Qué bueno que la Academia se abre a la literatura no canónica,mainstream. El mundo se va a acabar por otras causas, despreocupémonos.
Qué mal que no se lo dieron a Nicanor Parra: el antipoeta chileno acaba de cumplir 103 años. Ya sabía que no lo tomarían en cuenta, porque de algún modo el de 2016 a Dylan se otorgó al esquivo género poéticomusical y no les gusta repetirse (dicen). Ya sabía que tampoco pensarían en Anne Carson, por lo mismo. Si, como dijo Borges, el Nobel se otorga por rotación geográfica y este año (también) iban a dárselo a alguien que escribe en inglés, ¿por qué no a Julian Barnes, Philip Roth o Margaret Atwood? Tienen todas las credenciales, son narradores de obra rigurosa, me caen bien. La Academia debía de preguntarme antes, carajo.
A diferencia de Alexiévich, Mo Yan y Le Clezio, qué bueno que ahora sí puedo decir que he leído al Nobel, aunque sea hace muchos años: Pálida luz en las colinas (Anagrama).
Qué mal que no me gustó y la regalé.
Qué bueno que tengo unas horas para pensar si le doy otro chance a Ishiguro, por convivir.
Tiene voz cubana. Es poeta.
Es de los buenos.
Suman tres motivos para leer a Orlando González Esteva. Este poema suyo, titulado «Una palabra quisiera», me está rondando desde hace días, por transparente: atrapa entre letras la aspiración de la poesía, ser lo que dice pero, mucho más todavía, ser lo que se calla.
Por versos así, el #MiércolesDePoesía se viste de colores y sugerencias.
UNA PALABRA QUISIERA
«Una palabra quisiera ser distinta
a lo que acaba de decir
o ser un poco
todas las demás palabras.
La palabra nube quiere decir pez,
y el pez se llama flor
y toda flor quisiera ser conocida por alba.
A los cuerpos se les dice cuerpos
pero son aldabas
y las aldabas son olas
y las olas no se cansan
de ser pájaros blanquísimos,
constelaciones,
estatuas que celebran en el viento
bailes, desfiles de máscaras.
Una palabra quisiera ser distinta
a lo que acaba de decir
o ser un poco
todas las demás palabras».
Las palabras son frágiles en apariencia, pero han resultado de una fuerza irrebatible en estos días para los mexicanos. El «gracias», tan deslavado por el manoseo, cobra nueva dimensión, igual que ese #FuerzaMéxico del que nos aferramos e incluso una expresión que hasta ahora me parecía intrascendente: «héroe».
Las miro resignificadas y me abrazan, traen calor al ánimo.
José Humberto Montes de Oca Lira es un poeta joven, estudiante en la Escuela de Escritores. Tengo el enorme gusto de que sea mi alumno en la materia Escritura creativa. Ayer conocí este poema suyo, nacido de la inmediatez y pasado por el tamiz de la escritura pulida, del gusto cotidiano por las palabras, del respeto hacia ellas. Le pedí permiso para compartirlo en el #MiércolesDePoesía, porque sin duda esa urgencia de «no soltar la madrugada» está hecha de luz.
Entre las sacudidas que estamos viviendo, un poema como éste se para sobre sus dos pies. Y pule de nuevo la esperanza.
«Hoy gritas los ecos que ha esparcido la tierra
convocados a una comunión
no son los tres niños muertos
que fueron y serán ayer
son los leves aullidos de la vida
en su estado más natural
bajo tierra
los ecos que convocan a no soltar la madrugada
a responder con un mismo gesto
que representa a la vida
pendiente en un puño.
Hoy fundamos una ciudad
sobre la memoria insaciable
de los que exhalaron
los cimientos
y otorgaron su voz última
para tu reconstrucción
México
en tu sangre va el golpe que cimbrará
el centro tu historia».
-José Humberto Montes de Oca Lira
PD Abriré una pestaña en este blog para compartir con ustedes algunos textos de maestros y de alumnos de la Escuela de Escritores, como el propio José Humberto, así como de amigos (sean escritores o no): lo que todos buscamos es traducir en palabras lo que nos escuece los adentros.
Ayer, entre las clases que doy en la Escuela de Escritores, fui de nuevo a ofrecerme como voluntaria a la colonia Condesa, en la capital mexicana. La brigada médica en la que estuve ayudando del martes 19 (día del terremoto) al sábado 23 ya está muy organizada por médicos y enfermeras, de modo que no hacen falta manos.
Busqué en qué apoyar y por fin caí en la Casa Refugio Citlaltépetl. Ahí estuve varias horas bajo el mando de Marlene Fautsch Arranz, ayudando a clasificar los libros de la escritora Lorna Martínez Skossowska, quien murió en el terremoto en su departamento en las calles de Laredo y Amsterdam. Su biblioteca fue parcialmente recuperada y está bajo resguardo en Citlaltépetl. Lorna tenía 85 años. Ya con el edificio colapsado, su teléfono seguía sirviendo, así que los rescatistas pudieron hablar con ella 48 horas después del temblor, pero su cuerpo no aguantó las estiradas horas del rescate.
La verdad, yo no había leído a Lorna ni me suena su nombre, y además de sus libros se rescataron parcialmente otras cuatro bibliotecas. Fue impresionante hojear el Julio Cortázar, el Jorge Ibargüengoitia, la Marguerite Duras, el Pablo Neruda, Lawrence Durrell, Jorge Luis Borges, Stefan Zweig, varios de ellos con polvo de escombros entre páginas y otros más, rotos, despanzurrados, como si les hubiera caído el mundo encima. Y sí.
De alguna manera, integrar una biblioteca pública con esos libros hará que un aliento de ella siga por aquí.
Platico con un miembro de los Topos, agrupación mexicana de rescate. Son más de las 3 de la madrugada del 20 de septiembre y el miedo sigue mordiéndome las tripas. Desde las cuatro de la tarde de ayer, día del temblor desaforado, ayudo con mi hija como voluntarias en la brigada médica en Avenida Álvaro Obregón y Nuevo León, a escasos metros de un edificio que se cayó por el terremoto que golpeó la capital mexicana. Estamos armando kits de primeros auxilios.
Bajo el casco amarillo, el rescatista dice que hace un rato encontraron cinco cuerpos entre los escombros, que a él no le ha tocado salvar a gente con vida. Se ve cansado. Explica que lo acaban de relevar, pide agua y algo de comer. Quiero preguntarle cuántas cosas pasan por su cabeza al estar dentro del inmueble caído, pero ya se está despidiendo, refresco y torta en mano: «Hay más de 40 personas ahí abajo. Deséenos suerte».
Nunca había sentido tantas ganas de abrazar fuerte a un desconocido.
2. Es 22 de septiembre, día del cumpleaños 87 de mi mamá. Le echo un telefonazo, mando mil besos y a lo que sigue. Ya festejaremos.
Mi hija y yo estamos en la farmacia, comprando agua oxigenada por caja: la vamos a llevar de vuelta a la brigada médica, para seguir armando botiquines de emergencia. Cuando vamos a pagar, delante de nosotros están unos novios veinteañeros. Compran varias botellas de alcohol, jeringas, gasas: van a donarlos. Son de extracción sencilla, la cartera con la que él paga ha sido muy usada.
3. Han pasado unos minutos desde que la tierra dejó de moverse como si fuera una inmensa cama de agua. Tiemblo por dentro y por fuera, tengo rota la voz. Me urge comunicarme con mi hija, está en el centro de la ciudad, zona que resulta muy afectada en los sismos. Pienso en mi madre, en mis hermanos y amigos (valga la redundancia). Me desespero por saber de ellos, mi celular no tiene señal.
Hace apenas dos horas, mis alumnos de la Escuela de Escritores y yo participamos en el simulacro de evacuación, recuerdo del terremoto del 19 de septiembre de 1985. Hoy, exactamente 19 de septiembre, me toca el sismo más brutal que haya sentido jamás. Me costó trabajo correr hacia la entrada del Panteón Francés, donde tomaba fotos para un reportaje. Al llegar a la puerta, con el suelo aún moviéndose y aterrada, vi a un guardia del cementerio abrazar a una señora que gritaba, en total histeria. El uniformado trataba de calmarla, pero él mismo repetía: «No mames, cabrón, sigue temblando, no mames».
4. Está aquí parada desde antier, tras las vallas de seguridad frente al edificio que ya no es. Debe tener unos 75 años. Doña Yolis, señora de voz chiquita como ella, es mamá de Juan Antonio, quien está sepultado bajo los escombros de Álvaro Obregón. Espera que lo rescaten con vida como ya han salvado a 26 personas, pero faltan más de 40. Desde sus ojos entrecerrados dice que cuando saquen a su hijo nos va a invitar a su casa a comer mole, que le sale muy sabroso. Qué ganas brutales de que así sea. Ojalá yo tuviera un santo al cual rezarle y guardara la certeza de que me escucha.
5. Llevo cinco días comiendo tortas, siempre donadas por gente anónima para rescatistas, voluntarios y familiares de los que quedaron sepultados bajo rebanadas de cemento. Hoy, unas monjas trajeron arroz con salchicha, está delicioso. Es una de las muchísimas muestras de solidaridad que se han desbordado desde el sismo. Restaurantes regalan comida y agua además de prestar su baño, una estética puso un cartel que decía: «Cortes de pelo gratis a cambio de medicinas», particulares prestan multicontactos para cargar el celular, un señor ofrece masajes a rescatistas cansados, algunos se ofrecen a cuidar niños o mascotas de personas cuyas casas sufrieron daños.
La famosa creatividad mexicana se potencia ahora, como hace 32 años. Nos va a hacer mucha falta para reconstruirnos entre todos.
De izq. a der.: Luisa Iglesias, Pepe Gordon, Fernando Rivera Calderón, Buda (Marisol Gasé), Analí Sánchez Neri, Rafael Tonatiuh, Óscar de la Borbolla, yo mera
La cultura se consume por disfrute, no por obligación.
La cultura está lejos de poses y pretensiones.
La cultura no es aburrida.
Creemos en estos principios y por eso hoy a las 8:30 pm te invitamos al estreno del nuevo programa de televisión: La Hora Elástica. Lo conducen Fernando Rivera Calderón y Luisa Iglesias y participamos en él Marisol Gasé, Pepe Gordon, Rafael Tonatiuh, Óscar de la Borbolla, Analí Sánchez Neri y yo.
Hablamos de ciencia y de las cosas invisibles, de por qué es un privilegio saber dudar, de qué películas son tan malas que resultan buenas, de cómo la poesía vive en las calles y no sólo en los libros. Además nos reímos de lo reíble , es decir, de todo.
Acompáñanos hoy, 8:30 pm, por TVUNAM (Sky: canal 120; TV abierta: canal 20.1; Izzi: canal 20). Si vives fuera de México, a partir de mañana puedes ver el programa enhttp://www.tv.unam.mx.
Sé parte de La Hora Elástica. Nos harás felices y tú también lo serás un poquito más.
Manuel Bartual, de 38 años, estaba de vacaciones y concibió una micronovela de suspensoque contaría en Twitter, ilustrándola con fotos y videos del celular. La pensó, hizo una escaleta y luego la ejecutó con pocas variantes sobre su idea inicial: las novedades vinieron de atender algunos de los miles de comentarios que generó el hilo narrativo, que se convirtió en Trending Topic (algunos tuits recibieron más de 40 mil likes). Nunca se imaginó que tanta gente se interesaría por el tema, de tintes paranormales: en unos días Bartual pasó de 16 mil seguidores a alrededor de 400 mil, entre los cuales estuvieron Gerard Piqué e Iker Casillas y hasta la policía de su país. Algunos que siguieron al escritor le dieron unfollow cuando descubrieron que se trataba de un “engaño”, así que hoy tiene 370 mil.
Muchos se mostraron incrédulos de que la ficción lograra atrapar a tantos, haciéndolos creer que se trataba de algo que sucedía en la realidad. Otros, por el contrario, encontraron lógico que una historia sólidamente contada, en tiempo real y con recursos narrativos eficaces, se convirtiera en tal suceso. Algunos la compararon con el radiodrama La guerra de los mundos, de Orson Welles (1938) y con el falso documental El proyecto de la bruja de Blair (1999). Los tres abordaron en su momento supuestos casos verídicos narrados en primera persona, que involucraban hechos sobrenaturales, de tal forma que miles creyeron en la veracidad de lo contado.
Si se estudia el caso Bartual desde la óptica del Storytelling se ve que revela varios principios de cómo lograr que una historia convenza y se vuelva viral. Aquí van los tres principales:
Entender que se tiene dinamita entre las manos=valorar la fuerza de una narrativa limpia. Las herramientas que empleó el dibujante son un narrador creíble, que emplea lenguaje cotidiano e ilustra lo que le pasa con fotos y videos amateur, además de una historia bien pulida desde el principio, con los puntos álgidos trazados y el final, ya resuelto. La viralización que Bartual logró no fue producto de una chiripa, sino de un dominio de los recursos que convierten una anécdota cualquiera en una historia plena.
Llevo cuerpo adentro una orfandad, algún bramido. No sólo la indefensión de perder a mi padre apenas cumplí los 17, sino las de ausencias que me dejaron la guardia fracturada.
La poeta venezolana Karla Castro (1985) parece saber de lo que hablo, creo que me ha oído en noches de llanto indefinido. Hoy, #MiércolesDePoesía, saboreo estos versos de su libro Tiempo Añil(Oscar Todtmann editores), que me hizo llegar mi querido Marlo Ovalles. Sirvan para palabrear el hueco que se lleva a cuestas, el que no dejamos de buscar y algunos llaman «casa».
Homeless
«Mi casa
no aparece en los mapas de Google
nadie sabe cómo llegar
Esta casa juega conmigo a la gallinita ciega
esconde la ropa mueve las paredes
pierde las llaves
Es un feudo que se resiste
me odia
confina a esta grulla a no tener nido».
“El principio del humor es poner una cosa donde no va”. Lo dijo el filósofo polaco Arthur Schopenhauer, pero podría haberlo dicho Woody Allen. O los creadores de la Carabina de Ambrosio. O el monero chileno Alberto Montt. O el mexicano Jabaz, del periódico Milenio. O Lenny Bruce, el comediante neoyorkino que se adelantó al stand-up. Todos ellos han sabido descolocar personajes y situaciones, poniéndolos donde no corresponden. Es decir, haciendo que los miremos de forma extrañada.
Lo predecible no es interesante. En cambio, lo inesperado capta nuestra atención y explota la hilaridad, incluso más si es políticamente incorrecto. Esa es la base del humor negro: hacernos echar risas a costa de lo que no es “normal”, de lo que “sabemos” que no está “bien” celebrar. Un standopero lo practica de cotidiano: se burla de los golpes que le propinaba su abuela o de la vez que su hermano casi le prende fuego.
“Despertamos la curiosidad de ese hombre tan sensible e introvertido. Por lo menos veinte miembros de la familia de mi padre pasaron por la rampa de Mengele, hermanos, primos, y todos ellos, sin excepción, descubrieron que el cielo era su destino. Fue el médico de cabecera de todos ellos”. Claro, el público que lo escucha se revuelve incómodo en las butacas. Y Dóvaleh sigue adelante: “A pesar de lo ocupadísimo que estaba el hombre, acudían a él desde toda Europa, se abrían paso a codazos en los vagones de los trenes para llegar hasta él, y a pesar de tener tantísimo trabajo tuvo tiempo de darnos un trato personalizado”.
Gran Cabaret es una novela escrita por un reconocido autor judío sobre un comediante judío, que hace un espectáculo de comedia para judíos. Y el tema es el Holocausto, no desde la seriedad que demandaría, sino desde el humor más negro. El asunto es que conforme Dóvaleh avanza en la historia sobre su familia y sobre sí mismo, algunos comienzan a reírse y otros se van del bar, furiosos, pero el tema no deja a nadie indiferente.
De manera similar, a veces el Storytelling acude al humor negro para captar la atención de la audiencia. Claro, es cuestión de arriesgarse, de saber qué tanto es tantito, pero si se logra atinar el punto exacto el resultado puede ser notable. Un caso es el de la exitosa compañía texana Despair Inc. (se puede traducir como “desesperanza”). Fundada en 1988, vende libros, pósters y calendarios de desmotivación, un remedo de los insulsos productos motivacionales de felicidad-y-éxito-en-cinco-minutos. Se trata de carteles con fotos lindas y limpias, acompañadas de frases del tipo “Juntas: Ninguno de nosotros es tan idiota como la suma de todos nosotros” o “No te des por vencido, sigue tratando de superar tus límites. Necesitamos que nos entretengas”.
Arranqué este blog exactamente el 9 de septiembre de 2011. Es decir que hoy cumple seis arrogantes años, nada mal para lo que de origen fue un espacio para comentar los libros que se me iban atravesando entre los ojos.
Gracias a ti, lector o lectora, que sigues dando vueltas por aquí, leyendo y comentando, absorbiendo y cuestionando.
Me parecen suficientes motivos de festejo tanto el aniversario de este blog como el haber terminado una novela absurdamente bien escrita, espeluznante como una mordida en la nuca. Se llama Toño Ciruelo y es del colombiano Evelio Rosero (Tusquets) , de quien he hablado varias veces en este blog. El autor maneja la cadencia como quiere (y quiere bien) para darle vida a Toño, quien es al mismo tiempo repulsivo y fascinante en su bestialidad, en su rebasar los límites de la crudeza para hacer que quienes le rodean se descubran igualmente viles que él, aunque no quieran. Hagan de cuenta que Rosero invita el pastel y yo le digo: «Muchas gracias, señor. Leerlo a usted equivale a muchas lecciones de escritura».
Aquí va un mínimo fragmento de la novela (que, por cierto, fue un regalo delicioso de mi querido Andrés Grillo). Ojalá esta cadencia y las imágenes que amontona antojen las ganas de leerla:
«[…] Me excitaba, me excitó profundamente buscar una pistola en la fronda, entre la hierba hirsuta, mis dedos debajo de la arena, en las raíces, en el nicho de los rieles, en la espina de los matorrales, en la pasmosa soledad de esa región sin nombre, cerca del mediodía, debajo de un sol letal.
Creí que en un lugar de una pistola buscaba entre las matas una mujer desnuda: sentí que mi sexo despertada, que palpitaba. Me aborrecí, por sentirlo. Pero si hubiese estado solo me masturbaría».
Anoche fue la presentación de mi libro Eros una vez (Seix Barral), que recibió el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti. El evento fue en la Librería Icaria, parte de la Escuela de Escritores y que es también mi casa (doy clases de Escritura Creativa).
Arturo Córdova Just, poeta, ensayista y director de la Escuela, fue el presentador. No sé si alguien había leído con tanto rigor mis versos, si los había exprimido hasta sacarles el jugo oculto, pero de verdad me emocionó en los adentros su lectura. Espero poder compartir por aquí el texto que Arturo escribió, se antoja estamparlo en billetes de cien mil pesos. Luego de leer su escrito platicamos, la gente hizo preguntas, nos reímos, leímos poemas. Hubo venta de Eros y rematamos la noche con un consistente mezcal Xicarú.
Aquí van algunas fotos. Gracias a todos los que sortearon el cuasi diluvio universal que cayó en la ciudad, a quienes lo intentaron pero no lograron sacar a tiempo el velero, a quienes desde otros países me abrazaron con palabras.
Muy pronto, Eros una vez va a estar a la venta en Gandhi y El Péndulo, Ciudad de México. Avisaré con tiempo en qué sucursales.
Mariel Damián ya había visitado este espacio. Es una escritora mexicana de corta edad y largas ambiciones poéticas. Ganó el Premio Internacional de Poesía Ciudad de Almuñécar, en España, con La chica que se ha quedado sola, que ya fue publicado por ValparaísoEdiciones tanto en México como en España.
De él tomo este pequeño poema, sólido como una roca con los cantos pulidos. Y sí, Mariel pule los cantos, los hace sonar en estos cuatro versos que parecen dialogar con aquello de adónde se van los besos no dados.
Sea el #MiércolesDePoesía.
Mi mente en una cita
«Tú miras mis ojos mientras hablas,
yo miro tus labios moverse.
Cada palabra que nace en tu boca
es un beso que he perdido».
El próximo miércoles, el clima va a ser espléndido, haya o no huracán en camino: se pronostica sol, cielo despejado, temperatura amable con la piel y los adentros (cada uno decida cuál).
Es que justo el miércoles 6 de septiembre presento mi libro de poesía Eros una vez, el que recientemente ganó el Premio Internacional Benedetti, en Uruguay. Lo presenta el poeta Arturo Córdova Just y el evento será en la Librería Icaria, dentro del edificio de la Escuela de Escritores (Pitágoras 446, Colonia Narvarte, Ciudad de México), a las 7 pm.
Dispensen, entonces, que hoy dedique el #MiércolesDePoesía a celebrar con ustedes la confluencia planetaria de este libro, en el que abordo el amor, el desamor y todos los estadios intermedios desde ópticas que lo comparan con una canción de Patxi Andión, una botella de vino añejo, un tumulto ancho y una mariposa negra sobre pared blanca.
Si deciden acompañarme esa noche, hordas sacrosantas de poéticos lectores, entonces el clima será como para el Récord Ginés. Ese día estará a la venta Eros una vez, que aún no se consigue en México, así que aprovecen para hacerse de él con todo y firma de la autora, para pasar a la posteridad con el pie derecho.
El libro es de veras buenísimo, aseguran mi hija y mi madre. Aquí va una probada.
AMÉN
En lo próspero y en lo adverso,
en la salud y en la enfermedad
prometo serte hiel
hasta que la muerte nos separe.
DRÁSTICA
Bésame donde tengo el miedo,
donde por dentro una oscura mariposa
tiembla y observa
con los lúgubres ojos de sus alas.
Besa donde mi costado transparenta
su mancha como una sombra espesa,
toda ella un pálpito que aguarda.
Bésame un beso suave,
un beso bálsamo que la apacigüe,
porque si empieza a aletear bajo mi piel
será inminente la catástrofe.
Hace unos días, la asociación conservadora mexicana Frente Nacional por la Familia tuvo ¿a bien? intervenir un anuncio de la campaña #NoEsLoMismo, lanzada recientemente por Larousse Latinoamérica, empresa de larga historia en México dedicada a la elaboración de diccionarios de lengua.
El anuncio original de Larousse va dirigido contra el acoso sexual en el transporte público. Tiene el tino de no caer en los sermones y la estrategia es simple, pero no fácil: detrás está el trabajo de un equipo creativo inteligente. #NoEsLoMismo establece, por ejemplo, No es no, es decir que si una mujer rechaza establecer algún tipo de contacto con un hombre éste debe entenderlo como tal, no como una negativa juguetona, que en realidad quiere decir sí.
Hasta ese punto, la campaña ya había llamado la atención a partir de dos principios fundamentales del Storytelling:
Cada anuncio cuenta una historia, con antecedente implícito, conflicto y propuesta de solución. Por ejemplo, en el copy “Bombón es un dulce esponjado de azúcar. No una mujer”, el antecedente es el uso extendido de palabras y frases que cosifican a la mujer, equiparándola con un dulce que puede comerse a voluntad. Elnudo es el acoso que implica supuestamente halagar a una mujer en el transporte público llamándola bombón, con una cierta carga de poder masculino sobre ella.La solución es tomar conciencia del hecho de que el hombre no es dueño de la mujer, como podría serlo de una cosa.
La propia historia exhibe por sí misma los valores la sustenta. En otras palabras, no incluye moraleja ni explicación. Deja que el público saque sus conclusiones.
La revista venezolana Letralia me publica una extensa selección de poemas, que viene acompañada de una presentación más que amable de Fernando Salazar Torres. Es de esas cosas que si pasaran seguido harían que mi planeta girara más deprisa, así que aunque no sea precisamente #MiércolesDePoesía dejo aquí un texto pequeño y la invitación a pasar por allá.
Concebir y ejecutar una campaña para posicionar una marca que vende huevos no es precisamente fácil. Y si se añade el elemento de tambiénincluir gallos, gallinas y pollos, la cosa se pone de veras complicada. “¿Es posible?”, es la primera pregunta que surge.
Cuando en 1984 los directivos de Bachoco se lo plantearon a la agencia TERÁN TBWA, los creativos empezaron a trabajar. Al final fueron capaces de estructurar un concepto que sigue vigente, 33 años después. Es un buen ejemplo de cómo darle la vuelta a las cosas puede hacer atractivo cualquier producto, incluso uno que luce plumas, picos y unas crestas rojas que, la verdad, saben poco de glamour.
Empezaron entonces los espectaculares,con eslogans conceptuales, como “Un huevo de alta cocina”, con la imagen limpia de un huevo que viste un gorro de chef o “Un huevo albañil”, donde aparece con sombrero de papel y espátula. De inmediato llamó la atención su humor fino, el juego con expresiones metafóricas tomadas al pie de la letra. Así fueron las carteleras desde 1984 hasta 1989.
En 1990 se incorporó otro elemento, la gallina, con un vestido blanco de amplios vuelos y el texto “Las mejores piernas”, un remedo de la toma icónica de Marilyn Monroe.
[…] Me llaman la atención tres rasgos en la concepción de la campaña:
Juego con el lenguaje. La agencia realiza la traducción literal de expresiones cotidianas para darles un ángulo nuevo, como en varios de los casos señalados, así como el de “Huevos divorciados” y dos productos totalmente alejados uno de otro o “Tiras de pollo”, que originalmente se refiere al platillo, pero aquí se convierte en el retrato de unos policías, unos “tiras”, en lenguaje coloquial.
No me había dado cuenta, pero exactamente así es como atiendo algunos desatinos de mis personajes favoritos: «Le oye hablar con la misma indiferencia con que se deja hablar a un sobrecargo que da instrucciones de emergencia». Es cortesía del escritor uruguayo Felisberto Hernández.
Es, también sin duda, el gesto difuso con el que otros me escuchan de regreso.
Se siente bien tenerlo claro. Ya lo había cantado Charly: «no voy en tren…».
Algunas personas te abren mucho más que los ojos: literalmente despiertan los poros de tu piel a nuevas temperaturas.
Me pasó con Marlo Ovalles,venezolano que abraza la poesía desde los hipocondrios. Marlo es creador de @TeamPoetero, cuenta de Twitter con casi 25 mil seguidores que varias veces al día comparte poemas de gran calado. Él es también el culpable de que yo me haya aficionado a Eleonora Requena (1968) a partir de su libro Nido de tordos y a María Antonieta Flores (1960), con su Deletérea, ambos publicados recientemente en Venezuela por Kalathos Ediciones. Hace meses Marlo me regaló esos y otros libros por el puro gusto de difundir los versos de su país, que se duele en estos tiempos.
Ahora Marlo me manda desde Caracas otro puñado de buenos libros de poesía, varios de ellos bajo el sello Óscar Todtmann editores, iniciativa editorial del incansable Team Poetero. Me da muchísimo gusto que Marlo se embarque en este proyecto casi heroico. Y me hace llegar también Daño oculto, que me envía su autora, Georgina Ramírez (1972), poeta que está al frente de la cuenta de Twitter @laparadapoetica, con más de 17 mil seguidores (encontrar sus versos a la mitad del tráfico es chupar una pastilla de menta inesperada; no te pierdas el gusto de seguirla).
El texto que da sentido a este #MiércolesDePoesía es, justamente, de Georgina. Sutil como el vaho, le pone palabras a la soledad que castiga por ausencia y hace que ni el mar interior tenga sentido. Vaya un abrazo fuerte para Georgina, Marlo y los demás venezolanos que apuestan por la poesía necesaria para vivir.
Los abrazo de veras, apretadamente.
El viaje que habito
«He sido extranjera en todas mis playas
Aún vacía de sal
sigue el mar dentro
de qué me sirven las olas
entonces
de qué la orilla
si el naufragio me habita
cuando no tengo cuerpo para anclar».
National Geographic dio a conocer recientemente los resultados del Cuarto Concurso Internacional de Fotografía de Drones: Dronestagram. Lo realiza desde 2014, con el fin de reconocer las imágenes que mejor aprovechen el potencial fotográfico de los dispositivos a control remoto. Pero no solamente: se trata de una movida inteligente, que ofrece tres tipos de ganancias a la marca. Voy por pasos.
Las bases de la competencia establecen que pueden participar en ella fotógrafos de cualquier parte del mundo, profesionales o amateurs, cuyas imágenes hayan sido obtenidas aéreamente, con drones. El jurado de este año lo conformó Patrick Witty, subdirector de fotografía en National Geographic, así como directores de imagen de la marca en varios países. Los criterios de selección son dos, en esencia: creatividad y calidad de la imagen. Las categorías son Naturaleza, Gente y Urbanismo, además de una cuarta, que se abrió este año: Creatividad. En cada una se otorgan premios a los tres primeros lugares.
Aquí van las imágenes ganadoras de los primeros sitios en cada una de las categorías.
Naturaleza. Primer lugar
Autor: jcourtial (Francia)
Descripción: Durante el verano, un tractor deja un surco amarillo en un campo de lavanda en Provenza.
Gente. Primer lugar
Autor: Martín Sánchez (Estados Unidos)
Descripción: Al filo de la línea.
Urbanismo. Primer lugar
Autor: bachirm (Emiratos Árabes Unidos)
Descripción: La jungla de concreto de Dubai.
Creatividad. Primer lugar
Autor: LukeMaximoBell (Sudáfrica)
Descripción: Mientras dos vacas toman agua, el sol proyecta sus sombras en el río.
Las imágenes son preciosas y además ofrecen la novedad de presentar el mundo desde una nueva perspectiva, una en la que tenemos que reconfigurar el concepto de arriba-abajo.
Sin embargo, el Dronestagram es mucho más que estética: se trata de un juego a tres bandas (cuando menos) para National Geographic:
Con el concurso, recibe gratuitamente contenido de alta calidad. Ese bagaje es un imán para los usuarios: la mejor forma de crear comunidad. Por ejemplo, la cuenta de Dronestagram tiene casi 23 mil seguidores en Instagram, pero la de NatGeo suma más de 79 millones, a los cuales les ofrece otra vía de interés.
El oficio de escritor es el polo opuesto del glamour. Ese pudiera ser el intertexto del espléndido libro de cuentos La vaga ambición, de Antonio Ortuño, con el cual ganó recientemente en España el Premio Ribera del Duero y que publica la editorial Páginas de Espuma.
En BAzar de Letras platiqué con él sobre la clave para ganar un reconocimiento de ese nivel, en el que compitió con más de 800 participantes de todo el mundo de habla hispana. También hablamos de cómo escribir es, en el fondo, mentir bien y de qué modo trabaja cotidianamente con el lenguaje.
El poeta mexicano Eduardo Casar es viejo conocido de este blog y de quienes pasean por sus rincones.
Hoy le da tono al #MiércolesDePoesía un texto suyo, incluido en el libro Son cerca de cien años; también aparece en el CD Unos poemasenvozados, parte de la colección Voz Viva de México, de la UNAM.
Le pone palabras al estremecimiento de saber que uno es de alguien, que lleva sus iniciales en el pecho. Y por más que intenta bloquear las ventanas para ponerse a salvo de ese viento, nada funciona.
Conjuro y contigo
«Hoy me toca ser viento. Ten cuidado.
Refuerza tus ventanas con maderas y con golpes firmes.
Con las maderas dibuja la inicial de mi nombre.
Dicen que si lo haces arrojarás hacia la paz,
lejos del estremecimiento,
al portador del nombre que dibujas
con maderas apuntalando tus ventanas.
Dicen que no hay más eficaz conjuro
que enfrentar consigo mismo a quien ataca.
Dicen que es eficaz, pero no sirve.
Sabré encontrar resquicios
para llegar hasta tu pecho.
Y mañana me tocará ser agua.
Ten cuidado.
Porque mañana es muy probable
que nazca dentro de ti
una sed peligrosa y es verano».
Da click aquí abajo, para escucharlo en la propia voz de Eduardo, que es una ricura.
La poesía espera donde no se la aguarda por su nombre. Mientras busco un pasaje específico en «la malditísima»novela Under The Volcano, de Malcolm Lowry (Germán Labrador dixit), me topo con esto, que en su momento subrayé pero ahora me golpea como si fuera la primera vez que lo leo:
«What was life but a warefare and a stranger’s sojourn? Revolution rages too in the tierra caliente of each human soul. No peace but that must pay full too to hell—».
(«¿Qué era la vida sino un combate y el paso por el mundo de un extraño? También la revolución ruge en la tierra caliente del alma de cada hombre. No hay paz que deje de pagar pleno tributo al infierno». Traducción de Raúl Ortiz y Ortiz ).
Xavier Villaurrutia, escritor mexicano que escondía en su pluma granadas de mano, manchas de sangre y hasta algún cañón de palabras, visita hoy el #MiércolesDePoesía.
Aquí dejo su poema «Nuestro amor», hondo como un pozo. Describe una relación que es igual a un sueño doloroso y un desvelo, en el que los labios están desnudos como cuerpos, en el que los cuerpos también están juntos como labios desnudos.
Sea.
«Si nuestro amor no fuera,
al tiempo que un secreto,
un tormento, una duda,
una interrogación;
si no fuera una larga
espera interminable,
un vacío en el pecho
donde el corazón llama
como un puño cerrado
a una puerta impasible;
si nuestro amor no fuera
el sueño doloroso
en que vives sin mí,
dentro de mí, una vida
que me llena de espanto;
si no fuera un desvelo,
un grito iluminado
en la noche profunda;
si nuestro amor no fuera
como un hilo tendido
en que vamos los dos
sin red sobre el vacío;
si tus palabras fueran
sólo palabras para
nombrar con ellas cosas
tuyas, no más, y mías;
si no resucitaran,
si no evocaran trágicas
distancias y rencores
traspuestos, olvidados;
si tu mirada fuera
siempre la que un instante
—¡pero un instante eterno!—
es tu más honda entrega;
si tus besos no fueran
sino para mis labios
trémulos y sumisos;
si tu lenta saliva
no fundiera en mi boca
su sabor infinito;
si juntos nuestros labios
desnudos como cuerpos,
y nuestros cuerpos juntos
como labios desnudos
no formaran un cuerpo
y una respiración,
¡no fuera amor el nuestro,
no fuera nuestro amor!».
Xavier Villaurrutia, «Nuestro amor», Canto a la primavera y otros poemas, en Nostalgia de la muerte. Poemas y teatro, Fondo de Cultura Económica, Colección Lecturas Mexicanas 36.