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La isla, la música, el ritmo, la gente, el malecón. No se puede no amarla.

#MiércolesDePoesía Esa rata, el poema

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Un día es apenas poco para leer y compartir versos, pero cómo aligera la semana: a ella, siempre tan compuesta, se le levanta el vestido y le corre viento por entre las piernas del #MiércolesDePoesía. Esta vez la frescura la aporta un texto de Fayad Jamís (1930-1988), nacido en México, de origen libánés pero considerado poeta cubano porque casi toda su vida transcurrió en la isla. Este poema, sobre el proceso creativo, me encanta por visual y certero.

PD Por cierto: hoy, a las 7 de la noche presento de nuevo mi libro de poesía, Rabia de vida / Rabia debida. Será en la librería Rosario Castellanos de la colonia Condesa, en la Ciudad de México, en el marco de la Feria del Libro Independiente. Todos están más que invitados.

Problemas del oficio

sotto il velame degli versi strani!
Dante

“Mientras te quitas los zapatos piensas en la poesía,

sabes que alguna vez escribirás algo parecido a un gran poema,

pero sabes que de nada sirve acumular materias primas

para cuando llegue la ocasión. Puedes ponerte de pie y gritarle

a tu propio fantasma que es hora de poner manos a la obra.

Puedes comerte tu cuchara con lágrimas, escoger un recuerdo,

saltar como un sabio al descubrir las posibilidades de lo imposible.

Pero nada habrás conseguido: el poema te mira con ojos de sapo,

huye como una rata entre desperdicios y papeles, florece

en el patio de tu casa, está en el fondo de una olla y no lo ves,

lo ves y lo conoces y lo tocas, es el pan de tu noche, pero aún

no lo atrapas,  y si logras cogerlo por el cuello acaso se te rompe,

se estrella en tus narices, y es lo cierto que no sabes amasar

esa sustancia informe y diferente. […]”.

Fayad Jamís, “Problemas del oficio”, en Poesía cubana del siglo XX (Fondo de Cultura Económica)

“Si te vas a marchar, llévate antes mi cuerpo”

DibuJo: Luisa Fernanda Penagos
DibuJo: Luisa Fernanda Penagos

Da click en el enlace para oír la canción

 

Llega el viernes y, con él, una sintonía más relajada y sensual. Por eso, para inaugurar el fin de semana viene Francisco Céspedes, el cubano de voz cachonda, con una canción del también isleño, Amaury Pérez. La oí por primera vez hace años y me sigue pareciendo igual de poderosa porque sí, cuando falta el cuerpo amado, el propio está de sobra.

“Es como una maldición este tiempo sin tu amor, cómo te extraño.
Y cómo sangra la herida y se me acaba la vida, ya no la aguanto.
Como agua de cristal, así es el amor que yo llevo por dentro
Y me consumo cuando te sueño. Las mañanas junto a ti son como el cielo inmenso.

Este amor es como un mar, algo que se va a escapar, no cabe en mi pecho.
Para mantenerme vivo necesito ese motivo que en ti yo encuentro.
Cuando ya no pueda más, voy a salir a volar, voy a buscarte
Y cuando tenga tu amor sincero volverá la luz de nuevo a mi universo.

Tu amor es como un río que baña el cuerpo,
Es como un remolino que va creciendo.
Tu amor es el perfume que trajo el viento.
Si te vas a marchar, llévate antes mi cuerpo”.

Oye, disculpa la pregunta

Dibujo a lápiz: Ileana Hunter
Dibujo a lápiz: Ileana Hunter

Una inquietud flota en el aire de este #MiércolesDePoesía. Estos pocos versos de la poeta cubana Carilda Oliver Labra dejan abierta la interrogación.

Guárdame el tiempo

“[…] Se nos quedaron muchas cosas sin hablar.
Necesitamos una cita,
porque
¿a quién le doy tantas caricias
que sobraron,
aquellas que olvidé ponerte sobre el pecho? […]”.

 

Me desordeno, amor, me desordeno

Foto: Andreas Bitesnich
Foto: Andreas Bitesnich

Ayer quise retomar la sanísima costumbre de los #MiércolesDePoesía, pero me fue imposible. Tuve que hablar del libro de Martín Caparros, El hambre, porque su crudeza no me dejó opción, de modo que por esta vez celebraré el #JuevesDePoesía. Para ello invito a la poeta cubana Carilda Oliver Labra, nacida en 1924 y que con este poema resume la exquisita confusión del deseo.

Me desordeno, amor, me desordeno/
cuando voy en tu boca, demorada;/
y casi sin por qué, casi por nada,/
te toco con la punta de mi seno.//

Te toco con la punta de mi seno/
y con mi soledad desamparada;/
y acaso sin estar enamorada;/
me desordeno, amor, me desordeno.//

Y mi suerte de fruta respetada/
arde en tu mano lúbrica y turbada/
como una mal promesa de veneno;//

y aunque quiero besarte arrodillada,/
cuando voy en tu boca, demorada,/
me desordeno, amor, me desordeno.

Por qué América se llama así

Mapa de Martin Waldseemüller

En 1507, el clérigo alemán Martin Waldessmüller realizó un mapa que cambiaría la forma de entender el mundo. Consta de 12 bloques de madera que forman una imagen de 2.50 por 1.20 metros y se volvió fundamental porque es el “acta de nacimiento” de América: nombra por primera vez así al “nuevo” continente, aunque también contiene numerosas imprecisiones, cuenta Simon Garfield en el tesoro inagotable que es su libro En el mapa. De cómo el mundo adquirió su aspecto, publicado por Taurus (da click en Las monjas que intuyeron a Borges y Cómo Google Maps alimenta el ego, otras entradas sobre este libro).

El nombre figura sobre Sudamérica y en un recuadro en la parte inferior izquierda, Waldessmüller anota que “los antiguos no hacen mención” de esta zona y que su inclusión se basa “en conocimientos geográficos auténticos y precisos”. Además, en la parte superior representa a dos personajes: a la izquierda Ptolomeo, padre de la cartografía, junto al ya conocido hemisferio oriental, mientras a la derecha aparece Américo Vespucio, junto al nuevo hemisferio occidental.

Recuerdo que en mis años escolares me pregunté por qué el continente lleva el nombre de Vespucio, personaje del que nunca oí nada, y no el de Cristóbal Colón, protagonista en mis clases de historia y en la “fiesta” del 12 de octubre. Ahora salgo de la duda: resulta que Vespucio, navegante florentino, realizó varios viajes a Sudamérica en los primeros años del siglo XVI y fue considerado por muchos el primero en llegar a la tierra recién explorada. Luego se aclaró que Colón fue el primero, pero se ve que al momento de hacer su mapa, Waldseemüller era de los fans de Vespucio. Así, explica en la introducción a su mapa: “Puesto que tanto Europa como Asia recibieron nombres de mujeres, no veo razón alguna para  no llamar a esta parte del mundo Amerige, esto es, la tierra de Americo, o América, por Americo, su descubridor”. Y aunque seis años después, en otro mapa Waldseemüller nombró a Colón como el primero en llegar a tierras incógnitas, era tarde: ya se había copiado masivamente su representación del mundo y, con ella, el nombre América para designarla.

Amo estas historias fantásticas que subrayan la fuerza del azar.

Imagen 3

La desmesura de algunas noches

Foto: www.sayable.net
Foto: http://www.sayable.net

Sí, así pasa. Así me pasa, así me pasó anoche, buena parte de las horas escribiendo, tratando de exprimir el sabor ácido del alma. Hoy todo me parece desmesurado.

La obra

“Algunas noches en este cuarto/

escucho el engranaje furioso/

de una máquina desconocida./

No puedo en la mañana recordar/

ese ruido. Sólo encuentro/

una rueda insólita en mi almohada.”

-Antón Arrufat, Poesía cubana del siglo XX (FCE)

Escritores contra el espionaje

Alberto Manguel (Arg), Ana Clavel (Méx), Santiago Roncagliolo (Perú), Rosa Beltrán (Méx), Valeria Luiselli (Méx), Javier Marías (Esp), Ariel Dorfman (Chile), Héctor Abad (Col), Leonardo Padura (Cuba), Claudia Piñeiro (Arg), Juan Gabriel Vázquez (Col), Rosa Montero (Esp)
Algunos firmantes: Alberto Manguel (Arg), Ana Clavel (Méx), Santiago Roncagliolo (Perú), Rosa Beltrán (Méx), Valeria Luiselli (Méx), Javier Marías (Esp), Ariel Dorfman (Chile), Héctor Abad (Col), Leonardo Padura (Cuba), Claudia Piñeiro (Arg), Juan Gabriel Vázquez (Col), Rosa Montero (Esp)

Más de 500 autores de 81 países condenaron estos días el espionaje de las agencias de inteligencia revelado por Edward Snowden. El necesario manifiesto “En defensa de la democracia en la era digital” señala que el espionaje masivo viola el derecho humano a no ser observado. “Una persona vigilada no es libre; una sociedad vigilada no es democrática”, subrayan. Además piden a la ONU la protección de los derechos civiles en el mundo digital.

Entre las firmas internacionales saltan los premios Nobel J. M. Coetzee, Elfriede Jelinek, Günter Grass y Orhan Pamuk, además de Don DeLillo, Margaret Atwood, Ian McEwan, Julian Barnes, Martin Amis, Amos Oz, Lionel Shriver, Etgar Keret y Jonathan Lethem. Contra 83 nombres de autores alemanes, Hispanoamérica completa está representada por 40 autores de Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Ecuador, El Salvador, España, México y Perú (los demás países no figuran). Qué bueno que estén los nombres que están, qué lástima que falten muchos otros. Me parece intrínseca a la escritura la demanda de libertad.

Aquí el enlace al manifiesto: http://goo.gl/gThQXf