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#MiércolesDePoesía Qué ropa las aguas del mar

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Seguro que, siendo niño, más de un baboso-resentido lo molestó en la escuela por ser hijo de quienes es hijo y nieto de quien es nieto*.

Seguro que Juan Rafael Coronel Rivera les calló la boca a todos, porque creció para ser muchas cosas, entre ellas curador de arte y poseedor de una de las colecciones de arte mexicano más grandes del mundo, además de editor, ensayista y poeta. Y todo ello afirmando su voz pero sin negar los espléndidos genes que, por otra parte, no deben ser cosa ligera.

A esta última faceta, la de jugador de versos en primera persona, corresponde su libro African Jamboree (Talamontes Editores), de factura impecable, del tipo de bellezas editoriales que ya se hacen poco (un lujo, el papel de portada y las páginas dobles). Consta de poemas breves, visuales, con momentos certeros de humor e instantes que calan hondo.

Estos versos suyos, con esa imagen preciosa de las ropas del mar, son los invitados a este #MiércolesDePoesía no sólo porque lo valen por sí mismos, sino también porque se da la feliz coyuntura de que el libro se presenta mañana, jueves 18 de agosto, a las 7:30 pm en la Casa del Poeta, Álvaro Obregón 73, Colonia Cuahutémoc, Ciudad de México. La entrada es libre.

Somone

“Qué título el del mar
qué ropa sus aguas
me anclo a la orilla
palmera
y al cenit
el sol
ese perpetuo travestido
se hace luna”

*Es hijo de Rafael Coronel y Ruth Marín, nieto de Diego Rivera.

#MiércolesDePoesía Los ojos que tengo en las entrañas dibujados

Gustave Moreau, Cantar de los Cantares
Gustave Moreau, Cantar de los Cantares

No es exagerado llamar a éste uno de los mejores poemas de amor jamás escritos. Nació de la pluma de Juan de la Cruz, quien vivió de 1549 a 1591 y después fue llamado santo.

El poema se basa en el Cantar de los Cantares bíblico. Tiene una lectura mística, es decir, la que trata sobre “el ejercicio de amor entre el alma y el esposo, Cristo”, pero también se le puede leer paganamente, como un ruego de amor mundano. En cualquier caso, su sonoridad y plasticidad son inmejorables, como en el tartamudeo del “un no sé qué que quedan balbuciendo”.

Este #MiércolesDePoesía se desborda con este fragmento del “Cántico Espiritual”, en el que habla la esposa.

“¿Adónde te escondiste,
amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti, clamando, y eras ido.

[…]

¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero
que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan,
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan;
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

[…]

¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y solo para ti quiero tenellos.

¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados,
formases de repente
los ojos deseados,
que tengo en mis entrañas dibujados!”.

Da click aquí para ir a la entrada La noche oscura del alma, también sobre Juan de la Cruz.

 

#MiércolesDePoesía Los pálpitos de la tinta

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De nuevo es día de celebrar los versos, de hacer un alto y poner el cronómetro del mundo en ceros por un rato. Dicho de manera escueta: es #MiércolesDePoesía. Hoy invito a Luis Bugarini, escritor mexicano de amplias entendederas que lo mismo escribe crítica literaria, ensayo y novela (Estación Varsovia se atiborra entre mis pendientes de lectura) que, notablemente, poesía.

Acabo de terminar su libro Hora líquida (Editorial Abismos, 2015) y lo volveré a empezar, porque está para saborearse: son espléndidas tanto sus imágenes como la precisión de sus verbos, insustituibles como piezas de rompecabezas. Aunque el libro tiene varios poemas buenos y muchos realmente magníficos, dada la dinámica de este blog compartiré uno de mis favoritos, que da cuenta de la fuerza y concreción de su trabajo. Sirva de augurio para lo que resta de la semana y, claro, para promover la lectura de Hora líquida.

P.D. Es muy recomendable también Asidero, el blog que Luis publica dentro del sitio web de la revista Nexos. Voilá.

Carga

La tinta
rehúsa
ser signo:

prefiere
el abrigo terso
de su envase.

Entendible.

#MiércolesDePoesía De cuando el amor se vuelve una emergencia

Mi nuevo libro de poesía luce sano. Lo primero que hice al recibirlo fue contarle los deditos de los pies, revisarle la nariz, pegar la oreja a su pecho para oírle el corazón. Lo miro con una mezcla de orgullo y aprensión. En este #MiércolesDePoesía comparto uno de sus primeros balbuceos, sólo para dar constancia de que está vivo. Porque sí, a veces querer de más se vuelve una emergencia.

Para quienes han preguntado: Ser azar ya está a la venta en la Librería Jorge Cuesta de la Ciudad de México (Liverpool 12, Zona Rosa) y se puede pedir directamente a la editorial: abismoseditorial@gmail.com y en @abismosed. Muy pronto, me dicen, estará también en El Péndulo y en librerías del Fondo de Cultura Económica. Y para lectores del extranjero está disponible en Amazon.com.

Gracias por recibirlo de brazos abiertos y dejarlo decir lo que tiene que decir.

EMERGENCIA

En caso de incendio, de sismo, de riesgo, de alarma.
En caso de insomnio, de revuelos, de abismo, de insania.
En caso de celos, de celos, de celos, de celos
rompa el vidrio y use los pedazos a su albedrío.

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#MiércolesDePoesía Amar entre el asombro y el precipicio

Foto: Christian Coigny www.christiancoigny.com
Foto: Christian Coigny
http://www.christiancoigny.com

Tengo buenas noticias sobre un nuevo libro mío de poesía, aunque el #MiércolesDeÍdem de hoy lo dedico a hablar de una lectura organizada para esta tarde por la incansable Adriana Tafoya, de editorial Verso Destierro (cómo me gusta ese nombre). La información está más abajo, pero dejo aquí estos versos de Gustavo Alatorre, uno de los autores que leerán esta noche. Se titula “Para decir a oscuras…” y sí, dice lo que me ha pasado más de una vez: amar un cuerpo entre el asombro y el precipicio.

Yo te recuerdo desnuda porque las flores hermosas

siempre han sido así. Y las enfermas y las calizas,

las que parecen de piedra como el corazón de un niño

y las que duermen junto a los ebrios, y las que arden de día

por perfumar la noche, y las que sueñan sin tener ojos

y las que muerden por las espinas y las que son al fin mortales.

Yo te recuerdo desnuda junto a esta cama,

como esas flores que penden entre el asombro

y el precipicio.

 

Lectura de poesía
Hora: 7 pm
Lugar: Cerrojo Producciones, Motolonia 33 interior 206, Centro Histórico, D.F.
Leen: Marconio Vázquez, Adair Sotres, Luis Manuel Soto, Fernando Ruiz Nariz, Rocío García Rey y Gustavo Alatorre.
Moderan: Adriana Tafoya y Antonio Guevara
Habrá chelas, vino, bocadillos y libros a la venta (sic).

#MiércolesDePoesía Mis otras vidas, las que no fueron

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Para acompañar las horas del día van estos versos de Borges, del siempre necesario Borges. Contagiada por él, veces yo también me lo pregunto.

Lo perdido

¿Dónde estará mi vida, la que pudo
haber sido y no fue, la venturosa
o la de triste horror, esa otra cosa
que pudo ser la espada o el escudo
y que no fue? ¿Dónde estará el perdido
antepasado persa o el noruego,
dónde el azar de no quedarme ciego,
dónde el ancla y el mar, dónde el olvido
de ser quien soy? ¿Dónde estará la pura
noche que al rudo labrador confía
el iletrado y laborioso día,
según lo quiere la literatura?
Pienso también en esa compañera
que me esperaba, y que tal vez me espera.

-Jorge Luis Borges, “Lo perdido”, El oro de los tigres, en Obras completas. Tomo 2, Buenos Aires: Emecé Editores, 1974

Ella me sigue aleteando los días

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Esta niña se plantó en el centro de mis ojos desde hace muchos años. Hoy es una adolescenta adulta que protagoniza mis mejores mañanas y me recuerda que nadie más afortunada que yo, por conocerla en persona, por tener cerca su ingenio y su ternura siempre recién exprimida.

Tenía más o menos la edad de la foto cuando le escribí este poemita, mismo que suscribo muchos años después, porque me sigue aleteando los días.

BORBOLETA

Me recibes en la puerta:

le armas una fiesta a mis caderas

con la atropellada algarabía

de casi un metro de altura.

 

Cubriría de cintas amarillas

los árboles y las casas

con el puro batir de alas

de mi corazón, muy mariposa.

#MiércolesDePoesía Besos oscuros como túneles

Foto Kurt Van Wagner
Foto Kurt Van Wagner

Aunque todos se parecen, en realidad no se parecen. Unos reptan y otros vuelan. Uno es amenaza que pone a temblar la fortaleza. Otro no advierte y simplemente toma la plaza. Algunos transmiten urgencias y los demás son todo lo morosos que pueden ser. Éste es túnel oscuro que desemboca. Aquél trae el sol prendido al pecho. En este #MiércolesDePoesía con más luz de la normal invito al portentoso “Besos”, de Tomás Segovia (1927-2011), porque ocupo y porque celebro una fiesta de ídems. No sé qué pasa cuando me besas, pero pasa.

El poema de Segovia es largo y la atención es corta, de modo que comparto sólo los versos iniciales. Ojalá con ellos despierte el hambre de leerlo todo, hasta esa fanfarria final: “[…] besaré, besaré / hasta hacer que toda tú te enciendas / como un farol de papel que flota locamente en la noche”.

Besos

“Mis besos lloverán sobre tu boca oceánica
primero uno a uno como una hilera de gruesas gotas
anchas gotas dulces cuando empieza la lluvia
que revientan como claveles de sombra
luego de pronto todos juntos
hundiéndose en tu gruta marina
chorro de besos sordos entrando hasta tu fondo
perdiéndose como un chorro en el mar
en tu boca oceánica de oleaje caliente
besos chafados blandos anchos como el peso de la plastilina
besos oscuros como túneles de donde no se sale vivo
deslumbrantes como el estallido de la fe
sentidos como algo que te arrancan […]”.

Aquí, el enlace al poema completo.

#MiércolesDePoesía Por qué me tardo en contestar una llamada

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Quienes pasan seguido por este espacio quizá recuerden que uno de mis poemas favoritos en la vida es La mancha de púrpura, del zacatecano Ramón López Velarde. Bueno, pues hoy comparto unos espléndidos versos de mi querido Fernando Fernández, que presumen ecos de aquel poema pero con un juego que entenderán los maduritos(as) que, como yo, usaron una contestadora de mensajes y conservaron en ella la voz codiciada. Claro, no hay tema menor cuando lo aborda un poeta como Fernández.

Por cierto, háganse el favor de pasar por su blog Oralapluma y su programa de radio de novedades editoriales A pie de página (lunes, 3 p.m., por Horizonte 107.9 FM). Ambos son un regalo de inteligencia de un impecable difusor de cultura y Lector, así, con mayúscula. Ahora sí, buen #MiércolesDePoesía.

“Explica la tardanza en contestar una llamada”

En medio de un acorde y de un jardín de tus vocales
o debajo de la forma de una música en tu nombre
y en tu idioma cantado de preguntas,
retener tu voz, Aminta, aquí, en la grabadora
y no llamarte en días y días.

(Mientas tanto, claro, pasa el lunes, y el martes, y el miércoles).

-Fernando Fernández, El ciclismo y los clásicos, Parentalia, 2012.

#MiércolesDePoesía El poema, una sucesión de preguntas: Luigi Amara

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Luigi Amara. Foto: Sexto Piso

La imagen de una mujer de espaldas dispara la escritura. Puro pelo. Pura nuca. Puro gesto. ¿Por qué?

A partir de esta foto de Onésipe Aguado (ver abajo), el poeta mexicano Luigi Amara construye un largo poema inquisitivo con tufo a Holmes, Belascoarán o Marlowe, en el que busca dilucidar la identidad de la mujer y lleva el gesto hasta las últimas consecuencias. ¿Quién es? ¿Por qué de espaldas? ¿Qué historia esconde? “Aunque el libro maneja la búsqueda, la investigación, también acepta desde el comienzo que no va a llegar a nada. El título mismo habla de que es un intento destinado al fracaso: Nu)n(ca. Yo lo llamaría un poema detectivesco. Es un juego”, señala el autor en entrevista.

Ganador del Premio Internacional de Poesía Manuel Acuña 2014 y publicado por Sexto Piso, Nun)n(ca es un libro hondo en la observación y a partes iguales en la imaginación, un amasijo de preguntas sin respuesta que va entretejiendo un discurso consistente, poblado de ecos de otros títulos de Amara, igualmente obsesivos. Aquí, fragmentos de lo que el poeta me dijo a propósito del libro.

LA FIEBRE SE DISPARA

“Me topé con la foto en una revista. Tiempo después me di cuenta de que seguía pensando en ella. Investigué un poco, me intrigaba saber que era muy antigua, de los orígenes de la fotografía, y además me parecía un enigma si el hecho de que la mujer apareciera de espaldas era una decisión del fotógrafo o de ella misma. Pero la fiebre realmente se disparó cuando vi la imagen en vivo, en el (museo) Metropolitan de Nueva York. Entonces empecé la investigación pormenorizada e hice apuntes, anoté ideas, preguntas. Al revisar la libreta me di cuenta de que ya tenía, de algún modo, poemas. Entonces decidí seguir en esa tónica”.

LO INQUIETANTE

“Cuando uno ve una imagen durante mucho tiempo la empieza a poblar de cosas, hace proyecciones. Me di cuenta de que entre las proyecciones que hice, quizá por el mundo de horror que vivimos en México, estaba la decapitación, es decir, ver la foto como si se tratara de un cuello para ser cercenado. De algún modo obvio, esa fotografía remite a la idea de la muerte, aunque no necesariamente a una ejecución. Pensar eso me inquietó”.

POEMA LARGO O CONJUNTO DE POEMAS

“La idea es poder leer el libro como si fuera un solo poema pero, al mismo tiempo, busqué que los apartados tuvieran autonomía, que se sostuvieran por sí mismos. Es una mezcla de fragmento y totalidad”.

LA POESÍA COMO PREGUNTA

“De algún modo, la poesía genera un cortocircuito en la comunicación. Cuando platicamos o escuchamos las noticias creemos que nos estamos comunicando bien, sin embargo, la poesía mete un ruido, interrumpe a partir de preguntas. En este caso, además de que el libro está lleno de interrogaciones, también me interesaba discutir de forma implícita la convención de qué es un pie de foto. Si ya es dudoso que una imagen pueda esclarecerse con una línea, yo quería hacer notar que tampoco basta una catarata de páginas para explicar una foto. Es decir, el pie de foto puede tener más de mil líneas y no llegar a nada.  No quise formular la pregunta, sino que se encarnara en el libro mismo”.

AUTOR OBSESIVO CONVOCA OBSESIONES

“El libro aborda una obsesión sin rostro, que de algún modo se va hacia el misterio. En él parto de la sospecha de que todo individuo tiene algún tipo de manía. La idea era jugar con esa obsesión que también tiene el otro, el lector. Quizá no es la misma que la mía, pero dado que tiene una, sabe de lo que estoy hablando. Siempre lo relaciono con el secreto: yo tengo un secreto, tú tienes uno también. Probablemente mi secreto no sea el tuyo, pero ambos sabemos lo que es tener uno. Por eso, el escritor se vuelve mucho más perspicaz cuando trabaja con la idea de que la idea de secreto es compartida”.

Para dejar a tono el #MiércolesDePoesía, comparto aquí uno de mis poemas favoritos de Nu)n(ca:

La primera vez que la vi pensé
esta mujer no puede ser
un monstruo:
no oculta sus facciones,
ostenta un ademán.
Quiere proponer un misterio
y hacerlo con la elegancia
de la desfachatez.

Posa con el atrevimiento del no
más elusivo:
parece que consiente
y al mismo tiempo descree
de lo frontal.

Dice que sí
pero no como lo imaginabas;
al borde del secreto de la nuca
ofrece el broche de un collar
que no podrás abrir.

Foto: Onésipe Aguado
Foto: Onésipe Aguado

#MiércolesDePoesía La vulgaridad también cabe en un poema

Salvador Novo, semidesnudo. Fotógrafo por identificar, c. 1925.
Salvador Novo, semidesnudo. Fotógrafo por identificar, c. 1925.

“Pienso, mi amor, en ti todas las horas
del insomnio tenaz en que me abrazo;
quiero tus ojos, busco tu regazo
y escucho tus palabras seductoras.

Digo tu nombre en sílabas sonoras,
oigo el marcial acento de tu paso,
te abro mi pecho –y el falaz abrazo
humedece en mis ojos las auroras.

Está mi lecho lánguido y sombrío
porque me faltas tú, sol de mi antojo,
ángel por cuyo beso desvarío.

Miro la vida con mortal enojo;
y todo esto me pasa, dueño mío,
porque hace una semana que no cojo”.

Hoy, #MiércolesDePoesía, está de visita en PalabrasAFlorDePiel uno de mis escritores favoritos. Dramaturgo, cronista de la ciudad, poeta de luz clara y figura clave de la vida cultural mexicana del siglo XX, Salvador Novo (1904-1974) cumple hoy 42 años de haber muerto. Este texto suyo es uno de sus muchos poemas procaces, en los que da fe (como Quevedo y Góngora y Hurtado de Mendoza), de que la poesía es tan grande que no se pelea con ninguna palabra. Construido como si fuera un soneto clásico pero anticlimático e hilarante al final, muestra a su autor tal como era: deslumbrante, sexual, vanguardista, divertido, gay, intensito. Un genio.

Hace unos días fui al Museo Soumaya de la Ciudad de México a ver la exposición Archivo Salvador Novo. Imagen pública, retratos privados, que por cierto permanece abierta hasta abril. No muy grande pero interesante, incluye imágenes de infancia, otras con personajes públicos como Dolores del Río, María Félix y Orson Welles, además de cartas suyas y de sus amantes, documentos oficiales y objetos varios, entre ellos, su colección de peluquines.

Una de las fotos exhibidas es la que ilustra esta entrada, de un Novo-casi-San-Sebastián-de-unos-21-años. Se me ocurre que un efebo así puede haber sido el destinatario de este poema que él mismo escribió años después. Luego pienso que no, una figura así de delicada no le gustaría. Él los prefería militares.

 

 

 

 

#MiércolesDePoesía Voy a amarte por la duda

Foto: Rob Lang www.roblang.com
Foto: Rob Lang http://www.roblang.com

Hoy, un poema de Xavier Villaurrutia se convierte en bandera de noches de insomnio.

Muchas veces, el arco que va del coqueteo al éxtasis suicida incluye un rosario de recelos, de pálpitos, de inseguridades, de soponcios. Eso lo dijo como nadie Xavier Villaurrutia (1903-1950), uno de los máximos autores en lengua hispana. Su portentoso “Deseo” puede ser bandera en más de una noche de insomnio de quien deletrea su amor “por la angustia y por la duda”. Y aún así no puede evitarlo.

Para acompañar el poema van dos regalos sensoriales: 1. La impecable imagen que ilustra esta entrada es un guiño al poeta, quien la hubiera disfrutado tanto como yo. 2. Dejo por aquí el mismo poema de Villaurrutia en la musicalización de Jaime López, cantada por Maru Enríquez y con una intervención de Jaime. Me encanta ese lamento hondo que se lleva al carajo el verso final, como corresponde. Ahora sí, buen #MiércolesDePoesía.

Da click en el enlace para oír la canción

Amarte con un fuego duro y frío.
Amarte sin palabras, sin pausas ni silencios.

Amarte sólo cada vez que quieras,
y sólo con la muda presencia de mis actos.

Amarte a flor de boca y mientras la mentira
no se distinga en ti de la ternura.

Amarte cuando finges toda la indiferencia
que tu abandono niega, que funde tu calor.

Amarte cada vez que tu piel y tu boca
busquen mi piel dormida y mi boca despierta.

Amarte por la soledad, si en ella me dejas.
Amarte por la ira en que mi razón enciendes.

Y, más que por el goce y el delirio,
amarte por la angustia y por la duda.

-Xavier Villaurrutia, “Deseo”, Canto a la primavera y otros poemas, en Nostalgia de la muerte. Poemas y teatro, FCE/ SEP.

#MiércolesDePoesía Esos hombres tatuados. Ufff.

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He desarrollado por ellos una leve infatuación. Un jodido vicio, pues. Y si los tatuajes son incorrectos, ni les cuento. Me parecen tremendamente sexys justo porque son perjudiciales, algo que no hace un hombre decente y formal. Así que me sale natural marcar a fuego el #MiércolesDePoesía con éste del autor mexicano Eduardo Casar y titulado, precisamente, “Los tatuajes”. Porque sí, el amor también se tatúa en la piel. Feliz y entintado paseo por estos versos.

 

Sucede que yo no me enamoro.

Simple, infinitivamente

me tatúo.

 

Se me quedan

tus manos y tus voces

como una mordedura

permanente.

 

Se me contagia todo

del tatuaje,

la música, el olor

del mar privado,

lo que íbamos a ser

y nunca hicimos.

 

Basta la lluvia

y se me nota todo.

 

-Eduardo Casar, “Los tatuajes”, Mar privado (CONACULTA/ Instituto Cultural de Aguascalientes)

#MiércolesDePoesía Recordar a Sylvia

Sylvia Plath
Sylvia Plath

En cinco versos, Julio Trujillo aprehende el suicidio de la escritora estadounidense.

Era poeta. De las buenas. Estaba casada con Ted Hughes, poeta de los ídem, y tenían dos niños. Depresiva y deprimida por las infidelidades de Hughes y por el fin de su relación, una tarde del frío invierno de 1963 selló las puertas del cuarto donde estaban sus hijos pequeños, abrió el gas del horno, metió la cabeza y se suicidó. Tenía 30 años. Dejó los libros Colossus y The Bell Jar, y en 1965 se publicó póstumamente Ariel, un portento con sus últimos textos. En “Pursuit”, ese poema impecable escrito cuando conoció a Hughes, premonitoriamente había dicho: “One day I’ll have my death of him”.

El escritor mexicano Julio Trujillo pasa de visita en el #MiércolesDePoesía con este poema delicado, que en cinco versos perfila la historia de Plath.

“En la casita,

Sylvia se pliega como un lento

puño

y luego se abre toda.

Un beso de butano habla en su boca”.

-Julio Trujillo, “Sylvia” en La burbuja (Almadía)

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El mayor temor de un poeta

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En apenas unas líneas, Guillevic resume uno de los máximos temores de quien escribe versos: que en vez de fluir como agua fresca, el poema se quede atascado, quieto, huela mal. Una vez más, la poesía pone en palabras intensas lo que yo ya sabía, sin saber que lo sabía. Aquí, la versión bilingüe:

Bien quisieras
avanzar en tu poema
como un arroyo

Rápido, sinuoso

y tiemblas de devenir
como un estanque

donde podrías, estancado,
ya no reconocerte.//

 

Tu voudrais bien
Avancer dans ton poème
Comme un ruisseau

Sinueux rapide

Et tu trembles de devenir
Comme un étang

Où tu pourrais, stagnant,
Ne plus t’y reconnaître.

-Eugène Guillevic, traducción de René Higuera

 

El gusto del dolor y el placer

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Estos versos de la poeta salvadoreña Dina Posada saben mejor si exhalan aroma de tarde y abrazos frescos. Cuánto gusto esconden por igual el dolor y el placer. Provecho.

“Toma
el sendero
que separa mis senos
resbala
tu antojo
por
el
contorno
de
mis
caderas
ágil
recio
hasta que el gusto
te mire con dolor
y te sonría el dolor
lamiéndose de gusto […]”.