Archivo de la etiqueta: libros

Este blog respira libros. Es de libros. Sobre libros. En torno a libros.

El peligro de lidiar con un “sucio angelito”

Captura de pantalla 2015-06-23 a las 7.45.15

“La sequedad de mis labios, el agrio olor a licor, su rodilla con su hueso demasiado afilado presionando contra mi pierna; todo él tan torpe en el gesto. Me sentía tan cansada que quise apartarme y simular que me encontraba indispuesta. Fue algo espantoso que me besara. Cerré los ojos y pensé en qué decir cuando él hubiese terminado. Debo quedarme mirándole durante un buen rato, maravillada, y decirle finalmente: ‘Hace usted que me sienta rara’. Él no hacía que me sintiera rara, no como lo hizo el italiano cuando me llamó ‘sucio angelito’, pero tendría que decirlo, si no él se sentiría herido”.

Habla la narradora adolescente de Lo que dijo Harriet, novela de la inglesa Beryl Bainbridge recién publicada por el sello español Impedimenta y distribuida en México por Sexto Piso. Es de lo mejor que he leído en mucho tiempo, impecablemente bien escrita, perturbadora a morir, con una ironía que alarma y desarma. Cuenta la historia de dos amigas, de 12 y 13 años, quienes durante el verano se reencuentran en una pequeña localidad costera. Juntas son perversas, nocivas. Lideradas por Harriet, se proponen seducir al Zar, un hombre casado que coquetea con ellas sin medir el abismo al que pueden arrastrarlo.

La novela, un portento redondo, está inspirada en un crimen real ocurrido en Inglaterra, sobre el que Peter Jackson se basó para su película Criaturas celestiales. Y la vida de su autora, a quien hasta el momento yo no tenía en el radar, no es menos fascinante: nacida en Liverpool en 1932, trabajó como actriz, empezó a escribir tardíamente y creó Lo que dijo Harriet, su primer libro, a los 35 años, pero varios editores lo rechazaron por “repulsivo”. Por fin fue publicado en 1972. Luego Bainbridge publicó varias novelas más y cuando murió en Londres, en 2010, The Guardian la llamó “un tesoro nacional”.

Como digo, la novela es de verdad notable. Y luego está la traducción. En general, si me es posible, evito leer traducciones de inglés y francés; prefiero acudir a las obras en su lengua original. Cuando Llüisa Matarrodona, eficaz publirrelacionista de Sexto Piso, me hizo llegar esta edición del libro, le quise echar ojo, pero en ese echar ojo me devoró la prosa de Bainbridge. Terminé leyendo la novela completa, tirando baba por la pluma de Bainbridge  y disfrutando muchísimo la traducción de Frieyro. Cómo da gusto que existan mancuernas así.

De verdad, háganse un favor leyendo esta cátedra de escritura poderosa y soberbia traducción sobre los peligros de rondar a un “sucio angelito”. Es de los libros que uno no puede vivir sin haber leído.

Palabras que hierven de segundos sentidos, terceros y cuartos

Captura de pantalla 2015-06-18 a las 7.07.30

Hoy hace cinco años moría José Saramago.

Me asumo animal de costumbres y animal de cursilerías. Por tanto, es natural que me gusten los rituales cursis. La fecha me da excusa para practicar uno, por cierto, de mis favoritos: rendir mínimo homenaje a un autor releyéndolo en el aniversario de su muerte. Voy a mi biblioteca, tomo uno de los libros del escritor portugués y busco alguna esquina que doblé con intención. Esa página rendida sobre sí misma dice que ahí encontré un diamante. Leo el subrayado: “Al contrario de lo que se cree, sentido y significado nunca han sido lo mismo, el significado se queda aquí, es directo, literal, explícito, cerrado en sí mismo, unívoco, podríamos decir, mientras que el sentido no es capaz de permanecer quieto, hierve de segundos sentidos, terceros y cuartos, de direcciones radiales que se van dividiendo y subdividiendo en ramas y ramajes hasta que se pierden de vista […]”. -José Saramago, Todos los nombres (Punto de lectura).

Hoy hace cinco años moría José Saramago.

PD Viramo comparte este enlace a la voz de Misia cantando un texto de Saramago escrito para ella. Salud. https://youtu.be/p0eGKGoY_hw

#MiércolesDePoesía Porque la vida es demasiado simple

Captura de pantalla 2015-06-17 a las 7.37.09

Amanezco machacando una línea de Martín Caparrós en El interior (Malpaso): “La vida se hace todos los días”. Y sí, no es tan complicado. Las plantas lo saben, lo practican. Esta mañana que no termina de ser me abrazo a este poema del mexicano Alejandro Aura que corre en la misma línea y dice lo que quiero sea un mantra en este #MiércolesDePoesía:

“Lo que tengo pensado hace ya tiempo
es que la vida es demasiado simple,
que no vale la pena hacer tanta alharaca;
te pones a pasar los años,
haces lo que querías hacer,
cuando te den ganas de llorar, pues lloras;
si puedes te enamoras y si no, pues no:
y te vas así esperando,
sin demasiada vanidad,
a que te toque”.

-Alejandro Aura, “Un muchacho que puede amar”, Antología general de la poesía mexicana, Volumen 1 (Océano)

#LunesDeMonos Cómo reírse de escritores y lectores durante 200 días

Captura de pantalla 2015-06-07 a las 18.49.57

En este #LunesDeMonos no propongo un cartón, sino una espléndida colección de cartones.

Desde su creación, en 1925, la revista The New Yorker estableció una indiscutible tradición de publicar buen humor gráfico (bueno en el sentido de “eficaz, que hace reír”, no en la bostezante acepción moralina). En especial me alegra que uno de sus temas recurrentes sean los libros, los escribidores y también sus cómplices perfectos: los leedores. Y esto no sorprende, dada la vocación literaria de la publicación por cuyas páginas han desfilado autores de primer nivel (Ernest Hemingway, John Updike y Julian Barnes, entre ellos) y han aparecido textos que se han convertido en referente de las letras contemporáneas.

Pues la excelente noticia es que ahora llega a mis manos una compilación de casi 200 cartones librescos titulada Los libros en The New Yorker. Están divididos en cuatro categorías: Autores, Editores, Lectores, Libreros. O sea, la crema y nata del mundillo literario. Publicado por la editorial española Libros del asteroide (qué nombre más musical se fueron a poner) y distribuida en México por los amigos de Sexto Piso, es un deleite de principio a fin. Hay sarcasmo, guiños de complicidad, travesura, humor negro. Además, la traducción (a cargo de Miguel Aguayo) está bien lograda. Ahí está el escritor que le dice a su hijita que ya está acostada: “Ahora cierra los ojos y duérmete o papá te leerá un poco más de su novela”. Y el tipo que, tratando de ligar a una mujer que lee en el parque, se adelanta: “¡Qué coincidencia! Estás leyendo el mismo libro que yo pensaba leer”. Y también el editor que le dice a un autor sobre manuscrito: “Como novela no funciona, pero nos gustaría publicarlo como calendario de mesa”.

Es humor en serio, es decir, ingenioso, divertidísimo, agudo. No sé cómo no había salido antes, pero qué bueno que ya existe.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)

Screen shot 2015-05-28 at 10.21.09 AM

Captura de pantalla 2015-06-07 a las 18.46.31

Screen shot 2015-05-28 at 9.26.29 AM

 

¿Qué personaje te hubiera gustado ser?

Dibujo: M. C. Escher
Dibujo: M. C. Escher

Con la excusa de la Feria del Libro de Madrid, el periódico ABC le hizo esa pregunta a 24 escritores de diversas generaciones. Y también les pidió responder: ¿en qué novela te gustaría vivir? El ejercicio me recordó las #Tuitentrevistas que hemos hecho en SoHo, donde por Twitter les formulamos una pregunta distinta a varios escritores y contrastamos sus respuestas. Da click aquí para ir a una de ellas y consulta el número 4 de SoHo para la #Tuitentrevista que hicimos en la FIL 2013.

Lo le dijeron los autores al ABC va de lo divertido a lo fantasioso y aterriza en lo entrañable. Porque sí, quienes amamos los libros solemos entendernos con un personaje, al que a partir de la lectura llevamos a todas partes entre la ropa y cuyos lentes nos ponemos con frecuencia para ver el mundo. O descubrimos que desde el principio los teníamos puestos. Como lectora obsesiva no me aguanto las ganas de contestar: el personaje que me hubiera gustado ser es Beatriz Viterbo (claro, antes de morir), del cuento “El Aleph” de Borges, para tener siempre a mi alcance un Aleph, “donde están, sin confundirse, todos los lugares del orbe, vistos desde todos los ángulos”. Y la novela en la que me gustaría vivir es Peter Pan, de James Matthew Barrie, con su mezcla poderosa de fantasía y atmósfera fiera.

Aquí van algunas de las respuestas que dieron los escritores preguntados. A varios no los conozco, así que me limito a poner mis respuestas favoritas de los que viven en mis libreros (perdón, no se me antoja citar a alguien de quien no he leído ni una línea).

¿Qué personaje te hubiera gustado ser?

 

Rodrigo Fresán “Muchos. Calculo que hay diferentes personajes para diferentes edades físicas o épocas psicológicas de cada uno. Pero puesto a quedarme con uno me quedo con el que abarca diferentes edades y épocas: el Billy Pilgrim de Matadero Cinco, de Kurt Vonnegut”.­

Leila Guerriero “Tengo la leve sensación de haber respondido alguna vez esta pregunta y haber dicho ‘Ninguno’. Y lo primero que pienso es eso –’ninguno’-, supongo que porque los personajes de las novelas que más me gustan son personas bastante torturadas o complejas. Pero, obligada a escoger, querría ser algo bastante obvio: un personaje de alguna novela de aventuras, de esos capaces de destripar un lobo y dos mamuts antes del desayuno, de vérselas con una tormenta en alta mar, gente viajera e indómita capaz de no asustarse con lo peligroso y lo inesperado”.

Juan Gabriel Vázquez “Probablemente, Marlow, el narrador de las novelas de Conrad. Ver lo que ha visto, vivir lo que ha vivido, y además contarlo tan bien…”.

Enrique Vila-Matas “Alguien parecido a Nick Carraway, el narrador de El gran Gatsby. Me fascina ese momento en el que hablando de una de las fiestas de su vecino, Nick escribe: ‘A mí me habían invitado de verdad'”.

Juan Marsé “El joven Jim Hawkins o el pirata John Long Silver de La isla del tesoro, cualquiera de los dos”.

Santiago Roncagliolo “Me habría encantado ser un cazador de vampiros en Drácula, de Bram Stoker. Pero también me habría sentido bien en cualquier cuento de Edgar Allan Poe. Me encantan las historias góticas y terroríficas. Solo pediría no morir al final”.

Agustín Fernández-Mallo “Gregor Samsa. En primer lugar porque este año se cumplen 100 años de la edición de La metamorfosis y el bueno de Samsa sigue tan vivo e interesante como siempre. En segundo lugar porque siempre he pensado que oculta algo, no nos lo ha contado todo. El gran secreto de la literatura del siglo XX y lo que llevamos de XXI”.

 

¿En qué novela te hubiera gustado vivir?

 

Luna Miguel “Si tuviera que pasar una temporada en algún lado lo haría en Los detectives salvajes, de Roberto Bolaño, y, probablemente, me enamoraría mucho y de manera desmedida del poeta García Madero. También me gustaría darle un abrazo a las Font, y beber con todos esos poetas mexicanos locos a los que tanto admiro”.

Juan Gabriel Vázquez “A los 10 años me hubiera gustado vivir en Los tres mosqueteros. A los 20, en Rayuela. A los 30, en El gran Gatsby. A los 40, en la que estoy escribiendo: escribimos, entre otras cosas, para abrir un espacio donde podamos vivir a la medida de nuestras curiosidades y nuestros apetitos”.

Rodrigo Fresán “Es difícil decirlo. ¿Qué elegir? ¿Confort o apasionamiento? Tal vez me inclinaría por un par de casas de naturaleza muy opuesta: la de Cumbres borrascosas, de Emily Brontë, y la de la infancia del Habla, memoria, de Vladimir Nabokov, entendida, esta última, como corresponde, más como novela que como memoir”.

Agustín Fernández-Mallo “Naturalmente, en todas las novelas que me gustan. Por ejemplo, en Las aventuras de Tom Sawyer. Ilustra como nadie el paraíso que es la infancia, donde aún no tenemos noción del paso del tiempo, así que una tarde de pesca en un río es verdaderamente infinita.

Y tú, ¿qué respondes a estas preguntas?

Da click aquí para ir a la primera parte de la nota del ABC

Da click aquí para ir a la segunda parte de la nota del ABC

Da click aquí para ir a la tercera parte de la nota del ABC

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)

“Somos felices cuando creamos algo, no cuando vamos de compras”: Lipovetsky

Foto: Cortesía Anagrama
Foto: Cortesía Anagrama

El reconocido filósofo francés estuvo en México para promover su nuevo libro La estetización del mundo y platiqué con él. Es provocador y, sí, muy interesante. Dice que el arte ha salido de los museos para tomar la calle y los escaparates. Que si antes sólo los artistas tenían oportunidad de crear, hoy todo el mundo puede escribir, cantar o hacer un video, en lo que significa una democratización positiva del arte. Que el capitalismo no es el sistema infernal que prostituye todo lo que toca. Son los lentes a través de los cuales Gilles Lipovetsky propone leer el mundo de hoy.

Sociólogo y filósofo francés, es uno de los estudiosos más importantes de la sociedad actual. Luego de libros importantes para entender la realidad contemporánea, como La era del vacío y El imperio de lo efímero, recientemente estuvo en México para presentar su nuevo volumen, La estetización del mundo. Vivir en la época del capitalismo artístico (Anagrama), hecho en conjunto con Jean Serroy. Tuve oportunidad de conversar con él al respecto. En pocas palabras, el volumen matiza la crítica casi unánime hacia el capitalismo, que lo condena como un sistema que a través del hiperconsumo empobrece la vida y pervierte el arte. En cambio, Lipovetsky plantea que la sociedad capitalista incorpora la exigencia estética (es decir, el consumidor quiere productos bellos, que toquen su sensibilidad), la exigencia utilitaria (que además funcionen) y la económica (sus creadores quieren buenas ganancias por ellos, además de que sin cesar lanzan productos mejorados que desplazan a los anteriores).

Es decir, de acuerdo con el filósofo francés hoy no es clara la frontera entre economía, moda y arte, porque el individualismo despierta el gusto estético y seduce a través del diseño de productos atractivos. Antes de 1950, por decir algo, lo importante era la “función”, no interesaba tanto que los productos fueran bellos. Ahora el paradigma es distinto: todo, desde los lentes de sol hasta los coches, las plumas y el papel de baño tienen un diseño atractivo, para vender deben seducir. Esa combinación entre rentabilidad y valores estéticos tiene puntos en contra: por ejemplo, el consumo como único satisfactor de vida genera personas frustradas e insatisfechas. Sin embargo, también tiene ángulos positivos, como la democratización del arte. Hoy se reconoce que todo el mundo tiene una sensibilidad, no sólo los artistas encumbrados. “Dejemos de satanizar el consumo pero tampoco lo hagamos un dios”, dice.

Aquí, cuatro extractos de la conversación que tuvimos en torno al libro.

La seducción de elegir

El sistema capitalista ofrece la libertad de escoger. Algunos insisten en que esa libertad es peligrosa y sí, implica riesgos, pero no de forma sistemática. Junto a las fashion victims, los adictos al consumo y el servilismo de los adolescentes por los tenis de moda está la opción que tenemos todos de decidir dónde ir de vacaciones, por ejemplo. Cada quien puede elegir el lugar que prefiera. Además, el individualismo provoca menos presión social que la que había en épocas pasadas.

Hoy uno se viste como quiere, puede crear su propio universo y la crítica no tiene la importancia de antes, cuando había un juicio real. En cierta forma, en la actualidad la presión por consumir es más fuerte porque roza todos los ámbitos, todo se puede comprar, pero en un nivel de más detalle es menos fuerte. Es, al mismo tiempo, ambas cosas. Aunque el individuo está obsesionado por comprar y el consumismo lo invade, puede comprar lo que quiera. Ése es un rasgo complejo de la hipermodernidad.

Un mundo cada vez más estético

Estoy convencido de que, en el futuro, el diseño estará aún más presente en todos los productos de consumo. Veo tres tendencias a corto plazo, que ya se anuncian: 1. La gente demandará que los productos sean cada vez más bellos, es decir, habrá una mayor universalización de la demanda estética. 2. La creación carecerá por completo de un eje, distintas tendencias van a coexistir. En parte ya lo vemos, todos los estilos son posibles: lo japonés minimalista, el kitsch y el barroco viven lado a lado. Ninguno es más válido que el otro. Hay marcas de moda muy estrictas en su propuesta, pero también hay otras muy eclécticas. 3. El mercado creativo ya no se limitará a Europa o Estados Unidos, como hasta hace poco. Hoy hay Fashion Weeks en muchos países, además de que diseñadores y cineastas hacen un trabajo destacado en México, en China, en Corea. La creación estética se ha planetarizado.

La calidad es un buen negocio

Vivimos en un sistema de superproducción cultural. Se filma y se publica más que nunca, pero pocos se hacen ricos con lo que crean. Hay tanta producción que un libro que no tiene éxito pierde visibilidad pronto y, en el mejor de los casos, lo consume un público pequeño. El mercado es desafiante, nadie lo controla. Pero el asunto tiene otro ángulo: está la necesidad de formar el gusto de la gente, enseñarle distintas opciones, y ésa es tarea de la familia, la escuela, los medios, el Estado. No se le puede pedir a un sistema de mercado que se preocupe por la cultura. No es su lógica. Las empresas quieren ganar dinero y eso no me parece indigno: es su objetivo. Por otro lado, no todo lo que vende bien es malo. Por ejemplo, las películas excelentes suelen ser un negocio redondo. Otro caso es Apple: una gran calidad resulta en números extraordinarios. Y ahí hay un reto que sí involucra al capitalismo: hacer entender a quienes toman las decisiones económicas que la calidad es positiva para el negocio, que funcionan bien los productos buenos y, además, atractivos.

Todo el mundo es artista

Creo necesario analizar las sociedades no sólo a partir de alta cultura, sino sobre todo de la cultura media. Ésa es la importante, porque toca a millones. En ese sentido, en la sociedad capitalista actual todo el mundo se ha vuelto artista. Cualquiera escribe, canta, toma fotos y hace video en busca de la felicidad que no encuentra yendo de compras. En cambio, desde Platón la alta cultura es un fenómeno de minorías. No sé si un día Heidegger sea leído por las masas, pero hoy interesa a unos pocos. ¿Es escandaloso? No estoy seguro, la alta cultura siempre ha sido de élite. La violencia y la injusticia sí son escandalosos, y también el hecho de no poder decir lo que uno quiera. En cambio, lo que sí me molesta es que la vida de una persona se dedique sólo a comprar y seguir la moda, es desagradable porque el ser humano no se reduce a su ángulo consumista. Hay que favorecer las aspiraciones creativas de la gente, hacerle ver que la creación aporta bienestar. Y no hablo sólo de quienes hacen grandes obras, sino de cualquiera. En ese sentido, la sociedad individualista favorece la expresión personal y sus productos la hacen posible: hoy están al alcance de todos cámaras, sintetizadores, guitarras, hasta la autoedición. Eso es muy positivo.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios, en el sitio web de la revista SoHo)

Captura de pantalla 2015-05-27 a las 7.33.19

#MiércolesDePoesía Versos de la infancia de la lengua española

Captura de pantalla 2015-05-24 a las 12.47.57

Los judíos que fueron expulsados de España en 1492 formaron nuevas comunidades en Italia, el sur de Francia, Portugal, Marruecos, entre otros países. Llamados sefardíes, en su exilio llevaron consigo (y conservaron casi intactos) los inicios del idioma español. Esa “nueva vieja” lengua se llamó, también, sefardí.

Plagada de sonidos en “u”, es dulcísima y parece frágil pero lleva dentro un savia poderosa, que la ha hecho perdurar hasta hoy. Y, claro, si una lengua está viva, los poetas que la hablan la usarán para expresarse. En este #MiércolesDePoesía viene de visita Clarisse Nicoïdski (1938-1996), nacida en Lyon, Francia, pero quien fue una reconocida poeta en lengua sefardí que incluso influyó en el argentino Juan Gelman.

La editorial mexicana Sexto Piso acaba de publicar su obra poética reunida por primera vez en su totalidad, bajo el título El color del tiempo. Poemas completos. Es una edición bilingüe sefardí-español (traducción de Ernesto Kavi), con lo que uno puede deleitarse con la sonoridad de ese idioma congelado en el tiempo. Aquí va la traducción de un poema que me gusta por delicado, casi transparente y, abajo, el original sefardí.

“esto

es sólo para ti para mí

no le diremos nada

nada a nadie

nos vamos a detener

bien quietos

como si no pasara nada

entre tú

y yo

¿y quién va a ver

mi mano

tu mano

mandarse un beso

que ni la boca ve

y quién va a oír

la loca mudez

de nuestro amor?”

*

“estu

es sólu para ti para mí

no lis diziremus nada

nada a ningunu

mus vamus ditiner

bien quietus

comu si no si pasava nada

intri ti

intri mí

y quén va ver

mi manu

tu manu

mandarsi un bezu

qui ni la boca veyi

y quén va sintir

la loca mudez

di muestru amor?”

#MiércolesDePoesía Esa rata, el poema

Captura de pantalla 2015-05-20 a las 7.07.25

Un día es apenas poco para leer y compartir versos, pero cómo aligera la semana: a ella, siempre tan compuesta, se le levanta el vestido y le corre viento por entre las piernas del #MiércolesDePoesía. Esta vez la frescura la aporta un texto de Fayad Jamís (1930-1988), nacido en México, de origen libánés pero considerado poeta cubano porque casi toda su vida transcurrió en la isla. Este poema, sobre el proceso creativo, me encanta por visual y certero.

PD Por cierto: hoy, a las 7 de la noche presento de nuevo mi libro de poesía, Rabia de vida / Rabia debida. Será en la librería Rosario Castellanos de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, en el marco de la Feria del Libro Independiente. Todos están más que invitados.

Problemas del oficio

sotto il velame degli versi strani!
Dante

“Mientras te quitas los zapatos piensas en la poesía,

sabes que alguna vez escribirás algo parecido a un gran poema,

pero sabes que de nada sirve acumular materias primas

para cuando llegue la ocasión. Puedes ponerte de pie y gritarle

a tu propio fantasma que es hora de poner manos a la obra.

Puedes comerte tu cuchara con lágrimas, escoger un recuerdo,

saltar como un sabio al descubrir las posibilidades de lo imposible.

Pero nada habrás conseguido: el poema te mira con ojos de sapo,

huye como una rata entre desperdicios y papeles, florece

en el patio de tu casa, está en el fondo de una olla y no lo ves,

lo ves y lo conoces y lo tocas, es el pan de tu noche, pero aún

no lo atrapas,  y si logras cogerlo por el cuello acaso se te rompe,

se estrella en tus narices, y es lo cierto que no sabes amasar

esa sustancia informe y diferente. […]”.

Fayad Jamís, “Problemas del oficio”, en Poesía cubana del siglo XX (Fondo de Cultura Económica)

#MiércolesDePoesía Yo está echado a mis pies

Dibujo: M.C. Escher
Dibujo: M.C. Escher

“[…] este instante soy yo, salí de pronto de mí mismo, no tengo nombre ni rostro,

yo está aquí, echado a mis pies, mirándome mirándose mirarme mirado.

 

Fuera, en los jardines que arrasó el verano, una cigarra se ensaña contra la noche.

¿Estoy o estuve aquí?”.

-Octavio Paz, “¿No hay salida?”, La estación violenta en Obra poética (1935-1988) (Seix Barral)

 

Así recibo este #MiércolesDePoesía, con la certidumbre de ser muchas Julias y la incertidumbre de cuál de todas nace y muere esta mañana. Qué bien que el poeta mexicano expresó tan bien su ser muchos Octavios. Así puedo usar sus versos como muletas.

Seducción en tres versos

Captura de pantalla 2015-04-29 a las 6.50.23

Juguetón y deseante, el poeta colombiano Darío Jaramillo (1947) se hace preguntas y en tres versos pone el dedo en la llaga o, al menos, deja clara su intención de hacerlo. Por eso es el invitado de honor de este #MiércolesDePoesía. Cómo no.

“¿Por qué no tu boca aquí,
por qué no sobre mi piel tu aliento,
por qué no adentro yo de tus abismos?”

-Darío Jaramillo Agudelo, “Cuatro preguntas”, Libros de poemas

Leer es navegar mundos sin moverme del sillón

Cartones: Liniers www.porliniers.com
Cartones: Liniers
http://www.porliniers.com

Hoy se celebra el Día Mundial del Libro y ésa es una buen excusa para invitar a Enriqueta, el entrañable personaje de Liniers. Protagoniza estos cartones que todo adicto a la lectura podrá suscribir y que son una manera de celebrar ese hundirse en mundos distintos sin moverse del sillón. Salud por los libros.

PD Si vives en la Ciudad de México, esto te interesa: hoy, a partir de las 8 de la noche ven al bar Bucardón, en Donato Guerra 1, colonia Juárez, a una celebración de letras y amigos. La idea es que traigas libros que ya no ocupes (servirán para nutrir bibliotecas del Valle del Mezquital, en Hidalgo) y convivas con autores y amantes de la lectura, todo aderezado con poesía y música. Nos convoca la genial Laura García y estaremos, entre otros, Eduardo Casar, Pablo Boullosa, Sandra Lorenzano, Mardonio Carballo, Mónica Maristáin, el Chá, Alonso Arreola y yo. La entrada es libre. ¡Anímate y ven!

Captura de pantalla 2015-04-22 a las 20.29.14

Captura de pantalla 2015-04-22 a las 20.31.03

“¿Por qué lees?”

Cartón: Forges
Cartón: Forges

Hace poco, mi querido amigo Alberto Diéguez (autor del espléndido blog www.desafectos.wordpress. com) me habló de Forges, humorista gráfico español que publica en el periódico El País. Lo busqué y me encontré este cartón suyo, que tomo prestado para este #LunesDeMonos de la semana en la que se celebra el Día Internacional del Libro. Y acudo al dibujo de Forges porque deja abierta la pregunta de por qué leer, misma que se me antoja contestar ahora y para ello me remito a tres citas que dan en el clavo de las razones por las que los libros son mi vicio:

Por los placeres que regala. “El mayor argumento a favor de la lectura es el placer. No se lee de verdad para instruirse o por deber cultural: eso es otra cosa que no es leer. Se lee y se ama leer porque en la lectura se encuentra una fuente de goces infinitos”. -Pascal Bruckner

Por lo que me revela sobre mí misma. “Cada lector es, cuando lee, lector de sí mismo. La obra del escritor no es más que una especie de instrumento óptico ofrecido al lector para permitirle discernir lo que, sin ese libro, no hubiera podido ver en sí mismo”. -Marcel Proust

Por la posibilidad de vivir otras vidas. “Al leer nos metemos por un instante en el incendio que ocurre dentro de la piel de otra persona”. -José Gordon

(Del libro 101 aventuras en la lectura, Artes de México/ IBBY México/ Zimat).

Ahí está. Eso respondo.

 

 

Video Un año: recordando a Gabo

 

Captura de pantalla 2015-04-17 a las 5.39.11

Da click aquí para ver el video:

Hoy, 17 de abril, hace exactamente un año que Gabriel García Márquez decidió salir volando detrás de sus mariposas amarillas. Que se murió, pues. Y en SoHo México quisimos hacer algo especial en torno al colombiano casi mexicano: invitamos a 25 personas a leer un fragmento de ese portento que se llama Cien años de soledad. Está la señora del mercado, el cerrajero, una modelo y el policía, pero también escritores, rockeros, gente del medio cultural y los tres periodistas que conducen el programa de radio El Weso. Así, leyendo, rendimos un mínimo homenaje a Gabo. Porque no se nos olvida.

(Originalmente publicado en el sitio web de la revista SoHo).

La obra masturbatoria del mártir llamado Jis

Foto de Jis: El Informador/ A. Hinojosa
Foto de Jis: El Informador/ A. Hinojosa

Dice que le “puede” tener que hablar en público de escenas y fantasías sexuales que dibujó solo, en su cuarto, pero como acaba de publicar Sexo, a eso sabe la reina (Sexto Piso) no tiene opción. Aunque en sus monos hay pasajes lunares y espacios fantásticos, Jis dice ser lo menos aventurero que hay: “Soy un tipo rutinario, un licenciado que no sabe si es exhibicionista o un pudoroso total que dibuja sobre esa cosa rarísima que es el sexo”. Aquí, lo que platiqué con él.

¿Cómo nació la idea de este libro?

Llevo desde los 80 dibujando sobre el tema, tengo material como para unos cuatro volúmenes. Cuando hablé con la editorial sobre la idea de juntar todo, les mandé los cartones que encontré y al regresarme la primera versión diseñada del libro vi que faltaban muchos. Se les traspapelaron, no sé si fue intencional pero al final resultó bien porque no hubiera podido entrar todo. Y es que el sexo es un manantial de temas. Incluye emoción, miedo a defraudar y a que te defrauden, juegos de poder, rollos de género, placer, destrucción. Como tiene tanta carga emocional es fácil caer en clichés, en lugares comunes, pero intento ser consciente de esa dificultad, entender algo más del asunto.

¿Por qué un día dibujas algo y no otra cosa? ¿Cómo eliges los temas que vas a tocar?

En realidad mis monos son un diario, un tarot personal en el que me burlo de mí mismo. Cuando estoy dibujando trato de ser lo más libre posible con mi imaginería, mi trabajo es como una obra masturbatoria, por eso de pronto me da vergüenza pero acabo diciendo: “Éste me tocó ser, ahí disculpen”.

Tus monos son bien pachecos, siempre están en el viaje…

Sí, yo mismo tuve una época de desmadre, de fiestas y hongos, de éxtasis y tachas con música electrónica, pero está cabrón. Ahora me he hecho muy tranquilo, ya soy un señor. Llevo como ocho años de practicar yoga Iyengar, voy tres días a la semana y me cae poca madre porque tengo problemas de espalda, estoy operado. Aunque es un rollo casi militar, como en el fondo soy muy sistemático he podido hacer una disciplina bien padre.

Hablas de sexo pero nunca de política, Jis no hace cartones del escándalo político de moda. ¿Por qué?

La lucha de la que yo hablo es micropolítica, mis monos son de denuncia conyugal, no la política de los partidos o del Estado. En uno de mis cartones hay una pareja en la que uno dice: “Debí ser mártir de un movimiento social” y el otro contesta: “Los dos somos mártires del movimiento conyugal”. ¡Es que yo también lo soy! Llevo tres matrimonios, así que además de mártir soy héroe, apóstol, promotor. He estudiado el tema a fondo.

Más allá de los dibujos, ¿has llevado tu humor a otros espacios?

Claro, Trino y yo hemos hecho durante varios años el programa de radio La Chora Interminable, nos reímos mucho. Soy bien tímido, así nunca me hubiera podido imaginar que iba a estar como merolico en el radio, pero me gusta. Y luego también hicimos algo en tele para el Mundial y, claro, los Jams de moneros. Seguimos tratando de abrir posibilidades fructíferas en varios lados para seguir trabajando la imaginación y el humor.

Cuando empezabas tuviste apoyo de Monsiváis. ¿Cómo lo recuerdas?

Yo lo leía mucho, admiraba su ironía. Luego me prologó mi primer libro Los manuscritos del Fongus y hasta dedicó una sección de La cultura en México para dar la bienvenida a los de mi generación, a los que estábamos haciendo la revista Galimatías. Me quedó muy buena onda con respecto a él, tuvo la paciencia y la sensibilidad de darle entrada a unos mocosillos. Ahora, a mí no se me dificulta admirar el trabajo de otros, paso mucho tiempo en eso, pero como soy medio acomplejado, a veces lo uso como pretexto para latiguearme por la excelencia ajena.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

Sexo a eso sabe la reina

Screen shot 2015-04-16 at 1.10.06 PM

Screen shot 2015-04-16 at 1.11.19 PM

Screen shot 2015-04-16 at 1.10.37 PM

¡Este blog llega a 4 mil seguidores!

Captura de pantalla 2015-04-14 a las 22.34.03

Rosario Castellanos, la poeta mexicana que habla con el mismo aliento fresco que cuando escribió sus textos, visita este #MiércolesDePoesía con un poema sobre lo indispensable que resultan los amigos. Aprovecho para agradecer con él a los cuatro mil seguidores que hoy alcanza este blog, es decir, a las cuatro mil personas que conforman conmigo esta comunidad en la que se conversa, se comparten lecturas, ideas y experiencias, abrazos que borran la distancia pero, sobre todo, palabras que vibran. Miles de gracias a todos. En serio.

“Es necesario, a veces, encontrar compañía.

Amigo, no es posible ni nacer ni morir
sino con otro. Es bueno
que la amistad le quite
al trabajo esa cara de castigo
y a la alegría ese aire ilícito de robo.

¿Cómo podrías estar solo a la hora
completa, en que las cosas y tú hablan y hablan
hasta el amanecer?”

-Rosario Castellanos, “Apelación al solitario”

“Comes tanto porque no disfrutas la comida”: Shriver

Captura de pantalla 2015-03-29 a las 13.47.52

Entre los motivos por los que alguien escribe está la catarsis. Lionel Shriver, autora de la desgarradora We Need to Talk About Kevin, lo sabe muy bien (da click aquí para leer mi reseña de esa novela). En 2013 publicó su nuevo libro, Big Brother (Harper Perennial y, en español, publicado por Anagrama): se trata de un grito catártico de culpa. Me lo regaló mi querida amiga Arantza y recién lo terminé. En él vuelve a abordar las familias disfuncionales, pero esta vez el tema de fondo es tanto la obsesión social por el peso como la condena hacia la obesidad mórbida pero, más todavía, la insatisfacción profunda de muchos, que no se sacia comiendo. Y digo que el libro es producto de la culpa porque está basado en la propia historia de la autora: su hermano murió en 2009, por complicaciones derivadas de la obesidad. Así, en la novela Shriver imagina qué hubiera pasado si ella lo hubiera ayudado a reducir sus dimensiones.

La historia aborda la vida de Pandora y Fletcher, un matrimonio estadounidense convencional que recibe de visita a Edison, hermano de Pandora. Él es un jazzista fracasado y gordo descomunal que pone sobre la mesa (además de donas, mantequilla y una torre de hotcakes como desayuno) el tema del rechazo visceral hacia los obesos, nuevos criminales contemporáneos. Edison lo apunta:”Dices ‘gordo’ no como una descripción sino como un veredicto, como si fuera una abominación, la fuente de todo el mal y la corrupción del universo. Como mucho, pero no he matado a nadie. No soy pedófilo. Ni siquiera te robé la cartera” (traducción mía, p. 129). Si bien la novela se cae estrepitosamente al final, me deja una idea interesante entre las manos: como sociedad hemos dejado de lado el interés por el sexo como tabú porque ya resulta demasiado accesible, pero a cambio hemos vuelto la vista hacia la comida. El asunto es que estar satisfechos no nos satisface, lo que realmente queremos es el deseo. Estamos hechos para tener hambre, para buscar la satisfacción: “Comes sin medida no porque disfrutes tanto la comida que no puedes parar, sino porque no la disfrutas. Y ya que comes para saciar un apetito que no puedes satisfacer, la cantidad de comida que ingieres es potencialmente infinita” (traducción mía, p. 200). Vaya, revelador y crudo concepto sociológico que una vez más lleva a pensar que no comemos con la boca sino con las expectativas sociales, con las frustraciones, con los miedos, con las historias personales.

En cualquier caso, no puedo criticar la novela sin caer en un spoiler, así que me limito a desear que Big Brother haya cumplido con la catarsis que Shriver buscaba, pero como lectora me quedó a deber.

No hacemos el amor igual (ni leemos igual)

Fotos: Álvaro Alejandro
Fotos: Álvaro Alejandro

“Sabemos que en un rincón secreto de la biblioteca nos espera el libro verdadero, escrito sólo para cada uno de nosotros”, dice Alberto Manguel en Para cada tiempo hay un libro, el espléndido título que recientemente publicó Sexto Piso. Subrayé el pasaje porque como adicta a la lectura tengo más de un libro que es MÍO, no sólo en el sentido de que lleva mi nombre sino que fue escrito para mí nada más. Así de necio es el sentido de pertenencia que generan algunas líneas. Supongo que quien no es lector desaforado pensará que es una estupidez, me da igual.

Nacido en Buenos Aires, Manguel ha escrito varios volúmenes sobre el placer de leer, lo emocionante de meterse en otra piel, lo único de sentirse uno mismo personaje de ficción. Este título va en la misma línea: es una compilación de 12 textos breves sobre la lectura. Incluye experiencias, reflexiones, anécdotas de escritores y lectores, como ésta: “En el siglo V a.C., el joven Alcibíades, visitando un lejano pueblo durante sus periplos en las colonias griegas, dio un puñetazo en la nariz a un maestro en cuya escuela no encontró ni un solo ejemplar de Homero, porque juzgó que el hombre había faltado a su deber intelectual”. Qué joya. Y luego están las preciosas fotografías del mexicano Álvaro Alejandro, que dialogan con los textos. En ellas, el libro es cerradura por la cual asomarse, la casa que el caracol lleva a cuestas, el cebo de una ratonera, la sopa que se lleva uno a la boca. Las fotos son creativas pero no sólo: también dicen cosas, construyen realidades en torno a la experiencia lectora.

Total, que Para cada tiempo hay un libro se saborea. Ahí va otro subrayado: “Quienes descubrimos que somos lectores, descubrimos que lo somos cada uno de manera individual y distinta. No hay una unánime historia de la lectura, sino tantas historias como lectores. Compartimos ciertos rasgos, ciertas costumbres y formalidades, pero la lectura es un acto singular. No soñamos todos de la misma manera, no hacemos el amor de la misma manera, tampoco leemos de la misma manera”. Y sí, pocos actos tan netamente individuales y con tan clara huella digital como hacer el amor y leer.

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).

Captura de pantalla 2015-04-08 a las 22.03.51

 

“Tu recuerdo me viste”: Freire

Foto: Jaime Ibarra www.ibarraphoto.com
Foto: Jaime Ibarra
http://www.ibarraphoto.com

Octavio Paz dijo de ella: “[su escritura es] un continuo volar de imágenes”. Esta semana murió en México la poeta y traductora Isabel Freire, nacida en 1934. Yo no la había leído pero ante la noticia busqué textos suyos y encontré un Material de lectura publicado por la UNAM (en el enlace no dice el año de publicación). Así que el #MiércolesDePoesía se atuenda con estos versos de Freire, que se escapan por la ventana.

“no te deseo
te veo
tu imagen sigue
ocupando el silencio junto a mí

no tengo otra manera de moverme
que envuelta en tu mirada
tu recuerdo me viste

el aire que ocupaban tus palabras
resuena en mis oídos
como un tropel de ángeles

mis dedos sonámbulos
se tropiezan contigo
en cada objeto”

Da click aquí para ir a más poemas de Isabel Freire

Captura de pantalla 2015-04-07 a las 22.32.08

Versos que sin decir mi nombre hablan de mí

Captura de pantalla 2015-04-04 a las 9.54.50

Algunos lugares cargan las baterías internas. Quizá sea el aire más transparente de lo normal, la luz ligera, el paisaje perfecto, quien uno es ahí, las buenas vibras del ambiente. No sé, pero Tepoztlán es para mí ese sitio. Lo descubrí hace apenas un par de años, cuando atravesaba la etapa de mayor dolor emocional de mi vida adulta. Como por azar (aunque nada es estrictamente azaroso) se me ofreció una pequeña casa de fin de semana, con vista a la montaña de piedra. La renté, sin pensarlo mucho: por varios meses desde ahí me aferré a la seguridad inmutable del cerro del Tepozteco, a la certeza de que todo termina bien. Convertí la casita, sencilla a morir, en mi espacio de soledad, de escribir y leer. Fue la cueva austera donde pude lamerme las heridas para seguir avanzando.

Ahora empiezo una nueva etapa del camino a solas y estoy de nuevo aquí, conectando con quien soy, rodeada de libros, de cuadernos de escritura. Me pesa causar dolor a quien tanto amé. Siento nostalgia. Agradezco mucho lo vivido, lo que di y más todavía lo que recibí, pero sé que los ciclos se terminan, que vale más aceptarlo. Y en un libro comprado ayer en estas calles empedradas encuentro versos de Segovia, que sin decir mi nombre hablan de mí: “Cae la tarde flotando en la tibieza/ Como un gran trapo en unas aguas quietas”. (Tomás Segovia, “Fin de jornada”, Lo inmortal y otros poemas, Ediciones Sin Nombre/ UNAM/ Conaculta).

Poema portentoso con lugar común

Foto: Agencia N22
Foto: Fernando del Paso (Agencia N22)

Fernando del Paso, el espléndido escritor mexicano, está cumpliendo 80 años el día de hoy. No quiero esperar a que se muera para entonces celebrar su obra, tan necesaria para la literatura en lengua española. Más conocido como novelista (Palinuro de México, José Trigo y Noticias del Imperio son las más notables), también ha ensayado su mano con versos. Así que este #MiércolesDePoesía se viste de gala y lo invita a leer de viva voz uno de sus “Sonetos con lugares comunes”.

Da click aquí para oír el soneto en voz de Del Paso

Es tan blanca, tu piel, como la nieve.
La nieve quiere al sol por lo brillante.
Y el sol, que se enamora en un instante,
se acuesta con la nieve y se la bebe.

El sol, aunque es muy grande, no se atreve
a hacerse olvidadizo y arrogante:
se acuerda de su novia fulgurante
y se pone a llorar, y entonces llueve.

Y llueve y llueve y llueve y de repente
la lluvia se hace nieve: esta mañana
que nieva tanto en Londres, y ha nevado

luminosa y nupcial y blancamente
en jirones, tu piel, por mi ventana,
ningún sol, como yo, tan desolado.

Da click aquí para ir a la entrada “¿Cuándo permitimos que México se corrompiera hasta los huesos?”: Del Paso 

 

 

“La vida está colgada de un hilito”: Abad Faciolince

Captura de pantalla 2015-03-25 a las 21.42.16

Desde que supe de que el escritor colombiano Héctor Abad Faciolince tenía un nuevo libro quise leerlo. Disfruto mucho sus crónicas en SoHo Colombia y hace un par de años leí El olvido que seremos, recuento íntimo sobre el “amor animal” que sentía por su padre, además de terrible crónica del asesinato que se lo arrebató (en su momento escribí esto al respecto). Pues mi queridísimo Andrés Grillo, colombiano a quien me une una amistad entrañable, me regaló La Oculta (Alfaguara), la reciente novela de Abad Faciolince. Acabo de terminarla, qué rica pluma la suya. Narrada a tres voces, las de tres hermanos, cuenta la historia de una familia y su vinculación de generaciones con una finca. Los personajes están entretejidos con la tierra, con su raigambre, su sangre y sus ecos. Y mientras cuentan sus vidas y hablan de La Oculta dejan caer reflexiones que se saborean por largo tiempo, como un caramelo de menta. Aquí van algunas que hago mías porque sí, creo que la vida está colgada de un hilito. Con ellas espero despertar tu apetito de leerla:

“Si estoy solo y camino y no entiendo nada, de mi cabeza brotan versos, como para combatir la soledad verbal”. (p. 138)

“Mientras uno espera a que los sueños se cumplan, llega la enfermedad, o un accidente,  y uno se muere. La vida está colgada de un hilito, y en el aire hay tijeras que vuelan con el viento”. (p. 141)

“Sentí lo que muchas mujeres han sentido: la atracción por el abismo, por el hombre malévolo y violento pero poderoso, oscuro en sus maldades, inescrupuloso en sus costumbres, implacable, que te protegerá con su poder infinito siempre y cuando seas sumisa como una perra mansa”. (p. 251)

“La gloria y la tragedia del amor son tan sencillas. Yo no me explico por qué les dan tantas vueltas los poetas, los psicólogos y los tratadistas, siendo un asunto tan simple, que para mí es así: dos se aman, y sin dejar de amarse (sin dejar de amarse, lo subrayo), poco a poco, casi sin darse cuenta, se desaman, hasta llegar a odiarse. El motivo es tan simple, tan animal y humano al mismo tiempo, tan bajo, tan alto, tan normal, tan triste: el cansancio del sexo, el cansancio, es decir, del sexo con la misma, con el mismo”. (p. 301)

Escribir, ese oficio poco fotogénico

Captura de pantalla 2015-03-26 a las 5.01.43

Hace una semana presenté mi libro Rabia de vida/ Rabia debida en la librería Rosario Castellanos de la Ciudad de México (da click aquí para ir a la entrada sobre la presentación). Algunas personas que me acompañaron me pidieron las dos cuartillas que leí, una suerte de declaración de principios sobre por qué escribo, por qué invierto horas ensayando poemas si es un trabajo ocioso, en el que “nada pasa”. Aquí están, por si alguien ocupa.

PD El texto que leyó Eduardo Casar, poeta cirujano (por lo preciso, no pos sangriento) y malabarista de palabras, fue realmente espléndido y es el que realmente merecería ser compartido, ni duda cabe. No lo hago porque se publicará próximamente.

PRESENTACIÓN RABIA DE VIDA
19 MARZO 2015

“Al presentar un libro de poesía que lleva mi nombre, la primera tentación es narrar cómo nacieron estos poemas, de qué manera surgió cada idea nebulosa que busqué traducir al papel. E inmediatamente aparece una segunda tentación, que es la de ponerme pedante y usar palabras grandes y hablar de la Poesía con mayúscula. Para evitar la solemnidad pero aún así abordar el proceso de escritura de Rabia de vida acudo a este ejemplo que dio la poeta polaca Wyslawa Szymborska y aplica bien: “[En estos días] continuamente se filman películas sobre la vida de grandes inventores o pintores, pero el peor de los casos es el de los poetas. Su trabajo resulta muy poco fotogénico. El poeta permanece sentado a la mesa o acostado en un sofá, con la vista inmóvil, fija en un punto del techo. De vez en cuando escribe siete versos, de los cuales, tras un cuarto de hora, va a quitar uno. Luego pasa una hora en la que no ocurre nada”.

Tal cual. Estos poemas son resultado de un ocio lleno de dudas, inseguridades y también, a veces, un poco de autohumor. Y eso viene bien cuando uno es un irresponsable que pasa los días borroneando versos que no generan ganancia alguna, llenando cuadernos como si no hubiera tantos y tan buenos poemas de las plumas imprescindibles. Entonces, ¿para qué uno más? La respuesta es ordinaria: escribo porque cada día me asomo al mundo, paso unas horas en él y cuando regreso siento la necesidad de plasmar lo que vi, lo que pasó por el filtro de mis emociones y fantasías, ante qué me rebelé (o no me atreví). Es decir, cuando estoy de nuevo sola necesito volcarme en líneas en las que me reconozca. Intento trazar una posible biografía con el alfabeto, crear un idioma propio no porque sea mejor ni más interesante, sino sólo porque refleja el jardín real en el que amanezco a diario y el imaginado en el que me gustaría despertar, la aproximación a las cosas desde mi historia, desde este estómago del que hablo aunque sea feo, pero es mío. Escribo para plasmar las cosas que no sabía que sabía, la experiencia de vida que me es única, y, en consecuencia, que me hace cercana a todos, porque no somos tan distintos. Pero ese intento no es seguro, entraña dificultades. Mientras salgo a buscar mi voz, camino a la orilla del precipicio, un pie a la vez: me enfrento al riesgo del poema fallido, que dice lo que no quiero decir o no dice nada, que roza el lugar común. Así, entre tropezones y vergüenzas, a veces tengo suerte: llego a la otra punta del acantilado con un texto que me satisface.

Y entonces surge el otro deseo necio: que esos versos sean dinámicos, alcen el vuelo, que dialoguen con él o ella para coincidir o cuestionar, para sentir lo mismo que yo o lo contrario. Decía C.S. Lewis que leemos para saber que no estamos solos. Escribo por la misma razón, conectar con otros. Y aquí aparece otra enorme paradoja: éste que parece un ejercicio noble es en realidad una especie de virus tenaz, incurable. Porque hacer poesía no es una profesión en el sentido convencional, pero sí en el de su etimología, como se profesa un credo o una idea: tengo una desesperada devoción por la palabra y por los silencios que la acompañan, por la imagen, el ritmo, la sonoridad. Esa profesión de fe es parte integral de mi vida, quizá aquella con la que soy más consecuente porque aunque no me da de comer (los poetas no viven de sus libros), me alimenta a diario.

Por eso celebrar hoy esta Rabia de vida es querer conectar contigo, lector, a partir de palabras, de poemas fermentados al calor del erotismo que, por inasible, me empuja a escribir. Y, como digo, habiendo publicado estos versos lo que me resta es esperar que alguno de ellos sea espejo en el que de pronto te reflejes, que te revele algo que sabías sin saberlo, que lo hagas tuyo y lo hables con tu voz. Entonces se cerrará el círculo de este oficio que, como decía Szymborska, es tan poco fotogénico, tan ocioso”.

Un mar regalado

El novelista, poeta y editor de Artes de México, Alberto Ruy Sánchez, es figura central del universo cultural mexicano. Además, es un hombre encantador y me da el privilegio de considerarlo mi amigo. Pues hace cosa de un mes, conversando con él de poesía en su casa, tuvo la amabilidad de “presentarme” a la poeta Ana Belén López: me regaló Del barandal, libro delicioso que López publicó en 2001. Dentro venía este pequeño mar, frágil y poderoso al mismo tiempo, que llena de ecos el #MiércolesDePoesía.

“Dibuja una letra

la borra el mar

dibuja otra letra

la vuelve a borrar el mar

borra el mar

aparecen las letras

borra las letras

sólo se queda solo el mar”.

-Ana Belén López, Del barandal (Ediciones Sin Nombre)

Noche de poesía

En la mesa de presentación, desde la izquierda: Josefina Larragoiti, yo, Eduardo Casar Fotos: Fernanda Santibáñez Maldonado (alias, mi guapa sobrina)
En la mesa de presentación, desde la izquierda: Josefina Larragoiti, yo, Eduardo Casar
Fotos: Fernanda Santibáñez Maldonado (alias, mi guapa sobrina)

Pues qué digo, estoy feliz. La presentación, anoche, de mi libro de poesía Rabia de vida/ Rabia debida (Editorial Resistencia) fue todo lo rica que quería. Y mucho más.

El poeta Eduardo Casar leyó un texto espléndido, puntual y al mismo tiempo ameno, que me hizo preguntarme si de veras yo escribí esos versos que lo entusiasmaron tanto. Después guió una conversación en la que platicamos sobre el proceso creativo, el binomio disciplina-inspiración, las preferencias al escribir. Siguió la lectura de mi propio texto de presentación y al final ambos leímos algunos poemas del libro, para luego dar oportunidad a las preguntas del público, conducidas por Josefina Larragoiti, directora de la editorial. Cerramos brindando con mezcal y vino, firmando libros, celebrando una noche redonda en la que el auditorio de la librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica estuvo casi lleno. Casar, que tiene 10 libros solamente de poesía (más varios de otros géneros), me decía temprano: “Una presentación de poesía ya es buena si tiene 30 personas”. Los hados se confabularon para que casi se triplicara esa cifra. Hubo familia, amigos antiguos y nuevos, lectores, tuiteros, seguidores de este blog y gente de prensa, más los muchos queridos amigos y seguidores que no pudieron acompañarme en presencia, pero sí en corazón. Todos reunidos en torno a un oficio tan poco fotogénico como la poesía es para echar las campanas al vuelo.

Oyendo una pregunta del público
Oyendo una pregunta del público
Vista general del auditorio
Vista general del auditorio
Mi cara lo dice todo
Mi cara lo dice todo
No se ve mi felicidad pero se la pueden imaginar
Firma de libros, ya en la librería. No se ve mi felicidad pero se la pueden imaginar.
Firme y firme
Rabia de vida flotaba en el ambiente.
Hubo mezcal y vino poéticos.
Hubo mezcal y vino poéticos.
Con la queridísima Crissanta, creadora de Salto al Reverso
Con la queridísima Crissanta, creadora de Salto al Reverso
Lector urgido de leer
Lector rabioso de leer

La codicia que generan unas pantaletas inmensas

Captura de pantalla 2015-03-11 a las 22.12.05

La ley de Herodes es el libro de 11 cuentos que el escritor mexicano Jorge Ibargüengoitia publicó en 1967. Agudo, dotado de humor preciso y nunca gratuito, incluye uno que se titula “What Became of Pampa Hash?”, así, en inglés. Narra la aventura de un hombre obsesionado por las pantaletas de una gringa seductora y superlativa, que está de paso por México. De ahí el título anglo.

La Caja de Cerillos Ediciones y Conaculta acaban de publicar una nueva edición del cuento. De 32 páginas y pasta dura, es un botón del delicioso humor de Ibargüengoitia, quien tiene “el muy serio don de hacernos pensar en medio de una carcajada”, dice Jorge F. Hernández en el prólogo. Pero además está gráficamente intervenido por Alejandro Magallanes, ese loco creativo de muchas manos, que lo mismo dibuja, ilustra, conceptualiza y crea mundos estéticos.

Aquí, un pequeño fragmento del libro, en el que la gordura de la extensa Pampa Hash cobra dimensiones mitológicas: “Sus dimensiones eran otro inconveniente. Por ejemplo, bastaba dejar dos minutos un brazo bajo su cuerpo, para que se entumeciera. La única imagen histórica que podía ilustrar nuestra relación es la de Sigfrido, que cruzó los siete círculos de fuego, llegó hasta Brunilda, no pudo despertarla, la cargó en brazos, comprendió que era demasiado pesada y tuvo que sacarla arrastrando, como un tapete enrollado”.

En serio, el libro es una joya que hay que leer, saborear y acariciar. Y así como el deseo del narrador se dispara por las descomunales panties, también las pantaletas de Magallanes (es decir, las que él dibuja) generan la codicia de tener precisamente esta nueva edición.

 

(Originalmente publicado en mi blog Deli(b)rios en el sitio web de la revista SoHo).