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#FILGuadalajara Hoy, entre fiascos y rabias, celebramos la poesía

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Si estás en la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, date una vuelta hoy a las 7 p.m. por el Salón C del Área Internacional. Vamos a hablar de poesía, de por qué es una necedad necesaria (cacofonía incluida), de cómo es un incendio urgente. Los tres locos de la foto, Alma Delia Murillo, Rafael Carballo y yo, estaremos presentando Fiasco y Rabia de vida, publicados por Editorial Resistencia, además de hacer un minihappening.

Date una vuelta porque, como dijo Charles Simic, “Los poemas son fotografías de otras gentes en las que nos reconocemos”. Enunadésas, quizá te reflejes en algunos versos de Rabia de vida o de Fiasco.

#MiércolesDePoesía La Rabia se multiplica

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¡Fiesta con congo y bocadillos! O, lo que es lo mismo, comparto dos noticias que me ponen feliz de toda felicidad y por las cuales invito el bombo, los platillos y las incontables cervezas:

    1. Mi libro de poesía Rabia de vida/Rabia debida ya está disponible en EBook, para leerse en línea o descargarse. La chulada de edición digital es obra de Javier García-Moreno, para más señas fotógrafo soberbio y caballero andante de las entrañas de este país, director de Ediciones de México y querido amigo mío. Para acceder al libro puedes entrar donde dice EBook, en el extremo derecho del menú superior de esta página o dar click aquí.  ¡Ya tienes resueltos tus regalos de Navidad!
    2. El próximo martes 1 de diciembre lo presento de nuevo dentro de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara y junto con Fiasco, de mi querido Rafael Carballo, ambos publicados por Editorial Resistencia. Nos presentará Alma Delia Murillo, escritora que persigue diligente la sorpresa de personajes que vibran y se quedan a vivir con uno, autora de esa novela espléndida que es Las noches habitadas, publicada por Editorial Planeta, y además amiga entrañable. Me dará un gusto de muchas palabras verlos en el Salón C del Área Internacional, el martes 1 a las 7 p.m. Aquí abajo, la invitación. De veras, al terminar yo invito las cervezas.

Para no dejar ir el #MiércolesDePoesía sin su ídem, aquí dejo un poema justamente de Rabia, nomás por no dejar:

Arrancar el amor

como se arranca un fruto del árbol

con la misma vehemencia

y un golpe de muñeca.

Sentir su peso

en el hueco de la mano.

Salivar su aroma

sin permiso.

Convencida de que es mío

hincarle el diente

llenarme la boca de su jugo

dejar que escurra

serpentee.

 

Con la boca hinchada de su pulpa

irme andando la rubia avenida.

 

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El Dr. Simi y yo, hablando de Rabia de vida

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Hoy, a las 8:30 pm, estaré en la Librería Rosario Castellanos de la Condesa (Tamaulipas 202, esq. Benjamín Hill) firmando mi libro de poesía Rabia de vida y hablando de él, en el marco de las actividades de la Venta Nocturna del Fondo. Todos están más que invitados. Me acompañará una botarga del inefable Doctor Simi, habrá payasos y globos (sí, ¡de esos!), además de graaaandes descuentos en toda la librería. Avisados están.

Portadita Rabia OK

 

Escribir, ese oficio poco fotogénico

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Hace una semana presenté mi libro Rabia de vida/ Rabia debida en la librería Rosario Castellanos de la Ciudad de México (da click aquí para ir a la entrada sobre la presentación). Algunas personas que me acompañaron me pidieron las dos cuartillas que leí, una suerte de declaración de principios sobre por qué escribo, por qué invierto horas ensayando poemas si es un trabajo ocioso, en el que “nada pasa”. Aquí están, por si alguien ocupa.

PD El texto que leyó Eduardo Casar, poeta cirujano (por lo preciso, no pos sangriento) y malabarista de palabras, fue realmente espléndido y es el que realmente merecería ser compartido, ni duda cabe. No lo hago porque se publicará próximamente.

PRESENTACIÓN RABIA DE VIDA
19 MARZO 2015

“Al presentar un libro de poesía que lleva mi nombre, la primera tentación es narrar cómo nacieron estos poemas, de qué manera surgió cada idea nebulosa que busqué traducir al papel. E inmediatamente aparece una segunda tentación, que es la de ponerme pedante y usar palabras grandes y hablar de la Poesía con mayúscula. Para evitar la solemnidad pero aún así abordar el proceso de escritura de Rabia de vida acudo a este ejemplo que dio la poeta polaca Wyslawa Szymborska y aplica bien: “[En estos días] continuamente se filman películas sobre la vida de grandes inventores o pintores, pero el peor de los casos es el de los poetas. Su trabajo resulta muy poco fotogénico. El poeta permanece sentado a la mesa o acostado en un sofá, con la vista inmóvil, fija en un punto del techo. De vez en cuando escribe siete versos, de los cuales, tras un cuarto de hora, va a quitar uno. Luego pasa una hora en la que no ocurre nada”.

Tal cual. Estos poemas son resultado de un ocio lleno de dudas, inseguridades y también, a veces, un poco de autohumor. Y eso viene bien cuando uno es un irresponsable que pasa los días borroneando versos que no generan ganancia alguna, llenando cuadernos como si no hubiera tantos y tan buenos poemas de las plumas imprescindibles. Entonces, ¿para qué uno más? La respuesta es ordinaria: escribo porque cada día me asomo al mundo, paso unas horas en él y cuando regreso siento la necesidad de plasmar lo que vi, lo que pasó por el filtro de mis emociones y fantasías, ante qué me rebelé (o no me atreví). Es decir, cuando estoy de nuevo sola necesito volcarme en líneas en las que me reconozca. Intento trazar una posible biografía con el alfabeto, crear un idioma propio no porque sea mejor ni más interesante, sino sólo porque refleja el jardín real en el que amanezco a diario y el imaginado en el que me gustaría despertar, la aproximación a las cosas desde mi historia, desde este estómago del que hablo aunque sea feo, pero es mío. Escribo para plasmar las cosas que no sabía que sabía, la experiencia de vida que me es única, y, en consecuencia, que me hace cercana a todos, porque no somos tan distintos. Pero ese intento no es seguro, entraña dificultades. Mientras salgo a buscar mi voz, camino a la orilla del precipicio, un pie a la vez: me enfrento al riesgo del poema fallido, que dice lo que no quiero decir o no dice nada, que roza el lugar común. Así, entre tropezones y vergüenzas, a veces tengo suerte: llego a la otra punta del acantilado con un texto que me satisface.

Y entonces surge el otro deseo necio: que esos versos sean dinámicos, alcen el vuelo, que dialoguen con él o ella para coincidir o cuestionar, para sentir lo mismo que yo o lo contrario. Decía C.S. Lewis que leemos para saber que no estamos solos. Escribo por la misma razón, conectar con otros. Y aquí aparece otra enorme paradoja: éste que parece un ejercicio noble es en realidad una especie de virus tenaz, incurable. Porque hacer poesía no es una profesión en el sentido convencional, pero sí en el de su etimología, como se profesa un credo o una idea: tengo una desesperada devoción por la palabra y por los silencios que la acompañan, por la imagen, el ritmo, la sonoridad. Esa profesión de fe es parte integral de mi vida, quizá aquella con la que soy más consecuente porque aunque no me da de comer (los poetas no viven de sus libros), me alimenta a diario.

Por eso celebrar hoy esta Rabia de vida es querer conectar contigo, lector, a partir de palabras, de poemas fermentados al calor del erotismo que, por inasible, me empuja a escribir. Y, como digo, habiendo publicado estos versos lo que me resta es esperar que alguno de ellos sea espejo en el que de pronto te reflejes, que te revele algo que sabías sin saberlo, que lo hagas tuyo y lo hables con tu voz. Entonces se cerrará el círculo de este oficio que, como decía Szymborska, es tan poco fotogénico, tan ocioso”.

Lo que se siente presentar un libro

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Tengo un hormiguero en el vientre, coctel de emoción y expectativa por la presentación de mi libro Rabia de vida esta noche. Hay que ponerse ropa bonita, peinarse bien, aclararse la garganta. No tengo idea si llegará gente a ese inmenso auditorio o si los presentadores hablaremos a las bancas. Las dos cuartillas que leeré estaban casi listas, pero tuve a bien despedazarlas y empezar de nuevo. Espero terminar a tiempo algo que me deje conforme.

Es irónico, pero me siento más cómoda en el trabajo de creación, callado, a solas, en mi sillón y con la computadora sobre las piernas, como un potro al que hay que domar.

Mañana, mis poemas en sociedad

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Llega otro #MiércolesDePoesía y uno especial para mí, porque justo mañana presento en sociedad mi libro de poesía erótica Rabia de vida/ Rabia debida. La cita es a las 7:30 p.m. en el auditorio de la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, en la Colonia Condesa, Ciudad de México. Lo presentará Eduardo Casar, riquísimo poeta, narrador y conductor del programa de TV de Canal 22, La Dichosa Palabra. Toda la comunidad del blog está invitada, la intención es pasar un buen rato entre versos. Ojalá me puedan acompañar.

En ese contexto, aquí va un poema del libro. Por cierto que es uno de mis favoritos por cómo plantea la sugerencia del deseo y por el suspenso que deja entre los dedos.

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Poemas míos, publicados en diario argentino

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El periódico MDZ, de Mendoza, Argentina, publica hoy tres poemas tomados de mi libro Rabia de vida/ Rabia debida. Es un gusto que suceda, que mis letras viajen hasta allá y se comuniquen con otros acentos. Gracias a Alejandro Frías por la invitación.

Da click aquí para ir a los poemas en MDZ.

 

El bautizo del libro (o por qué me sentí García Márquez)

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(de izq. a der.) Mónica Lavín, yo, Josefina Larragoiti

Pues sí, la presentación de mi libro de poesía Rabia de vida fue todo lo rica que imaginaba. Estuvo mi gente entrañable: mi adolescenta, quien más me quiere, mi mamá, mis hermanos y sobrinas, los amigos que son hermanos por elección. Además estuvieron amigos recientes y añejos, gente que no conozco pero que compró el poemario, entusiastas de la poesía, periodistas, el conductor de un programa de radio de rock y libros. El Auditorio 4 de la Feria Internacional del Libro de Minería, con cupo para 100 personas, estaba prácticamente lleno.  Y también me acompañaron, a la distancia, los lectores de este blog que han comprado el libro en México, Argentina, España, Estados Unidos e Italia, y me han abrazado desde allá.

Presidimos el evento Josefina Larragoiti, directora de Editorial Resistencia (casa que publica Rabia de vida), Mónica Lavín, reconocida autora mexicana de novela y cuento, y yo. Hablamos del libro, de por qué la poesía es una apuesta necesaria, de cómo la escritura es un oficio solitario y lleno de dudas pero inescapable para quien no puede evitar escribir, de cómo erotismo y poesía son experiencias cercanas en lo inefable, de por qué escribir es poner las tripas en una mesa y esperar que a los demás les gusten. Al final hubo preguntas del público: qué tanto de imaginación hay en los textos, qué poema costó más trabajo, cuáles son mis planes como escritora. De pronto mi hermano pidió el micrófono y dijo: “Conozco a Julia como hermano y quiero decir que la veo en estas páginas: intensa, pasional, fuerte y tierna. Este libro es ella”. El público aplaudió su espontaneidad. Al terminar el acto, ya abajo del estrado, mi adolescenta me sacudió las fibras más hondas al estrujarme mientras me decía, con ojos húmedos, que está orgullosa de mí. Venía otra presentación en ese salón, así que nos movimos al stand de Resistencia para la firma de libros, las fotos, los abrazos.

Soy cursi por naturaleza, de modo que disculparán si digo que tengo emocionado hasta el tuétano por la buena recepción de esta Rabia de vida en la que estoy desnuda, con todas mis certezas, dudas y fragilidades. Recordé aquello que dijo García Márquez, “Escribo para que me quieran”, y por un segundo me sentí él. En el fondo, yo escribo por la misma razón. Y parece que esta vez lo logré.

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HOY, bautizo de mi Rabia de vida

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Llegó el día de la presentación de mi libro de poesía erótica. ¿Tengo que decir que estoy nerviosa y emocionada, como la mamá del crío que van a bautizar? Creo que no. El niño y yo estamos bien peinados y vestidos, los invitados vienen de camino, el lugar está bonito, así que sólo me queda sentirme esperanzada de que la criatura se porte bien y guste a todos.

El evento que me tiene tronándome los dedos ocurrirá este tarde, a las 4 p.m. en el Auditorio 4 de la Feria Internacional del Libro de Minería, en Tacuba 5, Centro, Ciudad de México. Lo presentan la escritora Mónica Lavín y mi editora, Josefina Larragoiti. Si pueden, ahí estaré esperándolos. (Y mi niño, también).

Probadita de Rabia de vida

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Sin avisar, se cuela en mi cama otro #MiércolesDePoesía. Aquí, la huella que dejó a su paso.

P.D. El poemita pertenece a mi libro Rabia de vida, que recién salió a la venta y me tiene (muy) emocionada y (más) nerviosa, como mamá que espera que su hijo haga nuevos amigos en sus primeros días de escuela.

Mi libro de poesía erótica, ya en Amazon

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Tengo felices noticias para los lectores de este blog: luego de un largo proceso en el que me aferré a distribuir el ejemplar físico y no electrónico, mi libro de poesía Rabia de vida- Rabia debida, publicado por Editorial Resistencia, está disponible tanto en Amazon.com (para distribución en EUA, Centro y Sudamérica) como en Amazon.es (para venta en Europa). Lo encuentran por el título o por autor: Julia Santibáñez. En México estará en librerías a partir de enero. Con preciosas ilustraciones de Alejandro Pérez, me llena de orgullo materno, qué les digo.

Varios de ustedes habían expresado interés en tenerlo, en especial en México, Colombia, Argentina, EUA, España e Israel, de modo que ya está ahí, para que cada quien tenga una opción cercana a su país. El precio es bajo (9 dólares o 7.50 euros) y, además, el costo de envío puede ser gratis, en compras mayores a 35 dólares y 19 euros. En fin, he tratado de hacerlo lo más sencillo posible.

Aquí va uno de los poemas de Rabia de vida. Gracias infinitas, lector de palabrasaflordepiel, por tu complicidad en este proyecto necio que me emociona tanto y en el que me juego las entrañas.

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Si sigues este blog, te tengo dos preguntas

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Pues bien, aquí está Rabia de vida (Rabia debida), publicado por Editorial Resistencia. Es mi primer libro de poesía y con subjetividad de autora lo veo lindo. Gracias muy hondas a quienes desde aquí me han acompañado en el emocionamiento de su publicación.

Por cuestiones estratégicas de la editorial empezará a venderse en librerías mexicanas a partir de enero, ni hablar. Ya estaré informando. Sin embargo, seguidores de otros países han preguntado dónde pueden comprarlo (costará unos 13 dólares). No tiene versión digital y estamos viendo opciones para distribuirlo físicamente en otros lugares, así que pregunto a quienes siguen este blog:
1. ¿En qué países hay lectores interesados por Rabia de vida?
2. Para esos lectores que pensarían comprarlo, ¿desde qué librería en línea suelen adquirir libros, como Amazon o eBay?

Muchas gracias por su retroalimentación, nos servirá para buscar opciones que permitan hacerlo llegar a sus manos.

Termino con aquello de José Ortega y Gasset, sobre lo intransferible de las experiencias: “A nadie le duele mi dolor de muelas”. Sin embargo, sé que a varios seguidores de PalabrasAFlorDePiel este libro mío les mueve las entretelas casi igual que a mí. Y lo agradezco desde un corazón que aletea fuerte.

 

La emoción de escritora me desborda

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En 2012 publiqué en este mismo blog la entrada “¿Me dan permiso de decir que soy escritora?“. Ahí citaba el concepto de Rosa Montero, expresado en la revista argentina Ñ: “Un escritor es aquel que necesita escribir para poder vivir, es decir, para afrontar la oscuridad de la vida, para poder levantarse cada mañana. Uno es escritor porque no puede no serlo […] forma parte de tu estructura básica. De modo que la necesidad es lo que te hace un verdadero escritor, pero eso no quiere decir que te haga un buen escritor’”.

Sí, me encanta la definición de Montero, quizá porque me incluye de cuerpo completo: aunque no implica que sea una escritora buena, escribo porque no puedo evitarlo, porque desde niña sólo entiendo la vida a través de palabras. Tengo dos libros publicados, a diario posteo aquí y cada viernes en el blog Deli(b)rios del sitio web de la revista SoHo, con frecuencia colaboro en la edición impresa de SoHo, en el sitio NalgasyLibros y en la revista digital Salto al Reverso, entre otras, pero nunca he concebido escribir como trabajo ni como carrera. Es mi vocación, la practico por necesidad.

Todo esto viene a cuento porque hoy recojo en las oficinas de Editorial Resistencia mi primer libro de poesía: Rabia de vida/ Rabia debida. Y la emoción me tiene loca.

Mi libro de poesía, hecho de tripas

Imagen: Gabo Revuelta
Imagen: Gabo Revuelta

Empieza la cuenta regresiva: ya está en la imprenta mi primer libro de poesía.

Me tiene contenta (ok, emocionadísima), pero al mismo tiempo nerviosa (ok, aterrada). He publicado ya dos libros pero ninguno me ha generado emociones tan encontradas como éste, será porque la poesía desnuda las entrañas y estos textos, eróticos, lo hacen en más de un sentido. Alguna vez leí que un escritor decía que publicar un poema es como exponer las tripas en una mesa y esperar ingenuamente que la gente las vea y diga: “Qué bonitas”. La figura es exacta: cada poema está hecho de lo más íntimo de mí. De ahí las ganas de gustar y el temor de no lograrlo, pero también la necedad de correr el riesgo.

Hoy que mi país se desangra por la barbarie de estado quise darte esta primicia a ti, lector de este blog, que visitas mi casa de palabras y con quien he compartido versiones preliminares de algunos textos. Muchas gracias por andar conmigo este camino de claroscuros que me entusiasma tanto.