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#DíaMundialDeLaPoesía ¿Para qué carajos sirven unos versos?

“Valoro tanto la frasecita ‘no sé’. Aunque es pequeña, vuela con alas inmensas. Expande nuestras vidas para incluir tanto los espacios dentro de nosotros, como las amplitudes exteriores en las que flota la Tierra, mínima […] el poeta, si es genuino, debe seguir repitiendo ‘no sé’. Cada poema señala su esfuerzo por responderse […]” (traducción mía).
     Estas palabras de la polaca Wislawa Szymborska al recibir el Nobel en 1996 son una verdad como un templo (diría mi AbFauve favorito). Los versos ensayan respuestas desde nuestra mínima parcela de experiencia y vuelven a preguntar a diario porque no sabemos, nada sabemos.
    Para eso, fugaz y volátil, vital y luminoso, para eso “sirve” la poesía.
    Es la razón por la que hoy se le celebra en este planeta y en los circunvecinos. Y el Día Mundial de la Poesía coincide con nuestros #MiércolesDePoesía: no es casual. Gracias al Cosmos por este reconocimiento a los necios que cada miércoles en este blog nos volvemos a preguntar si la imagen que ilustra esta entrada es una cruz gris claro en primer plano o cuatro esquinas gris oscuro o ambas cosas.
 
    Para subrayar la celebrancia aquí va un poema de Szymborska.
     Salud.
Las tres palabras más extrañas
“Cuando pronuncio la palabra Futuro,
la primera sílaba pertenece ya al pasado.
Cuando pronuncio la palabra Silencio,
lo destruyo.
Cuando pronuncio la palabra Nada,
creo algo que no cabe en ninguna no-existencia”.

#MiércolesDePoesía Ciertas heridas crecen por los muros

Arte: Hericko Delfín
Carne de mí
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Los días de versos y bersos son un remanso en la semana desordenada. Si bien en este blog se dan en llamar #MiércolesDePoesía, existe una iniciativa argentina para la cual todos los días ameritan poemas bajo la piel.

Hablo de La Poesía Alcanza Para Todos, un surtidor inagotable de versos desde 2006, sin otra bandera que el disfrute mismo. Al frente del portal está Hugo Muleiro, a quien no conozco en persona, pero con quien he compartido correos en torno a nuestro gusto incontinente por ese género. A lo largo de los años, el sitio ha formado un amplio bagaje de poemas de toda Hispanoamérica, además de una sección  de “Poemas urgentes” que son un lujo total. De verdad, piérdete un rato en los pasillos del sitio. Además, cuenta con un boletín semanal de noticias sobre el género, al cual puedes suscribirte gratuitamente.

Al preguntarle a Hugo por qué la necedad necesaria de invertir tiempo en el sitio contesta: “Cuanto más poesía circule, más habitable será el mundo, mejores seremos, porque ella nos lleva por la realidad exterior e interior sin quitarnos nada, sino dándonos todo cuanto puede”. Díganme si no es un loco fantástico. Quiero adoptarlo como parte de mi familia.

El poema en prosa que transcribo a continuación y que tomé del sitio en cuestión es de Soledad Castresana, argentina nacida en 1979 y quien vive en México, señala el portal. No la conozco, he de buscar algo más de ella, pero estos versos ya me tocaron peligrosamente con la imagen de una herida que crece por los muros.

Salud.

 

Carne de mí

Esta noche tiene el olor de mi carne quemada. La herida crece por la tierra, por los muros, y yo no reconozco el mapa de este cuerpo que se dice mío.
No cicatrizarás.
Lo entiendo ahora y quiero abrirme otra vez. Dejar las cosas como eran.

Lectura crítica de mis poemas desde Venezuela

Me gusta la poesía de la venezolana María Antonieta Flores. Aunque no la conozco en persona, hace meses trabé contacto con sus versos y me emocionaron. Es todo lo que sé de ella; recientemente me pidió por Facebook permiso para publicar algunos poemas míos. Ahora me encuentro con que los textos en efecto salieron en la revista venezolana El Cautivo, pero además ella consiguió prestado mi Eros una vez y escribió algo muy conmovedor sobre él.

Leer su texto me toca los adentros. Lo que uno busca, lo que yo busco cuando escribo, es entrar en diálogo con alguien, que se dé una comunicación a partir de algo tan etéreo como las palabras. Bueno, pues el texto de María Antonieta me dice que sí, que a veces ocurre eso.

No sé a qué dios agradecerlo y como no creo en ninguno estoy pensando en fabricarme uno a medida,  para este propósito. Aquí va, con mi agradecimiento, la mirada crítica de María Antonieta.

Da click aquí para ir directamente al sitio de El Cautivo.

“El tejido cultural del que emerge Eros como manifestación de las vivencias colectivas tanto en el plano histórico como en el mítico, da a luz una sensibilidad erótica correspondiente a un determinado momento o época. Esto queda evidenciado en este poemario que obtuvo el Premio Internacional de Poesía Mario Benedetti 2016.

Julia Santibáñez escribe un libro vinculado a la dinámica interactiva que incluye al espectador, lector o público en el entramado de la obra; despliega las estrategias para atrapar al lector en su telaraña, en su juego. En fin, la seducción es inevitable en los asuntos donde Eros se manifiesta. En este caso, se nos advierte que dos textos, “Drástica” y “Génesis”, cuentan con versión digital interactiva. En esta propuesta de la autora, lo lúdico es fundamental, siempre lo ha sido en la palabra poética.

La suma de significantes, símbolos, imágenes que a través de los siglos conforman el imaginario son aquí condensados abarcando desde lo más antiguo hasta lo más reciente, todo integrado en un discurso coherente, depurado.

En “Hotel Otelo”, la ironía finamente urdida remite a los celos, el clásico motivo de la tragedia. “Sommelear” es la resignificación del beso con coordenadas vitícolas: el procesamiento y añejamiento del vino ofrecieron las imágenes para recrear la emoción del beso. “El pequeño saltamontes” del poema “Fábula para niños” es una referencia a la mítica serie Kung fu, mientras que en “Eternidad de paso” el Paraíso existe en un motel destinado a encuentros fugaces. “Hoja de diario” constituye una muestra de la síntesis que la autora ha manejado en su breve libro y es, al mismo tiempo, un reflejo de lo instantáneo como característica de la conducta amorosa del siglo XXI. “Estado de tango” es una clara referencia a El día que me quieras, el más clásico y el menos tango dentro de la tradición arrabalera y el más en deuda con la poesía, gracias a Amado Nervo, la fuente primaria. “Piso de tierra” mueve el Eros hacia la zona rural bajo las coordenadas que rigen una hacienda cualquiera: asoma el deseo, la inminencia de un suceso, “la yegua se alebresta en el corral”, y es inevitable, al leer el poema, rememorar esa joya del cine de oro mexicano, El rebozo de soledad (1952), adaptación cinematográfica de la novela de Javier López Ferrer dirigida por Roberto Gavaldón.

Hay referencias muy obvias, casi fáciles, —un ejemplo de eso es “Amén”— pero engranan perfectamente con la estética que propone este trabajo en el que el lenguaje directo es protagonista, los misterios se esconden detrás de esa sencillez. Lo evidente es diciente y esconde la tensión erótica tal como ocurre en la vida cotidiana: un gesto o un roce puede ser un accidente o una provocación. Reelaboraciones del discurso del Cortázar de Rayuela y de los poemas de Girondo se manifiestan en un par de poemas. “Sarcasmo” se limita a un juego de palabras con dos famosos versos de Rubén Darío.

En este espectro de lo erótico que plantea Santibáñez, aparece el tema de la niñez y el abuso sexual en “Esas y no otras”: “A las niñas que viven dentro/ nada las defiende en sus camitas,”, casi un imperativo de época, tocar ese lado oscuro que también se muestra en “Historia de una herida”.

Momentos luminosos con la palabra los hay, como éste: “Bésame donde tengo el miedo,/ donde por dentro una oscura mariposa/ tiembla y observa/ con los lúgubres ojos de sus alas.” o en ese poema lento titulado “Oscure siendo”.

En cuanto al título, es una rotación de sentido obtenida gracias al juego de la sustitución: érase una vez migra a Eros una vez, entonces —sabemos— nos esperan varios cuentos, fábulas, historias reducidas a imágenes que, valga el lugar común, dicen más que mil palabras. Así, todo el universo cultural que gravita en las palabras de Santibáñez, con Caperucita roja incluida, nos ha sido entregado con la síntesis que caracteriza a su discurso para invitarnos a dialogar con nuestros propios referentes culturales imaginativos y emocionales, para hacer de Eros una vez un libro representativo de una sensibilidad erótica que se manifiesta a través de la ironía y la distancia con eficiente seducción”.

#MiércolesDePoesía Ese amor que aturde como un panal

Foto: https://ecocolmena.com/funciones-de-panal-de-cera-de-las-abejas/

Hace mucho que el chipaneco Jaime Sabines (1926-1999) no visita este blog y ello implica un atentado a la salud espiritual, de modo que este #MiércolesDePoesía él es el invitado.

Los versos que transcribo a continuación, como muchos suyos, llevan miel adentro y se les puede saborear por largo tiempo. Lo de la miel es metafórico en más de un sentido: implica dulzura, claro, pero una acompañada de ecos, de zumbidos, porque el amor del que habla Sabines “aturde como un panal” y duele “como un callo”.

Cómo no.

“Digo que no puede decirse el amor.
El amor se come como un pan,
se muerde como un labio,
se bebe como un manantial.
El amor se llora como a un muerto,
se goza como un disfraz.
El amor duele como un callo,
aturde como un panal,
y es sabroso como la uva de cera
y como la vida es mortal.

El amor no se dice con nada,
ni con palabras ni con callar.
Trata de decirlo el aire
y lo está ensayando el mar.
Pero el amante lo tiene prendido”.

Jaime Sabines, “Digo que no puede decirse el amor”, Yuria, en Nuevo recuento de poemas, Joaquín Mortiz, Biblioteca Paralela, 1977

#MiércolesDePoesía Hacer turismo de/en uno mismo

Es un poeta mexicano soberbio. Es decir, escribe soberbiamente, aunque sin grandilocuencias ni griterías. Los versos de Herson Barona (1986) son limpios, de textura mesurada: no los habita el deseo de dar grandes voces. En voz media hablan de los objetos cotidianos (¿hablan con los objetos cotidianos?) para iluminar una zona de realidad que poco visitamos. Luego sus líneas se quedan dando vueltas por el cuarto, como un insecto que a fuerza de golpear la ventana nos recuerda quiénes somos.

A Herson lo escuché leer poemas de su libro Departamento Bonsái, publicado por Cuadrivio. Estábamos en Hostería La Bota, ese espacio amable a la poesía y a los libros, en una lectura a la que fui invitada a participar. Me impresionó el trabajo minucioso de sus versos. Los versos que transcribo a continuación pertenecen a ese libro: dicen la vulnerabilidad que se pone a flotar cuando uno cambia de contexto. Con ellos, el #MiércolesDePoesía se pone de pie.

Turismo de interiores

“Sigo sin saber qué interruptor enciende
el foco de la sala y cuál el del pasillo,
los libros yacen apilados en el suelo
y no hay un solo clavo en las paredes.

Las ventanas dejan entrar la luz
desnuda y las miradas extrañas
y habituales de mis vecinos.
Las cosas de antes siguen embaladas
en cajas que esperan en el clóset
como piezas de archivo en el museo
de la memoria autobiográfica.

Cuando despierto a medio sueño
me toma de tres a diez segundos
saber dónde me encuentro.
Recorro a oscuras, con torpeza,
el trecho que va de la cama a la cocina
—de esta casa a la de antes—,
y a veces todavía me pierdo
como un turista en mi propia vida”.

Herson Barona, “Turismo de interiores”, Departamento Bonsái, Cuadrivio, 2017

 

 

#MiércolesDePoesía Trío: un sátiro y dos ninfas

Imagen: Ninfa y sátiro, de Nicolás Poussin (nota para lectores despistados: sí, aquí falta una ninfa, porque es la que tomó la foto)

Es #MiércolesDePoesía y eso hace el día un poco mejor, me pone de buen contento. El invitado de hoy es Óscar Hahn, poeta chileno nacido en 1938. Los versos que transcribo a continuación los encuentro en la magnífica revista española Estación poesía, dirigida por el poeta y traductor español Antonio Rivero Taravillo, a quien conocí en la pasada Feria del Libro de Guadalajara.

En Estación Poesía, publicada por la Universidad de Sevilla, también encuentro textos de autores como el uruguayo Rafael Courtoisie, los españoles Irma Brook y Ángel Guinda, el colombiano Darío Jaramillo Agudelo, además de los mexicanos Antonio Deltoro, Elsa Cross y Julio Trujillo, entre otros.

Qué gusto me da conocer una publicación tan rica en contenido que transpira perfumes, escenas, balbuceos. Si das click aquí puedes descargar gratuitamente los distintos números de la revista y tener un panorama de poesía hispanoamericana que merece ser rumiada.

Aquí va el poema de Hahn, travieso, impecable, en el que un sátiro y dos ninfas se divierten y donde forma y fondo se dan la mano: la casi total ausencia de signos de puntuación habla de la demanda que impone lo que no puede postergarse. Qué lujo abrir el día con estos versos.

Sátiro y ninfas (Trío)

Hermosas ninfas que en el río metidas
contentas habitáis.
Garcilaso

Quiénes son estas ninfas estos seres
de aguas tibias y dulces como ellas:

pechos que ondulan suaves nalgas bellas
almas de ninfas cuerpos de mujeres

Entro en el agua azul de la bañera
lamo sus muslos gozo su delicia

ríen con esa risa que acaricia
una me da el pezón la otra espera

Mientras mi mente alucinada fragua
posiciones y ardientes fantasías

nos acostamos en la cama de agua
Tres fuegos suman una sola llama

Y reinventamos las mitologías
sobre las tibias aguas de la cama

 

Óscar Hahn, “Sátiro y ninfas (Trío)”, Estación Poesía, núm. 10, Sevilla, primavera 2017

 

#MiércolesDePoesía “Daría este viento de mar gigante por tu brusca respiración”

Un oscuro designio hace que hoy, millones celebren a San Valentón con vengativos ositos de peluche. Esa es una mala noticia.

Hoy también es #MiércolesDePoesía, lo que significa que aquí van versos para biendecir el amor. Esa es una buena noticia.

Pablo Neruda es el invitado de hoy, con su magnífico “Tango del viudo”, que debe leerse completo y un par de cuyos fragmentos comparto aquí, para abrir boca (literal y figurativamente hablando). Es impresionante cómo habla el hueco de ausencia que siente quien amó.

“[…] Cuánta sombra de la que hay en mi alma daría por recobrarte,
y qué amenazadores me parecen los nombres de los meses,
y la palabra invierno qué sonido de tambor lúgubre tiene.

[…] Daría este viento de mar gigante por tu brusca respiración
oída en largas noches sin mezcla de olvido,
uniéndose a la atmósfera como el látigo a la piel del caballo,
Y por oírte orinar, en la oscuridad, en el fondo de la casa,
como vertiendo una miel delgada, trémula, argentina, obstinada,
cuántas veces entregaría este coro de sombras que poseo,
y el ruido de espadas inútiles que se oye en mi alma,
y la paloma de sangre que está solitaria en mi frente
llamando cosas desaparecidas, seres… desaparecidos,
substancias extrañamente inseparables y perdidas”.

Pablo Neruda, “Tango del viudo”, Residencia en la tierra

Da click aquí para leer el poema completo.