Gonzalo Rojas, Juan Rulfo y la no-muerte del segundo

«Los poetas no mueren, quedan encantados». Eso le dijo Gonzalo Rojas a Juan Rulfo cuando lo conoció, retomando la frase de Guimaraes Rosa. Era 1969, estaban en Viña del Mar en un encuentro de escritores. Vale recordarlo porque por estos días se cumplieron 96 años del natalicio de Rulfo, el hombre que nació pero noSigue leyendo «Gonzalo Rojas, Juan Rulfo y la no-muerte del segundo»

Encantada con el dios glotón

A mitad del día cierro los ojos y saboreo la noche anterior, excesiva de placer. Me veo en la mujer retratada hace miles de años por el poeta indio Vidyapati: -Amigo mío,/ ¡lo que pasó esta noche!/ La miel fue mi tortura./ Bebió mis labios,/ arañó mis pechos,/ me apretó cara a cara/ hasta dejarmeSigue leyendo «Encantada con el dios glotón»

Cuando el deseo mancha

Una gota de tinta toca el papel absorbente y de inmediato crece, se extiende, devora lo blanco, impide que vuelva a ser lo que fue. Así el deseo: en cuanto me roza se expande en todas direcciones, ensordece el resto del mundo, tenebroso. En loca carrera te vuelve sola carencia y a mí, sola deseante.   -Julia Santibáñez

Liviano pájaro de luz

Feria del Libro de Buenos Aires, pasado abril: imposible asistir, pero quien más me quiere estuvo ahí, comprando libros para él y para mí. El que más me emociona es la poesía completa de la uruguaya Idea Vilariño, una de mis favoritas. Con estos versos suyos, deliciosamente eróticos, festejo que el abrazo esperado está por llegarme: BuscamosSigue leyendo «Liviano pájaro de luz»

De palabras tanto inútiles como bellas

“La poesía es inútil, pero tal vez por eso mismo es necesaria en un mundo de cosas útiles e inmediatas”, dice el portugués Nuno Júdice, quien acaba de recibir el Premio Reina Sofía de Poesía (la cacofonía no es culpa mía…). Inútil pero bellísimo es este poema suyo, en traducción de Marco Antonio Campos. ConSigue leyendo «De palabras tanto inútiles como bellas»

La primera noche de un rey

El joven rey está contento./ Magnánimo/ exculpa a dos ladrones,/ regala vino a los vasallos,/ descree negros augurios sobre el reino.//   Vaga por palacio/ y parece más alto,/ de ojos más oscuros/ (se toca los labios, como extrañado,/ y ríe para sí mismo).//   Desde ayer soy/ su cortesana.//   -Julia Santibáñez

No hay mujer ni hombre, sino un cuerpo eterno

Para terminar bien la semana (o empezarla, como se quiera), un aliento del perpetuo chileno, Gonzalo Rojas: «¿Qué se ama cuando se ama, mi Dios: la luz terrible de la vida o la luz de la muerte? ¿Qué se busca, qué se halla, qué es eso: ¿amor? ¿Quién es? ¿La mujer con su hondura, susSigue leyendo «No hay mujer ni hombre, sino un cuerpo eterno»

Plegarias nocturnas, de Santiago Gamboa

«Soy humano, y nada de lo que es humano puede parecerme ajeno», dijo Terencio. Creo haber mencionado esa cita antes, la recuerdo mucho; ahora, por ejemplo, recién terminada la novela del colombiano Gamboa (Mondadori). Como Manuel, protagonista de la historia, recuerdo ese momento de la infancia cuando alguien me miró y me hizo sentir personaSigue leyendo «Plegarias nocturnas, de Santiago Gamboa»

Poner nombre a lo que duele ayuda a entenderlo

«Te diría que fuéramos al río Bravo a llorar, pero debes saber que ya no hay río ni llanto»: con el poemario de ese nombre, Jorge Humberto Chávez ganó el reconocido Premio de Poesía Aguascalientes. En entrevista, habló sobre la violencia que se vive en el norte del país, leit motif de los versos premiados:Sigue leyendo «Poner nombre a lo que duele ayuda a entenderlo»

El efecto de cuatro martinis

Empiezo por decir que no me gusta el martini seco. En cambio, aunque soy de poco beber me encanta el endulzado de manzana, causante de algunas noches de mareo y relajación (por usar un eufemismo). Esta digresión vale para contar que en Plegarias nocturnas, la novela de Santiago Gamboa que estoy leyendo, cierto personaje dedicaSigue leyendo «El efecto de cuatro martinis»

Ladrones que lean poesía

«-¿Colecciona algo? -No, lo que sí hay en mi casa son muchos libros, no hay ni dónde pararse ni sentarse, están en los libreros y en todos lados, ya no hallo dónde ponerlos, pero me encantan, cuando paso y veo el título de uno se me antoja releerlo. Si un ladrón entra en mi casaSigue leyendo «Ladrones que lean poesía»

El viento levanta la falda de una chica…

Los astros se alinearon y hoy viajo a Bogotá a estar con quien más me quiere. En celebración comparto este poema del colombiano Flóbert Zapata (1958), sobre la onda expansiva que nace en una parada del autobús. Vale mucho la pena: «Una ráfaga de viento/ ha levantado la falda/ de una estudiante joven y hermosa/ que espera enSigue leyendo «El viento levanta la falda de una chica…»

Mi propio epitafio

Este poemita colombiano me pone de buenas: El inmortal «Soñé mi epitafio.// No tenía lápida/ ni tumba.// Era una simple nota/ pegada con cinta/ y decía:// Estoy en la biblioteca». -John Galán Casanova (Colombia, 1970)

Territorio ávido de sus besos

El día amanece esperanzado, primaveroso, instalado en el buen humor. Si la relojería se pone a punto, en pocos días mi cuerpo volverá a ser «territorio ávido de sus besos» (G. Belli). El sol lo sabe, por eso esta mañana no llega de puntillas como otros días, sino aparece sonriente en lo alto del cielo.

Una mujer atravesada entre los párpados

Empezar la mañana con este pasaje dedicado a una es arrancar el día con la piel de gallina: «No consigo dormir. Tengo una mujer atravesada entre los párpados. Si pudiera le diría que se vaya, pero tengo una mujer atravesada en la garganta». -Eduardo Galeano

Poema en viñetas, de Dino Buzzati

Esta novela gráfica del sello Gadir está ilustrada por el propio Buzzati, quien trabajó en ella durante dos años antes de publicarla en 1969. Como conté en algún otro momento, he leído varios textos de él (El gran retrato, Un amor, El desierto de los tártaros), pero desconocía por completo sus inquietudes gráficas y meSigue leyendo «Poema en viñetas, de Dino Buzzati»

«Si no tuviera este brazo no podría hablar»

Es excepcional este poema en prosa, tiene la fuerza de quien se mueve muy a gusto entre palabras: «El brazo con el que escribo no se lo doy a nadie, si me deshiciera de este brazo moriría atragantada. Este brazo es el que aprieta mi vientre, el que hunde su mano en mi garganta paraSigue leyendo ««Si no tuviera este brazo no podría hablar»»

Herida irreversible

No tenía ninguna herida irreversible/ pero rajaste mi centro,/ explorando insistente/ ahí donde no sé cómo me llamo./ Y empezó a correr el tiempo.//   Desde aquel día persigo el combate./ Fuera de él todo es fingir,/ siempre a la caza del momento/ en el que entra tu sable/ y mata/ una y otra vez.//Sigue leyendo «Herida irreversible»

Similitud entre un poema y un profiterol con chocolate

Para quienes me habían preguntado al respecto, aquí va el epílogo: tras diez días del ayuno de desintoxicación Master Cleanse ayer fue mi primer día de comida «normal», es decir, totalmente sólida aunque sin irritantes ni cosas muy pesadas. Traigo el paladar más despierto que de costumbre, así que me dedico a disfrutar a fondoSigue leyendo «Similitud entre un poema y un profiterol con chocolate»

Palabras-hojas (no palabras-mármol)

Hace años, no sé cuántos, anoté este poema del gran Guillevic al reverso de una tarjeta de presentación de alguien-que-hoy-no-sé-quién-es. Ahora, mientras busco en el tarjetero un teléfono, lo leo y me deslumbra de nuevo. Con razón lo copié, con razón conservo la tarjeta. No tengo idea quién lo tradujo ni cómo se llama elSigue leyendo «Palabras-hojas (no palabras-mármol)»