarraphoto.com

Otro #MiércolesDePoesía se nos entrega, para cubrirlo de versos necesarios. Esta vez el protagonista es Alberto Ruy Sánchez, poeta, narrador, ensayista y, junto con su esposa Margarita de Orellana, director de la casa editorial que publica Artes de México, referente absoluto de la cultura nacional. También, amable a morir, es mi amigo. Este pasaje de En los labios del agua (Alfaguara) saluda como novela pero tiene alma de poesía narrativa. Segunda entrega del ciclo ubicado en el puerto de Mogador, Marruecos, persigue las huellas del deseo. Aquí está, porque lo dice mejor que nadie:

“La noche que guardas en la mano, la noche que abres para acariciarme, me cubre como un manto navegable.*

Voy hacia ti, lentamente. En la noche, el brillo de tus ojos me conduce. Veo tu rostro en ese sueño. Veo tu sonrisa. Me dices algo que no entiendo. Te ríes. Entonces me lo explicas con las manos, tocándome. Dibujas tu nombre en mi vientre, como un tatuaje, con letras por ti inventadas, que son caricias. Voy hacia ti, con infinita paciencia, como si un inmenso mar entero fuera la medida de este viaje. Voy de la orilla de mi cuerpo al tuyo. Tu sonrisa es mi viento favorable”.

Leer, placer multitonal

Cartón: Emilio Agra
Cartón: Emilio Agra

Me encuentro este cartón por azar (¿no lo son todas las cosas?) y me fascina la planta que crece en la cabeza del lector. Aunque soy usuaria y disfrutaria de las redes sociales, no me han deparado el placer que he sentido con uno solo de mis libros porque, como lo señala el escritor Alberto Ruy Sánchez, estos me involucran por completo: “Leer ofrece uno de los mayores placeres que puede tener el ser humano, el de comprender. Pero su poder no está sólo en las ideas: consiste en que nos permite comprender con todos los sentidos, con todo el cuerpo” (en 101 aventuras de la lectura, Artes de México/ IBBY).

Sí, leer implica asomarme a la mente de otro(s) y quemarme con su aliento, compromete mis emociones, sacude mis sentidos, estimula mi imaginación. Muy pocos placeres pueden rivalizar con ese abanico de registros.

Un minuto con 10 escritores

Hernán Lara, Mónica Lavín, Alberto Ruy Sánchez, Xavier Velasco, José Alberto Gudiño, Fernando Vallejo, Jorge Volpi, Homero Aridjis, Ana Clavel, Jaime Mesa
De arriba abajo, de izq. a der.: Hernán Lara Zavala, Mónica Lavín, Alberto Ruy Sánchez, Xavier Velasco, Jorge Alberto Gudiño, Fernando Vallejo, Jorge Volpi, Homero Aridjis, Ana Clavel, Jaime Mesa

Piso 51 de la Torre Mayor, México, D.F.  7 p.m.

Coctel de presentación de las novedades de Grupo Santillana para 2014 y, de paso, celebración por los 50 años de Editorial Alfaguara. Es una fiesta de libros, tan colorida y diversa como sus portadas. Nada más natural, entonces, que ver escritores entre la concurrencia. No lo pensé antes, pero ya aquí aprovecho para lanzar #TuitEntrevistas al estilo de la revista SoHo. Me acerco a 10 de ellos, entre vino y conversa les formulo una sola pregunta desde la cuenta de Twitter de SoHo. Aquí, preguntas y respuestas.

1. Xavier Velasco @XavierVelasc0
P. ¿Qué prefieres: pechos o nalgas?
R. ¡Piernas!

2. Mónica Lavín @mlavinm
P. ¿Cuál es la palabra que más odias?
R. Inmarcesible, por pretenciosa.

3. Homero Aridjis @HomeroAridjis
P. ¿A dónde se van los besos no dados?
R. A la poesía, a la imaginación o a la musa dormida.

4. Alberto Ruy Sánchez @AlbertoRuy
P. ¿A qué alimento se parece un orgasmo?
R. Al pez japonés que vive bajo el agua todo el año, con cuyo hígado se hace foie gras. Es único, de un sabor que nadie conoce.

5. Jaime Mesa @jmesa77
P. ¿Los pechos operados son un deleite o un desengaño?
R. Un total desengaño, un despropósito visual y táctil.

6. Ana Clavel @anaclavel99
P. ¿Qué te indicaría que viene el Apocalipsis?
R. ¿Que no ya llegó? ¿Que no ya estamos ahí?

7. Jorge Alberto Gudiño @latertuliared
P. ¿Veintañeras o cuarentonas?
R. Depende. Con la de 20 necesitas platicar ‘antes de’. Con la de 40, después.

8. Jorge Volpi @jvolpi
P. ¿Cuál es tu placer culpable?
R. Los videojuegos.

9. Hernán Lara Zavala @Hernanlaraz
P. ¿Quién es el antihéroe contemporáneo?
R. Philip Roth, escritor muy sobrevaluado frente a John Updike, por ejemplo. Lo mismo sucede con Martin Amis.

10. Fernando Vallejo @Fer_Vallejo
P. ¿Cómo se festeja el cumpleaños de un libro?
R. Perdón, perdón, pero no contesto preguntas. No vuelvo a contestar una sola hasta que me muera…

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)