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#MiércolesDePoesía “De él me gusta el labio grueso, muy tú cuando lo muerdo”

Foto: Julia Anna Gospodarou
Foto: Julia Anna Gospodarou

En estos días, tanto el sitio argentino Alcanza Poesía como el diario mexicano Gazzetta D.F. publicaron poemas de mi libro más reciente, Ser azar (Editorial Abismos, 2016). Además, Alcanza Poesía incluyó una entrevista conmigo sobre el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti, que recientemente obtuve en Montevideo, Uruguay.

Me emocionan las dos invitaciones a presentar mi trabajo: la de Hugo Muleiro, en Buenos Aires, y la de Hugo de Mendoza, de El Golem Ediciones, en la Ciudad de México. Subrayo mi gratitud a los Hugos, nombre que ya revela el entrañable signo literario de ambos personajes.

Para celebrar el #MiércolesDePoesía aquí van dos de los textos incluidos sobre azares amorosos, pero invito al muy respetable a pasearse por ambos sitios. Sea.

 

Viajera

De él me gusta el labio grueso, muy tú cuando lo muerdo. Del otro me encanta el peso que me ahoga, en lo que me recuerda el tuyo. Sé que disfrutarías el humor impúdico de aquél.

Te juro que no dejo de pensarte, corazón.

 

Cortejo

No quiero mirarte

y te miro,

entre el follaje.

Debería romperte las alas

y enterrar tu pico en tierra,

el tornasol de tus plumas.

Finjo que tu rito no me atrae,

ignoro que tu cuello brilla

más que otras veces.

Casi lo logro.

Pero Natura desleal

me traiciona

en un pliegue que se inflama.

 

Si esto es amor de tenebra, no sé

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“[…] Pronto, ¡pronto! Que unidos, enlazados,
boca rota de amor y alma mordida,
el tiempo nos encuentre destrozados”.

Estos tres versos finales pertenecen al “Soneto de la guirnalda de las rosas” de Federico García Lorca. El poema fue desconocido por décadas y dado a conocer apenas hace unos 30 años, como parte de los Sonetos del amor oscuro, en los que el poeta asume su preferencia homosexual. Da click aquí para ir a los demás poemas de la serie, publicados por Lumen.

Me alucina cómo hace plástico el aturdimiento, la indefensión que provoca el amor.

¿Amor oscuro? PorDió.

Sugerencia para conjurar el frío (y noticia: este blog llega a 8 mil seguidores)

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Hoy, la revista mexicana Blanco Móvil publica algunos poemas míos, lo cual me da una relación especial con este martes: le quita un poco el congelamiento inminente.

Aquí va uno de ellos a propósito del clima, de la necesidad de jugar con fuego para no morir ateridos.

Sí, tú, haz caso.

P.D. Hoy mismo este blog llega a 8 mil seguidores. No me la creo, me parece que alguien me está jugando una broma. Igual me dejo consentir con la noticia y me dan ganas de invitar una taza del mejor café del mundo a cada persona que  sigue este viaje de palabras. Gracias de corazón. De veras. De entrañas.

Da click aquí para ir a los poemas en el sitio de Blanco móvil.

Necia, sigo buscando los nombres de las cosas

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Ayer presenté mi libro Ser azar en el Foro Móvil La Chula, de Hostería La Bota, dentro de la Feria del Libro del Zócalo. Estuvo el poeta Gerardo Grande para presentarnos y me acompañaron en la mesa el también escritor Rafa Carballo y Sidharta Ochoa, directora de Editorial Abismos, casa que publicó el libro.

Hablamos de versos, de heridas, de humor. Cayeron algunos amigos queridos, además de varios lectores y otros curiosos, entre ellos una ella y un él que están de visita desde Costa Rica y que al final se llevaron cada uno Ser azar. O sea, hubo público y hasta se vendieron libros, cosa notoriamente de subrayar. En un arranque de sincericidio egocentrista debo decir que me la pasé muy bien.

Confirmé una vez más que esta frase de Cien años de soledad constituye una de las principales razones por las cuales escribo: “El mundo era tan reciente que muchas cosas carecían de nombre y para mencionarlas había que señalarlas con el dedo”. Es decir, neciamente voy por ahí buscando cómo nombrar a las cosas, para no tener que señalarlas con el dedo. Es decir, intento encontrar “su preciso y verdadero y no sabido nombre”, en palabras de Borges.

Ingenua y necia, creo que voy a dar con él.

PD Se hizo un Periscope pero no logro pegarlo aquí. Seguiré informando.

Foto: Mónica Icaza
Foto: Mónica Icaza

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#MiércolesDePoesía Amar en la fragilidad

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Me dijo algo con los ojos y temblé. Me dijo algo con los ojos y temblé porque entendí exactamente de lo que hablaba. Me dijo algo con los ojos y temblé porque entendí exactamente de lo que hablaba y no supe arrimarme palabras para agradecerle, desde lo más hondo, que me amara en lo más quebradizo de mí.

Eso que me dijo con los ojos es de lo más conmovedor que me han dicho jamás. Y se quedó como certeza en el cristal que llevo por dentro. 

Estos versos de Andrés Neuman, narrador y poeta (además de amigo entrañable), me recuerdan esa mañana hace unos meses. Me la recuerdan y por eso lo comparto, porque ahora mismo amo la fragilidad de las paredes de una persona y espero que ese amor la fortalezca.

Buen #MiércolesDePoesía.

Casa fugaz

Somos iguales: tienes
la exacta fortaleza
que me hace en parte débil.
Sigue siendo difícil
en la casa terrena desnudarse.
¿Trascender? Eso intentan los solemnes,
como si dominasen el misterio
de habitar hasta el fondo este lugar
sin cederle terreno a las alturas.

Si te toco, artesana,
¿querrás estar aquí enteramente?
Durando en lo fugaz,
así transcurriría nuestra entrega.
Desconociendo cómo,
así nos buscaríamos.
Iguales en la duda. Enamorados
de la fragilidad de estas paredes.

Tomado del libro Vendaval de bolsillo (Almadía)

#MiércolesDePoesía Deseosa pone anuncio clasificado

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Este poema del chileno Gonzalo Rojas me gusta. Me lo imagino publicado en un periódico cualquiera, entre el anuncio de una enfermera experta en cuidar ancianos, ofertas de un refrigerador viejo, masajistas a domicilio, autos de oportunidad.

Me imagino los versos haciéndonos el día a más de uno. Sea el #MiércolesDePoesía.

Enigma de la deseosa

“Muchacha imperfecta busca hombre imperfecto
de 32, exige lectura
de Ovidio, ofrece: a) dos pechos de paloma,
b) toda su piel liviana
para los besos, c) mirada
verde para desafiar el infortunio
de las tormentas;
no va a las casas
ni tiene teléfono, acepta
imantación por pensamiento. No es Venus;
tiene la voracidad de Venus”.

 

#MiércolesDePoesía Los muertos no escuchan la lluvia

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La regia Ingrid Bringas (regia porque es de Monterrey, pero también porque viste con certeza el traje de escritora), acaba de publicar Jardín botánico, libro de poesía con el sello de Editorial Abismos. A partir de versos cuyas imágenes se cuelan entre la ropa, como “Será que no nacimos para ser palomas para posarnos sobre las palabras“, el libro teje un abanico de emociones que subrayan el cuestionamiento, la desesperanza, la lluvia de tarde y también la que llueve por dentro, porque “¿qué habremos hecho mal? para limpiarnos el barro de la cara”.

Me encanta saber que Ingrid está recién estrenada en la treintena de edad, por todo lo que aún va a escribir. Dejo aquí este poema suyo, de su particular Jardín botánico. Buen #MiércolesDePoesía.

Un poema es una ciudad

Hoy amaneciste diferente
algo se está perdiendo
nadie está más solo que nosotros
los muertos no escuchan la lluvia
no temen perder sus ojos como nosotros
que arrugamos las sábanas con lágrimas
ignoramos el número de veces que nos perdemos
nos hemos quedado en el camino
y tirados nos recoge el gorrión
nos anidamos.

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#MiércolesDePoesía El bendito miedo

Foto: Dean Farrell www.deanfarrell.com
Foto: Dean Farrell http://www.deanfarrell.com

El poeta y yo tenemos una historia entrañas adentro. Él me escribió un poema insuperable que se llama “Palabras para Julia”. Yo no le escribí nada, cómo atreverme luego de leerlo, pero muchas veces soy él porque en sus palabras soy más yo. Es decir, más él. Bueno, nos entendemos.

Se llama José Agustín Goytisolo y me escribió también este poema, para que pudiera usarlo cuando tuviera necesidad, como hoy. Se llama “Esa flor instantánea” y leerlo y releerlo es lo mejor a lo que puedo dedicarme en este #MiércolesDePoesía.

“Miedo a perderse ambos,
vivir uno sin otro:
miedo a estar alejados
en el viento, la niebla,
en los pasos del día,
en la luz del relámpago,
en cualquier parte. Miedo
que les hace abrazarse,
unirse en este aire
que ahora juntos respiran.
Y se buscan y buscan
esa flor instantánea
que cuando se consigue
se deshace en un soplo
y hay que ir a encontrar otras
en el jardín umbrío.
Miedo, bendito miedo
que propicia el deseo,
la agonía y el rapto,
de los que mueren juntos
y resucitan luego”.

 

 

Entre la mala leche y el amor contemporáneos

Xavir Villaurrutia (1903-1950)

Cada mes publico en la revista Santo y seña (tanto en su versión impresa como digital) la sección El bonito arte de (per)versificar, toda ella dedicada a poesía. Recomiendo libros, comento noticias sobre el tema y siempre (siempre) incluyo versos. Éste es el texto del mes de agosto. Salud.

“Las aguas no nos dejan descansar, llueve cada tarde como la primera vez. Por eso, y aunque no tenga nada que ver, este agosto conviene leer poesía de Los Contemporáneos.

UNO (Y DOS)
Atascón de la mejor literatura
Entre 1920 y 1940, once escritores osados, críticos y desadaptados cambiaron para siempre la historia del arte mexicano. Es decir que fueron autodidactas, leyeron a autores extranjeros “no clásicos”, los tradujeron, ejercieron la crítica, ensayaron nuevas formas literarias. Los llamaron excéntricos y corruptores, pues varios de ellos eran homosexuales. Xavier Villaurrutia, Salvador Novo, Jorge Cuesta, José Gorostiza y Gilberto Owen, por mencionar algunos, integraron el grupo Los Contemporáneos, centralísimo en la historia cultural de México no sólo por su voracidad intelectual, sino porque puso al arte mexicano a dialogar con el internacional, al tú-por-tú.

Bueno, pues hasta el 4 de septiembre se exhibe en Bellas Artes la exposición Los Contemporáneos y su tiempo, que aborda la trascendencia de ese “grupo de soledades”, en palabras de Torres Bodet. Compuesta por 294 piezas que comprenden fotografías, grabados, guiones, revistas, grabaciones, primeras ediciones, dibujos y pinturas, deja ver cómo rebasaron lo literario y tocaron con fortuna el teatro, la música, las artes plásticas, el cine. Además del atasque de buena poesía que representa, la muestra incluye conferencias, paseos literarios y películas. Toda la información está en http://www.museopalaciobellasartes.gob.mx

TRES
Amar, esa cólera secreta
El pasado marzo habría cumplido 113 años Xavier Villaurrutia, mi contemporáneo favorito (y cuya foto ilustra esta entrada). Los temas centrales de su trabajo fueron el erotismo y la muerte, los cuales abordó con la destreza de un cirujano entrenado en abrir venas por la mitad. Este fragmento de “Amor Condusse Noi Ad Una Morte” pertenece al portentoso libro Nostalgia de la muerte.

“Amar es una angustia, una pregunta,
una suspensa y luminosa duda;
es un querer saber todo lo tuyo
y a la vez un temor de al fin saberlo.

Amar es reconstruir, cuando te alejas,
tus pasos, tus silencios, tus palabras,
y pretender seguir tu pensamiento
cuando a mi lado, al fin inmóvil, callas.

Amar es una cólera secreta,
una helada y diabólica soberbia […]”.

CUATRO
Cupido mataría por haber escrito esto
Hablaba inglés y francés, además de español. Viajaba muchísimo. Leía sin parar. Se llamó Gilberto Owen y es, quizá, el menos conocido entre Los Contemporáneos. El largo poema “Sindbad, el mareado”, que narra la aventura de un amante, incluye este verso, que sin duda envidiaría un cierto niño alado: “Si no es amor, ¿qué es esto que me agobia de ternura?”.

CINCO
Malalechez poética
Para insultar (sobre todo para eso) se necesita inteligencia y finura
. Salvador Novo, contemporáneo también, las tenía de sobra. Así que cuando Diego Rivera lo llamó “maricón”, Novo le dedicó poemas satíricos, como éste, en el que se burla de su fealdad y de la urgencia sexual de su exesposa, Lupe Marín, quien al divorciarse de Rivera se casó con el también poeta contemporáneo Jorge Cuesta. Sí, la poesía-poesía admite el sarcasmo.

“Marchóse a Rusia el genio pintoresco
a sus hijas dejando –si podría
hijas llamarse a quienes son grotesco
engendro de hipopótamo y arpía.

Ella necesitaba su refresco
y para procurárselo pedía
que le repiquetearan el gregüesco,
con dedo, poste, plátano o bujía.

Simbólicos tamales obsequiaba
en la su cursi semanaria fiesta,
y en lúbricos deseos desmayaba.
Pero bien pronto, al comprender que esta
consolación estéril resultaba,
le agarró la palabra a Jorge Cuesta”.

Da click aquí para ir al sitio de Santo y seña.

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#MiércolesDePoesía Los ojos que tengo en las entrañas dibujados

Gustave Moreau, Cantar de los Cantares
Gustave Moreau, Cantar de los Cantares

No es exagerado llamar a éste uno de los mejores poemas de amor jamás escritos. Nació de la pluma de Juan de la Cruz, quien vivió de 1549 a 1591 y después fue llamado santo.

El poema se basa en el Cantar de los Cantares bíblico. Tiene una lectura mística, es decir, la que trata sobre “el ejercicio de amor entre el alma y el esposo, Cristo”, pero también se le puede leer paganamente, como un ruego de amor mundano. En cualquier caso, su sonoridad y plasticidad son inmejorables, como en el tartamudeo del “un no sé qué que quedan balbuciendo”.

Este #MiércolesDePoesía se desborda con este fragmento del “Cántico Espiritual”, en el que habla la esposa.

“¿Adónde te escondiste,
amado, y me dejaste con gemido?
Como el ciervo huiste,
habiéndome herido;
salí tras ti, clamando, y eras ido.

[…]

¡Ay, quién podrá sanarme!
Acaba de entregarte ya de vero;
no quieras enviarme
de hoy más ya mensajero
que no saben decirme lo que quiero.

Y todos cuantos vagan,
de ti me van mil gracias refiriendo,
y todos más me llagan;
y déjame muriendo
un no sé qué que quedan balbuciendo.

[…]

¿Por qué, pues has llagado
aqueste corazón, no le sanaste?
Y pues me le has robado,
¿por qué así le dejaste,
y no tomas el robo que robaste?

Apaga mis enojos,
pues que ninguno basta a deshacellos,
y véante mis ojos,
pues eres lumbre dellos,
y solo para ti quiero tenellos.

¡Oh cristalina fuente,
si en esos tus semblantes plateados,
formases de repente
los ojos deseados,
que tengo en mis entrañas dibujados!”.

Da click aquí para ir a la entrada La noche oscura del alma, también sobre Juan de la Cruz.

 

#MiércolesDePoesía De cuando el amor se vuelve una emergencia

Mi nuevo libro de poesía luce sano. Lo primero que hice al recibirlo fue contarle los deditos de los pies, revisarle la nariz, pegar la oreja a su pecho para oírle el corazón. Lo miro con una mezcla de orgullo y aprensión. En este #MiércolesDePoesía comparto uno de sus primeros balbuceos, sólo para dar constancia de que está vivo. Porque sí, a veces querer de más se vuelve una emergencia.

Para quienes han preguntado: Ser azar ya está a la venta en la Librería Jorge Cuesta de la Ciudad de México (Liverpool 12, Zona Rosa) y se puede pedir directamente a la editorial: abismoseditorial@gmail.com y en @abismosed. Muy pronto, me dicen, estará también en El Péndulo y en librerías del Fondo de Cultura Económica. Y para lectores del extranjero está disponible en Amazon.com.

Gracias por recibirlo de brazos abiertos y dejarlo decir lo que tiene que decir.

EMERGENCIA

En caso de incendio, de sismo, de riesgo, de alarma.
En caso de insomnio, de revuelos, de abismo, de insania.
En caso de celos, de celos, de celos, de celos
rompa el vidrio y use los pedazos a su albedrío.

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#MiércolesDePoesía Para que te lo sepas

 

Hay poemas que me ponen de buenas, como éste del colombiano Héctor Abad,”Lógica recíproca”, porque es una llaneza que casi insulta de tan clara. Así, este #MiércolesDePoesía se anuncia bien y de buenas.

“La finca donde yo vivo
es más bonita
que la finca donde vives tú,
porque la finca donde vives tú
es más bonita
que la finca donde vivo yo,
y desde la finca donde vivo yo
se ve la finca donde vives tú.
Tengo más suerte que tú
porque tú me ves a mí
y yo te veo a ti
y no hay comparación entre tú y yo”.

-Héctor Abad, “Lógica recíproca”, Testamento involuntario, Bogotá: Penguin Random House, 2011.

#MiércolesDePoesía El enamorado frente a un ataúd

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Hoy se recuerda a Ramón López Velarde, en los 128 años de su nacimiento. Nacido en Zacatecas, México, muchos de sus versos son verdaderos templos de palabras, música y metáforas. Este #MiércolesDePoesía va este texto duro, crudo, incluido dentro del libro Zozobra (1919). Hace años, cuando por primera vez me enfrenté a esta imagen del amante de pie ante su amada muerta, me pareció uno de los poemas más cabronamente hermosos del mundo, con esa acento en la tensión Deseo-Muerte. Carajo, qué manera de escribir.

Te honro en el espanto

“Ya que tu voz, como un muelle vapor, me baña
y mis ojos, tributo a la eterna guadaña,
por ti osan mirar de frente el ataúd;
ya que tu abrigo rojo me otorga una delicia
que es mitad friolenta, mitad cardenalicia,
antes que en la veleta llore el póstumo alud;
ya que por ti ha lanzado a la Muerte su reto
la cerviz animosa del ardido esqueleto
predestinado al hierro del fúnebre dogal;
te honro en el espanto de una perdida alcoba
de nigromante, en que tu yerta faz se arroba
sobre una tibia, como sobre un cabezal;
y porque eres, Amada, la armoniosa elegida
de mi sangre, sintiendo que la convulsa vida
es un puente de abismo en que vamos tú y yo,
mis besos te recorren en devotas hileras
encima de un sacn1ego manto de calaveras
como sobre una erótica ficha de dominó”.

Da click aquí para ir a la entrada La mancha de púrpura de tu deslumbramiento, otro enorme favorito de la casa, también de López Velarde

Da click aquí para ir a la entrada Por qué me tardo en contestar una llamada, de un poema de Fernando Fernández inspirado por La mancha de púrpura

#MiércolesDePoesía Estoy besando un beso

No encontré el crédito de la imagen. Si alguien lo sabe por favor hágamelo saber.
No encontré el crédito de la imagen. Si sabes quién es el autor por favor dímelo, para incluirlo.

Los  #MiércolesDePoesía, ese remanso a mitad de la semana, se me han vuelto necesarísimos. Y se ve que no sólo a mí: con frecuencia el blog presenta mucho más tráfico los miércoles, así que gracias por pasar por aquí para compartirlos. Esta vez el invitado es el poeta español Pedro Salinas, miembro de la luminosa Generación del 27 y poseedor de una música impecable en cada verso. Y sí, doy fe de que hay besos más largos que un milagro y por ellos vale la pena arriesgar la vida.

“Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más. El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada ya,
para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.

Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no…
—¿Adónde se me ha escapado?—.
Los pongo
en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos”.

—Pedro Salinas

 

 

 

Palabras para verte

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“Cada palabra es un sitio para mirarte,/ cada palabra es una boca para acercarme a ti,/ el otro modo de tomarte por la cintura o por el mundo […] Cada palabra es una lámpara encendida/ para verte cuando tú no estás”.

Este fragmento del poema “Cosas dispuestas”, del mexicano José Carlos Becerra, pone nombre a lo que pasa a veces, de madrugada: las palabras te (re) crean, te inventan, te materializan para que pueda verte. Tocarte.

Sin miedo a besos desiguales

Constantin Brancusi, El beso
Constantin Brancusi, El beso

Es #MiércolesDePoesía y este blog lo sabe (bien entrenado, saliva como perro de Pavlov).

Aquí va, pues, un poema de la italiana Patrizia Cavalli, en traducción de Fabio Morábito. Con su humor negrito es espléndido para bienvenir la mañana.

“Si ahora tú tocaras a mi puerta
y te quitaras los lentes
y yo me quitara los míos que son iguales
y luego entraras dentro de mi boca
sin miedo a besos desiguales
y dijeras: “Pero amor mío,
¿cuál es cuál?”, sería una pieza
de teatro sin igual”.

-Patrizia Cavalli, Yo casi siempre duermo. Antología poética, Fabio Morábito (Trad.), México: UNAM, 2008.

 

A veces no me gusta ser yo

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Me harta, me enoja, me frustra. A veces quiero amanecer en alguien más, con otra cara y manías nuevas. Estrenar miedos, por qué no. A veces me aburre mi propia historia, tan manoseada.

Hoy no. Hoy estoy en paz con el espejo. Amanezco feliz de ser yo, porque es a mí y no a alguien más a quien miras así, con esos ojos que nadie ha visto antes. Porque “si tú me miras yo me vuelvo hermosa”, como dice el verso. Porque me dices palabras que son sólo mías porque las creaste para mí y me las regalas como monedas nuevas, relucientes.

Hoy me gusta ser yo porque soy quien está aquí plantada, con la fuerza de saber que todo lo que he vivido antes valió la pena por llegar a esto.

Por qué la jodida necesidad de escribir

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Me encuentro esta cita de Paz que anoté en un cuaderno viejo y me gusta toda, pero en especial esta línea: escribo para detener el instante y para echarlo a volar. Por eso no dejo de escribir, por la jodida y voraz y bendita necesidad de exprimir al máximo cada segundo:

“He escrito y escribo movido por impulsos contrarios: para penetrar en mí y para huir de mí, por amor a la vida y para vengarme de ella, por ansia de comunión y para ganarme unos centavos, para preservar el gesto de una persona amada y para conversar con un desconocido, por deseo de perfección y para desahogarme, para detener al instante y para echarlo a volar. En suma, para vivir y para sobrevivir”. -Octavio Paz, prólogo a La casa de la presencia

 

#SábadoDeMúsica Una celda de amor contigo llena

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El sábado es más sábado si lo inaugura un buen soneto de amor, como éste del andaluz Antonio Gala, musicalizado por Antonio Vega. Porque sí, no creo en más infierno que tu ausencia y no concibo castigo menos grave que una celda de amor contigo llena. Es más, por qué no vamos inaugurando mi sentencia.

 

 

A trabajos forzados me condena
mi corazón, del que te di la llave.
No quiero yo tormento que se acabe,
y de acero reclamo mi cadena.

No concibe mi alma mayor pena
que libertad sin beso que la trabe,
ni castigo concibe menos grave
que una celda de amor contigo llena.

No creo en más infierno que tu ausencia.
Paraíso sin ti yo lo rechazo.
Que ningún juez declare mi inocencia,
porque en este proceso a largo plazo,
buscaré solamente la sentencia
a cadena perpetua de tu abrazo.

#MiércolesDePoesía Reencontrarte con tu cuerpo tras dar a luz

Imagen: Darkman
Imagen: Darkman

Mi muy querido Fabio Morábito me comparte poemas de Sharon Olds, autora norteamericana de quien yo conocía apenas un par de textos. Bueno, pues la Olds me tiene muy cimbrada y retemblada. Se acerca a la vida diaria sin grandilocuencia ni grandes palabras, pero con un bisturí que corta por el medio las emociones y muestra la pulpa.

Para este #MiércolesDePoesía va su poema “New Mother” en el original en inglés y también “Madre primeriza”, su traducción, sobre lo que pasa cuando una mujer quiere reencontrarse con su cuerpo sexual luego de dar a luz, mezcla de miedo, deseo, sorpresa, sobre todo si se tiene la suerte de tener un buen colega de cama. Es un texto impresionante.

New Mother

A week after our child was born,
you cornered me in the spare room
and we sank down on the bed.
You kissed me and kissed me, my milk undid its
burning slip-knot through my nipples,
soaking my shirt. All week I had smelled of milk,
fresh milk, sour. I began to throb:
my sex had been torn easily as cloth by the
crown of her head, I’d been cut with a knife and
sewn, the stitches pulling at my skin—
and the first time you’re broken, you don’t know
you’ll be healed again, better than before.
I lay in fear and blood and milk
while you kissed and kissed me, your lips hot and swollen
as a teen-age boy’s, your sex dry and big,
all of you so tender, you hung over me,
over the nest of the stitches, over the
splitting and tearing, with the patience of someone who
finds a wounded animal in the woods
and stays with it, not leaving its side
until it is whole, until it can run again

 

Madre primeriza

Una semana después de que naciera nuestra hija,
me arrinconaste en la habitación de huéspedes
y nos hundimos en la cama.
Me besaste y me besaste, mi leche desató su
nudo corredizo y caliente a través de mis pezones,
empapó mi blusa. Toda la semana había olido a leche,
leche fresca, agria. Empecé a latir:
mi sexo había sido desgarrado como un trapo
por la corona de su cabeza, me habían cortado con un cuchillo
y cosido, los puntos tiraban de la piel—
y la primera vez que te rompen, no sabes
que vas a cicatrizar, mejor que antes.
Me acosté con miedo y sangre y leche
mientras me besabas y me besabas, tus labios calientes,
hinchados como los de un adolescente, tu sexo grande y seco,
todo tú tan tierno, te inclinaste sobre mí,
sobre el nido de puntadas, sobre
lo rajado y desgarrado, con la paciencia de alguien que
encuentra un animal herido en el bosque
y se queda con él, a su lado
hasta que vuelva a estar entero, hasta que pueda correr de nuevo.

(Sharon Olds, La materia de este mundo, traducción de Inés Garland e Ignacio Di Tullio, Gog & Magog, Buenos Aires, 2016).

Ella me sigue aleteando los días

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Esta niña se plantó en el centro de mis ojos desde hace muchos años. Hoy es una adolescenta adulta que protagoniza mis mejores mañanas y me recuerda que nadie más afortunada que yo, por conocerla en persona, por tener cerca su ingenio y su ternura siempre recién exprimida.

Tenía más o menos la edad de la foto cuando le escribí este poemita, mismo que suscribo muchos años después, porque me sigue aleteando los días.

BORBOLETA

Me recibes en la puerta:

le armas una fiesta a mis caderas

con la atropellada algarabía

de casi un metro de altura.

 

Cubriría de cintas amarillas

los árboles y las casas

con el puro batir de alas

de mi corazón, muy mariposa.

#MiércolesDePoesía Amar hasta que cueste respirar

Imagen 3

(da click en el enlace de arriba para oír la canción)

Por accidente descubro a la española Vanesa Martín. Me gusta su voz y los hilos de alma que arrastra. Además de cantante es compositora de cosas como éstas, que invito a este #MiércolesDePoesía porque sí: a veces ni yo misma me lo aguanto, pero no sé de otra.

“[…] Si me llevas a otro sitio donde nada entorpezca,
que no haya ruido más fuerte que tu voz así de cerca.
Si me enseñas la salida y decido quedarme dentro
ve bajando la bandera, sobra tela en este cuerpo.

Sintiéndonos una vez más
hasta que nos cueste respirar
gáname la vida.
Hazme el amor una vez más
hasta que nos cueste respirar […]

Soy tan tuya que ni yo, ni yo misma me lo aguanto”.

#MiércolesDePoesía La humanidad en tres versos

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Fabio Morábito, narrador y poeta de los mejores en lengua hispana y además querido amigo mío, me invitó hace unos días a participar en el intercambio colectivo de un poema que me hubiera ayudado en un momento difícil. 

Yo envié la “Elegía” de Miguel Hernández, que le puso palabras al dolor de haber perdido a mi papá siendo adolescente. Luego he ido recibiendo poemas y versos de todo tipo, algunos conocidos (como “Ítaca” de Constantino Cavafis, “El tigre” de Eduardo Lizalde o “1964” de Jorge Luis Borges”), otros que resultaron novedades para mí (como “Al volante del Chevrolet por la carretera de Sintra” de Álvaro de Campos, heterónimo de Pessoa, y “Elegía” de Gonzalo Rojas). Bueno, pues en esa inundación poética me llegaron estos versos del italiano Salvatore Quasimodo:

“Cada uno está solo sobre el corazón de la tierra
traspasado por un rayo de sol,
y de pronto anochece”.

Yo conocía el poema en traducción de Hugo Gutiérrez Vega (cambia el último verso: “Pronto la noche llega”), pero me gusta más esta versión que me compartió mi tocayo Julio Trujillo, poeta y escritor, además de querido amigo. Es una traducción del inmenso Guillermo Fernández. Aquí lo dejo, para iluminar el #MiércolesDePoesía.

En esos versos aparentemente inocuos caben todas las vidas que han pasado por la tierra. Es meter a la humanidad en tres renglones. Eso es poesía, carajo.